ALEJO AMOEDO: «EL PIANO ES UNA EXTENSIÓN DE MI ALMA»
Alejo Amoedo es una figura clave de la música gallega contemporánea, con una trayectoria que combina interpretación, investigación y divulgación del patrimonio musical. Pianista nacido en Redondela, se formó en los conservatorios de Pontevedra y Vigo y se especializó posteriormente en acompañamiento vocal en Madrid, desarrollando una sólida carrera como intérprete y repertorista, Su labor va más allá del escenario: Amoedo es también investigador, implicado activamente en la recuperación y puesta en valor del repertorio gallego, colaborando con fundaciones, archivos y proyectos de investigación centrados en la música histórica y contemporánea de Galicia.

Foto © Diego Lago
Alejo, con más de media vida detrás del piano, ¿cuál fue, y cómo recuerdas, tu primer contacto con la música?
Alejo Amoedo: «Crecí en un ambiente donde la música era una parte importante de la vida cotidiana, con mi abuelo y mi padre como músicos y modelos de referencia.
Esta conexión familiar forjó un imaginario musical inicial muy rico, marcado por la diversidad de las formaciones culturales de mi entorno. Las bandas de música, las corales, los grupos de baile y los gaiteros formaron parte de mi educación sonora, junto con la sonoridad de las rondallas y la energía de las orquestas de baile. Estas agrupaciones, junto al impacto de los programas de radio y televisión, no fueron solo la banda sonora de mi niñez, sino que actuaron como una escuela, inculcándome el valor de la disciplina y la pasión por la interpretación colectiva».
El piano es tu herramienta principal como intérprete, pero también una pieza clave en tu labor de investigación. ¿Fue siempre tu instrumento de preferencia? ¿Cómo lo definirías como instrumento?
Alejo: «Sí, siempre fue mi instrumento de preferencia. Conozco bien otros instrumentos, por mi faceta de repertorista, pero no toco ningún otro. El piano requiere una dedicación casi exclusiva, fundamentalmente debido al ingente volumen de repertorio confiado a él a través de las diferentes épocas de la historia de la música desde su nacimiento allá por el siglo XVIII.
Sin duda lo definiría como un instrumento versátil. Su amplia extensión, capacidad dinámica y riqueza de armónicos lo convirtieron en el núcleo fundamental de los diversos géneros, tanto para la interpretación solista como para el acompañamiento y la composición. Esa versatilidad lo ha asegurado como uno de los instrumentos más importantes de la cultura occidental.
Para mí, además de todo lo dicho anteriormente, es una extensión de mi alma».

Ingreso na Real Academia Galega das Belas Artes. Foto © Beatriz
Tu formación académica va desde las carreras de piano y música de cámara en los conservatorios de Vigo y Pontevedra hasta cursos más especializados en diferentes países bajo la batuta de maestros como Walter Boeykens, Vera Mamleew, Eric Hoeprich, Scott Hartman o Alan Baer, entre muchos otros. ¿De qué manera dirías que estas experiencias junto a ellos moldearon tu identidad artística?
Alejo: «Tocar y acompañar los cursos impartidos por músicos de diferentes países, como los de la lista que mencionas, no solo me expuso a una amplia gama de estilos y técnicas instrumentales, sino que me sumergió en distintas perspectivas. Sin lugar a dudas, esta rica interacción dejó una huella en mi identidad artística, influyendo de manera decisiva no solo en mi ejecución técnica del instrumento, sino también en mi forma de entender, interpretar y sentir la música».
Si hablamos de artistas o maestros que marcaron tu evolución, ¿quiénes dirías que fueron las figuras que más influyeron en tu carrera como intérprete?
Alejo: «Mi aprendizaje instrumental estuvo influido por un elenco de maestros vitales que me transmitieron la pasión y el rigor en la fidelidad a las distintas partituras, tanto históricas como contemporáneas.
Esta trayectoria comenzó con mi padre, Alejo, y Amador Pérez Zabaleta en lenguaje musical; continuó con José Luis Pastoriza y Jesús Fernández Yepes en el piano hasta el grado profesional; se consolidó en el superior con Josefa Estarque; y culminó con la especialización en acompañamiento vocal bajo la tutela del legendario pianista Miguel Zanetti. A esta formación académica se sumó la influencia constante de la escucha de una extensa discografía, desde el vinilo hasta lo digital, y el enriquecimiento profesional fruto de la interacción con compositores, cantantes, instrumentistas y directores.
En definitiva, esta conjunción de influencias académicas, sonoras y colaborativas refleja mi firme creencia de que la formación de un instrumentista debe ser poliédrica».
De esa formación académica de la que hablábamos destacas el impacto que tuvo el Máster de Literatura Dramática, Música y Artes Escénicas de la Universidad de Vigo. ¿Qué significó para ti y para tu carrera como músico?
Alejo: «El máster, que realicé en 2013, supuso un giro crucial en mi trayectoria, ya que marcó un cambio de enfoque profesional hacia el mundo de la investigación, proporcionándome un rigor metodológico necesario para planificar proyectos, realizar un análisis de datos sistemático y tomar decisiones, superando la simple experiencia o intuición.
Gracias a la excelente dedicación y al trato afectuoso del profesorado —especialmente Manuel Ángel Candelas, Carmen Luna, Jorge Soto y, de un modo muy especial, Javier Jurado— obtuve el aliento decisivo para alcanzar el doctorado en 2019. Esta meta tuvo lugar en la Universitat Politècnica de València, donde defendí mi tesis titulada El piano en la obra de Reveriano Soutullo Otero (1880-1932). El trabajo fue reconocido con la máxima distinción, un sobresaliente cum laude, y estuvo dirigido por los doctores Javier Jurado y Pilar Ramos, y la tutoría de la doctora Teresa Cháfer.
A partir de esa fecha, mi carrera experimentó un impulso decisivo. El cambio no solo supuso un aumento en la cantidad y complejidad de los proyectos, sino también una mejora cualitativa que redefinió mi papel en la profesión. Esta evolución tuvo un impacto positivo en todas las facetas de mi trabajo diario».
Como intérprete has estrenado obras de muchos compositores gallegos contemporáneos: Juan Durán, Margarita Viso, María Mendoza… ¿Qué particularidades dirías que presenta estrenar este tipo de obras inéditas? ¿Hay un trabajo directo con los compositores?
Alejo: «La particularidad sustancial radica en que, cuando el compositor es histórico, los intérpretes buscamos la comprensión a través de la investigación y la tradición. En cuanto a la colaboración entre compositores e intérpretes, esta consiste en un diálogo artístico en el que los compositores conciben la obra y expresan sus intenciones en la partitura, mientras los intérpretes le damos vida, aportando nuestro punto de vista, técnica y criterios expresivos propios.
Cuando colaboramos directamente, podemos aclarar matices y ajustar la composición para obtener el resultado final deseado. La creación musical se completa con la dualidad del compositor, que concibe, y del intérprete, que ejecuta el sonido. Siempre me ha atraído la magia de esta forma de trabajar, que me proporciona una fuerte conexión con sus creadores».

Antoloxía de Compositores Galegos. Clarinete e Piano (Ouvirmos, 2011), junto al clarinetista Asterio Leiva, reúne prácticamente toda la música compuesta por autores gallegos para dúo de clarinete y piano. ¿Qué hizo que escogierais esta combinación de instrumentos? ¿Qué hace destacar esta dupla frente a otras formaciones camerísticas?
Alejo: «Este proyecto surge de la profunda amistad que me une al clarinetista Asterio Leiva, quien me propuso hacer un recopilatorio para esta formación con música de compositores gallegos. Por otra parte, la colaboración entre clarinete y piano genera una textura sonora de notable riqueza y versatilidad en la música de cámara.
El clarinete, con su registro dinámico, su capacidad para el legato y su agilidad, aporta timbres que varían desde lo cálido y velado hasta lo claro y penetrante. En contraste, el piano, con su ataque percusivo y sus armonías, funciona no solo como soporte armónico, sino que participa en un diálogo contrapuntístico».
Este (triple) disco incluye obras de compositores gallegos de épocas pasadas pero también contemporáneos. Hay diez piezas grabadas por primera vez y tres composiciones exclusivas a cargo de Eligio Vila, Margarita Viso y Juan Eiras. ¿Cómo abordasteis la selección de las piezas de este recopilatorio?
Alejo: «Este proyecto reunió prácticamente toda la música de cámara para clarinete y piano compuesta por autores gallegos a lo largo de los siglos XX y XXI, abarcando todas las corrientes estéticas y mostrando una gran diversidad formal y estilística.
El proceso de selección de las piezas implicó la localización y recuperación de partituras no editadas (contactando con compositores e investigadores), su estudio, su estreno y, finalmente, su grabación. Tras tres años de trabajo, el resultado fue más de 160 minutos de música, incluyendo la primera grabación de diez obras y el estreno absoluto de tres composiciones exclusivas, encargadas directamente para el proyecto.
Quisiera subrayar que la colaboración entre los compositores y nosotros, como intérpretes, resultó clave y sumamente fructífera. Gracias a este trabajo, mi admiración por la capacidad y el buen hacer de mi compañero, Asterio, se incrementó aún más, si cabe. Él fue una fuente de inestimable aprendizaje durante todo el proceso».
Los compositores gallegos a caballo entre los siglos XIX y XX centran buena parte de tu faceta como investigador. De hecho, el «protagonista» de tu tesis de doctorado fue Reveriano Soutullo, un compositor clave de esa época, más concretamente su obra para piano, desconocida hasta ese momento. ¿Por qué él?
Alejo: «En un principio, las motivaciones son emocionales, ya que la figura de Soutullo me retrotrae a mi infancia. Mi abuelo, Cesáreo, y mi padre, Alejo, formaban parte de las bandas de música de Cabeiro y Redondela. Ambos tenían al compositor como referente musical y me transmitieron esa afición.
Sabía que Soutullo ocupaba un lugar destacado en la historia del teatro lírico y bandístico pero, sin embargo, su repertorio para piano había pasado desapercibido. Como consecuencia, me propuse realizar la investigación sobre este repertorio con el objetivo de proporcionar a intérpretes y estudiosos un documento de consulta del mismo, que presenta unas características en consonancia con lo que estaba sucediendo en los salones europeos».

Foto © Diego Lago
¿Cómo fue el proceso de investigación? ¿Qué aspectos de su música para piano te parecieron particularmente representativos de su estilo y cómo conectan con la música de aquella época en general y la gallega en particular?
Alejo: «El proceso, una vez seleccionado el tema, comienza con la formulación de preguntas; en mi caso, una de ellas fue: “¿tiene obras para piano solo el compositor Reveriano Soutullo?”.
Después, hice una revisión bibliográfica y recopilé datos (partituras, entrevistas, etc.). Por último, analicé los hallazgos y elaboré el trabajo final con las conclusiones. Todo esto en un período de cinco años, compaginado con mi trabajo como repertorista en el Conservatorio Superior de Música de Vigo. La composición pianística de Soutullo estuvo condicionada por su destino a espacios sociales (salones, cafés o salas de esparcimiento). Este contexto motivó el empleo de las formas más habituales y demandadas en ellos —denominadas genéricamente “música de salón”— como valses, mazurcas, polcas, jotas, melodías gallegas, tangos o los más recientes foxtrots, entre otros.
En sus obras para piano destinadas a este repertorio observé un proceder compositivo similar: textura de melodía acompañada sobre piezas de pequeño formato. Esto confiere a este corpus unas características propias, que lo distinguen de sus grandes obras más conocidas, donde, por el contrario, utiliza texturas polifónicas y recursos imitativos sobre obras de mayor extensión. En particular, Galicia no estaba ajena a la moda de este repertorio, pero sí comenzaba a demandar un repertorio inspirado en la esencia del folclore gallego, representada por el compositor en sus obras para piano solo: “Veira d’o mar”, “Primadeira” y el pasodoble “Puenteareas” cuyas piezas tienen versión, por parte del autor, para banda de música».

Ese trabajo de investigación en el que se descubrieron más de 40 piezas inéditas de la faceta más desconocida de Soutullo, célebre sobre todo por sus zarzuelas, se convirtió en el disco Evocación. Reveriano Soutullo (Dos Acordes, 2016). ¿Cómo fue el proceso de selección de las veinte piezas que lo componen?
Alejo: «El primer condicionante que tuve en cuenta al hacer la selección del repertorio fue la limitación establecida por la duración máxima de un CD, que ronda los 74 minutos. Lo siguiente fue grabar las que estaban directamente relacionadas con mi tesis, al ser todas objeto de revisiones y ediciones en documentos en forma de partitura. De hecho, el título “Evocación” fue escogido por ser una de las 20 piezas que conformaron la selección. Con ello pretendí evocar al compositor, así como las danzas, ritmos y bailes del pasado».
¿Hay alguna pieza en particular que te resultase especialmente significativa o de un singular interés?
Alejo: «Mi interés reside en cada pieza, siempre que esta pueda ser debidamente contextualizada. Solo entonces revela su verdadero valor, no solo como obra aislada, sino como testimonio de nuestra historia. En este ámbito siento una ilusión constante. El último hallazgo no es un punto final, sino la puerta de entrada a un nuevo y estimulante proceso.
Con él empieza el trabajo más profundo: la investigación rigurosa, el estudio interpretativo y la necesaria maduración de las ideas para comprender su significado. Y la perseverancia es fundamental. Llevo muchos años inmerso en la búsqueda de piezas específicas relacionadas con Soutullo, una tarea que, a pesar de su dificultad y de no haber dado aún los frutos deseados, no me hace desistir. Mantengo la esperanza y la determinación, consciente de que la recompensa no es solo la partitura, sino la propia trayectoria de la búsqueda».
Imaginamos que para un investigador tiene que ser un momento con una gran carga emocional descubrir una nueva partitura de nuestro patrimonio musical, leerla e interpretarla por primera vez. Como también suponemos que la tiene el momento de su grabación o de tocarla en público después de tanto tiempo «en silencio». ¿Es así, tan intenso como parece?
Alejo: «Acabas de definir perfectamente el proceso hasta llegar al escenario, pasando por la grabación. Se nota que eres artista y que en algún momento experimentaste esa carga emocional. Efectivamente, es así de intenso y continúa siéndolo cada vez que interpreto un repertorio patrimonial.
También hay una enorme carga en el repertorio que interpreto de compositores actuales, ya que soy consciente de estar dando vida a algo que nació en la imaginación de un creador y que soy responsable de transmitirlo a los oyentes, imbuido de mi propia perspectiva interpretativa».
Foto © X. Rañó
Cantos que veñen de lonxe (Eme, 2014) y Cantos á natureza (Fervenzas, 2018) giran alrededor de poemas de Neira Vilas. El primero, con música de Xervasio Vázquez y la voz de Cesáreo Torres; el segundo, con las voces de Susana de Lorenzo y, nuevamente, Cesáreo Torres, y composiciones de Juan Durán, Margarita Viso, María Mendoza, Xabier Comesanha y Paulino Pereiro. ¿Cómo surgieron ambos proyectos?
Alejo: «Los dos proyectos surgieron de la amistad del tenor cruceño Cesáreo Torres con el gran escritor Xosé Neira Vilas.
En el libro-CD Cantos que veñen de lonxe se recuperaron una docena de poemas musicados por el tenor celanovés Xervasio Vázquez, estrenados en Montevideo en 1960. La publicación contó con dibujos del mindoniense Xosé Vizoso.
El segundo proyecto artístico fue el libro-CD Cantos á Natureza. Esta obra constituye un testimonio único, ya que alberga una colección de poemas inéditos de temática naturista, escritos ex profeso por el ilustre autor Xosé Neira Vilas. La parte musical fue desarrollada por un equipo de compositores destacados: Juan Durán, Xabier Comesanha, María Mendoza, Paulino Pereiro y Margarita Viso, quienes musicaron los textos de Neira Vilas. La interpretación contó con el tenor Cesáreo Torres, la soprano Susana de Lorenzo y yo mismo al piano. Además, la dimensión visual de la obra se completó con las ilustraciones de Irene Silva.
Es importante subrayar la profunda unión y el intercambio de ideas artísticas transversales que caracterizó este trabajo, creando un diálogo perfecto entre el escritor, los compositores, los intérpretes y la ilustradora. Tristemente, Xosé Neira Vilas, quien había mostrado una gran ilusión por el proyecto, falleció justo antes de que la obra fuese publicada, impidiéndole escuchar el resultado final de la colaboración».

Saudades d’alborada. Baladas e zarzuelas galegas (Dos Acordes, 2021), junto a la soprano Loli Crespo, hace un recorrido por la aportación de los compositores gallegos a estos dos géneros, con piezas que van de la época del romanticismo (Juan Montes) a la actual (María Mendoza), y entre las que no falta alguna de Reveriano Soutullo. Así de entrada, la zarzuela no es un género que uno asociaría a la música gallega, ¿no? ¿Qué destacarías de las piezas que componen el disco?
Alejo: «Así como la ópera histórica en Galicia tuvo escasa producción, no sucede lo mismo con la zarzuela. Según el investigador Javier Jurado, de ellas encontramos un número representativo de obras, tanto en castellano (bajo el nombre de “zarzuela de costumbres gallegas”) como en gallego (o “zarzuela gallega”). Por lo tanto, la “zarzuela gallega” es un género totalmente en consonancia con lo nuestro, no solo en lo musical —incluyendo piezas del folclore—, sino también en el vestuario y en los decorados, acorde con su temática gallega. Hay que recordar que su auge coincidió con el nacimiento de las Irmandades da Fala (1916), que tenían como objetivo la defensa, exaltación y fomento de la lengua de Galicia.
Del disco destacaría el elenco de compositores y la diversidad estilística de la balada gallega. Se encuentran los históricos: Montes, Chané, Soutullo, Gaos y Baldomir; pasando por los menos conocidos como Pilar Castillo, Rodulfo, Barja y Vide, así como el catalán Mompou y la ovetense María Mendoza. De este proyecto destacaría el disfrute en el proceso de selección, interpretación y grabación, junto a la soprano y amiga Loli Crespo».
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En (di)Versos Femeninos (RDC, 2022) interpretas junto a la mezzosoprano Nuria Lorenzo obras del compositor vigués Juan Durán sobre poemas escritos por mujeres, y que tuvo su estreno durante el IKFEM en 2022 con la presencia del compositor en el escenario. ¿Cómo recuerdas el proceso de creación de este álbum?
Alejo: «Este proyecto discográfico nació de un encuentro artístico singular y espontáneo. Tras un concierto en el Auditorio Municipal de Ourense, donde la mezzosoprano Nuria Lorenzo y yo estrenamos una obra del maestro Juan Durán, surgió la semilla de esta colaboración. Fue el propio compositor, reconocido por su sensibilidad y maestría en la escritura vocal, quien propuso inmediatamente la creación de un trabajo conjunto.
A partir de ese momento iniciamos un proceso de elaboración largo y fructífero, caracterizado por un intenso y constante intercambio de pareceres y propuestas musicales. Este diálogo entre compositor, cantante y pianista no solo dio forma al repertorio, sino que enriqueció la comprensión de las obras, adaptándolas a la medida exacta de la voz y de las emociones que se querían transmitir.
El resultado final es una obra en la que la sensibilidad interpretativa se fusiona con la visión creativa original de Durán, ofreciendo una experiencia de gran calidad y profundidad artística».

Tu disco más reciente, el vinilo A mansión dos anxos (2024), se sumerge en la música de salón de compositores pontevedreses del XIX y XX, época de resurgimiento musical gallego. ¿Cómo fue la elección de los temas y por qué centrarlo concretamente en la provincia de Pontevedra?
Alejo: «Este proyecto discográfico tuvo como propósito la recuperación y difusión de la “música de salón” del fin de siècle compuesta por autores del entorno de las Rías Bajas. Su interés radica en compensar la menor presencia de ensayos y trabajos artísticos centrados en los compositores de la provincia de Pontevedra frente al ya establecido corpus de figuras del norte de Galicia (Veiga, Chané, Montes, Baldomir, Gaos).
El programa exhibe un lenguaje pianístico diverso, estructurado en dos bloques: el primero (Cara A) presenta piezas variadas de carácter idiomático; el segundo (Cara B) pone el foco en las formas de danza, donde la influencia popular centroeuropea es más manifiesta».
Precisamente en tu discurso de ingreso como miembro numerario de la Real Academia Galega de Belas Artes en 2024 hablabas de Reveriano Soutullo y de la música de salón de principios del siglo XX. En tu opinión, ¿qué relevancia tiene la música de salón dentro de la historia de la música clásica gallega?
Alejo: «La “música de salón” de principios del siglo XX fue crucial para la vida social y cultural de la burguesía, sirviendo como la banda sonora esencial de los salones privados donde se consolidaban el estatus social y sus conexiones.
Centrada en el piano, la voz y la guitarra, se popularizaron géneros como el vals, mazurca, polca, marcha fúnebre, fantasía o nocturno, haciendo el estilo romántico accesible para la interpretación aficionada en los hogares de la clase media, y con ello se incidía en la educación musical. Piezas cortas, elegantes y sentimentales, muchas veces ejecutadas por músicos profesionales del entorno, transformaron el salón en un escenario de prestigio y el piano en un símbolo cultural de la época. La inclusión de la música gallega en los salones del XIX y principios del XX está ligada al Rexurdimento, y consistió en la estilización del folclore —alalás, muiñeiras, jotas…— para el formato de piano, guitarra, voz y piano, o pequeñas formaciones heterogéneas de instrumentos. Compositores como Marcial del Adalid, Juan Montes o Reveriano Soutullo usaron estos ritmos gallegos para crear piezas elegantes, ayudando a consolidar la identidad musical gallega en la élite».
Por cierto, ¿qué supuso para ti ese ingreso como miembro de la Real Academia de Belas Artes?
Alejo: «Un honor personal y de realización como músico, además de un reconocimiento profesional.
En el plano sentimental, la validación de toda una vida dedicada a la música, lo que genera un fuerte sentimiento de pertenencia a un legado histórico; también la satisfacción moral de saber que contribuyes a la preservación y promoción futura de la música y de los músicos gallegos».

Foto © Rodrigo Fernández
Entre tus últimos trabajos está la recuperación de cuatro piezas de Marcial del Adalid (1826-1881): “La chasse”, “Galicia, marcha triunfal para piano”, “Souvenir, berceuse” y “Le départ”. Es un compositor del que ya habías grabado varias melodías para piano y voz con Iria Cuevas en 2012 en un disco llamado Mélodies. ¿Quién fue Marcial del Adalid y qué aspectos despertaron tu interés por su obra?
Alejo: «Mi iniciación a la música de Marcial del Adalid (Coruña, 1826 –Lóngora, 1881) tuvo su origen en la admiración por el trabajo de investigación de mi amiga y experta, Margarita Viso, cuyo trabajo de referencia, Mélodies pour chant et piano. Cantares viejos y nuevos de Galicia, me proporcionó la conexión fundamental con su obra vocal y su significativa contribución al panorama musical gallego.
Adalid es uno de los compositores gallegos más destacados del siglo XIX. Tuvo una amplia formación musical en capitales europeas como Londres y París, recibiendo influencias directas del romanticismo centroeuropeo. Perteneciente a la alta burguesía coruñesa, su vida y obra combinaron el refinamiento de la música culta con la profunda conexión con su tierra. Entre los aspectos más destacables de su trayectoria, y que despertaron mi interés, está su papel como pionero en la creación de la canción gallega, convirtiéndose así en un pilar fundamental del Rexurdimento musical. Adalid representa el primer intento consciente y académico de incorporar las raíces identitarias gallegas a la música de salón y para piano.
Su obra es esencialmente vocal y pianística, destacando series como Cantares viejos y nuevos de Galicia —algunos de los poemas son de su esposa, la escritora Fanny Garrido—. Según la doctora Touriñán, en estas composiciones estableció una sonoridad propia que hoy identificamos con el imaginario musical gallego. En este próximo año 2026 tendremos la excepcional oportunidad de rendirle un merecido y justo homenaje a Adalid por el 200 aniversario de su nacimiento. Una fecha tan señalada no debe pasar desapercibida, y yo asumiré el compromiso de contribuir a esa celebración».
Eres director del Archivo Sonoro de Galicia. ¿Qué importancia y qué papel desarrolla este proyecto del Consello da Cultura Galega que “conecta memoria e identidad a través de la música”?
Alejo: «El Archivo Sonoro de Galicia (ASG) es un centro para el estudio, documentación y recuperación del patrimonio oral y musical gallego del cual estoy muy orgulloso de formar parte. Considero que posee una importancia capital como salvaguarda del patrimonio sonoro gallego. En él custodiamos y preservamos las voces, músicas, paisajes sonoros y registros históricos que permiten conocer nuestro pasado y asegurar la identidad sonora de Galicia para las generaciones futuras. Estos documentos, más de 50.000 registros, son una fuente inagotable e imprescindible de estudio de primera orden para investigadores de la historia, lengua y música gallegas.
Finalmente, el ASG juega un papel fundamental en la conservación, liderando la digitalización de fondos. Este proceso no solo protege materiales efímeros del riesgo de desaparición, sino que también facilita enormemente el acceso público a través de proyectos de difusión en la web del ASG como Voces centenarias, Colección de lousas, Caligrafías musicais o el Mapa Sonoro de Galicia, entre muchos otros».
Como investigador y desde esa posición como director del Archivo Sonoro de Galicia, ¿qué retos ves actualmente en la tarea de recuperar y dar a conocer la música clásica gallega?
Alejo: «El primer reto es la recuperación patrimonial, que exige una importante investigación musicológica para localizar, reunir y catalogar fondos sonoros, partituras y manuscritos dispersos en archivos eclesiásticos, militares, públicos y privados. Esta fase culminaría con la digitalización de los documentos y con la publicación de ediciones críticas que faciliten la interpretación.
El segundo reto se centra en la difusión y la interpretación. Para que esta música se convierta en “música viva”, es vital promover su inclusión en el repertorio de solistas, agrupaciones de cámara y orquestas gallegas para así producir grabaciones profesionales. Esto es clave para garantizar su proyección tanto a nivel nacional como internacional.
Finalmente, para asegurar la sostenibilidad de todo el proceso, resulta indispensable una financiación estable y, sobre todo, la integración educativa de este valioso legado cultural».

Foto © X. Rañó
Sabemos que otra de tus facetas es la de coleccionista. ¿Cómo es esa colección que atesoras y qué pieza (o piezas) destacarías de ella?
Alejo: «Mi colección musical y documental, que abarca discos de pizarra, rollos de pianola, fotografías, cartas, partituras originales y editadas, objetos, etc., es para mí mucho más que una simple acumulación; es una búsqueda apasionada e interminable por conectar lo artístico con nuestra historia. Cada elemento de la colección está cargado de significado, es una experiencia táctil y emocional inigualable que las versiones digitales no pueden igualar.
Esta pasión se manifiesta en la emoción de la localización —rastrear una primera edición, una foto autografiada o una partitura olvidada— y en su custodia cuidadosa. Es un impulso íntimo por preservar el legado, construir un archivo personal que refleje la identidad musical gallega y compartir ese conocimiento. Resulta imposible seleccionar una única pieza, pero puedo asegurar que siento una auténtica emoción cuando me regalan o localizo alguna obra singular.
La incorporación más reciente a la colección fue un regalo: un cuadro de gran tamaño con una litografía de Beethoven y un busto de Mozart que pertenecieron al despacho madrileño del compositor Reveriano Soutullo. Fue un obsequio de su nieto, Reveriano Soutullo Burcet».
Actualmente, ¿qué artista o grupo gallego nos recomendarías? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?
Alejo: «No puedo limitarme a recomendar un único artista o grupo, ya que el descubrimiento del favorito que deberíamos conocer es un viaje intrínseco e individual que debe estar guiado por las experiencias propias de cada uno. Más que indicar una dirección concreta, mi consejo es una invitación a abrir los sentidos y no desaprovechar la vida sin explorar la vasta, rica y diversa música que el mundo nos ofrece de la mano de grandes artistas.
Hay un universo musical esperando a ser desvelado, y la mayor riqueza reside en encontrar aquellos músicos y agrupaciones que, mediante los sonidos, nos toquen el alma y la inteligencia de manera única».
Si abriésemos tu cuenta personal de Spotify, ¿qué escucharíamos? 100% Sinceridad, 0% Vergüenza
Alejo: «Mi búsqueda de contenido musical se centra en plataformas como YouTube, Apple Music o Classical Archives, ya que no suelo utilizar Spotify habitualmente. Por simple curiosidad, quise revisar si tenía alguna lista guardada en Spotify. El hallazgo (aparte de Antología de compositores gallegos. Clarinete y piano, (di)Versos Femeninos y Evocación) fue “Clásica (e non tanto)” de GalicianTunes, un hecho que me provocó una sonrisa por la coincidencia».

