NUEVOS LANZAMIENTOS. ABRIL 2026
“FIN”, Maldito Murphy
Punto final para la banda viguesa Maldito Murphy. Tras una década sobre los escenarios, el grupo ha decidido cerrar el telón con la publicación de FIN, su último álbum de estudio. Para ir abriendo boca, fueron adelantando varios singles: “Las riendas del Tiempo”, “Diez Años” y “La Rosa y La Serpiente”, tres cortes que ya anticipaban el nuevo rumbo sonoro de la banda. FIN supone un giro estético notable respecto a lo que Maldito Murphy nos tenía acostumbrados, apostando por un sonido más directo y contundente que deja atrás las baladas y los medios tiempos que definieron su trayectoria. En lo vocal, el cambio también es perceptible: Juan Castro se mueve aquí en un registro más agudo, alejándose de los tonos graves que caracterizaron sus entregas anteriores. Una despedida a la altura. ¡Hasta siempre, Maldito Murphy!

“Valiosa”, Wöyza
Wöyza regresa con nuevo álbum. Valiosa (Wötown,2026) es un trabajo de once cortes que se presenta como su obra más madura hasta la fecha: una colección de canciones construidas desde la experiencia propia, donde la maternidad ocupa un lugar central, que ha moldeado tanto la sensibilidad como la perspectiva de la artista. Referente pionera del hip hop, el soul y el R&B en gallego y en español, la moañesa entrega un disco que recorre un amplio espectro emocional —la resiliencia, el amor propio, la transformación, la espiritualidad, la superación— sin artificios ni concesiones. Todo ello sostenido por una interpretación vocal que destaca por su intensidad y versatilidad, y que confirma a Wöyza como una de las voces más singulares de la escena musical gallega.

“Ten que haber sitio para nós”, Portosanto
Portosanto acaban de llegar y ya quieren quedarse para siempre. Ten que haber un sitio para nós (Ernie Records, 2026) es el debut en larga duración de la banda heredera de Oh Ayatollah! y suena como una declaración de intenciones sin complejos. Diez cortes que hablan de desasosiego y miedos, de lugares que ya no existen, de la amistad y de las ilusiones que nos mueven a todos. Este quinteto formado por Anaís, Andrés, Nuno, Simón y Xoel presenta con este proyecto un comienzo consciente al ritmo de un pop rock suave, arraigado en vivencias propias y transformaciones inevitables. Los dos adelantos que precedieron al disco —"Ten que haber un sitio para nós" y "Vinte de agosto"— ya dejaban entrever la línea del LP. La producción, firmada por Jacobo Naya, apuesta por una sonoridad clara y directa. Con Ten que haber un sitio para nós, Portosanto no pretende tanto dar respuestas como formular preguntas compartidas en un disco que crece mientras lo escuchas y deja con ganas de más.

“X”, Boyanka Kostova
Diez años después de irrumpir como anomalía necesaria en la escena, Boyanka Kostova celebran su propia trayectoria con X (Raso Estudio, 2026), un trabajo que funciona a la vez como reafirmación indentitaria y como mutación natural de su sonido. Lejos de acomodarse en el molde del trap en gallego que ayudaron a definir, Cibrán y Chicho empujan ahora hacia una electrónica más abrasiva y expansiva: el pulso de la rave, el hard-bass y el techno más frontal conviven en su reconocible imaginario lírico, irreverente y hedonista por definición. Las colaboraciones amplían ese universo sin dispersarlo —Joe Crepúsculo y Rulo— y los guiños al sampleo elegante y la cultura del club aparecen integrados con la soltura de alguien que ya no necesita demostrar nada. X se presenta así como un artefacto de celebratorio y combativo: un disco que recoge todo lo aprendido en los últimos diez años para proyectarlo hacia una pista de baile donde la catarsis y conciencia social conviven y se retroalimentan.

“Querido Alejandro”, Roura
El título ya es una declaración en sí mismo: Querido Alejandro (El cuarto, 2026) nombra, interpela y abre una puerta. A lo largo de diez cortes, el cantautor coruñés afincado en Madrid despliega un cancionero de trazo tan crudo como honesto, sostenido por una voz profunda que se pone al servicio de unas letras cuidadas, atravesadas por la herencia de la poesía y el humor. Producido entre Alejandro Roura y Aitor Flamingos, el disco respira una sobriedad consciente, con influencias que se filtran sin eclipsar un imaginario propio construido desde lo cotidiano y lo emocional. Hay en estas canciones una voluntad de mirar de frente al dolor, de entenderlo más que de esquivarlo, hasta convertirlo en materia habitable; como abrir una persiana y dejar que la luz —aún incómoda— entre para quedarse.

“Medrar”, ABRIL
El dúo vigués ABRIL dibuja con Medrar un álbum que se siente como un espacio compartido y conocido. Es el primer proyecto de larga duración de Claudia Abril y Marina Carpente, y crece —nunca mejor dicho— desde la delicadeza: ferreñas que laten con una cadencia pausada, una sonoridad luminosa que se aleja de las inercias más habituales del folk gallego contemporáneo. Tras los adelantos de "2caras" y "Nas horas avelaíñas", el disco se articula alrededor de letras que se mueven entre reencuentros, traiciones y ternura, bebiendo de la tradición oral para reformularla desde una sensibilidad actual. Con la participación de músicos como Juan Arca, Joana Gumí, Sunil López o Hugo Franco, y bajo la producción técnica de Isaan Millán —con mezcla de Hevi y masterización de Cem Oral—, Medrar construye una propuesta íntima y reconfortante que reivindica lo colectivo en un tiempo marcado por la individualidad, haciendo de la pausa y del cuidado una forma de resistencia e identidad sonora.

“Oniria Popular”, Xoel López
Xoel López lleva años cartografiando un territorio propio, y Oniria Popular (Esmerarte, 2026) es quizás el mapa más preciso que haya trazado hasta ahora. En su decimoséptima entrega, el artista coruñés construye un relato sonoro que se despliega con naturalidad entre ensoñación y la raíz. La producción, compartida con Adrián Seijas, refuerza esa sensación de continuidad creativa que ya se intuía en los adelantos previos, mientras en el apartado visual —firmado por Ernesto Artillo y Pablo Hoyos— acentúa una dimensión más abstracta y casi surrealista del propio Xoel. A lo largo de sus casi cuarenta minutos, el álbum se revela como un viaje introspectivo donde conviven la cotidianidad, las tensiones de la modernidad y esa dualidad geográfica tan presente en su trayectoria, dando forma así a una obra íntima pero abierta, personal, y al mismo tiempo, profundamente colectiva.

“Power of Disharmony”, Raúl Mariño
Hay algo casi cinematográfico en cómo Power of Disharmony (Amuse, 2026) irrumpe como debut en larga duración de Raúl Mariño, como si cada uno de sus siete cortes se levantase desde un paisaje devastado para reclamar, a golpe de distorsión y pulso rítmico, un último reducto de vida. Una primera entrega que llega con las ideas claras y sin concesiones. «Dance After Death», su carta de presentación, condensa esa idea: un mundo enfermo, desprovisto de color, en el que aún resuena la necesidad urgente de bailar antes del colapso definitivo. El conjunto del disco se sostiene sobre una base de rock contundente, casi torrencial, donde las guitarras irrumpen con violencia controlada y la instrumentación se despliega como una ola que arrastra al oyente hacia un terreno emocional intenso, oscuro pero extrañamente liberador. Un proyecto de vocación artesanal: Mariño asume la producción, mezcla y masterización, mientras que las voces corren a cargo de Almudena García, cuya interpretación ancla emocionalmente un trabajo construido desde dentro hacia fuera. Un debut que no pide permiso. Aquí, la desarmonía no es ruptura, sino motor creativo.

“Ao Noso Xeito (Live)”, A Banda da Balbina
Cuando una banda pertenece al escenario, el único gesto honesto es documentarlo: eso es exactamente lo que hace Ao noso xeito (Live). En este nuevo trabajo, A Banda da Balbina prescinde de artificios para ofrecer una experiencia directa, en la que el ruido del público, la imperfección medida y la energía del escenario se convierten en parte fundamental del relato. A lo largo de los 18 cortes, el repertorio de la banda adquiere una nueva dimensión, más cruda y festiva, donde temas ya conocidos conviven con piezas menos transitadas como Can de palleiro o Valentín. Sin abandonar esa retranca tan característica, las letras siguen girando entre el humor, la crítica amable y la celebración colectiva, construyendo un discurso que bebe de la tradición oral y de la realidad cotidiana. El resultado es un documento honesto y vibrante que captura el momento y reafirma el lugar de A Banda da Balbina como una propuesta que cobra todo su sentido en directo.

“Amorodios”, Xan Campos
En Amorodios, la voz lo cambia todo. Xan Campos mantiene intacta esa arquitectura sonora donde conviven el jazz contemporáneo más libre, la electrónica y el poso impresionista, pero desplaza el foco hacia la palabra. La presencia de Faia Díaz consigue introducir un nuevo elemento expresivo, enraizando el discurso en la tradición oral gallega, aportando una dimensión emocional que transforma el proyecto desde dentro. A su alrededor, Iago Fernández y Virxilio da Silva sostienen y expanden el lenguaje con una riqueza rítmica y tímbrica que oscila entre la sutileza y la apertura del rock. El resultado es un cuarteto que tensa la creación musical hacia nuevos lugares, donde la experimentación y la raíz dejan de ser polos opuestos para empezar a vibrar a la vez.

“Laíño”, Eris Mackenzie
Hay discos que se escuchan y otros que parecen suceder mientras duran. Es el caso de Laíño (Alende & Altafonte, 2026), el nuevo EP del coruñés Eris Mackenzie. Capaz de construir un artefacto firme y expresivo, en el que conviven cuatro creaciones propias con dos versiones reformuladas como un homenaje directo. Los seis cortes, dotados de carácter y con un pulso que sigue fórmulas entre la tradición y el techno más clásico, encuentran equilibrio entre la intensidad y la contención. Sin renunciar a cierta vocación pop, el EP se abre a formas más flexibles, en las que la voz funciona como eje de un relato que camina por la identidad, el movimiento y la reconstrucción, dejando entrever una continuidad entre lo propio y aquello que se decide recordar.

“El arte de los analfabetos”, Miguel Matamoro
La música es capaz de contar relatos, de moverse con el mismo pulso que los recuerdos que la sostienen. El compositor Miguel Matamoro lo consigue en El arte de los analfabetos (Creotz Ediciones SL, 2026), donde encuentra ese equilibrio a través de una banda sonora construida desde la sensibilidad y el detalle, en estrecha conexión con el documental de Kevin Castellano y Edu Hirshfeld. Con el respaldo en la producción de Midima Music, las diez composiciones se articulan en torno a un piano que canaliza tensión, intriga y una emoción contenida que va aflorando sin excesos. A su alrededor, los sintetizadores y las cuerdas punteadas amplían y acompañan un relato intergeneracional que viaja entre la dureza del pasado y la necesidad de reconstruirlo desde el presente. El resultado es un trabajo que avanza con delicadeza, consciente de cada matiz, y que logra traducir en sonido la profundidad de una memoria que nunca ha dejado de moverse.
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