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CARMEN PENIM: «‘CANTOS DE TERRA E SAL’ ERA UNA DEUDA CON MI GENTE, CON LA MEMORIA DE MI INFANCIA»

CARMEN PENIM: «‘CANTOS DE TERRA E SAL’ ERA UNA DEUDA CON MI GENTE, CON LA MEMORIA DE MI INFANCIA»
22 MARCH 2021

La poesía, la identidad de la mujer, la cultura gallega y la naturaleza son algunas de sus pasiones, las mismas sobre las que versas sus canciones. Con el eclecticismo como marca, Carmen Penim compone con sensibilidad y empatía, interpreta con dulzura y emotividad, contando historias heroicas sobre la gente del pueblo gallego. Tras estudiar canto lírico y jazz en Italia —donde conoce al pianista Maurizio Polsinelli, con quien funda el dúo 2naFronteira— Penim inicia una carrera en solitario que destaca por la gran calidad de sus textos, representativos de nuestra cultura y de nuestro tiempo.

Cuatro años después de su debut, Herdeiras (2017), álbum dedicado a la memoria de la mujer, Carmen Penim cerraba 2020 con Cantos de terra e sal (2020), un nuevo trabajo que rinde homenaje a la más profunda tradición gallega a través de una colección de joyas de la tradición oral, como romances, cantos de seitura o cantigas populares, pero pasados por «heterodoxo filtro».

 

 

 

Compositora, cantante, productora, profesora, Carmen, ¿cómo recuerdas tus comienzos en la música?

Carmen Penim: «Me recuerdo siempre cantando e inventando canciones de niña, cuando iba saltando a la tienda siempre saltando y siempre cantando. Luego tuvieron que pasar muchos años hasta subirme a un escenario de manera profesional; en Italia fue mi primera experiencia, en un local de jazz llamado Morbelli, a los pies de los Alpes, en la ciudad de Ivrea (Turín). Fue como volver a la casa, una sensación maravillosa».

 

En tus composiciones se distinguen tus raíces arrayanas, la voz colectiva del Couto Misto, lugar donde pasaste tu infancia, pero también tintes de la lírica y del jazz que desarrollaste posteriormente. ¿Cómo engarzas, por ejemplo, letras populares con acordes de estilos más contemporáneos?

Carmen: «Podría parecer algo muy pensado y elaborado, pero la verdad es que me sale así porque tengo esas cosas en cabeza y no me pongo límites ni etiquetas. Para mí la libertad  creadora es el fundamental, también en el directo, que cada artista aporte su mundo a mi proyecto».

 

¿Dirías que la poesía, la mujer, la naturaleza y la cultura gallega son los cuatro pilares sobre los que se basa tu carrera?

Carmen: «Sí, aunque de vez en cuando aparecen influencias extranjeras también, de culturas lejanas. Desde niña escucho músicas medio orientales y árabes, ¡quién sabe lo que traerá la inspiración en un futuro! Yo no me cierro a nada. Pero es cierto que esas cosas son fundamentales para mí, en la vida y en la música. Conservar lo propio, la lucha feminista y ecologista y la protección de los animales son una manera decente de estar en el mundo».

 

 

Leemos que, cuando compones, no te pones límites, ¿cómo suele ser tu proceso creativo? ¿Qué, o quién, inspira la Carmen Penim a la hora de componer?

Carmen: «Yo, como no fui al conservatorio, no soy nada ortodoxa, así que mi arrebato a todo trance lo grabo en audio. Normalmente busco la naturaleza, donde entro en un estado contemplativo y ahí es donde me vienen las mejores ideas. Otras, me vienen de noche y canto medio dormida en la grabadora del teléfono (a la mañana me horroriza, pero la idea queda). Luego, esa idea inicial la trabajo hasta tenerla más madura, muchas veces junto con Maurizio. Eso sí, a veces tienes que limitar una idea, por ejemplo con muchos instrumentistas, por problemas de producción».

 

Tu debut en solitario, Herdeiras (2017), se centra en la mujer, en la identidad y en la memoria, y, musicalmente hablando, en el jazz e improvisación vocal.

Carmen: «Sí, Herdeiras refleja quizás más mi estilo que trabajos anteriores. Aunque muchos temas de 2naFronteira, nacieron de un juego improvisado de piano y voz, en Herdeiras experimenté también más emocionalmente. Fue una experiencia distinta, contando la historia de aquellas mujeres que sufrieron tanto y, a la vez, queriendo darle esperanza y una cierta apertura final al disco».

 

 

Herdeiras se trasladaba al escenario junto a elementos interpretativos teatrales y la coreografía de Xiana Vilas. ¿Cómo interactuaban estos últimos con la música?

Carmen: «La danza de Xiana es una aportación impagable; ella supo captar con mucha sensibilidad la intención de cada pieza. De hecho, ¡vamos a volver a colaborar! También las músicas adaptaron su estética a la época (años 30) e incluso hay un momento en el que tienen que tocar con los ojos tapados con un paño negro. Se involucraron todas a tope.

La interpretación tiene siempre algo de teatral conectado a un sentimiento verdadero en el momento del directo, pero en Herdeiras, dado el tema, era todo muy intenso».

 

Para este trabajo coordinaste a más de 25 personas, entre músicas, ensayistas y poetas, ¿cómo fue la experiencia? ¿Repetirías?

Carmen: «Cuando finalicé Herdeiras la satisfacción fue enorme, pero también el cansancio: físico y emotivo; el peso de la responsabilidad… además, producir un proyecto tan grande suponía también un reto, en el que eché de menos un equipo de producción conmigo. Pero sí repetiría, porque creo que entre todas conseguimos un trabajo significativo gracias al compromiso y generosidad de los y de las colaboradoras, que fue enorme».

 

 

Cantos de terra e sal (2020) rinde homenaje a la más profunda tradición gallega, pero con el eclecticismo y originalidad que te caracteriza. ¿De dónde viene la idea de rescatar estos «viejos romances»?

Carmen: «Hace muchos años que quería hacerlo. De hecho, la falta de tiempo y ocasión impidió que yo misma los recogiera, así que recurrí a quien sabe más que yo y a los cancioneros, como por ejemplo, los de Xosé Lois Foxo.

Era una deuda con mi gente, con la memoria de mi infancia, especialmente con mi abuela paterna, de Meaus, la María da Aira. Siendo hija de la emigración, a veces, los lugares que debían ser tuyos parece que no te pertenecen de todo, estás cómo algo fuera de la tribu, y en la música encuentras tu casa, la memoria hace buenas paredes».

 

 

Con este nuevo trabajo pretendes recuperar la atención del público sobre esas raíces que comentábamos y, en su dedicatoria, mencionas el Couto Misto. ¿Fue el espíritu de esa pequeña utopía independiente lo que te inspiró para llevar a cabo este proyecto?

Carmen: «El Couto Misto está presente siempre porque es mi raíz y mi orgullo. Ya en el primer disco, Humo en los ojos, que salió en Italia, estaba mi canción ‘Nana desde Turín’ que habla de Meaus y sus montes. Pero sí, todo gira alrededor de la vida rural y también de la marinera, solo que yo lo veo desde ese angulito de nuestro país. Y las mujeres de allí son para mí muy importantes y están presentes en este trabajo: en la colcha de la gráfica, en las dedicatorias, ¡en todo…!».

 

 

Entre la decena de piezas que componen el disco, algunos temas son conocidos, como Vente vindo” o Miña nai”, mientras que otros se encuentran en un imaginario popular algo más escondido. ¿Cómo fue la selección del repertorio?

Carmen: «Los tiempos que vivimos con la presión de la pandemia marcaron el carácter del disco, pues quise darle mucha energía y fuerza; esto se nota en las interpretaciones de todos e influyó en la selección de las últimas piezas.

Después quisimos tener un equilibrio: no más de dos piezas en castellano (romances), dos piezas más experimentales o libres y, por supuesto, tenía que estar presente Portugal, con esa versión de ‘Laurindinha’. En el último momento, Foxo me dio una grabación inédita de un cantar de A Limia: ‘La Gallarda’, un romance potente que interpretamos con nyckelharpa, armonio y percusión tradicional para darle un carácter más puro, más arcaico. A mí me sonaba mucho y, solo después con el disco editado, me dijo mi familia que lo cantaba mi abuela con el nombre de ‘La Gallardina’».

 

 

Romances, cantos de seitura o cantigas populares, Cantos de terra e sal es una colección de joyas de la tradición oral. ¿Reunirlos en un disco es otra manera de conservarlos y difundirlos?

Carmen: «¡Yo espero que sí! Y espero continuar este trabajo. No lo considero cerrado porque nuestra tradición es inmensa y riquísima y de una gran variedad, especialmente las más arcaicas, que son bien particulares y son las que más me provocan. Los cancioneros son fundamentales, la digitalización de todo ese trabajo, la conservación de los audios con las voces originales, porque la transcripción no transmite la riqueza de los melismas.

Y partiendo de la tradición, que cada artista la refresque llevándola a su visión y estilo me parece interesante para nuestra cultura, igual que lo es que otros las interpreten de manera purista. Todo hace crecer y todo ayuda a difundir».

 

 

«Yo soy la memoria de la madre, de la nieta y de la abuela, de la bisabuela en la sombra del tiempo», ¿qué pretendes tejer con este «hilo de la memoria» sonoro?

Carmen: «En la casa de la María da Aira las mujeres siempre fueron importantes y me transmitieron independencia, rebeldía. Me siento conectadas a ellas, incluso a aquellas que ya no están con nosotros, y a los espacios que compartimos por aquel entonces: las fuentes, los caminos, la vega, el Cebreiro, el camino yendo a pie a Tourem (nosotros decimos Turei) a comprar hilo para las colchas, los romances al lado del lar, el caldo, las vacas… Es mi agradecimiento, especialmente a ellas, pero también al resto de la familia. Yo que me fui de niña les digo con este CD que los admiro y aprecio, y que el orgullo de pertenencia no me coge en el pecho, así que tuve que cantarlo».

 

De escucharlos de niña en tu pueblo a incluirlos en un disco, además de la letra, ¿cómo es adaptar y arreglar temas populares haciéndolos tuyos sin que, a la vez, pierdan su esencia?

Carmen: «Creo que habrá personas que digan que sí la pierden, de hecho, es un miedo que tienes que superar cuando empiezas un trabajo como este. Hay músicos y músicas maravillosas que interpretan los cantos de manera más ortodoxa, el caso es que yo no soy así. Por la emigración y por cómo viví mi vida adulta, yo soy producto de un cruce de culturas y no quiero dejar fuera esa parte de mí. Así que espero que los cantares conserven su alma dentro de este mestizaje al que yo los sometí».

 

 

Junto a Maurizio Polsinelli al piano, hace más de diez años que recorres escenarios con 2naFronteira, dúo que destaca por su elevada calidad técnica y la gran pasión interpretativa. ¿Cómo surge el proyecto? ¿Qué diferencias o similitudes existen entre la Carmen de 2naFronteira y la Carmen Penim en solitario?

Carmen: «¡Haces preguntas difíciles de contestar! Es cierto que cuando pones uno u otro nombre, alguna diferencia estilística tendrá que haber ¿verdad? 2naFronteira surge en Italia cuando nos conocemos Maurizio y yo, que compartimos el amor por la poesía y la música.

En 2 naFronteira somos un dúo de principio a fin del proceso creativo, con lo que la huella de Maurizio es más fuerte. Él viene de la clásica, pero fundó también un grupo de rock progresivo, Pane, con el que sacó varios discos; creo que estas influencias están más presentes en los trabajos de 2naFronteira, aunque también evolucionan, claro. Herdeiras y Cantos cuentan siempre con el magnífico trabajo de Maurizio, pero las decisiones finales, la selección de temas e incluso el estilo, me pertenecen más, se arriman más al jazz y a la música tradicional gallega».

 

Con 2naFronteira impulsas el programa ‘A voz da pedra’, un espectáculo de música sagrada, sefardí y antigua que tiene como protagonista el armonio. ¿Por qué la recuperación de este instrumento antiguo en particular? ¿De qué manera crees que se retroalimentan música y escena en el recital?

Carmen: «Nuestro uso del armonio nació en Italia porque tenía una idea para canto con zanfoña. Allí no contaba con esa posibilidad, pero Maurizio tenía en casa un armonio portátil, que tiene una sonoridad también antigua muy hermosa y muchas posibilidades para concierto. Me enamoró el instrumento y, después, tocar con armonio de iglesia fue la continuación lógica. Lástima que no haya subvenciones para ese hermoso proyecto de censo de los armonios gallegos, que producen un sonido magnífico y acompañan muy bien a la voz. El público conecta mucho con estos sonidos arcaicos, pero continúa abierto, por supuesto».

 

 

Hace unos días que celebramos el 8M, una fecha muy señalada para las mujeres. Somos conocedores de tu implicación con la defensa de la igualdad de la mujer, tanto en el ámbito musical como fuera de él. ¿Cómo crees que serán nuestras «herederas» y como esperas que sea el mundo para ellas?

Carmen: «Tengo mucha esperanza. La gente joven con lo que estoy en contacto cada día me da esa esperanza, pero no lo tienen fácil porque les dejamos un mundo duro laboralmente y esto tiene que cambiar mucho, mucho para bien, tanto para ellas como para ellos; es urgente un cambio profundo. Me gustaría pensar que esa rebeldía que ahora tienen no se va a diluir en impotencia y conformismo».

 

Tu compromiso va también más allá de la igualdad de género, ya que también luchas por causas como la lucha contra el cáncer o la preservación del rural. ¿Qué importancia crees que tiene que artistas como tú se impliquen en causas sociales?

Carmen: «Cualquier persona que, por un motivo u otro, tenga una cierta visibilidad, debe luchar por las ideas en las que cree. El arte es una plataforma muy eficaz para hacerse oír, y no hay que desaprovecharla.

También creo que, a pesar de las dificultades que tenemos los y las artistas para vivir de esto, somos privilegiados porque tenemos ese talento, esa pasión y deseo de compartirlo. Es un deber moral devolver algo de todo eso cuando te lo piden. Si puedes llevar alegría a un centro de día, o apoyar una gala contra una enfermedad rara o el cáncer, ¿por qué no? Además conoces gente maravillosa, generosa, altruista, que tanta falta nos hace a nosotros y al mundo».

 

A menudo, tus conciertos son descritos como una intensa experiencia de emociones. La vuelta a los escenarios de manera «regular» está siendo compleja aún con restricciones de aforo, mascarilla, protocolos… ¿Cómo lo estás llevando? ¿Qué podremos esperar de un directo de Carmen Penim?

Carmen: «Sí que se hace algo raro ver a la gente separada por butacas vacías y con la mascarilla, pero cuando subo al escenario eso desparece porque el público me da tanto que, por una horita, parece todo normal de nuevo; y creo que también el público olvida y solo disfruta. El escenario es para mí un no-espacio y un no-tiempo, en el que todo se suspende excepto la música y, en ese estado, el público vuela contigo, es una comunión».

 

En la actualidad, ¿qué artista o grupo gallego nos recomendarías? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?

Carmen: «A riesgo de quedar mal con mucha gente que admiro, en este momento te diría A Orquesta Galega de Liberación, porque improvisan como me gusta. En la clásica me gusta mucho el Ensemble Galería, por su interpretación divertida y cercana. Luego hay gente como Alejo Amoedo que hace una labor imprescindible de preservación y difusión de los clásicos gallegos. Y, como recomendación, creo que la gente debería escuchar el CD de la violonchelista Margarida Mariño, un trabajo delicado y hermoso, Cello&Electronics (2020)».

 

Si abriésemos tu cuenta personal de Spotify, ¿qué escucharíamos? 100% Sinceridad – 0% Vergüenza.

Carmen: «Pues sí que igual me da vergüenza, porque no escucho en Spotify la música del país, sino que me encanta escuchar músicas del mundo adelante: me encanta el rap franco-argelino, el cantante Dhafer Youssef, la música libanesa, la hindú… y la música experimental y contemporánea. Cuanto más atonal, más me gusta, pero también las músicas tradicionales de tantos lugares, incluyendo la sefardí, que me gusta interpretar tanto como escuchar».

 

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