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TESOURO: «HACEMOS POP PRETECNOLÓGICO, BAJO EN AZÚCAR E ALTO EN PASIÓN»

TESOURO: «HACEMOS POP PRETECNOLÓGICO, BAJO EN AZÚCAR E ALTO EN PASIÓN»
7 MAY 2026

Tesouro nace de la experiencia, de la amistad y de esa terquedad que hace que las canciones sigan apareciendo incluso cuando uno piensa que ya lo ha contado todo. Formada por músicos con un largo recorrido en bandas fundamentales del rock gallego como Cosecha Roja, Burgas Beat u Os Amigos dos Músicos, la banda orensana construye un proyecto que huye de la nostalgia para reivindicar algo mucho más sencillo —y cada vez más raro—: canciones honestas, guitarras cuidadas y emociones reconocibles. Como ellos mismos dicen, hacen «pop pretecnológico, bajo en azúcar y alto en pasión».

Desde Roimelo, la aldea convertida en cuartel general y pequeño universo compartido, Carlos Rego, Aser Álvarez, Dani Alonso y Anxo Fernández han ido dando forma a una manera de entender la música en la que lo importante no es la velocidad ni la novedad constante, sino «lo extraordinario en la vida cotidiana». Sus canciones hablan de ausencias, memoria, equilibrio, ciudades y refugios, de esa idea de que «lo común puede ser excelente» y de que no hace falta vivir «donde parece que pasa todo» para sentirse en el centro del mundo.

Hablamos con ellos sobre el paso del tiempo, el proceso colectivo que define hoy a la banda, la relación entre música y literatura, el valor de las ediciones físicas y esa búsqueda constante de la canción perfecta. También sobre fantasmas buenos, mitos privados y heridas que acompañan.

 

Foto: Aitoruve

 

El germen de Tesouro está en Burgas Beat, banda en la que coincidisteis Carlos Rego y Aser Álvarez (como antes en Cosecha Roja) y que desapareció hacia 2014. ¿Cómo surgió la idea de crear este nuevo proyecto?

Carlos: La culpa es de las canciones, que siguen llegando aunque tú no quieras. En cuanto hubo algunas que parecían tener buena pinta, Aser y yo empezamos a ensayarlas alrededor de 2020, sin más intención que ver si iban a algún sitio o se quedaban por el camino.

 

Poco después se sumó Dani Alonso (Blood Filloas, Os Amigos dos Músicos). ¿Cómo llegó al grupo, además como bajista (estábamos más acostumbrados a verlo poniendo la voz o como guitarrista)?

Carlos: Cuando escribí «El camino de la luz», el libro sobre Magín Blanco, pensamos en presentarlo tocando juntos parte de su repertorio. Dani había tenido un fugaz proyecto de dúo con él y se apuntó, pero en el primer ensayo trajo un bajo que acababa de comprar. La pandemia echó por tierra todo aquello, pero cuando Tesouro necesitó un bajista me acordé del asunto y no dudé en llamar a Dani. No pude hacer nada mejor.

 

Foto: Aitoruve

 

¿Hay alguna historia detrás del nombre del proyecto, «Tesouro»? ¿Por qué esa palabra para nombrarlo?

Aser: Tesouro es el segundo apellido de Carlos y cuando lo propuso, casi pidiendo permiso, a mí me pareció un nombre precioso.

 

Podríamos decir que la música de Tesouro es un pop que conecta con los setenta (incluso con algo de psicodelia), pero hay ráfagas que a veces parecen llevarla hacia el rock... Pero ¿cómo definiríais vosotros vuestra música?

Dani: Hacemos pop en el mejor sentido de la palabra y lo tocamos con energía y sensibilidad; las guitarras eléctricas suenan crudas y las acústicas más dulces. Llámalo pop tradicional o, mejor aún, pop pretecnológico, bajo en azúcar y alto en pasión.

 

Y si hablamos de influencias, en ese sonido ¿quién tuvo un impacto especial a la hora de conformarlo?

Dani: Todo esto lo inventó Buddy Holly cuando formó a los Crickets, creció de forma exponencial durante los gloriosos años sesenta y revivió con la Nueva Ola posterior al punk. Luego creció en los noventa con gente como Matthew Sweet, Yo La Tengo, Wilco o Luna, quizá la última generación con la que conectamos. Además, por supuesto, en la cabeza siguen todos los nombres sagrados (Neil Young, Beach Boys, Big Star, Elvis Costello…).

 

 

 

Ya como trío publicasteis Aquí conmigo (Hanky Panky Records) en 2022. La masterización fue de Arturo Vaquero en Abrigueiro, pero fue grabado en Xílgaro Estudio por David Quintas entre octubre de 2020 y marzo de 2022, lo que, echando cuentas, vienen a ser dieciocho meses. Fue en una época (pandémica y pospandémica) complicada, pero… ¿cómo es que se dilató tanto la grabación?

Aser: En horas de grabación no serían mucho más de veinte. Vivimos en cuatro municipios diferentes y muchas veces no podíamos salir de ellos, ni para ensayar ni para grabar. Tampoco teníamos prisa, la verdad.

 

La flor de la caléndula se ha usado desde tiempo inmemorial para tratar dolencias. Por sus propiedades farmacológicas, se emplea como antiinflamatorio y también para curar heridas. La canción «Caléndula» en sí tiene, como la propia planta, algo balsámico, una cualidad que bien podría extenderse al resto del disco. ¿Era ese el objetivo? ¿Hacer algo que reconforte y de ahí que aparezca precisamente la caléndula en la portada?

Carlos: Caléndula nació de una crema que utilizábamos con mi hija cuando era bebé. Es un nombre muy sonoro y encajaba para una canción que habla de dolores reales, de gente que lo pasa mal físicamente y necesita un remedio como sea.

Dani: La portada fue cosa de Mario Feal, un fantástico diseñador de Ferrol. Le dimos libertad total y escogió lo que mejor pensó que reflejaba el contenido del disco. Creo que fue uno de los grandes atractivos del álbum, en buena parte responsable de que se agotara.

 

 

La canción que da título al disco, «Aquí conmigo», como «Dile a mis padres» (y de un modo diferente también «Todo es tan raro») son temas marcados por la ausencia, por la pérdida (que tendrán su eco en «Tus llamadas» de No centro do mundo). ¿Hay consuelo en convertir esos sentimientos en canciones?

Carlos: Las ausencias llenan muchas de nuestras canciones, es cierto. Yo las llamo canciones de fantasmas, fantasmas buenos que me hacen buena compañía. Lo que consuela, más que las canciones, es sentirlos todavía cerca de ti.

 

 

 

Foto: Mary Wilson

 

 

«Roimelo» habla de escapar hacia el campo: ««A cidade non era o que eu soñara de neno» (compárese con «Amo la ciudad» de No centro do mundo, del que hablaremos después…). Esa aldea de Allariz, Roimelo, ¿qué significa para vosotros? ¿Es ese lugar casi mágico donde todo nace?

Aser: Yo nací en Roimelo y llevo toda la vida viviendo en la misma casa, que es la casa donde el grupo ensaya desde el principio. También ensayamos allí en tiempos de Cosecha Roja, así que es un lugar muy especial para nosotros.

Carlos: De esa cercanía nacieron amistades y relaciones con gente de allí o con raíces en la aldea que van mucho más allá de lo musical. Y en ciertas ocasiones en Roimelo pasan cosas que con el tiempo se convierten en mitos privados. La canción nació cuando a un amigo de fuera le dio por decir que quería mudarse allí. Todavía no lo ha hecho, pero… ¡quién sabe!

 

 

«Niñodaguia» es una composición de Magín Blanco, con quien Carlos y Aser ya habían coincidido en Clic (PAI Música, 2006), un disco del gran compositor e intérprete orensano en colaboración con Burgas Beat. ¿Qué tiene su manera de hacer canciones que no encontráis en otros?

Carlos: Conocimos a Magín en su etapa en La Rosa, en los tiempos en que Aser y yo estábamos en Cosecha Roja, y reconocimos al instante a alguien que estaba en nuestra misma onda, algo complicado por entonces en Ourense. Yo admiro su capacidad melódica y la facilidad para escribir letras solo aparentemente sencillas que llegan a tocar la fibra sensible.

Dani: Yo tuve un dúo acústico con él que se llamó Ninhodaguia y, además de lo ya dicho, siempre me cautivó su manera de tocar la guitarra acústica; tiene una mano derecha inconfundible.

 

 

 

 

En 2025 vio la luz (¿o casi?) Qué bonito EP nos habría quedado! con tres versiones y un tema original, «Atlas de islas remotas». El título, en apariencia paradójico, ¿indica que en realidad no forman una unidad sino que son cuatro piezas sueltas?

Aser: Y tan sueltas. Tres son versiones de grupos nacionales. La de BB sin Sed la traducimos al gallego como «Tesouro de palabras» y la grabamos junto a «Atlas de islas remotas», porque llevábamos tiempo sin entrar en el estudio y queríamos probar algo nuevo. Las otras dos surgen de sendas invitaciones para participar en discos homenaje: uno al grupo valenciano Doctor Divago («El vertiginoso atleta moral») y otro al sello Rock Indiana («Si nada cambió», de Santi Campos). Tanto unos como otros son autores que admiramos y seguimos.

 

Foto: Mary Wilson

 

La formación pasa de trío a cuarteto con la incorporación de Anxo Fernández a los teclados. ¿Qué buscabais con la incorporación de Anxo? ¿Y qué encontró Anxo en Tesouro?

Anxo: David Quintas, el técnico y dueño de Xílgaro, tocó conmigo en Guezos, mi grupo, y les habló de mí cuando pensaron en añadir teclados para darle otro color a alguna canción. Me gustó lo que escuché y me apunté encantado.

Dani: No solo encajó como músico, aún más importante es que lo hizo personalmente. Hay cosas que no hace falta hablar para sentir que fueron decisiones inmejorables.

 

 

 

No centro do mundo (Hanky Panky Records, 2026) es vuestro último disco, lanzado el último día de marzo. Si en el primero había inquietud y desasosiego (aunque la música tiende a ser luminosa), en este segundo hay más aceptación. Es como una oda a la aurea mediocritas, a encontrar el equilibrio en esa dorada medianía horaciana. ¿Es esta la idea que da unidad al disco?

Carlos: Equilibrio es una palabra clave. La vida golpea de muchas maneras, pero hay que saber encajar los golpes. Hace poco leía un artículo de Carlos Risco que decía que lo común puede ser excelente. Esa es la idea: no hacen falta sucesos extraordinarios para disfrutar de una vida plena.

 

Ese estar «en el centro del mundo» aparece en la letra tanto de «Revisando os danos» («teño a cabeza no centro do mundo») como también en «Merlo» («Piso no centro do mundo»). El propio título incide en esa idea de, finalmente, encontrarse a uno mismo y su lugar después de «revisar os danos»?

Carlos: El centro del mundo es el lugar donde desarrollas tu vida. No es necesario vivir en los lugares donde parece que pasa todo. Sentirse en el centro del mundo sin salir de tu lugar en él es todo lo contrario a ese miedo a estar perdiéndose algo importante que promueven las redes, a esa venta constante de «nuevas experiencias» que no son más que humo y mercado.

 

 

Firmáis las canciones los cuatro, pero ¿cómo suele ser vuestro proceso creativo? ¿Cómo nace y va creciendo un tema de Tesouro? ¿Hay reparto de tareas?

Anxo: El esqueleto, melodía y letra, es de Carlos, pero el proceso es colectivo. Si firmamos todos las canciones no es casualidad. Lo normal es que las canciones crezcan en ese proceso.

 

Foto: JM Dieste

 

El tema que abre el disco, «Amo la ciudad», es una adaptación libre de un poema de Karmelo Iribarren, que habla de los pequeños placeres cotidianos con la ciudad como marco. ¿Qué os sedujo de la obra de Iribarren y de este poema en particular?

Carlos: Lo mismo que en sus mejores poemas: la búsqueda de lo extraordinario en la vida cotidiana y la capacidad de emocionar con palabras sencillas y una escritura clara. A veces hay mucha amargura en sus poemas, pero también está el gozo de vivir. Hay bastantes cosas de mi cosecha en la letra, pero todas surgieron a raíz de la lectura del poema, y la parte nueva respeta absolutamente el original. Se lo enviamos y no puso ninguna pega.

 

 

En el segundo corte ponéis música a un poema de Lois Pereiro. Podría decirse que cualquier excusa es buena para ponerle música a un poema de Pereiro, pero ¿qué os movió a vosotros a hacerlo?

Dani: No es fácil musicalizar a Pereiro (tampoco a Iribarren, por cierto), pero Carlos llevaba años dándole vueltas a la manera de convertir ese poema en canción, y esta vez salió de forma muy natural. Fue muy importante la batería, por cierto, para conseguir el tono adecuado.

 

 

Más allá de las adaptaciones, hay mucho de literario en las letras, incluso como referencias, desde las más obvias, como la letra de «Sós» inspirada en Manuel Antonio, a otras más sutiles como convertir en verso el título de una obra de Boris Vian en «Caminar». ¿Es tan grande la afición por la literatura que acaba encontrando la forma de colarse en las canciones?

Carlos: Desconozco la obra de Boris Vian. «La espuma de los días» quedó casi como una frase hecha, y a mí me encanta. Lo de «Caminar» viene más por Robert Louis Stevenson, muy favorito, y por «When I’m Walking», una canción de mi adorado Jonathan Richman. Por cierto, quizá en el fondo del cerebro estaba también el «Solo quiero caminar» de Paco de Lucía, vete tú a saber. No vamos a presumir de lectores, pero unos cuantos libros hemos leído, sí. Y, por supuesto, las lecturas están muy presentes en las letras, como también letras de otras canciones. Robamos de donde podemos.

 

Foto: JM Dieste

 

El tema que cierra el disco es «Silencio en Ourense», en el que pone la voz Dani. Decís que la letra es un poema de autor desconocido. Ese «En el silencio de oro, filigranas de plata» es una hermosa remisión al proverbio portugués «la palavra é de plata, o silêncio é de ouro». ¿De dónde salió ese poema? Hasta donde queráis contar, pero… ¿autor desconocido o no revelado?

Dani: La historia da para documental. Encontré el poema en el catálogo del Festival de Poesía do Condado de 1985 y no dudé en empezar a darle forma. Sigue teniendo plena actualidad. Todos los poemas del libro vienen firmados (entre otros, por Manuel Rivas, Margarita Ledo, Darío Xoán Cabana, Antón Reixa…), menos este y otros dos que aparecen bajo el epígrafe «Brasil», como si estuvieran escritos por un poeta gallego residente en ese país. Investigamos todo lo investigable, hablamos con poetas, profesores de universidad, pero no fuimos capaces de averiguar quién es el autor. Si alguien lee esto y tiene alguna pista, ya sabe.

 

 

No centro do mundo fue grabado por Manu G. Sanz, quien también se ocupó de la mezcla y la masterización. Parece una apuesta segura, pero ¿por qué él para registrar y dar forma final al sonido del disco?

Carlos: Nos gustaban mucho los discos de Selvática y su primer disco en solitario. También algunas de sus otras producciones. Vimos que sabía de las guitarras que nos gustan y también de sonidos menos habituales. Lo que no sabíamos es que además es un tipo estupendo.

 

De los dieciocho meses de Aquí conmigo a los cuatro días (dos en septiembre, dos en diciembre de 2025) de No centro do mundo. ¿Qué cambió esta vez para acortar tanto los plazos?

Dani: Somos una empresa mínima que no puede permitirse producir pérdidas. El presupuesto manda. Aun así, hubo tiempo de añadir detalles que no estaban en las maquetas. En el proceso de grabación siempre surgen sorpresas.

 

Si nos centramos solo en la música, ¿qué diferencias veis entre Aquí conmigo y No centro do mundo?

Aser: Puede decirse que este es el primer disco de Tesouro como grupo, como creación colectiva. El primero nació más dirigido por lo que ya teníamos adelantado Carlos y yo. Las aportaciones de Dani y Anxo en el proceso de creación de las canciones las llevaron a lugares diferentes. Además, el sonido conseguido por Manu Sanz es más sencillo que el del primero, pero con más matices y más pegada.

 

Foto: Aitoruve

 

Algo que cuidáis mucho son las ediciones físicas, con diseño de Mario Feal en ambos discos. En tiempos en los que todo es digital, ¿por qué seguir apostando por las ediciones en vinilo?

Aser: No somos sibaritas del vinilo, escuchamos música en cualquier formato, pero un LP da la impresión de obra única, le da sentido al conjunto de canciones. No hacemos discos conceptuales, pero sí creemos que el disco refleja el momento que está viviendo el grupo. Además, lo cierto es que nadie compra CDs, pero si das un buen concierto los discos vuelan.

 

Mario Feal ha hecho una gran cantidad de portadas: de Vainica Doble o Aviador Dro a Anni B. Sweet, Viva Suecia, Niña Polaca… fue director de arte de Subterfuge Records… Una lista completa de su obra sería larga, muy larga. ¿Cómo es trabajar con él? ¿Le dais algún tipo de indicación?

Dani: Absolutamente ninguna. Confiamos en él por segunda vez y sigue sin decepcionar. Nos encanta su forma de trabajar.

 

Para alguien que aún no haya tenido la oportunidad de veros en directo, ¿cómo describiríais los conciertos de Tesouro?

Anxo: En los últimos conciertos hay una frase que se repite al final: «Sois mucho mejores que en los discos». Seguramente no es cierto, porque en las grabaciones todo está mejor tocado, pero ponemos mucha energía en directo y las canciones adquieren otra dimensión, menos perfecta, pero más viva.

 

Foto: JM Dieste

 

Con la perspectiva que da tener una larga e importante trayectoria vinculada a la ciudad, ¿cómo veis la escena de Ourense? ¿Creéis que hay algo diferencial respecto a otras ciudades gallegas?

Dani: Estamos bastante desconectados de la escena, no tenemos la vida social que teníamos antes y es posible que haya bandas de gente joven, pero es difícil llegar a ellas. En la ciudad el apoyo institucional es nulo. Antes podía haber diferencias; hoy en día la globalización no permite que existan diferencias.

 

En la actualidad, ¿qué artista o grupo gallego nos recomendaríais? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?

Dani: Pues me gustó mucho el disco de Portosanto o el de Guille Zapata.

 

Si abriéramos vuestras cuentas personales de Spotify, ¿qué escucharíamos? 100 % Sinceridad, 0 % Vergüenza.

Carlos: Yo tiro más de Bandcamp y de podcasts musicales. En Spotify las últimas escuchas fueron (acabo de mirar): Bill Orcutt, Sky Chiefs, Beggar Weeds, Chris Stamey.

Dani: Yo uso Tidal, a ver… R.E.M., Ben Kweller, Extremoduro, RVG, The Stranglers, Old 97’s…

Aser: No uso, solo escucho vinilos.

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