APRENDIZ: «CRECER EN UNA ALDEA ES UNA SUERTE QUE TRATO DE REIVINDICAR EN MI PROYECTO»
Nicolás Hermida creció en la aldea escuchando rap hasta convertirse en Aprendiz. Con Aprendizaje (2022), su primer álbum, recogía el fruto de una primera etapa en la que las rimas eran en castellano. Después llegó una época de transición con un par de singles en los que ya se vislumbraba un cambio de dirección que culmina en Campo (2026), un ambicioso LP conceptual en gallego que parte del rap para removerlo con otros ingredientes como el indie pop o la música tradicional en una pócima que explora la identidad y todo aquello que la sostiene: la infancia, la familia, un lugar, una lengua, una manera de entender y vivir la vida... con la aldea de O Campo, en Lalín, como centro de gravedad y su abuela Nieves como uno de sus personajes principales.
Campo, «sembrado y cosechado» en la aldea, es una carta de agradecimiento por todo aquello que damos por sentado: lo que nos aporta la gente que nos quiere, el lugar en el que crecemos, la cultura recibida... Y todo ello sometido a un proceso de extrañamiento para verlo con ojos nuevos y percibir así su auténtico valor.

Foto: Ainara Rodríguez
“Medrei escoitando rap”, dices en “Conxo-Carril, 1873”. ¿Fue este el primer género musical que llamó tu atención? ¿Hubo otros con los que también creciste?
Aprendiz: En mi infancia, como cualquiera, recibí las influencias de los gustos musicales de mi entorno, pero sin duda el rap monopolizó completamente mis hábitos cuando llegó a mis oídos, por ahí cuando tenía 11 o 12 años. Desde entonces sí, fue la música que escuché por excelencia durante toda mi vida.
¿Qué dice sobre el proyecto esa palabra, “aprendiz”, como para escogerla para nombrarlo?
Aprendiz: Aprendiz sale de una rima que escribí sobre los 14 años, en la que hacía referencia a que por más que uno aprenda nunca llegará a saberlo todo. Es pues una obviedad, pero pienso que también es una buena filosofía con la que afrontar la vida, por lo que siempre quedó este nombre como un mantra.

Foto: Martín Hermida
En tu sonido hay rap pero también huellas de otros géneros. Más allá de etiquetas, ¿a qué suena Aprendiz? ¿Cómo describirías el sonido del proyecto?
Aprendiz: Respondo esta pregunta a partir de Campo, porque fue con la creación de este álbum que empecé a buscar un sonido más concreto. Parto del rap porque considero que es una música comprometida que busca expresar cosas importantes. A partir de ahí, abrazo el folclore gallego porque llevo años muy cerca de este, buscando crear una vía de comunicación entre ambos mundos. Más allá de esto estoy abierto a introducir rasgos de las cosas que escucho y me gustan, como se puede ver en Campo. Así, lo que buscamos a nivel de sonido fue ser consecuentes con lo que queríamos contar, buscando el sonido más adecuado posible para hacerlo. Esto me llevó en ocasiones a lanzarme al vacío y a equivocarme, pero más allá de las etiquetas lo que buscamos en todo momento es que cada canción fuera lo más genuina posible.
Y si hablamos de referentes, ¿qué influencias señalarías dentro y fuera del rap en tu forma de crear música? ¿Han cambiado mucho a lo largo de estos últimos años?
Aprendiz: Este listado podría ser infinito, pero trataré de responder desde un punto de vista más bien conceptual. Con Campo busqué en todo momento aportar cosas que considero transmiten de manera excepcional artistas como Rodrigo Cuevas, Bewis de la Rosa, Dulzaro o Fillas de Cassandra. Es decir, más allá de géneros musicales o de cajones, busco con mi música aportar una mirada hacia el interior y una alternativa a la globalización cultural. Como digo en la sinopsis del álbum, pienso que es momento de recesión y de poner en valor lo particular, y considero que la música es un instrumento maravilloso para hacerlo. Es en ese marco en el que me gustaría situarme. Lógicamente, a nivel formal, hay rasgos que se repiten: la recolección, la mezcla de lo tradicional con géneros y sonidos que se consideran nuevos o que están en boga como el mal llamado urbano o la electrónica, pero lo que verdaderamente me importa más allá de las etiquetas es, como digo, lo conceptual.

Te estrenabas con una etapa en la que las rimas eran en castellano y que acaba cristalizando en el álbum Aprendizaje (2022). El título es muy significativo, pero ¿qué significó para ti este primer trabajo?
Aprendiz: Es curioso porque siendo el primer trabajo significó más bien el cierre de una etapa. Crecí escuchando rap en castellano, los artistas que admiraba rapeaban en castellano y por eso nunca me había cuestionado escribir en castellano o en gallego, lo hacía en castellano porque cuando pensaba en rap pensaba en este idioma. No fue hasta esos años en los que comencé a sentir inquietudes temáticas que sí o sí sentía que debía transmitir en gallego, ya que yo siempre fui gallegohablante y, de hecho, cuando se trataba de escribir prosa o narrativa ya lo hacía en gallego. Además de un álbum en el que recogía dos años de creación, Aprendizaje fue el catalizador, el momento que me sirvió para darme cuenta de que quería realizar ese cambio.
Vinieron después un par de singles: “Tiempo” es un tema sombrío con momentos de experimentación mientras que “Un día en Higharbor” es lo contrario, una canción llena de luz en la que se reivindica el valor de una vida sencilla, así como también de la familia en la que creciste. En este sentido, ¿crees que en “Un día en Higharbor” de algún modo ya anticipaba Campo?
Aprendiz: Fue un momento confuso. Salieron esas piezas como podían haber salido otras. El filtro que siempre me importó superar a la hora de publicar o no publicar una canción es que represente algo importante para mí, y ambas lo hacían. Efectivamente, “UDEH” y también otra canción que no llegué a publicar llamada “Brindo” fueron un puente entre los nuevos temas y esa transición entre castellano y gallego.

En junio de este 2026 vio la luz Campo, que toma su nombre de un lugar de la parroquia de Donsión (concello de Lalín). La gran línea temática del álbum es la propia identidad y los pilares que la sostienen: la infancia, la familia, un lugar, una lengua, un modo de vida... Pero ¿qué te llevó a reivindicar la aldea y a hacer de ella el eje central en torno al que gira el disco?
Aprendiz: Fue una transición muy orgánica, no podría responder de forma concreta, pero sin duda esta reivindicación va de la mano con hacerme mayor y ver cómo también se hacían mayores conmigo mis hermanos, mi madre, mi abuela... En ese proceso despertó en mí una sensibilidad muy grande hacia lo que transmite el álbum: la familia, el concepto de hogar, las aldeas que se vacían, en fin, el paso del tiempo y el valor de las cosas sencillas.
Podemos hablar de Campo, “un álbum sembrado y cosechado en Donsión”, como un disco conceptual, pero ¿las canciones fueron surgiendo ya con esa idea de unidad en la cabeza?
Aprendiz: Sí. Mucho antes de meterme en el estudio ya estaban escritas y conceptualizadas la mayor parte de las canciones del disco. Es un trabajo 100% conceptual.
Todos los temas del disco van acompañados bien de un videoclip, bien de un visualizer que, en conjunto, dan forma visual al universo que se describe en Campo. ¿Por qué hacerlo así? ¿Sentiste la necesidad no solo de describirlo sino también de mostrarlo?
Aprendiz: Parece obvio, pero sí, todo el universo visual está recogido en O Campo, mi aldea. Era algo obligado desde el principio. Sentía la necesidad de corresponder las palabras con imágenes porque al fin y al cabo hablo de algo muy concreto, material, algo que existe y que es importante. Además de esto queríamos hacerlo sin adornos, de forma honesta, mostrando el día a día de las personas que vivimos en este lugar, a pesar de que claramente hay una capa conceptual y artística por encima de esta realidad cotidiana.

Foto: Ainara Rodríguez
Los últimos videoclips antes de Campo (“Lágrimas de sangre”, “Tiempo” y “Un día en Higharbor”) los dirigiste tú. Todo el material audiovisual del disco (también la portada de la que hablaremos después) están firmados por Mario Filloy y Daniel Filloy. ¿Qué propició ese cambio?
Aprendiz: Este álbum puso en mi camino a gente maravillosa y Dani y Mario son el ejemplo perfecto. Los conocí de rebote y acabaron en el disco de forma muy natural. A mí siempre me gustó crear en todos los sentidos, también soy un gran aficionado al cine y me encanta grabar y editar cosas, por lo que dirigir mis propios videoclips era algo que me motivaba, pero obviamente soy consciente de mis limitaciones y para un proyecto tan importante como Campo quería contar con gente más talentosa que yo en este ámbito. De alguna forma creo que el universo conspiró y simplemente todo se dio para que así fuera.
Abre el disco “O.V.N.Q.C.A.M.A.”, un título críptico (podríamos aventurar como hipótesis un improbable “O Vídeo No Que Canta A Miña Avoa”). Un tema que, a pesar de ser instrumental, va insinuando ya algunas de las líneas temáticas del disco y presentando a uno de sus personajes principales: tu abuela Nieves, a quien escuchamos en él hablar y, hacia el final, también cantar: “eu queríame casare...”. Que ella es una parte esencial de tu identidad lo dejas claro en todas tus redes donde eres “onetodenieves”. ¿Qué te empujó a hacerle ese homenaje que atraviesa de un modo u otro todo el disco?
Aprendiz: O Verán No Que Coñecín A Miña Avoa es el título de una novela corta que escribí también en el proceso de creación del disco. El título hace referencia a una novela, recogiendo un concepto que puede resultar un paradoja, pero que me parece muy significativo. Representa ese momento de la vida de una persona, llegados los 20, en el que se conoce realmente a una abuela o a una madre. El relato recoge todos los temas que están presentes en el disco y por eso quería darle su hueco en el mismo. En cuanto al nombre y a hacerle homenaje a mi abuela, de nuevo, fue algo muy orgánico.
“As engurras da man de miña avoa”no es solo un homenaje a tu abuela (hablas de “carta de agradecimiento”), sino a todas esas grandes matriarcas del mundo rural y su lucha continua no solo por sacar adelante a su propia familia sino también por mantener una forma de vida y de ver y entender el mundo. ¿Por qué creíste que era necesario resaltar y valorar su papel?
Aprendiz: Del mismo modo que lo hace “Endexamais”, “AEDMDMA” y Campo en su conjunto ponen en valor precisamente a estas matriarcas. Son piezas imprescindibles para entender la identidad gallega. En lo social, porque en momentos en que Galicia se vació de hombres debido a la emigración, las mujeres siguieron siendo no solo las garantes del hogar, de la familia, de los animales y del mundo rural. En la música, porque fueron ellas las encargadas de conservar y transmitir piezas orales como las que se recogen a lo largo del trabajo, cantadas por mi abuela. En el caso de mi abuela, trato de poner en valor no solo el colectivo sino también el caso particular, y por eso esas dos canciones (“AEDMDMA” y “Endexamais”) conversan tan directamente entre sí.
La niñez es época de travesuras (“A curiosidade pega máis coa pechadura posta”), de consecuencias (“Que Dios está até na pota do guiso”)... de aprendizaje. “Nº26” explora otra faceta de la identidad: la infancia, esta vez relacionada con el hogar, la casa concreta a la que hace referencia el título. ¿Qué crees que aporta a un niño crecer en la aldea? ¿Qué supuso para ti?
Aprendiz: En mi caso aportó aventura. Crecí en la misma casa con dos hermanos y dos primos, por lo que fue una infancia colectiva, y cosas tan cotidianas como bañarse se convirtieron en algo memorable, como trato de transmitir en “Nº26”. Más en general pienso que crecer en una aldea o incluso en una villa aporta una identidad y un acercamiento con el entorno que en una ciudad me parece impensable. Precisamente hoy donde todo es tan homogéneo y global y donde los saberes de toda la vida adquirieron una connotación peyorativa, considero que crecer en una aldea es una suerte que trato de reivindicar en mi proyecto.
La portada también remite a la infancia. En ella aparece un niño (presumimos que eres tú) casi insinuando que es uno más de esos productos de la huerta sobre los que está sentado. ¿Era esa la idea? ¿Qué hay detrás de la elección de esa foto como portada del álbum?
Aprendiz: La niña que aparece en la portada es Xiana, mi prima. Es la más pequeña de la familia, y con ella queríamos representar el concepto de lo cíclico, por lo que sí, la interpretación es correcta: las berzas como resultado del trabajo de la tierra y los niños como resultado del trabajo de madres y abuelas. Además de esto, la portada hace referencia directa a una foto que nos tomaron a mis hermanos y a mí en el año 2005 para un periódico, con motivo de la expropiación que Renfe llevó a cabo en nuestra aldea. Mi abuela venía de la huerta y nos traía a mi hermano y a mí encima de la carretilla, algo que era de lo más habitual.
En “Carballos e fentos” exploras otro rasgo de identidad como es el idioma: “Se morre o galego […] morre o pobo porque a lingua fala de nós e dinos quen somos”. ¿Cómo ves la situación actual de la lengua? ¿No hay algo de paradójico en el hecho de que nunca hubo tanta música y de estilos tan diferentes cantada en gallego y, sin embargo, la lengua sigue perdiendo hablantes?
Aprendiz: Definitivamente la veo mal, como cualquiera que lleve años pendiente de la estadística. Es cierto que no todo son números, aunque para otras cosas sí se tengan en cuenta, como a la hora de valorar este momento tan dulce que vive la música en gallego, pero pienso que nos quedamos en la corteza. En primer lugar tendríamos que valorar la capacidad real que tiene la “música urbana” para convertir hablantes, porque al final del día esto es lo que importa: que hablemos en gallego. Siendo honestos, tal y como yo lo veo, este éxito vino acompañado de algo también muy presente en la actualidad: el no posicionamiento. No quiero decir con esto que la música deba ser reivindicativa para crear comunidad, pero sí que siento que este tema es algo que se prefiere ignorar en la conversación social, y me gustaría ver el impacto real que tiene la música en el día a día de esas personas castellanohablantes que se acercan al movimiento. Por supuesto, todo esto es sobre análisis y sobra decir que todo lo que está sucediendo este año es maravilloso, pero precisamente porque es un grandísimo logro creo que debemos ser autoexigentes y tratar de llevarlo lo más lejos posible.
“Eu non son raper de barrio porque son de aldea”. “DALDEA” habla de eso, de reivindicar la aldea también como una forma de ver el mundo y también de crear música desde esta otra óptica diferente. ¿Qué diferencias ves tú entre un “rapero de barrio” y un “rapero de aldea”?
Aprendiz: Esta frase nació como algo cómico. Trataba de burlarse un poco de ese prejuicio callejero vinculado al rap y de reivindicar, como bien dices, esta otra forma de ver el mundo desde la perspectiva del mundo rural gallego. No creo que existan una serie de diferencias en concreto. Pienso que muy especialmente en los raperos solistas el lugar de origen es algo que siempre fue muy relevante para la construcción de la identidad, vital y artística, también en mi caso.
Hay en el disco temas más introspectivos donde se exploran temas como la reconciliación con uno mismo (“Diaños”, “con vistas a este prado”), las incertidumbres (“Ogallá”), el amor (“FUNDADORES 21”) o el de un tiempo que pasa demasiado rápido (“Ogallá”, “con vistas a este prado”). Lo curioso es que también estilísticamente son un poco diferentes: menos electrónica y más guitarras (con pasajes muy próximos al indie pop), más tendencia al recitado... ¿Ese cambio de estilo fue consciente?
Aprendiz: Lo cierto es que no. Como digo, cada canción surgió de forma muy natural, en el apartado temático como también en el estilístico, por lo que una vez tuve claro qué quería expresar y cómo quería expresarlo, las influencias y la música que estaba escuchando en ese momento jugaron un papel muy importante, como también las aportaciones del productor.
Campo tiene un sonido variado, como variados son también los productores que te ayudaron a darle forma: Daniel Madison, Volk GZ, Vermouth L’Essence, Rodro, Peter Petrowski... ¿Qué buscabas en ellos y qué crees que aportó finalmente cada uno al disco?
Aprendiz: Me gusta que el productor tenga un peso equivalente al que puedo tener yo en la canción, pues es también suya. Quizás en un primer momento no esperaba o no buscaba contar con un número tan amplio de productores, pero el devenir del disco y el proceso creativo terminaron por llevarme por ahí. También traté de trabajar con productores que se ajustaran a nivel de estilo a la canción en concreto en la que iban a trabajar e intentar ir por donde él se sintiera más cómodo. ¿Qué aportaron al disco? Cada uno aportó su estilo, compromiso y talento, y todos ellos en conjunto hacen que el disco se sienta tan diverso y tan completo.

Foto: Ainara Rodríguez
El título “Conxo-O Carril, 1873” hace referencia a la primera línea férrea inaugurada en Galicia, entre la estación de Cornes (en el entonces concello de Conxo) y O Carril el 15 de septiembre de 1873, y sirve también como metáfora de la inauguración de la línea del AVE entre Ourense y Madrid. Pero ¿qué hay detrás de este tema donde escuchamos una declaración tan contundente como “Sómolos fillos non nados da diglosia. Que non souberon amar, por iso odian”?
Aprendiz: Lo que hay en primer lugar es una crítica al centralismo institucional que cristaliza en Galicia en un atraso generalizado en el ámbito de los servicios a nivel histórico, de ahí esa comparación entre el primer ferrocarril y la línea de alta velocidad de Ourense. Es curioso porque Campo reivindica Galicia, es casi una carta de amor en muchos sentidos, pero Conxo está concebida desde el otro lado. Es una crítica a Madrid pero es crítica también con Galicia, por eso me gusta tanto y considero que tiene un rol “desidealizador” tan importante en el disco. Habla de ese “cuñadismo” y también de la diglosia, un problema eminentemente gallego y de los gallegos.
“Bágoa de meiga” fue el primer single, y es también un homenaje a la forma de vida de la aldea (y también, de nuevo, a tu abuela Nieves convertida esta vez en bruja en el videoclip de la canción). ¿Por qué fue el tema escogido como carta de presentación del álbum?
Aprendiz: Es una canción que recoge muy bien todos los objetivos del álbum, a nivel temático y también estilístico, muy especialmente en dos apartados: la fusión del rap con el sonido tradicional y la puesta en valor del hogar y de la familia. Además es una canción en la que ya contamos con instrumentación orgánica, producida por un gran pilar de la música en gallego de la última década como es Peter Petrowski. Por último el videoclip, pues estuvo conceptualizado desde un inicio y sabíamos que tendría un gran potencial. Por todos estos motivos “Bágoa de meiga” era para mí el tema que debía presentar la nueva etapa que iniciamos con Campo.
“Bágoa de meiga” tiene un aire a folktrónica (en ella escuchamos incluso la melodía de la “Muiñeira de Ponte Sampaio”), que no es tan nítido en el resto del álbum. ¿Por qué ese tinte folk tan rotundo y por qué la “Muiñeira de Ponte Sampaio” en concreto?
Aprendiz: La elección de la muiñeira fue cosa de María, la gaiteira. Ella escogió la pieza. Lo cierto es que la intención de trabajar con el folclore gallego estuvo presente desde el principio, y no la alcanzamos en la dimensión en que queríamos originalmente. De hecho, es un objetivo que estamos recuperando de cara a próximos proyectos. Llevo unos cuantos años formándome en clases de canto y percusión de mano y muy cerca del baile, de las foliadas y demás, y es por eso que me apetece mezclar estos dos mundos.

Foto: Ainara Rodríguez
“Endexamais” es el tema que sigue sin solución de continuidad a “Bágoa de Meiga” y en el que respondes a la pregunta identitaria por excelencia: “¿y tú de quién vienes siendo?”. “Eu son de Nieves, de Donsión […] Eu son de Campo e son de lei, ben sei que por el devezo, que se onte o despreciei hoxe non sei poñerlle prezo”. ¿Campo tiene también mucho de redescubrir el valor de lo propio?
Aprendiz: De redescubrirlo, de ponerlo en valor y de desnormalizarlo, de volver a conectar. Precisamente son esas cosas que damos por sentadas las que nos impiden ver la grandeza de los gestos diarios, del amor cotidiano, de los esfuerzos que hacen por nosotros las personas que más nos quieren. También digo en la descripción del álbum que (re)conecto con una raíz a la que estaba vinculado incluso sin darme cuenta. Considero que esto, en mayor o menor medida, es algo que nos sucede a todas las personas, y dejar de dar por hecho este tipo de cosas debe ser un trabajo consciente.
¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Cómo van surgiendo las letras y cuándo aparece la música? ¿Eres de depurar y corregir una y otra vez cada verso?
Aprendiz: Depende del caso, pero normalmente aparece un concepto, algo de lo que quiero hablar. Después va surgiendo una letra y a partir de esta ideo el registro en el que mejor puede ser transmitida esa idea. Otras veces pasa al contrario: aparece una melodía o simplemente surge la idea de hacer una canción de determinado estilo. En estas ocasiones acostumbro a reciclar ideas, a recuperar otras letras o proyectos inacabados llevándolos al nuevo registro. En cuanto al perfeccionismo, sí, soy bastante testarudo y tardo mucho, mucho en escribir.

Foto: Ainara Rodríguez
“con vistas a este prado” es otro de los temas introspectivos e “indies” del álbum en el que se pone de relieve el amor recuperado a un espacio que ya es parte inherente del propio ser: “Eu tan só quero morrer mirando a este prado, sentir que o que fago é o que quero facer”. ¿La canción resume el sentir de Campo? ¿Fue por eso la escogida para cerrar el disco?
Aprendiz: “CVAEP” es un ocaso dentro del disco y siempre fue concebida como la pieza final. Más bien resume el momento de mi vida que estoy viviendo, y quizás sea de todas la que mejor logra esto. Habla de la sensación de pérdida, por un lado, y por otro de la reivindicación de unos ritmos de vida en contradicción con el contexto que atravesamos como sociedad: las expectativas, la productividad y la dependencia que representan las redes sociales. Para mí, “CVAEP” es precisamente eso: una pausa antes de irse. Percatarse de que los ritmos de vida dependen de la persona que los vive, de que no hay una manera correcta y de que está bien tener un lugar al que volver, en mi caso O Campo.
La escena gallega de las músicas urbanas está viviendo un momento de efervescencia: muchas propuestas diversas repartidas por todo el territorio, multitud de colaboraciones, públicos crecientes y con el gallego abriéndose paso poco a poco como lengua central en la que expresarse. ¿Cómo valoras tú este momento? ¿Están aprendiendo a amar “os fillos non nados da diglosia”?
Aprendiz: Como ya dije, creo que debemos ser exigentes y autocríticos. Por supuesto que es positivo, es, de hecho, histórico. Se rompió por completo el techo y esto es bueno para todas, pero también hay detrás una serie de implicaciones que conviene valorar. Debemos sentar unas bases y asegurarnos de que esto no es una moda. ¿Aprendieron a amar los hijos no nacidos de la diglosia? Pienso que lo veremos cuando el hype disminuya, al menos en lo que respecta al mal llamado género urbano.

Foto: Martín Hermida
En la actualidad, ¿qué artista o grupo gallego nos recomendarías? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?
Aprendiz: Sería complicado recomendaros un artista o grupo gallego que no conozcáis... voy a decir Dani Cornes porque es un artista que admiro profundamente. Tiene una sensibilidad muy especial y consigue transmitir ideas complejas de forma muy sencilla.
Si abriéramos tu cuenta personal de Spotify, ¿qué escucharíamos? 100% Sinceridad, 0% Vergüenza
Aprendiz: Sinceramente escucharíais un poco de todo. Por supuesto mucha música en gallego: The Rapants, 9Louro, Alana, under y Diego Flâneur... indie rock español: RATA, Shego, LA MILAGROSA, Toldos Verdes... y después música diversa que me lleva acompañando muchos años: Shoda Monkas, Guitarricadelafuente, Niña Polaca, Rodrigo Cuevas... en fin, a pesar de que soy un poco enfermo y tengo más de 100 listas creadas en Spotify, para mi día a día empleo una sola que es un poco un cajón de sastre y os aseguro que ahí podéis encontrar de todo.

