RAZE: «NADIE PUEDE LIMITAR MI IDENTIDAD. SOY UNA TRANSFORMACIÓN CONSTANTE»
Hay proyectos que nacen para ocupar un lugar y otros que parecen hechos para no quedarse quietos. raze pertenece claramente a los segundos. Música, danza, imagen y performance se cruzan en una propuesta que desde «brumbrum», en 2024, ha ido creciendo alrededor del movimiento, la experimentación y una voluntad explícita de hacer las cosas de otra manera.
Ese recorrido desemboca en ºoº (Alende, 2026), su EP debut, publicado en mayo: seis canciones conectadas sonora y visualmente y prolongadas en una pieza audiovisual grabada en Rande. Hablamos con raze sobre el proceso creativo detrás del disco, la danza, el directo, la identidad queer y esa necesidad de seguir transformándose sin dejar que una única etiqueta explique todo lo que es.

Foto: Candela Balboa
Contabas en Nós Diario que vienes de una familia muy ligada a la música y que creciste entre clásicos, rock y pop. ¿Qué recuerdas de esos primeros años de contacto con la música?
raze: Cómo no, a los Beatles, sin ninguna duda. Mi padre es un loco «beatlemaniaco» y recuerdo cómo los ponía a todas horas: por las mañanas, en el coche, a la hora de comer... Por lo que la discografía de este cuarteto es una parte fundamental de la BSO de mi vida. Aunque también recuerdo grupos como Tequila, afición que compartía con mi hermano; el impacto que generó Michael Jackson en nosotros; y cómo cantábamos en el coche con mi madre las letras de La Oreja de Van Gogh o Amaral.
Dentro de todo lo que escuchabas en casa, ¿cuándo empezaste a construir un gusto musical propio y qué fue lo primero que sentiste realmente como cercano a ti?
raze: Siento que la primera música que descubrí por mi cuenta, y sé que esto le va a resonar a mucha gente joven, fue el grupo LMFAO. Estaba en una cafetería y empezó a reproducirse en la TV el videoclip de «Party Rock Anthem», y fue un flechazo instantáneo. El único problema fue que, con la emoción, me olvidé de fijarme en el nombre del grupo o de la canción. Así que, al llegar a casa, le pedí ayuda a mi padre para intentar encontrar la fuente.
Ambos, con poca familiaridad con esta nueva herramienta, escribimos algo así como: «Canción moderna que salió este año, de dúo americano, que bailaban y cantan, con estética extravagante», o algo parecido. Pese a las pistas que le dimos al buscador, ese día no conseguimos encontrar la canción. Pero unos días después, mi hermano llegó a casa transformado gracias al descubrimiento. Él, que siempre, fue más perspicaz que yo, consiguió recordar el orden de las letras que conformaban el nombre de ese grupo. Así que finalmente pudimos obsesionarnos juntos con estos dos locos.

Foto: Candela Balboa
¿Cuándo empezaste a descubrir que la música podía ser algo más que una afición?
raze: El descubrimiento para mí fue más bien que la música era una afición para la mayoría de la gente. Siempre recuerdo a mi padre tocando por ahí y, aunque no era su trabajo principal, siempre lo vi como una profesión.
La danza está muy presente en todo lo que haces. ¿Cómo llegó el movimiento a tu manera de crear y qué encontraste en él que la música, por sí sola, no te daba?
raze: Siempre he bailado. Para mí, el movimiento es un impulso. Cuando era un bebé, mi cuerpo se agitaba efusivamente al escuchar música y, desde muy pequeño, siempre quise ser bailarín.
Cuando descubrí que podía crear movimiento y transmitir cosas muy profundas desde él, fue como dar un salto a otra dimensión dentro de la disciplina. Ahí fue cuando empecé a crear mis primeros proyectos, los más destacados NoDa y m.eeuu.p2016, que fue la primera vez que lideré un equipo.
Y ahora podría decir eso de: «no entiendo la música sin danza», pero lo cierto es que pueden existir colateralmente. La diferencia es que existe música sin danza, pero no existe danza sin música.
Toda esa búsqueda artística acaba condensándose en un nombre muy breve: raze. ¿Qué hay en esa palabra para convertirla en el punto de partida del proyecto?
raze: raze es mi carrera. Siempre me han gustado los nombres explicativos, como mi nombre anterior, «noradanze», del que nace el nombre actual. Esa obsesión con la transparencia y la claridad que tanto me cuesta encontrar.
«brumbrum» fue lo primero que escuchamos de raze, en junio de 2024. ¿En qué momento creativo estabas cuando nació esta canción? ¿Qué se puso en marcha a partir de ella?
raze: «brumbrum» fue la primera creación que decidí transformar en canción. Llevaba ya unos meses sin parar de crear y necesitaba acercarme más a mi objetivo de lanzar mi primer EP.
Siempre tuve claro que quería que lo primero que se escuchara de raze fuese una obra completa. Desde que descubrí el nombre de raze, quise asociarlo a las ruedas, ya que siento que siempre fue un elemento que me acompañó en mi vida.
También por aquella época estaba leyendo la biografía de Steve Jobs, y eso me ayudó mucho a perfeccionar los últimos detalles de la canción.
Alende.gal describió este tema como tu declaración de intenciones, una canción sobre movimiento y transformación. ¿Qué estaba cambiando en tu vida cuando nació esta canción?
raze: Dejé mi trabajo para dedicarme a raze por completo. Esa fue la mayor transformación que viví en aquella época. Sin haber sacado ninguna canción antes, simplemente sentía que debía apostar todo lo que tenía a esto, y así lo hice. Dicen que el universo premia la valentía y, desde luego, pude comprobarlo.
En «brumbrum» aparece una de las líneas más rotundas de la canción: «porque no hay nada mejor que una gata manejante». ¿Qué hay detrás de esa expresión y qué querías condensar en ella sobre la actitud, el deseo o la manera de ocupar el espacio que atraviesa el tema?
raze: Es una línea que se puede interpretar de muchas maneras, pero siento que condensa todo el empoderamiento que está ligado a la canción: una persona que sabe lo que quiere y hacia dónde va hace que todo lo que esté a su alrededor se aparte para llegar a su objetivo.
Pero también puede interpretarse de una manera más ligera, ya que también es muy sexy estar con alguien que maneje el cotarro, o en lo que pensaba cuando la escribí: el amor que sientes cuando vas de paquete de la chica que quieres.
La propuesta audiovisual de la canción también llama la atención por el formato: está grabada en vertical, con un lenguaje visual muy ligado a la pantalla del móvil. ¿Por qué escogiste contar la canción desde ese encuadre y qué te permitía hacer frente a un videoclip más convencional?
raze: Esto nace de las ganas de cambiar las cosas, dar un golpe en la mesa y formar parte de la actualización del sistema con el que consumimos contenido. Quería que la forma en la que se percibiese raze desde un inicio fuese diferente y, si todo el mundo está haciendo algo de una manera, no me interesa.
En octubre de 2024 llega «mágiK», el segundo tema de raze, que presentaste en RioLagares, en Vigo, con un formato reducido próximo al happening y a la performance. ¿Qué querías explorar en esta segunda pieza y por qué decidiste llevarla al público a través de una puesta en escena que iba más allá de un concierto convencional?
raze: Lo que sucedió ese día queda para la veintena de personas que asistieron, pero la búsqueda artística de esa performance fue mi primera inmersión en el mundo de los personajes, de lo inesperado o sorpresivo y del proceso como parte de la obra.
«doze» cierra 2025 como primer adelanto de ºoº y llega también con una pieza audiovisual dirigida y coreografiada por ti, en la que el cuerpo y una silla ocupan buena parte del espacio visual. ¿Qué querías contar con la puesta en escena del videoclip y qué papel juega ese objeto dentro de la canción?
raze: La silla puede interpretarse como aquello que sostiene el mensaje. En general, me gustan los objetos que transmiten estabilidad, me dan lo que necesito, ya que esa estabilidad es una de mis claves vitales. Pero en «doze» concretamente podría relacionarse con la firmeza del rechazo del agente temático.
En la letra contrapones imágenes muy atractivas —«beleza flotante», «luces tan doze», «cheiras tan doze»— con un final mucho más áspero: «sabes como a merda». ¿Qué te interesaba de ese contraste entre la apariencia y lo que descubrimos cuando nos acercamos de verdad?
raze: El error, el autoengaño, la falsedad. «Oro parece plata, no es.»

En mayo de 2026 llega ºoº, tu EP debut: seis canciones que giran alrededor de la transformación y el deseo. ¿Qué necesitabas reunir en este primer trabajo para que funcionase como algo más que la suma de los temas que ya habían ido apareciendo?
raze: Necesitaba que las piezas estuviesen unidas energéticamente, que todo tuviese una consonancia sonora y visual.
El título es muy gráfico, ºoº. Hay más interpretaciones posibles, pero puede verse como una expresión de sorpresa («11:12» apoyaría esta hipótesis). ¿Es así? ¿Qué representa?
raze: Sí, totalmente. ºoº es muchas cosas. La expresión de sorpresa es una de ellas, pero también puede tener una conexión con lo que está unido, relacionado; también un canal con lo espiritual, debido a la relación del círculo con lo divino. Pero, desde luego, es así porque soy muy fan de los Juegos Olímpicos.

Foto: Candela Balboa
La música se sitúa en un lugar donde se cruzan diferentes estilos: del pop y la electrónica al flamenco, pero ¿a qué suena raze?, ¿cómo describirías tú tu música?
Pufff, preferiría leer una descripción de algún especialista musical que responderla yo, ya que mi investigación es más intuitiva que textual.
Pero, por ahora, es una cosa mágica que no hay por dónde cogerla. Esperaremos que pronto haya forma de cogerla.
Como plasman en Alende.gal, el tema «in.tu» nace entre Mykonos, Vigo y Madrid, y versa sobre el amor y el deseo, como podemos escuchar: «imaxina ser unha estrela de mar e ver as ondas pasar sen podelas surfear.» ¿Qué representa para ti esa imposibilidad de participar plenamente en lo que está sucediendo a tu alrededor?
raze: Es algo muy frustrante, y lo digo por experiencia. Sé que, como raze, se me percibe muy segurx, pero una de mis realidades es que, en ciertas ocasiones, puedo recluirme en mis pensamientos y convertirme en un mueble viviente, muy bonito, eso sí, pero inmóvil en el plano físico.
Y siento que el arte es una forma de expresar todo lo que en mi día a día me cuesta. Es el lugar donde ser libre y expresar todo de forma cruda.
En «northface» el cajón flamenco ocupa un lugar muy visible dentro de una producción electrónica. ¿Qué te interesaba de ese contraste entre una percusión tan orgánica y el resto del paisaje sonoro de la canción?
raze: Quería evitar que el EP ºoº estuviese construido íntegramente con sonidos sintetizados (máquinas), ya que la clave de la salud del mundo metafísico digital del futuro está en el equilibrio de ambos planos.
El ritmo está presente no solo en la percusión sino en las propias letras de los temas, que, a veces, parecen collages de palabras o frases escogidas más por su propio sonido, buscando la eufonía, que por su significado (aunque haya mucho juego también en este aspecto). «northface» o «11:12» podrían ser ejemplos claros. ¿Cómo trabajas la palabra, cuándo y cómo surgen las letras de los temas?
raze: Completamente. Para mí es muy prioritaria en la canción la sonoridad de las palabras, aunque también me interesa mucho la polisemia y la sintetización de conceptos en fonemas.
La mayoría de las letras surgen en la primera fase de la canción, en este proyecto, en la composición a piano y voz. Para este proyecto también desarrollé un listado de palabras y conceptos inspiradores para poder aplicar al proyecto.
Fue un proceso muy interesante, ya que es un proceso que te acompaña durante tu día a día: vas por la vida recolectando palabras, de conversaciones, escuchas indirectas o traducciones. Se lo recomiendo a todxs lxs artistas de la palabra.
«11:12» es un tema tan complejo como redondo para cerrar el álbum. En él hay mucho de exploración. ¿Qué papel juega la experimentación, el ensayo-error en el proyecto?
raze: Me considero un inventor. Diría que mi naturaleza es muy experimental. Lo que me mueve por dentro es el descubrimiento, todo con la mirada puesta en el futuro. Habitar las tierras inexploradas, lo que me hace crecer, que es uno de los objetivos de mi vida, y el arte es un aliado para hacerlo.
Con ºoº decides llevar las seis canciones a una única pieza audiovisual de alrededor de veinte minutos, grabada en Rande, haciendo que el EP funcione también como un recorrido visual continuo. ¿Qué te permitía ese formato que no te daba trabajar cada tema con un videoclip independiente? ¿Y por qué Rande como escenario?
raze: Fue la forma que encontramos de transportar la cohesión sonora que ya existía al mundo visual, permitiendo la independencia identitaria de cada single.
Y sobre la pregunta de por qué Rande, estábamos buscando un elemento icónico gallego y nos gustó mucho esa localización por la naturaleza industrializada y, una vez más, por la figura de estabilidad que representa el puente.
En la producción del EP trabajas con Marín Rodríguez, y en la mezcla participa también Pablo Martín, que trabajó con artistas como Amaia o Rusowsky. ¿Cómo fue compartir con ellos esa parte del proceso? ¿Qué piensas que aportó cada uno de ellos al resultado final?
raze: Bueno, principalmente, reconocer el gran trabajo de Marrit (mi hermano) en la producción. Sin él, raze no sería lo que escuchamos, ya que consiguió elevar todas mis ideas al siguiente nivel, además de aportar muchísimo en los arreglos de letra y música.
Y, por otra parte, trabajar con Pablo fue genial. Siento que su trabajo tiene muchísimo carácter propio y eso lo valoro, ya que me gusta que las personas que colaboran en el proyecto traigan ideas firmes y sabores diferentes a lo que yo puedo aportar.
Además, es un sueño poder trabajar con un artista responsable de la sonoridad de algunos de mis referentes. Siento que tiene mucho sentido para el proyecto.
En un proyecto en el que el movimiento forma parte de la propia identidad artística, ¿cómo construyes el directo para que música, cuerpo y puesta en escena funcionen como un mismo lenguaje?
raze: En la parte sonora, hicimos un trabajo de refrescar las canciones a través de versiones programadas y arreglos tocados en directo. Y, en la parte del movimiento y la puesta en escena, utilizamos los elementos presentes en las piezas audiovisuales, adaptándolos para poder compaginar canto y danza.
Las coreografías y la puesta en escena tienen una construcción muy precisa, pero el directo también implica estar presente en lo que sucede en ese momento. ¿Qué espacio dejas para la improvisación y para que cada concierto te lleve a lugares distintos?
raze: Para asegurarnos de que el show funcione siempre, marcamos la estructura general del movimiento, contando con partes coreografiadas, aunque también existen espacios específicos para la improvisación, ya que, a nivel de danza, es mi modalidad principal, en la que puedo expresar con libertad lo que se siente diferente en cada show.

Foto: Candela Balboa
En la entrevista en Nós Diario decías que el público valora las narrativas queer cuanto más alto y claro se expresan. ¿Qué has aprendido al hacer visible esa parte de ti en un proyecto artístico y llevarla ante públicos muy diferentes?
raze: He aprendido que cuanto más concretas y sinceras sean las experiencias que narras en las canciones, más profundamente podrás conectar con el público.
Cuando una identidad queer forma parte visible de un proyecto artístico, también existe el riesgo de que toda la obra se lea únicamente desde esa óptica. ¿Cómo convives con esa tensión entre reivindicar esa identidad y evitar que limite la lectura de tu música?
raze: Yo no soy solamente queer. Es una parte inevitable de mi identidad, pero tengo cientos de universos e historias dentro de mi cuerpo.
Una persona queer también puede ser narradora de historias normativas, ya que, en parte, yo soy una persona normativa. Nadie puede limitar mi identidad. Soy una transformación constante, de ahí que me guste tanto descontextualizar el término transformista.
En la actualidad, ¿qué artista o grupo gallego nos recomendarías? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?
raze: High Paw, High Paw y High Paw.
Si abriésemos tu cuenta personal de Spotify, ¿qué escucharíamos? 100 % sinceridad, 0 % raze: vergüenza.
raze: Últimamente he estado quemando «Sugarhiii», de Bb trickz. El atardecer de ayer, mientras conducía escuchando «Trying Times», de James Blake, fue metafísico. Y «Music, Fashion, Film», de Charli xcx, no está nada mal.

