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ALLO NEGRO: «LA MÚSICA BLUES SUPO REPRESENTAR COMO NINGUNA ANTES EL SUFRIMIENTO Y LA MORRIÑA»

ALLO NEGRO: «LA MÚSICA BLUES SUPO REPRESENTAR COMO NINGUNA ANTES EL SUFRIMIENTO Y LA MORRIÑA»
13 JULY 2026

El blues y el soul nacieron muy lejos de Galicia, pero hay músicas que acaban encontrando nuevos lugares desde los que seguir contando historias. Allo Negro es una de esas propuestas. Formada por Isa Pérez (voz), Javier Prado y Ernesto de Gregorio (guitarras), Jorge Arenaz (bajo), Ramón Neira (batería), Glen Gibb (saxo tenor y barítono), Arturo Caramés (saxo alto) y Pablo Romero (trompeta), la banda pontevedresa lleva el blues y el soul al gallego sin renunciar a la tradición del género ni a su propia identidad.

Después de publicar a lo largo de 2025 sus primeros sencillos, en febrero de 2026 llegó su primer álbum, Allo Negro. Grabado en directo en los Bungalow Studios bajo la producción de Martín Esturao y editado de manera independiente, el disco confirma una propuesta que mira a los clásicos sin dejar de hablar desde el presente.

Hablamos con ellos sobre lengua, creación colectiva, directo, blues en gallego y el momento que vive la música hecha en el país.

 

Foto: Carol Gómez 

 

La banda nace cuando los componentes de Mulberry Blues deciden empezar a componer temas propios en gallego. ¿Qué sentisteis que os estaba pidiendo aquel proyecto que ya no encontrabais interpretando clásicos del blues en inglés?

ISA: La manera de fluir llevaba inevitablemente a crear algo nuestro. La conexión entre los miembros fue instantánea, el engranaje era el perfecto para que la máquina funcionase; era una pena quedarnos en un grupo de versiones en una lengua que no es la «nuestra» («nuestra» por Glen, gallego de adopción).

RAMÓN: Al virar hacia adaptaciones y composiciones propias, lo natural era que siguieran el mismo camino y pasaran a un idioma propio.

JAVI: Tanto Jorge como yo veníamos de compartir un proyecto de blues en gallego (O Cadelo Lunático), por lo que, en el momento de decidir «tomarnos en serio» el proyecto, todo sucede de manera natural.

 

Allo Negro es un nombre que no pasa desapercibido. ¿Qué hay detrás de esa elección?

JAVI: Cuando hicimos el cambio de Mulberry Blues al nuevo concepto musical hicimos una lluvia de ideas en busca del nombre ideal: que tuviese impacto y que definiese un poco las intenciones de nuestra música: directa, picante, con sabor y por gusto propio de raíz «negra». Hace años compuse un blues en inglés llamado Black Garlic, propuse la traducción y gustó.

 

El blues y el soul nacieron en un contexto histórico, social y geográfico muy concreto (Estados Unidos, ligados a la esclavitud, la migración y la resistencia), aparentemente alejado de la Galicia actual. ¿Qué hay en esa música que os permite traerla a vuestro tiempo, a vuestra lengua y a vuestra realidad?

ISA: Efectivamente, «aparentemente». Nuestra nación estuvo «esclavizada» y «castigada» durante muchos años; somos los nietos de aquellas gentes que rendían cuentas al cacique, esclavos de una humanidad que nunca cambia. Siempre hay amos y esclavos, solo cambian de nombre; el sistema conserva similitudes.

ERNESTO: Es la visceralidad que tiene el blues: cuando te gusta, te vuelve loco. En ese momento es sencillo llevar la vivencia propia al terreno del blues.

JAVI: Vivimos en una tierra marcada por la migración, por el sufrimiento, por la morriña... Son sentimientos universales del espíritu humano que la música blues supo definir y representar como ninguna antes.

 

Foto: Carol Gómez 

 

Vuestras referencias van de B.B. King y Lee Dorsey hasta Monophonics o Michael Kiwanuka. ¿Qué hay en el blues y el soul contemporáneo que no está en el clásico, y viceversa?

RAMÓN: Probablemente el gran cambio en el género contemporáneo es la depuración en la producción musical y una cierta influencia de sonidos más sintéticos procedentes del R&B moderno. Por otra parte, el sonido crudo y la intensidad de los clásicos, que reflejan la dureza de aquellos tiempos, no es fácil de encontrar hoy en día.

JAVI: En las nuevas referencias de blues y soul de la actualidad destaca una producción más sofisticada. No deja de ser una actualización de dos estilos atemporales.

 

En vuestras canciones aparecen temas como el amor no correspondido, las pérdidas, las relaciones que se rompen o referencias a la tradición gallega. ¿Hay algo en esas emociones o imágenes que os resulte más natural contar en gallego que en otra lengua?

ISA: Nuestra lengua es fruto de nuestra historia, de nuestro carácter. Es el motor de nuestro pensamiento, hace que el sentimiento no necesite traducción.

JAVI: La sonoridad del inglés para el blues y la música en general es indiscutible; sin embargo, el gallego presenta una melodía y un ritmo interno que facilita mucho que se adapte a todos los estilos musicales; por lo tanto, es lógico hablar de lo nuestro en nuestra lengua.

 

 

Durante 2025 fuisteis publicando temas como «Branco Algodón», «Paso de ti» o «Troula», antes de la llegada del álbum. ¿Qué os permitió ese proceso de construir el proyecto poco a poco de cara al público? ¿Su respuesta fue moldeando, de algún modo, el resultado final?

RAMÓN: La segunda tanda de composiciones estaba más o menos finalizada desde hacía tiempo, pero los tiempos de la producción hicieron que el proceso se alargase. El directo siempre es un buen termómetro para ver lo que funciona, en cualquier caso.

JORGE: Pues, con honestidad, tenemos que decir que no, porque los temas fueron grabados todos en la misma sesión, pero sí queríamos ir dando un pequeño adelanto de lo que sería el álbum completo. Sí fuimos moldeando el resultado al tocarlos en directo antes de grabarlos.

ERNESTO: No. Teníamos la idea clara y en directo somos bastante fieles a lo grabado en el estudio.

 

Foto: Carol Gómez 

 

«Branco Algodón» fue también vuestra primera carta de presentación audiovisual. ¿Cómo fue trabajar con Marcos Montiel, el director, para encontrar una propuesta visual que acompañase la música?

ISA: Fue muy duro, pero no por Marcos, sino por el frío que hacía en Vedra, a orillas del río Ulla. Trabajar con el equipo de Marcos fue un verdadero placer, todo milimetrado y pensado, de forma que todo fue muy ágil. Creo que supo plasmar en un cortometraje lo que queríamos transmitir con el tema: el dolor, la angustia, el miedo y la soledad que sienten las personas maltratadas y sometidas, y el poder de resurgir y decir: «¡Basta!».

JAVI: Trabajar con Marcos y Kakum fue muy fácil y muy recomendable. A pesar de ser un equipo joven, tienen las cosas muy claras. Nos hicieron unas propuestas de rodaje con una argumentación y un guion en los que se reflejaban todas las ideas e imágenes que queríamos transmitir con la canción. Nos gustó desde el principio. Como curiosidad, decir que en un primer momento el rodaje iba a llevarse a cabo en las montañas gallegas, entre la nieve, pero no pudo ser. Yo recomendaría a la gente que no ha visto el videoclip que le eche un vistazo porque sorprende, sobre todo al final.

 

 

 

 

Vuestro primer álbum, Allo Negro, llegó en febrero de 2026. ¿Qué supuso para vosotros ver reunido en un disco todo ese primer universo de la banda?

RAMÓN: Pues la alegría de ver tomar forma definitiva un esfuerzo colectivo y la satisfacción de saber que la prueba de la grabación pasaba con nota (¡eso pensamos!) y que las canciones funcionaban en ese formato.

JAVI: Tener el trabajo terminado entre las manos es muy satisfactorio. La mayoría de la gente desconoce el proceso de meses que hay detrás de un conjunto de canciones que no solo incluye a los músicos participantes, sino también a mucha otra gente: técnicos, familias, etc.

 

Está grabado íntegramente en directo en Bungalow Studios con Martín Esturao, en busca de un sonido más crudo y natural. ¿Qué creéis que se gana grabando así en un momento en el que muchos discos se construyen capa a capa y con múltiples correcciones y tomas?

JORGE: La música que nos apasiona fue, en muchos casos, grabada así, como el soul clásico surgido de los Fame Studios de Alabama, en el caso de Aretha Franklin o Wilson Pickett, o de Stax Records, con los músicos mirándose a la cara y tocando. Captura ese instante orgánico.

RAMÓN: Pues precisamente volver al espíritu de las grabaciones clásicas donde se capta mejor la sensación del directo. Es un formato en el que la producción no tiene margen para esconder nada y muestra sin filtros lo que la gente puede encontrar en un concierto.

 

Foto: Carol Gómez 

 

Escuchando el álbum se percibe una banda muy compacta, pero también mucho espacio para la espontaneidad. ¿Cuánto hay de preparación y cuánto de dejar que las canciones respiren por sí solas?

RAMÓN: Tenemos muy claro que el espacio de la improvisación tiene que aparecer como manifestación de la espontaneidad, de la música y de las sensaciones de los músicos. Intentamos que, dentro de los arreglos y la estructura definida, los temas tengan partes libres para repartir solos.

ERNESTO: La espontaneidad está en el directo, sobre una base que todos tenemos clara, desarrollamos solos y la interacción entre todos los músicos que están tocando.

JAVI: En Allo Negro, sin duda hay mucha más libertad que en cualquiera de las bandas en las que he tocado. Hay lugar para la improvisación constante, pero también existe la posibilidad de aportar ideas «alejadas del estándar» sin que haya ningún tipo de censura.

 

 

Aunque Allo Negro está formado por ocho músicos, la voz de Isa se convierte inevitablemente en uno de los elementos más reconocibles de la banda. ¿Cómo se consigue ese equilibrio entre una personalidad vocal tan marcada y el sonido conjunto del grupo?

ERNESTO: Con mucho respeto al sitio y a las aportaciones del resto de músicos.

RAMÓN: Intentamos tener un equilibrio entre la fuerza vocal y el aspecto coral de la composición, con esos espacios que dejamos para que toda la banda tenga una parte para solear en medio de las canciones, que además dan pie a cambios en la estructura y proponen melodías nuevas.

 

Foto: Carol Gómez 

 

Con ocho músicos dentro, ¿cómo nace una canción? ¿Hay alguien que trae las ideas terminadas a los ensayos o se construye de forma más colectiva?

ISA: Hay una cúpula de sabios musicales, unos druidas de los arreglos y otros que escriben las letras, todo de forma intercambiable.

RAMÓN: Generalmente hay un núcleo más reducido que trae las ideas o esbozos, que son los guitarristas y el bajista, pero luego el proceso es muy coral y se incentiva mucho que todos traigan ideas o arreglos para ensamblar los temas.

ERNESTO: Depende de la pieza. Lo que sí está claro es que un tema nunca termina exactamente igual a como fue aportado de forma inicial en el ensayo.

 

«Pero si no dejas de quejarte, lo siento, niño, tengo que marcharme», decís en «Paso de ti». En vuestras canciones hay muchas relaciones, despedidas o pérdidas, pero también un lenguaje muy directo. ¿Qué importancia tiene para vosotros que quien escucha pueda reconocerse en esas historias?

ISA: Fundamental, canciones que sirvan de catarsis.

JORGE: Aunque parezca un tópico, las letras hablan de las cosas que nos ocurren. Hay varios letristas, unos más intensos, otros menos, cada uno con sus experiencias, emociones, pérdidas… con lo cual es normal que la gente pueda identificarse.

 

 

Grabado en directo, con referencias que van de los años 50 a los 60, y con una estética escénica que también bebe de esa época. Allo Negro parece una banda pensada tanto para el escenario como para el estudio. ¿Es así como lo vivís vosotros?

RAMÓN: Pienso que vemos el estudio más como una culminación del trabajo del directo que como un fin, aunque tiene sus propias satisfacciones, claro está.

JAVI: El directo es muy divertido para la banda y para el público, es la interacción, el contacto real de tu música con su objetivo: divertir, emocionar... El estudio es divertido solo para los músicos. Es como una especie de aquelarre, de queimada que hacemos con los técnicos de sonido, creando y divirtiéndonos.

 

Foto: Carol Gómez 

 

«Ven conmigo a troulear», cantáis en «Troula». El blues y el soul tienen algo muy físico: ritmo, cuerpo, llamada y respuesta, ganas de moverse. ¿Cómo trabajáis esa conexión y esa troula con el público cuando subís al escenario?

ISA: Nos gusta mucho la interactividad y espontaneidad, por supuesto hay cosas trabajadas y pensadas, pero siempre pueden surgir interacciones nuevas con el público, no nos gusta actuar sin más, demasiada premeditación en la actuación, se pierde la magia del diálogo con el público. Cada concierto tiene que ser distinto, una conversación con el público.

JAVI: Existe una cierta estructura pensada pero el público es soberano. Cuando comienza la actuación la gente nos va indicando por dónde quiere ir, con los aplausos, con los ánimos... así es posible que las canciones cambien de orden en el repertorio, que algunas se acorten o incluso se supriman y también que otras se alarguen y den más pie a interacción real, incluso bajando del escenario y participando de forma activa con la gente.

 

 

 

En una entrevista para Sons de Nós comentáis que las fiestas y verbenas suelen reservarse para un tipo muy concreto de música, pero que también hay espacio para propuestas como el folk, el blues o el soul. ¿Qué creéis que puede aportar una banda como Allo Negro a una verbena popular?

ISA: Creemos que el marketing y las redes sociales juegan un papel muy importante en todo esto, uno no sabe lo que le gusta hasta que no lo prueba. El bombardeo con otro tipo de sonidos es difícil de combatir, supongo que hay muchos intereses detrás. Una difusión más justa, no solo basada en intereses comerciales, ayudaría a otros sonidos, y a que la gente los conozca.

ERNESTO: Alejarse de lo común... hay mucha más música en Galicia que las orquestas.

JAVI: Lo que la banda aporta en general es diversión y emoción a través de sonidos muy universales que gustan a todos los tipos de públicos. Sin ir más lejos, en el último concierto que dimos en el Clavicémbalo de Lugo, la gente terminó de pie bailando por todo el local. Si nos dan la oportunidad de hacer una verbena tened por seguro que la ponemos en pie.

 

Foto: Carol Gómez

 

En el mismo podcast decís que «nos imponen un poco lo que nos tiene que gustar» y que el blues sigue siendo un género minoritario. En un momento en el que los algoritmos parecen decidir buena parte de lo que escuchamos, ¿sigue habiendo espacio para descubrir música fuera de los circuitos más obvios?

RAMÓN: Sigue habiéndolo, sí, pero seguramente más lejos de los grandes eventos y producciones. Hay una clara tendencia hacia la uniformización de las propuestas más multitudinarias y una anemia, al parecer incurable, en el circuito de las medianas y pequeñas salas, que debería ser el espacio natural para mostrar nuevas propuestas.

JAVI: Como arte que es, la música tiene un pulso creativo que desde el comienzo de la humanidad demostró que hay sitio para lo nuevo y que hay margen para la evolución de lo que ya existe. Ahora nos enfrentamos a nuevos retos con la IA y el streaming, pero, de momento, no hay emoción comparable a ver a una persona en directo con su garganta o una guitarra transmitiendo, por ejemplo, su dolor por la pérdida de la persona amada. Mientras esto sea así, habrá cabida para descubrir música y emocionarse.

 

 

Contabais en vuestras redes que la nominación a los Premios Martín Códax ya había sido una sorpresa para una banda tan joven. Un año después, en 2026, llegaba el premio en la categoría de Blues, Funk y Soul. ¿Cómo vivisteis ese reconocimiento?

ISA: Un sueño, todavía no me lo creo.

JORGE: La verdad es que en las semanas previas teníamos esperanza… pero al llegar al Pazo da Cultura de Pontevedra, donde se celebró la gala, nos sentimos muy pequeños al ver la cantidad de profesionales y artistas que estaban allí y el sueño se desvaneció. Pero cuando escuchamos nuestro nombre fue una emoción muy intensa que transitamos con mucha alegría.

JAVI: Con mucha alegría, sobre todo por pensar que los compañeros y compañeras de profesión valoraban el trabajo que muchos de nosotros llevamos muchos años haciendo a favor de la música.

 

En el mismo mensaje reivindicabais la importancia de contar con espacios que pongan en valor la lengua gallega y la presencia de las mujeres en la música. ¿Cómo vivís esa responsabilidad desde dentro del proyecto?

ISA: Hay que reconocer que poco a poco se va ganando terreno, cada vez hay más grupos que emplean nuestra lengua, y cada vez el papel de la mujer va ganando importancia, pero todavía queda mucho por hacer. Repasemos los carteles de la mayoría de los festivales, sobre todo los de más financiación...

JAVI: Hay que seguir trabajando para que la visibilidad de la mujer en el mundo de la música sea mayor. Somos ocho y solo una mujer en la banda, parece cuando menos representativo de nuestra sociedad y de lo lejos que estamos de la igualdad en este y otros ámbitos.

 

Foto: Carol Gómez

 

En «Arde a Queimada» cantáis: «otra vez el mundo mira hacia mí». En los últimos años parece que la música en gallego vive un momento de especial visibilidad. ¿Sentís que también hay una nueva mirada hacia lo que se está haciendo desde Galicia?

ISA: Sin duda se perdió el «pudor» a cantar en nuestra lengua, cada vez hay mayor reconocimiento fuera de nuestras fronteras. Todas las lenguas pueden cantar.

RAMÓN: Sí, hay claramente mayor presencia mediática y más curiosidad desde otros territorios por lo que se está haciendo aquí, aunque esa visibilidad no abarca todos los géneros activos en el país.

JAVI: Galicia siempre fue tierra de grandes músicos y músicas. Ahora vivimos uno de los mejores momentos de poner en valor el trabajo que se hace aquí.

 

¿Dónde podremos veros próximamente sobre los escenarios? ¿Podéis adelantarnos alguna fecha que esté ya cerrada?

Las fechas más próximas ya cerradas para este verano son: el sábado 18 en el Festival de Jazz de A Armenteira, el jueves 23 estaremos en Redondela, en el Brisa, y el viernes 7 de agosto estaremos en el Festival Feito a Man de Santiago de Compostela. Además, hay más fechas en septiembre, octubre y noviembre y varias todavía por cerrar. La gente puede informarse en nuestra web www.allonegro.gal

 

Foto: Carol Gómez 

 

En la actualidad, ¿qué artista o grupo gallego nos recomendaríais? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?

RAMÓN: A mí, personalmente, me llaman la atención los «compis» de Furanchology, que hacen una propuesta instrumental a trío arriesgada y disfrutona al mismo tiempo. Muestran que también hay experimentación y vanguardia fuera de la órbita de la música urbana.

ERNESTO: Cualquier trabajo de Marcos Coll o Adrián Costa.

JORGE: Furanchology.

 

Si abriésemos vuestras cuentas personales de Spotify, ¿qué escucharíamos? 100% sinceridad, 0% vergüenza.

RAMÓN: ¡Uf! En la mía, eclecticismo máximo. Desde James Hunter a Christine and the Queens, pasando por Ferrán Palau o The New Mastersounds. Últimamente escucho mucho Khruangbin y la cumbia siempre me mueve los pies.

JORGE: Siendo honestos: empiezo el día casi siempre con Amy Winehouse o Dinah Washington. Hoy llevo «The Miseducation of Lauryn Hill», el recopilatorio de singles de Daptone Records y un descubrimiento muy agradable que son los California Honeydrops.

ERNESTO: Yo no tengo Spotify ni parecido. Escucho vinilos y a veces música en YouTube. Jazz y blues y música de los años 70.

JAVI: Llevo una temporada escuchando Thee Sacred Souls compulsivamente, aunque también recientes descubrimientos como The California Honeydrops o Eric Krasno. Mirando ahora mismo en las últimas reproducciones de este último mes aparecen como principales: Bob Dylan, Jalen Ngonda, Don West, Labi Siffre, Khruangbin, The Tibbs, Kelly Finnigan o JJ Cale.

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