• GALEGO
  • ESPAÑOL
  • ENGLISH
     
  noticias  

BATEA: O CÓMO CONVERTIR GAITA, VIOLÍN Y FLAUTA EN EL VOCALISTA DE UNA BANDA DE ROCK

BATEA: O CÓMO CONVERTIR GAITA, VIOLÍN Y FLAUTA EN EL VOCALISTA DE UNA BANDA DE ROCK
11 OCTOBER 2021

La última marea de Virandeira dejó en la orilla de nuestra Ría a Chema Alonso (gaita), David Oitabén (flauta), Roberto González (guitarra), André Taboada (violín) y David Casal (bajo) quienes, junto a e Iván Martínez (batería), fundan BATEA en 2020. Con esta nueva formación, el grupo vigués delimita su sonido definitivamente con una impecable fusión de gaita gallega con rock en la que el instrumento se integra a la perfección entre los acordes más cañeros y, al mismo tiempo, destaca como protagonista.

Debutan con Tampoco somos los Rolling (2021) en abril, un largo de 12 temas instrumentales de los que buena parte de ellos fueron compuestos y producidos durante el confinamiento. Además de estar disponible en las principales plataformas digitales, el LP se presenta en un original y comestible formato físico: una lata de conserva que, cuando la abres, descubres un USB en forma de mejillón con las pistas del disco.

 

 

 

BATEA se conforma en 2020, en plena pandemia. De los seis componentes de la banda, cinco formaron parte de Virandeira, grupo folk que nos dejó dos discos y un ciento de actuaciones en su década encima de los escenarios. ¿Qué os empujó a crear este nuevo proyecto conjunto?

David Casal: «Fue una mezcla de motivaciones. Por una parte, la pasión común por el rock con gaita, como así definía a los Wolfstone su violinista Duncan Chisholm. En Virandeira ya existía una evolución hacia esa dirección, de hecho el segundo disco no se llama Metamorfose (Inquedanzas Sonoras, 2015) por casualidad; por aquel entonces llegaron músicos que venían del rock y ya se había transformado en cierta medida el sonido y el estilo, pero aún faltaba camino por recorrer.

Por otra, la afinidad personal jugó un papel importante. Pasamos mucho tiempo juntos por los ensayos, conciertos, grabaciones... Cada uno de nosotros valoramos el grupo humano que hay detrás y que, de alguna forma, facilita un gran entendimiento en la parte musical.

Y sobre todo la influencia de grupos internacionales como Wolfstone, Skerryvore o Shooglenifty, propios de las regiones celtas. Consideramos que es un espacio que está sin ocupar en Galicia; nosotros estamos muy motivados en contribuir a dar a conocer un estilo que parece más reservado a ser escuchado en Irlanda o Escocia».

 

¿Fue o no fue la COVID-19 clave en la decisión de disolver una formación y crear otra? ¿Confirmáis o negáis?

Chema Alonso: «Sin duda fue un elemento catalizador. ¡Ni nosotros mismos tenemos claro en qué momento terminamos el proyecto de Virandeira! No surgió de forma abrupta como pasa con algunos grupos; en algún momento, entre finales de 2019 y principios de 2020, hicimos un punto y aparte casi sin darnos de cuenta.

Con la marcha de nuestro anterior batería hubo una etapa de distanciamiento que la COVID acabó por dinamitar. Pero también nos trajo mucho tiempo en casa para rebullir y pensar y, como comentaba David, las buenas relaciones personales y la pasión musical común hicieron el resto.

 

Por Virandeira pasaron más de 20 músicos a lo largo de los años, con motivaciones muy distintas, y quisimos dar un final a esa etapa para empezar algo totalmente nuevo, aunque de algún modo siguiese bebiendo de nuestro pasado. Los que fuimos quedando ya coqueteábamos con la idea de un proyecto como BATEA en su día, y por fin llegó el momento».

 

 

Iván Martínez (batería, percusiones), tú eres «el nuevo» —por «nuevo» queremos decir que no pasaste por Virandeira— ¿cómo fue adaptarse a su dinámica?

Iván Martínez: «¡Pues la verdad que fue muy fácil! Me sentí cómodo desde el primer día; ellos ya estaban muy consolidados como grupo por la trayectoria anterior y me encontré con un proyecto muy sólido.

No hizo falta mucho tiempo de adaptación, enseguida conectamos e hicimos la preproducción del álbum, la grabación, la puesta en marcha del formato y todo lo que viene detrás. No podría estar más contento por cómo están saliendo las cosas».

 

Pasamos de escuchar el folk fusión de Virandeira, una mezcla de estilos y géneros, a un sonido más definido, delimitado por la gaita gallega y el rock. ¿Fue esta, digamos, afinación, de vuestro sonido una evolución natural o más una revolución?

David Oitabén: «Creo que fue más una evolución natural. La llegada de nuevos miembros a Virandeira en su momento, más próximos al rock, nos impulsó en esta dirección.

Bien es cierto que, aunque la formación inicial de Virandeira de 2010 estaba más cerca de lo tradicional, ya en aquel momento había miembros del grupo que fantaseaban con algo como BATEA. Incorporar a miembros como Roberto (guitarra) o Casal (bajo), ambos de influencia rock, y empezar a caminar junto a gente más próxima a lo tradicional, terminó por llevarnos de forma natural a lo que somos ahora».

 

 

A la formación clásica de una banda de rock, le añadís gaita, flauta y violín. ¿Cómo conseguís que estos tres instrumentos, más propios de otros géneros, suenen tan cañeros?

Roberto González: «Lo fundamental es dejar los complejos en la casa; huir de la ortodoxia, como dirían algunos. Realmente las bases musicales son las mismas. Partimos de las mismas notas musicales que pueden darse en una guitarra, así que cualquier tema de la cultura rock puede ser adaptado a estos instrumentos.

 

Gaita, violín y flauta están haciendo la función de vocalista de una banda rock, principalmente la gaita. Los temas se plantean desde ese prisma; partimos de una base rock que establece el escenario y ritmo para que los solistas de carácter más tradicional hagan de las suyas. A veces pueden ser melodías folk en consonancia con la base, otras son melodías que perfectamente podrían ser cantadas por cualquier banda de rock».

 

Hablemos de influencias, que no influencers, ¿quién diríais que son vuestras referencias musicales? ¿Alguna en particular que nos pueda sorprender?

André Taboada: «Es una pregunta complicada porque somos seis músicos con influencias muy diversas. Seguramente ahí radica una de las claves de BATEA: existen grupos comunes, pero si rascas por separado cada uno tiene sus gustos muy particulares.

Para los más folquis, ya hablamos de grupos internacionales históricos como Wolfstone, Gwendal o Shooglenifty, y podemos añadir otros más actuales como Rura, Peatbog Faeries o Treacherous Orchestra. Chema, nuestro gaiteiro, es una enciclopedia de conocimiento de música gallega y celta y siempre nos está empapando de cosas nuevas. Muchos desconocíamos algunos de estos grupos, pero Chema hace una gran labor divulgadora en este sentido.

En clave gallega, Berrogüetto, Cristina Pato o Anxo Lorenzo. Estos últimos pensamos que son de los mejores músicos a nivel gallego y, posiblemente, deberían tener más reconocimiento y repercusión. Tenemos también miembros de la banda muy influenciados por clásicos del rock internacional, como Rolling Stones, Led Zeppelin, Foo Fighters o Pink Floyd.

También hay mucha influencia de rock español: Celtas Cortos, Mägo de Oz, Marea, Platero y Tú, Extremoduro o Los Suaves, otro de los grandes grupos de rock que no tuvo el reconocimiento a nivel estatal que se merece.

Hablamos mucho de música y escuchamos mucha música juntos que después comentamos. Después existen gustos más particulares y auténticas rarezas; si prestas atención a nuestros temas puede que encuentres hasta influencias de rock japonés o del mundo de los videojuegos... ¡ahí queda la cosa!».

 

 

Debutáis en el mercado discográfico con Tampoco somos los Rolling (2021), un largo del que buena parte de su composición y producción fue realizada durante el confinamiento, cada uno desde su casa. Además de los problemas de logística obvios, ¿hasta qué punto afectó la situación al proceso creativo?

David Casal: «El confinamiento fue decisivo; hubo mucho tiempo para pensar y para centrar el proyecto, tanto a nivel estético como compositivo. Teníamos mucho material e ideas en las que trabajar que fueron rescatadas del cajón, mientras que otros temas surgieron de la nada, como motivación de la situación y de las ganas de componer y tocar. Por suerte, hoy en día contamos con medios técnicos con los que se puede colaborar en la distancia.

La parte más positiva de la situación fue el tiempo que tuvimos para dedicarle a la composición y a la definición detallada de los arreglos musicales».

 

 

Tampoco somos los Rolling... ¡pero si es el primer disco! ¿Por qué excusarse ya en el título?

Iván: «¡Es una frase que nació como broma y terminó por convertirse en mantra! En todos los grupos surgen diferencias en los criterios artísticos y musicales y, para nosotros, “tampoco somos los Rolling” es la forma de cerrar un conflicto con mucho humor e ironía cuando alguien se pone demasiado exigente; también para tomarse las cosas con filosofía cuando no salen como esperabas.

 

Era como una frase de descargo de responsabilidades para quien de repente se viese sobrepasado por alguna situación dentro del grupo. Ahora sigue haciendo la misma función, pero al titular el álbum así ya la usamos para liquidar los temas con una sonrisa y un recuerdo a nuestro trabajo. La verdad es que funciona muy bien como mantra y ya forma parte de nuestra historia».

 

"Rock Tradi” es vuestro single presentación... ¿y la definición de vuestro estilo?

Roberto: «Creo que es difícil la definición de un estilo solo por un tema; nos gusta el trabajo en conjunto de todo el disco. Rock Tradi” se compuso en el confinamiento partiendo de una melodía de gaita con tintes blues. Después añadimos una base rock a medio tiempo con un ritmo muy marcado y, sobre eso, construimos todo el tema.

Podríamos decir que es un rock clásico o tradicional en el que se abren paso sin complejos los instrumentos tradicionales folk. Combinado con el videoclip, sí que da una muestra de lo que puede ofrecer BATEA».

 

 

Las doce piezas que componen el LP son instrumentales; ¿en algún momento pensasteis en añadirle letra y voz a alguna de vuestras composiciones?

David Oitabén: «Es una cuestión que nos plantean muchas veces y, en ocasiones, surgió el debate interno.

En principio no lo tenemos en mente. No sabemos qué puede pasar si en el futuro surge la opción de integrar un cantante con vocación de letrista. Los integrantes actuales somos instrumentistas y compositores, unos melómanos a los que nos encanta la idea de hacer un proyecto netamente instrumental».

 

Escuchamos la versión rockera de Dark Reel”, original del compositor y multiinstrumentista escocés Fraser Fifield. ¿Por qué escogisteis esta pieza en concreto?

Chema: «Rura ya hace una versión de este tema y nosotros quisimos llevarlo un punto más allá, en el circuito folk es una canción de sobra conocida, pero la quisimos acercar al rock, a nuestro estilo. Roberto (guitarra) le aplicó la magia en los arreglos y al final quedó un tema con tintes rock metal.

Coincididos con los amigos de Rura hace unos años en Portugal, en el Festival Ponte da Barca. Tuvimos muy buena sintonía y a la hora de lanzarnos con esta versión incluso llegamos a compartirla con ellos. Es uno de nuestros grupos de cabecera ahora mismo y su “Dark Reel” nos encanta. ¡Esperamos estar a la altura de ellos y de Fraser Fifield!».

 

 

Uno de vuestros temas, Cachamuíña on Fire”, está dedicado a la Reconquista de Vigo; un himno tipo Braveheart pero «en blanco y rojo». ¿Fue algo premeditado o surgió durante el proceso de creación del disco?

 

Roberto: «Con premeditación y poniendo toda la intención. Quería asumir la composición de un tema épico que pudiese servir de banda sonora para la ciudad y, en concreto, a nuestra celebración más representativa: La Reconquista. Compuse el tema con el derrumbe de la Puerta Gamboa en mi cabeza, uno de los momentos claves en las representaciones de la fiesta de la Reconquista en Vigo. Al final quedó un himno blanco y rojo, como bien dices, un homenaje a la ciudad, al propio Cachamuíña y al espíritu luchador de vigueses y viguesas».

 

Ahora, como «supervigueses» que sois, si tuvieseis que dedicarle una canción a un personaje o símbolo de la ciudad, ¿a quién elegiríais?

David Casal: «¡Creo que lo tenemos claro! Amado por unos y odiado por otros, no deja indiferente a nadie: dedicaríamos un tema a Abel Caballero. Ya en el tema “Cachamuíña on Fire” le hicimos un guiño —recuperando su famoso grito música es luz” en las fiestas navideñas— integrado con el sonido de la batalla inicial.

Curiosamente nunca nadie nos ha dicho nada, a pesar de que para nosotros se escucha con una nitidez ineludible. Queda como un easter egg para los más atentos. En cualquier caso, es otro pequeño guiño que hacemos con todo el cariño a nuestra ciudad».

 

 

 

Vuestra original y comestible Edición en Conserva de Tampoco somos los Rolling se presenta en una lata de conserva que, cuando la abres, descubres un USB en forma de mejillón con las pistas del disco. ¿Por qué apostar por el formato físico, y uno tan elaborado, en unos tiempos donde el consumo digital de música es protagonista?

André: «Somos unos románticos. Tenemos todos los temas en plataformas digitales, pero el formato físico tiene algo especial para los músicos; la estética, el diseño, abrirlo, sentirlo en las manos... Tener algo tangible que presenta tu trabajo musical de manera sólida y real.

Dicho esto, somos conscientes de que el formato físico está en un momento delicado, por lo que le dimos vueltas a la cabeza para ofrecer una presentación original, llamativa y que supusiese una experiencia en sí misma. Es una maravilla ver las caras de la gente cuando se enfrentan por vez primera a nuestra lata, la abren, descubren el interior...

Además, apostamos por la autoedición y distribución directa y de proximidad. La mayor parte de los discos se venden en los conciertos; mucha gente lo compra para apoyar al grupo y de paso tener un recuerdo. Nos parece que el formato físico también es una forma de establecer una complicidad entre artista y público, porque estás llevándote a casa nuestro trabajo, literalmente».

 

 

La portada y contraportada de la lata representan esa fusión de tradición y vanguardia, la mezcla del traje de gallega con zapas o el signo de los cuernos. ¿De quién fue la idea?

Iván: «Posiblemente querría permanecer en el anonimato... El responsable es nuestro hombre de comunicación y marketing y violinista del grupo: André Taboada. Nos presentó varias ideas y, finalmente, nos decantamos por esta combinación que en una sola imagen refleja lo que somos. Contiene muchos detalles de nuestra idiosincrasia y cultura donde tienen cabida muchas realidades».

 

Presentasteis el disco en casa, como parte de la programación del Festival TerraCeo en el Auditorio Mar de Vigo. Después de tantos meses, ¿cómo fue la vuelta a los escenarios? ¿Cómo sentisteis esta «nueva normalidad» de la música en directo, todavía con restricciones de aforo, protocolos, mascarillas...?

David Oitabén: «Fue como la primera vez, con nervios, ilusión y muchas ganas. Teníamos la necesidad vital de recuperar el contacto con la gente, liberarnos de tanta tensión y culminar todo el proceso de grabación con una presentación en condiciones, en nuestra ciudad y en un escenario excepcional. Un auténtico lujo que tenemos que agradecer al Ayuntamiento de Vigo, por su apuesta de combinar artistas locales en la programación de las fiestas de la ciudad, algo que se echaba en falta y dio aire fresco a la actividad cultural de Vigo.

En cuanto a la nueva normalidad… con resignación. Siempre hay tensiones y miedos por parte del público, por eso valoramos como excepcional la respuesta de los espectadores a pesar de las condiciones. ¡Esperamos que sea algo que año que viene quede para el recuerdo! Echamos de menos la libertad de movimiento, vernos las caras, ver a la gente saltar y poder disfrutar al cien por cien».

 

Además de folk, rock y fuego, ¿qué podremos esperar de un concierto de Batea? ¿Alguna próxima fecha que podáis desvelar?

Chema: «Ya tenemos unas cuantas fechas confirmadas ¡y van a llegar más! El 8 de octubre tocamos en O Grove, en las Xornadas Marisqueiras, y a partir de ahí iniciaremos una gira por salas: Salason (Cangas, 31 de octubre), Sala Rebullón (Mos, 20 de noviembre), La Fábrica de Chocolate (11 de diciembre, Vigo), Clavicémbalo (12 de febrero, Lugo).

Ahora que parece que están reduciendo restricciones no vamos a dejar pasar la oportunidad de mostrar nuestro trabajo y encontrarnos de nuevo con el directo de sala».

 

 

¡Ya por curiosidad! Sí, las bateas son ya «parte» del paisaje marítimo de las Rías Baixas, pero ¿por qué Batea (y no, pongamos... Percebe, por ejemplo)?

André: «Porque es algo nuestro, auténtico, revolucionario en su momento, cien por cien de la Ría... y porque sonaba increíble como nombre de grupo».

 

En la actualidad, ¿qué artista o grupo gallego nos recomendaríais? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?

BATEA: «Os Vacalouras. Si no los conocéis, ¡ya estáis tardando!».

 

Se abriésemos vuestra cuenta personal de Spotify, ¿qué escucharíamos? 100% Sinceridad, 0% Vergüenza.

 

BATEA: «“La Máquina”, de Semen-Up».

 

 

  noticias