• GALEGO
  • ESPAÑOL
  • ENGLISH
     
  noticias  

STORMY TRUCKS: «"DAMN THE STORM" SE REFIERE A LA SUPERVIVENCIA COMO MODO DE VIDA»

STORMY TRUCKS: «"DAMN THE STORM" SE REFIERE A LA SUPERVIVENCIA COMO MODO DE VIDA»
20 JULY 2020

Hace casi dos años que «llegaron para quedarse» con su apuesta por el rock’n’roll de cuajo, dinámico y directo, de gran calidad. Enamorados de la música bien hecha, Stormy TrucksValentín Caamaño (guitarra, voz), Duco Miserable (bajo) y Luke Jennings (batería)— se sube al escenario con un repertorio que combina temas propios con versiones de clásicos del rock. Durante su corta, pero intensa, trayectoria, el trío ha compartido sus trallazos por gran parte de la geografía gallega con conciertos en salas como A Ventana, Sala Son, La Pecera o Moon Music Club.

 

Acaban de debutar en el mercado discográfico con, Damn The Storm (2020), largo que plasma ese sonido crudo y sin concesiones que tanto los caracteriza, el mismo que trasladan al escenario en cada uno de sus directos.

 

 

 

Stormy Trucks es, además de la voz y guitarra de Valentín Caamaño, bajo (Duco Miserable) y batería (Luke Jennings). ¿Cuál fue el germen de Stormy Trucks? ¿Cómo surgió el proyecto?

Valentín Caamaño: «El proyecto surge de mi empeño personal en volver a juntar un trío de rock and roll que se moviese en un terreno fronterizo musical en el que yo me siento muy cómodo, pero en el que considero que no se encuentran muchas bandas actualmente. Es como la necesidad vital de llenar ese hueco».

 

Desde vuestros comienzos apostáis por la formación clásica de trío de rock y, más específicamente, por el rock de los años 50. ¿Qué os atrajo de esta década? ¿Algún referente en concreto? (Sí, nosotros estamos pensando, inevitablemente, en Elvis...).

Valentín Caamaño: «Los años 50 desde luego son una referencia musical para el grupo, y el origen de este sonido puede remontarse a esa época, en la que al rock se le llamaba rock and roll y se consideraba una música maldita. Pero debajo de la sombra de Elvis estaban salvajas y tremendos músicos como Eddie Cochran, Gene Vincent, Johnny Burnette ou Charlie Feathers, que también nos inspiran constantemente. Aun así, nuestra música no se queda en los años 50, nuestro sonido no se quiere estancar ahí sino que está pasado por el filtro de nuestras vivencias musicales y marcado también por el swamp, el country, la música sureña en general, el rhythm and blues, el punk y el psychobilly. También muy influenciado por el rock and roll británico y gente como Vince Taylor».

 

 

Describían vuestra música como una que «suena igual de bien, o mejor, que el motor de un camión americano clásico». ¿Creéis que es así? Siguiendo la metáfora, ¿qué se esconde detrás de vuestro nombre?

Valentín Caamaño: «Si, así lo hizo César ‘Nervio’ Varela para la revista Pincha en marzo de 2019. Nuestra principal misión e idea es que si la banda no suena contundente, como suena ese tipo de camiones, y no la sientes en el pecho y en las tripas estando delante, no tiene sentido la música que se quiere transmitir a través de ese sonido. Y aparte del sonido, si no tuviese la calidad necesaria que se merece este tipo de música, tampoco tendría sentido presentar la propuesta».

 

Debutáis con Damn The Storm (2020), trabajo de rock’n’roll, crudo y directo, una descarga de buena música y energía en vena. ¿Cómo fue el proceso creativo? Para los Stormy, ¿va antes la música que la letra o viceversa?

Valentín Caamaño: «Normalmente, el proceso nace casi siempre con la música primero, un riff o una idea que tenga la mínima fuerza para inspirarte y, a partir de ahí, desenvolver un tema o historia que contar, pero que siempre va a cabalgar a lomos de la armonía y de la melodía. De todos los temas originales del disco, creo recordar que el único que surgió al revés fue ‘Un Segundo de Terror’, ¡ahí la letra vino antes!».

 

Compuesto por siete temas, cinco originales y dos versiones, el LP canta a seres malditos, demonios y fantasmas, sueños rotos y amores imposibles. ¿En qué, o dónde, busca Stormy Trucks la inspiración a la hora de componer?

Valentín Caamaño: «Realmente es como yo veo la vida y la proceso a través de mi cabeza. Pero todo viene condicionado por haber visto de niño muchas películas de serie B, de directores como Tod Browning, George A. Romero, y series de TV como Tales from the Crypt, o leído escritores como H.P. Lovecraft, Mary Shelley o Stephen King.

Cuando escribo no puedo evitar hacer pasar el rock and roll a través de esa temática.

 

 

El largo fue grabado en Bungalow Estudio, con Martin Esturao, líder de MadMartin Trio, ¿cómo fue la experiencia de trabajar junto a él?

Valentín Caamaño: «Fue una experiencia estupenda. Tengo que decir que nunca pensé en otro productor para este debut discográfico que no fuese Martin; él sabe perfectamente cómo tiene que sonar esta banda por dos razones principales. La primera es que habla el mismo lenguaje del rock and roll de forma magistral y no hay nada que explicarle; escucha un tema por primera vez y ya sabe qué es lo que se quiere y cómo tiene que sonar, de dónde viene la idea de ese tema. Ya hizo ese recorrido antes y lo sigue haciendo día a día.

La segunda es más personal, Martin y yo mantenemos una gran amistad que se remonta a la época de los inicios musicales en Clan Moriarty, a principios de los años 90, y me conoce a la perfección como nadie a nivel musical. Sabe cómo me gusta que suene mi guitarra y cómo tiene que sonar mi voz, y también cómo tiene que sonar la sección rítmica para apoyarlas. Lo sabe por nuestra experiencia musical compartida y por las largas conversaciones juntos alrededor de unas cervezas».

 

Leemos que Damn The Storm «suena con la contundencia que merecen los extraños tiempos que vivimos». Teniendo en cuenta que su traducción a nuestro idioma es algo así como «maldita sea la tormenta» y que la data prevista para su lanzamiento era a mediados de marzo... ¿qué tanto tuvo de premonitorio?

Valentín Caamaño: «Aunque es sorprendente incluso para nosotros, el título estaba ya más que decidido bastante antes de que todo esto explotase; ahora, con la perspectiva, no puede estar más en concordancia con la época que vivimos. Su traducción puede ser perfectamente la que vosotros hacéis, que es absolutamente correcta, pero también se puede traducir como ‘que le den a la tormenta’ o ‘que se joda la tormenta’. Realmente, el título se refiere a la supervivencia como modo de vida, al día a día del músico profesional, a la superación de los malos momentos y de las traiciones. Habla de vivir con todo eso y de mantener esa actitud de rock and roll en la que dices que, a pesar de todo, vas a seguir adelante fuerte y sin llorarle a nadie. Ahora es el momento profesional y personal de demostrar esto con hechos y con música, que es como mejor lo vamos a expresar».

 

 

Valentín, actualmente lideras diversas formaciones de jazz, ¿de qué forma se retroalimentan estas dos facetas? ¿Qué hay del Valentín jazzístico en el Valentín rockero y viceversa?

Valentín Caamaño: «Me alegro mucho [que hagáis] esta pregunta porque, aunque la gente va conociendo mi trayectoria, creo que es la primera vez que me hacen esta pregunta de forma directa.

Realmente, lo primero que hay que decir es que todo es música, pero además, dentro de la música hay lenguajes en las que te expresas; es lo mismo que razonar que la comunicación oral es una, pero los idiomas son muchos. Los dos lenguajes musicales en los que me siento cómodo, y adoro, son estas dos, el rock and roll y el jazz. Primero fue el rock y, poco a poco, fue llegando el jazz a mi vida, de forma natural. Ambos lenguajes tienen un padre en común, que es el blues; ninguno de ellos tiene sentido sin el blues esta seguramente es, simplificando mucho, una de las posibles explicacionesen las armonías y en las líneas también hay mucho en común.

Si escuchas a Cliff Gallup, Scotty Moore o Brian Setzer, te das cuenta que sus líneas están muy influenciadas por el swing y el jazz... todo esto es para decir que no son estilos tan distintos como la gente puede pensar. La misma línea de guitarra a través de un amplificador limpio puede sonar muy distinto y hacerte tener unas sensaciones muy diferentes si escuchas esa misma línea con un poco de drive y un poco de eco en la guitarra. Ahora soy consciente de todo esto como nunca, y por lo tanto estoy muy feliz de que esos dos lenguajes formen parte de mi vida y me gusta mucho hablarlos, incluso muchas veces no me doy cuenta que estoy cambiando de registro o mezclando. Pero lo que sí me pasa es que ahora disfruto como nunca tocándolos y que tengo claro que la actitud en los dos es un aspecto primordial; la actitud con mayúscula.

 

Como miembro de la directiva de Músicas ao Vivo, ¿cuál es tu visión de la escena musical en Galicia?

Valentín Caamaño: «Efectivamente, soy miembro de la directiva de la Sección Compostela de Músicas ao Vivo. Pienso desde siempre que la única forma de conseguir mejoras y logros para el colectivo es juntarse de forma asociativa; uno solo nunca hace nada.

Muchas veces escuchas a compañeros haciendo manifiestos a través de las redes, pero después nunca son capaces de acercarse a una reunión del colectivo. En muchos casos creo que piensan que no se sienten representados, y ahí sí que hay que entonar seguramente el mea culpa de un colectivo que quiere dar respuestas a la vez a músicos profesionales, que tienen la música cómo único medio de vida, y a otros que tienen otro trabajo principal y la música como hobby. Ninguna de las dos opciones es mejor ni peor que la otra, pero lo que sí destapó esta crisis [de la COVID-19] es que es el momento de darse de cuenta de que el músico profesional es el que queda absolutamente desamparado en estas situaciones, y que quizás llegó el momento de no andar con medias tintas y apostar por una línea más sindical o profesional dentro de nuestro tejido asociativo.

A nivel estatal, la labor hecha por la Unión de Músicos Profesionales, de la que forma parte Músicas ao Vivo, fue clave para poder hacer fuerza ante la necesidad urgente de amparo por parte del colectivo. El camino tiene que ir por ahí seguramente».

 

Tras el estado de emergencia sanitaria provocada por la COVID-19, ¿cómo estáis afrontando la vuelta a los escenarios en un futuro cercano?

Valentín Caamaño: «Pues muy a cuentagotas y siempre con la amenaza de las cancelaciones, del miedo lógico por parte de los programadores y de las salas, y también del público. Y además, con el problema añadido de la reducción de aforo en los espacios, por lo que se hace muy complicado programar si no existe un poco de apoyo por parte del sector público.

Por nuestra parte, hubo ya unos cuantos festivales que se acercaron a nosotros interesados, pero que finalmente no pueden celebrarse este verano, todo queda aplazado al año que viene, pero con incertidumbre igualmente; incertidumbre es la palabra que define todo últimamente pero bueno... damn the storm!».

 

En la actualidad, ¿qué artista o grupo gallego nos recomendaríais? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?

Valentín Caamaño: «Mis favoritos coincide también que son mis amigos y me siento orgulloso de ellos. Por un lado MadMartin Trío y, por el otro, Alfonso Calvo Septet; dos apuestas seguras de dos músicos profesionales que nunca defraudan. ¡Puedo verlos mil veces y nunca me canso!».

 

Si abriésemos vuestra cuenta de Spotify, ¿qué escucharíamos? 100% Sinceridad – 0% Vergüenza.

Valentín Caamaño: «[risas] Bueno, como hay que ser sinceros, lo primero decir que todavía no tenemos cuenta en Spotify... es algo que tenemos pendiente y que haremos en breve. Pero escucharéis un trío contundente en el sonido, con calidad musical y con muy buenos temas, que si no te hacen moverte ¡es que algo raro te pasa!».

 

  noticias