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LUIS ÁLVAREZ: «EL PIANO ME OFRECE UNA PROXIMIDAD COMPLETA A LA MÚSICA»

LUIS ÁLVAREZ: «EL PIANO ME OFRECE UNA PROXIMIDAD COMPLETA A LA MÚSICA»
29 SEPTEMBER 2025

Desde Lugo hasta A Coruña pasando por Londres, donde realizó un máster en Composición para Cine en el Royal College of Music, Luis Álvarez firma obras marcadas por la sensibilidad, la experimentación y una profunda conexión con la imagen y la naturaleza; composiciones que transitan con naturalidad entre el minimalismo, la electrónica ambiental y la emoción narrativa. El compositor, productor musical y pianista lucense ha dejado huella en numerosos proyectos audiovisuales, además de tener una amplia discografía compuesta por varias decenas de sencillos. Luis construye universos sonoros donde cada nota parece hablar en susurros; sus piezas no solo acompañan imágenes: las expanden, las transforman hasta crear la banda sonora perfecta para, como él dice, «para ver pasar el tempo de forma presente».

 

 

Lucense afincado en A Coruña, comienzas a estudiar piano desde bien pequeño. ¿Cómo recuerdas tus inicios en el mundo de la música... y que dirías que te hizo quedar a vivir en ella (y de ella)?

Luis Álvarez: «Recuerdo mis comienzos con cariño porque fue una etapa en la que constantemente aprendía algo nuevo y en la que también hice muchos amigos, algunos de los cuales todavía son cercanos a día de hoy.

Diría que lo que me hizo quedarme en el mundo de la música fue eso mismo, la sensación de estar siempre en constante aprendizaje. Descubrir nuevos lenguajes, nuevos estilos, nuevas formas de hacerla... así como la conexión que estableces con otras personas cuando tienes la música como elemento común».

 

Musicalmente, ¿cómo describirías el piano? ¿Siempre tuviste preferencia por este instrumento?

Luis: «Personalmente, el piano me ofrece una proximidad completa a la música. Es un instrumento en el que puedes hacer infinidad de sonidos y texturas, con un rango amplísimo, y eso para mí es una ventaja enorme con respecto a otros instrumentos.

Y sí, siempre tuve preferencia por el piano, aunque también disfruto mucho con otros instrumentos como las guitarras o el bajo».

 

 

Tras finalizar tus estudios de composición en el Conservatorio Superior de Música da Coruña, te vas a estudiar el máster de Composición para Cine en el Royal College of Music de Londres. ¿Qué te hizo centrarte en el cine? Además de lo estrictamente musical, ¿qué aprendizajes te llevas en el bolsillo de esta época?

Luis: «Desde pequeño me gustó mucho el cine y, especialmente, las bandas sonoras. La capacidad que tiene la música en una película de levantar o hundir una escena, de hacer spoilers de manera discreta, de resaltar las emociones... fue algo que siempre me llamó mucho la atención. Lo que hizo que me centrase en el cine fue que, por lo general, cada película trabaja un universo musical propio y eso permite trabajar ideas nuevas, procesos nuevos, y texturas nuevas. Toda esa novedad, así como la capacidad de trabajar en géneros y estilos distintos, fue lo que más me hizo centrarme en el cine como medio.

De mi etapa en Londres me llevo la noción de que hay muchísimos tipos de vidas diferentes. En un mundo en el que es muy fácil centrarse en el “yo”, el choque cultural y social de Londres me hizo darme cuenta de forma profunda de que somos seres individuales, con un bagaje propio que moldea nuestro ser, pero que aun así vivimos todos interconectados de una forma o de otra. Y creo que cuidar esa interconexión es muy importante».

 

 

¿Quién dirías que son tus artistas, o compositores, de referencia?

Luis: «Esta es una pregunta difícil, porque no me gusta ceñirme la ningún género o compositor. Creo que lo que mejor me funciona es estar abierto a cualquier tipo de música que pueda escuchar, porque de todas puedo sacar algo que llevar a mi campo y que sirva para hacer evolucionar mi propia música».

 

Marcas como KFC, ONCE, Olistic, Lotería de Navidad, Alvalle o Cruz Roja se presentaron en campañas publicitarias con tu música. ¿Cómo es trasladar, y mantener, la identidad y el espíritu de una marca a, pongamos, veinte segundos de música instrumental?

Luis: «Este es un mundo bastante distinto al de la música para cine o al de la música “pura”. Es un trabajo de equipo por parte de productoras, agencias, clientes... así que no recae únicamente sobre mí trasladar la identidad de la marca a un spot de 20 segundos; generalmente existe un trabajo creativo común.

Lo que cambia mucho son las fechas de entrega y los timings; es un trabajo muchísimo más frenético que el cine, pero también es divertido porque a veces te saca de lo que puedes estar acostumbrado a hacer y propone retos muy interesantes».

 

 

Echando un vistazo a tu perfil en IMDb apareces acreditado en un puñado de cortos y series. Centrándonos en la parte compositiva, porque también encontramos algún crédito como productor y arreglista, ¿cómo abordas la creación de una banda sonora?

Luis: «Desde mi experiencia personal, siempre hay una conversación con el director o con la directora en la que se habla de lo que requiere la producción desde el punto de vista del guion, de los ambientes, de los personajes, o de las escenas mismas. Luego hay, generalmente, un proceso creativo de conversación en el que se envían pruebas y se trabaja una paleta de colores sonoros y se reciben críticas al respecto.

Cuando se llega a lo que el director o directora buscaba en un primer momento, empieza el trabajo habitualmente sobre un montaje medio cerrado, en el que se ve si realmente si ese trabajo previo funciona. A partir de ahí son horas de trabajo buscando musicalmente lo que mejor le funcione a la producción».

 

 

Al hilo, ¿cuánta libertad de elección dirías que tienes a la hora de componer la música para una obra audiovisual? ¿Qué tipo de indicaciones suelen darte los directores?

Luis: «Depende. Hay obras que requieren un estilo concreto constantemente, lo cual limita bastante la libertad creativa, aunque se pueda trabajar libremente dentro de unas márgenes; otras permiten libertad absoluta. Es un trabajo que también tiene su complicación, porque no estar delimitado a veces es un límite en sí mismo.

La mayoría de las veces los directores y las directoras escriben, dirigen, y montan sobre lo que se llama temp tracks, que son músicas preexistentes que ellos o ellas sienten que encajan bien. Muchas veces las indicaciones vienen dadas en base a esas referencias y tienes que maniobrar en consecuencia».

 

Ya que lo comentábamos, además de compositor (y pianista) también eres productor musical. ¿Cómo se ve el trabajo desde la otra cara de la moneda? En tu caso, ¿de qué manera se retroalimentan ambas facetas?

Luis: «Yo no creo que sean dos caras de la moneda, creo que son ámbitos similares a pesar de sus diferencias. En mi caso, la libertad que tengo como compositor me permite salir de los marcos tradicionales del rol de productor y buscar cosas que generalmente romperían con la idea original que se tiene de una canción. Lo que luego puede —o no— hacer que se llegue a territorios musicales nuevos a los que originalmente no se habría llegado».

 

 

Hace unos años afirmabasque «el Luis de Spotify no es el Luis del cine», ¿qué diferencias, y similitudes, destacarías entre ambos? A día de hoy, ¿sigue siendo así?

Luis: «El “Luis de Spotify” es 100% libre porque no responde ante nadie más que ante sí mismo. El “Luis de cine” tiene que responder ante una serie de personas y de filtros, así que está más delimitado».

 

Tus composiciones destacan por una equilibrada mezcla de ambient, minimal y, a veces, electrónica, pero, sin ceñirnos a etiquetas, ¿cómo describirías ti tu música?

Luis: «Es música para ver pasar el tiempo de forma presente».

 

 

¿Qué papel le de las a la improvisación a la hora de componer? En este aspecto, ¿tienes (o te autoimpones) algún límite cuando sientas frente al teclado?

Luis: «El 99% de mis obras parten de la improvisación, así que el papel es central. No me autoimpongo nada cuando me siento en el piano, simplemente estoy allí».

 

Tus composiciones sitúan como figura central el piano, incorporando muchas veces sonidos de la propia interpretación (como los característicos ruidos de su mecanismo) y efectos para enriquecerlo, creando texturas... ¿Con qué tipo de piano trabajas y cómo es ese proceso de «transformación» de su sonido?

Luis: «La mayoría de las veces trabajo con el piano de pared de la casa de mis padres, que fue el piano donde estudié toda mi vida. Es un Petrof fantástico, con muchísimo cuerpo y contenido armónico en su sonido.

Cuando trabajo haciendo música de piano solo, suelo referenciar el sonido de la corriente más “neoclásica” actual. Uso continuo del pedal de sordina, microfonía muy cercana, e interpretación muy suave. Después, la mezcla de ese sonido es un proceso en sí mismo, porque hay que controlar bastantes parámetros y cada tema requiere su propio proceso. No hay dos temas iguales».

 

 

 

Para The Journey (Sonder House, 2020) contaste con los talentos del compositor canadiense Jesse Brown y de la pianista y compositora española Marta Cascales Alimbau. Teniendo en cuenta que este EP de tres canciones se publicó en pleno confinamiento (abril de 2020)... ¿Cómo surge este trabajo conjunto?

Luis: «Conocí el trabajo de Jesse Brown y de Marta Cascales Alimbau a través de las recopilaciones de piano que Sonder House sacaba, y siempre me pareció que tenían un nivel musical muy alto y una riqueza propia.

Empezamos a trabajar en el EP, se recuerdo correctamente, a finales del 2019, y fue una conversación que mantuvimos durante un par de meses».

 

 

 

 

La pieza The Morning Room (2022) está inspiradaen los «momentos tranquilos que pasé en una habitación iluminada por el sol durante mi estadía en Londres». ¿Cómo recuerdas materializar esta experiencia? Es decir, ¿cómo pasa esa sensación de serenidad a convertirse en música?

Luis: «Creo que esto tiene que ver con el concepto que comentaba antes de que veo mi música como música para ver pasar el tiempo. Recuerdo estar en aquella habitación y tener una sensación de estar completamente presente en el aquí y en el ahora. Después me senté en el piano y volví la aquella habitación e improvisé hasta que surgieron las primeras ideas que dieron forma a ese tema».

 

 

 

 

Mesospheric (Sonder House, 2023) recoge tres cortes inspirados en el ambient minimalista de la costa este de EE.UU. y del norte de Europa, pero también remite a tus raíces más clásicas. ¿Cómo equilibraste esta fusión de estilos tan, digamos, geográficamente diversos?

Luis: «Mesospheric presenta reworks o reconstrucciones de temas ya existentes. Simplemente cogí fragmentos de los temas originales y los utilicé como células generadoras de ideas dentro de esos estilos ambientales. Fue cómo integrarlos en otro ámbito».

 

 

Describías este EP como «una carta de amor desde Galicia a la música ambient». ¿Se manifiesta nuestra tierra en la sonoridad de este álbum? De ser así, ¿cómo?

Luis: «Aunque hay auténticos talentos increíbles aquí, no hay tanta gente en Galicia haciendo música ambiental como en otros sitios. Desde mi punto de vista, hay algo de la idea idiosincrática de la vida tranquila gallega en la música ambient que hago, y creo que así es cómo se manifiesta».

 

 

“Nube”, “Hikari”, (luz o chispa en japonés), “Anemos” (viento en griego)... son los títulos de algunas de tus piezas; unos términos que remiten a elementos naturales y, además, en lenguas diferentes. ¿Qué papel juega la naturaleza, también representada en algunas portadas, en tu imaginario sonoro?

Luis: «Yo crecí en una ciudad, así que la naturaleza es un sitio de tranquilidad para mí. De esa forma, está estrictamente interconectada con las sensaciones que busco transmitir cuándo escribo».

 

 

 

 

En i blinked, también de 2025, colaboras con los estadounidenses The Field Tapes (Kyle McEvoy) y wowflower (Kyle-Torr Brown) en tres temas más chill out. ¿Cómo nació esta colaboración y cómo se fueron desarrollando estos temas a tres bandas?

Luis: «Kyle McEvoy lleva la discográfica con la que llevo mucho tiempo trabajando, Sonder House. Ya habíamos colaborado en ocasiones previas a través de otros proyectos y me descubrió a wowflower hace un par de años a través de temas propios.

Hablando con wowflower me fascinó su acercamiento a la música; su dogma de “escribir tanta música como sea posible y sacarla toda fuera” chocaba frontalmente con mi perfeccionismo, y me animó mucho a dejar de lado ideas preconcebidas y limitaciones que me pudiera autoimponer. A raíz de ahí surgió la colaboración en la que cada uno aportó su granito de arena a las canciones. Uno añadía acordes o desarrollos melódicos, otro texturas o percusiones, otro mezclaba y construía... Fue un proceso muy divertido y creo que se pueden apreciar las aportaciones de cada uno en las piezas».

 

 

Con casi 30 referencias publicadas a lo largo de cinco años... ¿Por qué publicar temas sueltos (a veces recogidos de tres en tres en un EP) y no ir reuniéndolos en discos de larga duración?

Luis: «Creo que hacer un disco de larga duración requiere un tipo de cohesión y coherencia que no consigo encontrar, pero que sigo buscando. Antes de hacer un trabajo largo con el que no esté 100% contento, prefiero seguir trabajando el formato single».

 

 

En la actualidad, ¿qué artista o grupo gallego nos recomendarías? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?

Luis: «Biba Dupont, Margarida Mariño, Daydream Sessions, Mordem, De Ninghures, Fillas de Cassandra, Antía Muíño, Nico Casal, Xabier Díaz... y me dejo decenas en el tintero, hay muchísimo talento aquí».

 

Si abriésemos tu cuenta personal de Spotify, ¿qué escucharíamos? 100% Sinceridad, 0% Vergüenza

Luis: «Miro mis artistas más escuchados este mes y son Max Cooper, Hideyuki Hashimoto, Piero Piccioni, Paul Desmond, Turnstile, Gabriel Fauré, Skrillex, Diana Krall, The Notorious B.I.G., Blink-182, Frank Ocean, Ryuichi Sakamoto, Mac Miller, Bill Evans y Periphery. Mi aleatorio da unos bandazos curiosos».

 

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