• GALEGO
  • ESPAÑOL
  • ENGLISH
     
  noticias  

MARÍA MENDOZA: «LA MÚSICA CLÁSICA LLEVA MUCHAS DÉCADAS FLIRTEANDO CON LA MÚSICA ELECTRÓNICA»

MARÍA MENDOZA: «LA MÚSICA CLÁSICA LLEVA MUCHAS DÉCADAS FLIRTEANDO CON LA MÚSICA ELECTRÓNICA»
29 JUNE 2020

Pianista, compositora y docente, María Mendoza es todo versatilidad en la música, no en vano, le gusta acercar su estilo más personal y rockero a temas clásicos. Afirma que tiene recuerdos tocando cuándo aun no sabía leer, muestra de su calidad interpretativa, la misma que le llevó tocar en numerosos grupos de pop, rock o folk, sin dejar de lado su faceta clásica, tanto en conciertos de música de cámara cómo pianista acompañante. Después de crear numerosos encargos de estilos muy diversos para series y cortometrajes de animación, donde consigue unir sus dos grandes pasiones: la música y el cine, Mendoza da el salto en solitario.

Con composiciones que conforman una máquina del tiempo en la que, como HG Wells, atraviesa períodos históricos, mezclándolos a su voluntad, libremente, en un desafío de posibilidades sonoras, el viaje musical que la pianista y compositora arrancaba hace cuatro años con Intro (2016) y continuaba con Nova (2017), finaliza ahora con Cronos (2020), tercer trabajo discográfico —que cierra la trilogía— en el que cada una de las 16 piezas que lo componen tiene su reflejo en el espejo. Pieza a pieza, María Mendoza ponen banda sonora a toda acción-reacción, porque igual que al tocar las teclas del piano, todo lo que sube, baja.

 

 

 

Vemos a María Mendoza siempre detrás del piano, tus manos sobre las teclas; ¿fue siempre este tu instrumento de referencia? ¿Recuerdas tu primer contacto con este, u otro, instrumento? ¿Y con la música en general?

María Mendoza: «El piano siempre estuvo presente en mi vida. Vengo de una familia donde las mujeres aprendían a tocar el piano, reminiscencias de aquella sociedad burguesa del siglo XIX. Mi madre hizo la carrera de piano, y la finalizó cuándo yo era pequeña; el piano era un más de la familia. Así que, realmente, no tengo la sensación de haber escogido el instrumento, siempre estaba allí. Recuerdo mi curiosidad por aquellas notas blancas y negras, subir a la banqueta con dificultad cuando aún me colgaban los pies y mirar fascinada las partituras y querer descifrar esas grafías tan bonitas cuando ni siquiera sabía leer.

Pero de tener la opción de elegir instrumento con 8 años, que es la edad mínima de acceso en los conservatorios hoy en día, seguramente sería guitarrista o percusionista».

 

Tras años tocando música de otros compositores, y otros intérpretes tocando tus composiciones, hace cuatro años te arriesgabas a debutar en el mercado discográfico. ¿Qué te llevó a publicar tus composiciones? ¿En quién, o dónde, buscas inspiración a la hora de componer?

María Mendoza: «Antes de decidir grabar el primer disco, Intro, acabé tocando de forma casual en un concierto del profesorado del Conservatorio de Ourense; de forma casual porque no me gusta tocar en el Conservatorio, pero la vicedirectora insistió: ‘toca algo, ¿no tienes alguna pieza para piano?’.

Hasta ese momento yo evitaba escribir para piano, quizás por no suponer reto alguno para mí. Era demasiado fácil; era obvio y sin embargo demasiado cómodo. ¡Una compositora pianista tendrá que escribir para piano! Pero la verdad es que me gusta llevar la contraria, escribir para instrumentos que no conozco, arriesgar, y llevaba años evitando componer piezas exclusivamente para mi instrumento.

Para ese concierto hice un arreglo para piano de las ‘3 Cantigas’, basadas en las Cantigas de Martin Códax, que había escrito originalmente para órgano. Ese concierto fue grabado y cuando escuché la grabación no lo podía creer… me gustaba muchísimo.

Ese fue el detonante. Me di cuenta que realmente no me gusta estar de espectadora de mi música; quiero formar parte de ella. Y, ya que sé que seré durante mucho más tiempo ‘compositora muerta’ que ‘compositora viva’, quiero dejar mis obras grabadas por mí misma. Dejar una testigo no solo de las partituras escritas, que es importante, sino también una testigo sonoro.

La inspiración la encuentro en sentimientos, en paisajes, en situaciones, en recuerdos, en viajes, en cualquier tipo de experiencia. Por supuesto, la mejor inspiración es tener un encargo, o un objetivo, y saber que tienes que acabar esa obra en un determinado tiempo».

 

 

 

Tu primer trabajo en solitario, Intro (2016), recoge nueve composiciones originales para piano —de las que siete están inspiradas en temas gallegos— divididas en tres bloques diferenciados, según el estilo: antigua, tradicional y contemporánea. ¿Cómo surgió la idea de estructurarlo de este modo y buscar inspiración en esas épocas?
María Mendoza:
«Cuando decidí reunir algunas de mis piezas para piano en un disco me di cuenta que tenía estilos muy diferentes, y la única forma que encontré de darle sentido era separarlas en bloques diferenciados. No fueron obras compuestas expresamente para ese disco; realmente el disco fue una recopilación de varias obras para piano que tenía hasta el momento.
Me encantan los sonidos de otras épocas, me encanta hacer viajes en el tiempo y robar melodías de otras épocas para darles voz de una manera distinta».

 

Este largo incluye ‘Como queres que te ronde’, galardonado en el concurso de composición Galician Folk Songs 2015, organizado por el compañero de profesión Javier Otero Neira. ¿Qué significó para ti este reconocimiento?

María Mendoza: «Ese reconocimiento supuso muchísimo. Un profesor de composición me dijo en una ocasión que los concursos de composiciones solo los ganaban las obras escritas en lenguajes muy contemporáneos, algo que no es mi caso; quizás por eso yo evitaba presentarme la este tipo de concursos. Pero el galardón en el Galician Folk Songs 2015 abrió una puerta. Hizo que me atreviese a presentarme a concursos, cosa impensable para mí anteriormente».

 

 

Para Intro confiasches en un crowdfunding a través de Verkami que cerraste con éxito. ¿Qué importancia crees que tiene el micromecenazgo en el mercado discográfico actual?

María Mendoza: «La venta de discos hoy en día es prácticamente inexistente. El micromecenazgo es una herramienta muy te importante, ya que te permite tener la seguridad de que, cuando sacas el disco, tendrás los gastos cubiertos».

 

En Nova (2017), tu segunda referencia, sorprendes con tres piezas electroacústicas donde piano y saxo tenor se mezclan junto a sonoridades electrónicas. ¿Qué te llevó a combinar aires clásicos con música electrónica? ¿En qué momento crees que se encuentra la música clásica, crees que se está abriendo a otros géneros?

María Mendoza: «La principal característica de la música clásica en los siglos XX y XXI es su gran heterogeneidad, la gran diversidad de estilos. El estilo barroco duró unos 150 años, ahora es imposible imaginar un mundo donde solo se escuche un único estilo de música, incluso durante uno solo día.

La música clásica lleva muchas décadas flirteando con la música electrónica, creando piezas electroacústicas muy interesantes. Yo no pretendo estar a la vanguardia, romper con lo anterior, ni innovar; soy demasiado ‘tradicional’. Pero la música electrónica ofrece unas posibilidades sonoras que me resultan muy atractivas, me permite pintar con otros colores y crear unos ambientes imposibles de imaginar con sonidos tradicionales».

 

También escuchamos piezas basadas en melodías tradicionales (vals, canto de seitura y jota) recogidas en el Cancioneiro Popular da Provincia de Ourense (1997). ¿Cómo es reinterpretar música tradicional en un instrumento para el que en principio no fue pensada? ¿De qué manera se traslada, por ejemplo, un canto de seitura, a través de los acordes del piano?

María Mendoza: «Me encanta ‘robar’ melodías tradicionales, melodías que fueron transmitidas de forma oral a través del tiempo y hacerles perrerías. Realmente lo que más me gusta es cambiar por completo la finalidad inicial de la pieza, por ejemplo, convertiendo una pieza que originalmente era alegre y destinada al baile, en una pieza melancólica para piano. La melodía tradicional solo me sirve de hilo del que tirar, a partir de ahí, las obras son de nueva creación.

También es curioso como a veces el tema tradicional parece luchar contra el nuevo, como se quisera hacerse camino y dejarse escuchar, por ejemplo, en ‘Vals de lumière’, del disco Nova».

 

 

Para el bloque contemporáneo de estos dos primeros álbumes, compusiste piezas bajo la influencia de compositores como Philip Glass, Clint Mansell y Hans Zimmer. ¿Por qué estos autores en particular? ¿Son el minimalismo y la música cinematográfica tus principales referencias?

María Mendoza: «Para mí, el cine es todo. Es arte, es vida. Me permite vivir todas las vidas que quiera en una sola. De los trabajos que más disfruto son los audiovisuales, poner música a las imágenes, hacer que los sentimientos intuidos en las imágenes cobren vida.

El minimalismo es un estilo que me resulta interesante por su cualidad hipnótica, por sus dibujos musicales que funcionan como un mantra. Y, aunque parezca que no suceden grandes cambios, la música va mutando poco a poco, sin que nos demos cuenta.

Pero el minimalismo y la música cinematográfica no son mis principales referencias. Creo que lo que más llevo dentro son a la música clásica y el rock; pueden parecer antagónicas, pero son totalmente compatibles en mi mundo interior. Como ejemplo, con 17 años tenía un casete que escuchaba muchísimo, con los Sex Pistols por una cara y Rachmaninov por la otra».

 

 

Acabas de presentar tu nuevo trabajo discográfico, Cronos (2020), con el que cierras la trilogía que abrías con Intro, una vuelta a los orígenes, a lo terrenal, a nuestro planeta y a sus sonidos y música. ¿Cómo fue el proceso creativo, tanto a nivel melódico como compositivo? ¿Qué diferencias o similitudes hay respeto a sus precedentes?

María Mendoza: «Con Cronos necesitaba cerrar una herida. Grabé el disco anterior, Nova, demasiado rápido después de tener compuestos los temas, y me di cuenta que necesitaba más tiempo para que estos madurasen. No a nivel compositivo, porque es raro que cambie una sola nota una vez que doy por cerrado un tema, sino a nivel interpretativo. Llevo tres años tocando esos temas en directo y sé que, en este momento, podría grabar muchísimo mejor alguno de ellos.

Este disco es una vuelta a lo terrenal, a los orígenes, tras la viaje en el tiempo de Intro y el viaje en el espacio de Nova. Esta vuelta a los orígenes se traduce en la recuperación de cuatro piezas que escribí hace 18 años, y que tenía completamente olvidadas en el cajón (‘Preludio’, ‘Sebastian’, ‘Sarabanda’ y ‘Postludio’). También quise recuperar una melodía renacentista que cantábamos cuándo estudiaba Composición, en la asignatura de Coro, ‘3 Morillas M’ enamoran’; esta melodía aparece en dos temas de manera totalmente distinta. Uno de ellos, ‘Pequeño Vals de las 3 Morillas’, fue escrito durante el confinamiento, así como ‘ Ad-nabaras’.

Este confinamiento me dio el tiempo que necesitaba para cerrar el disco; para componer los temas que surgieron de manera casi espontánea y poder estudiar con una rutina que no tenía en mi día a día anterior. De hecho, el disco está grabado en dos momentos diferentes: a.C. (antes del confinamiento, en julio de 2019) y d.C. (después del confinamiento, en abril de 2020). El oyente tendrá que valorar si aprecia las diferencias, en el libreto del disco se especifica cuál es cuál; yo sí que lo hago, hay mucha más paz en las últimas grabaciones».

 

 

Dices que cada una de las 16 piezas que componen Cronos tiene su reflejo en su espejo, que buscan el equilibrio girando sobre dos ejes: izquierda-derecha y arriba-abajo. ¿De qué manera se relacionan estas dos ideas entre sí? ¿Cómo pasan estos conceptos abstractos al pentagrama?

María Mendoza: «Tenía claro desde el principio el concepto del disco, esa dualidad de Cronos como personificación griega del tiempo y de la cosecha, que me dio pie a crear las piezas de dos en dos, emparejadas, en vez de en bloques como nos discos anteriores. Cada pareja tiene una relación distinta, que será el oyente lo que tendrá que descubrir, o venir a mis conciertos o leer el libreto del disco, en el que está explicado. ¡Voy a dejar el misterio en el aire!

El orden en el que aparecen los temas es un viaje que para mí no tiene sentido ordenados de otro modo. Desde el ‘Preludio’, que abre el disco, compuesto hace 18 años, hasta su reflejo en el espejo, que es el último tema, ‘Postludio’, también compuesto de aquella, que presento como una bajada al infierno. Antes de sacar el disco envié por WhatsApp el ‘Postludio’ a uno de mis mejores amigos, y me contestó: ‘Creo que tengo el móvil estropeado, porque se escucha rarísimo’. Su móvil no estaba estropeado, es que no creo que todo el mundo entienda la última pieza».

 

Formas parte de The Tetas’ Van, banda femenina que, a través de sus divertidas versiones en lengua gallega, intenta transmitir, reivindicar y luchar contra las injusticias. ¿Cómo se retroalimentan estas dos facetas de María Mendoza?

María Mendoza: «Mi vida está llena de contrastes que me ayudan a encontrar el equilibrio, así que no puedo imaginar no subir a los escenarios a gritar y saltar con The Tetas’ Van. Y, por supuesto, creo que es muy importante la creación de referentes femeninos en los escenarios, tanto como teclista con mis compañeras, como pianista en solitario, o cuando voy acompañada de la actriz Nate Borrajo».

 

 

Tras el estado de emergencia sanitaria provocada por la COVID-19, ¿cómo estás afrontando la vuelta a los escenarios en un futuro cercano?

María Mendoza: «Voy a ser muy sincera, lo que más eché de menos en este confinamiento fue a salir a tocar. Nunca estuve tanto tiempo parada en casa; soy tremendamente activa y me cuesta estar quieta. Ahora que tengo el mes de julio lleno de conciertos, y veo que llega, que está ahí, me da una especie de vértigo, me cuesta salir de casa. Quiero estar aquí con los míos, con mis perros, mi piano y mi huerta, que este año está muy agradecida porque le estoy haciendo todo el caso que merece».

 

En la actualidad, ¿qué artista el grupo gallego nos recomendarías? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?

María Mendoza: «Yo recomendaría el directo del grupo casi enteramente femenino Agoraphobia. Coincidimos tocando con ellas nos sus principios y pude verlas el año pasado; me gusta muchísimo la evolución que tuvieron».

 

Si abriésemos tu cuenta de Spotify, ¿qué escucharíamos? 100% Sinceridad – 0% Vergüenza.

María Mendoza: «Escucharíais mi corazón abierto en canal».

 

 

  noticias