• GALEGO
  • ESPAÑOL
  • ENGLISH
     
  noticias  

ARTABE: «‘OMBRA’ ES MI DISCO MÁS PERSONAL, CON TEXTOS MÁS EXPLÍCITOS Y PAISAJES MUY AUTOBIOGRÁFICOS»

ARTABE: «‘OMBRA’ ES MI DISCO MÁS PERSONAL, CON TEXTOS MÁS EXPLÍCITOS Y PAISAJES MUY AUTOBIOGRÁFICOS»
4 MAY 2020

Músico y compositor, ferrolano de nacimiento, lleva disfrutando de su pasión por la música desde los años 90 y, tras pasar por múltiples formaciones como Poetas Urbanos, Neusia y Fakir, Artabe empieza a caminar solo en 2013; su vida creativa da un vuelco, componiendo material propio y editando referencias marcadas por un estilo musical intimista y rico en poesía.

 

«Reivindico mi canción, porque es brillo de lo que soy… Canto en el alto con mi voz, que es la voz de todos». Con esta declaración de intenciones, incluida en el tema ‘Tu Huerto Mi Canción”, Artabe debuta en solitario con el disco Canciones de pan (2014), buscando reducir la canción a su esencia para darle protagonismo a la voz y al mensaje; el poder sonoro condensado en una guitarra y la voz.

 

 

Artabe, amante del arte personal, arriesgado, innovador e inquieto, tu camino en solitario comienza luego de un pequeño barbecho musical, durante el que entras en contacto con el Naad Yoga —la India parece ser un referente importante—, disciplina que te empujó a componer para guitarra y voz música como instrumento de transformación y liberación del ser humano y surgieron Canciones de pan (2014) yCataratas (2015). ¿Cómo fue esa primera época?

Artabe: «Fue una época de aprendizaje y reconstrucción. Después de estar tocando en diferentes bandas gallegas como guitarrista y compositor, y de terminar de estudiar Historia del Arte, hice un parón total de dos años, para recuperarme de una larga etapa de excesos y adicciones. Siendo honesto, en aquel momento no había pensado volver a la música; cambié totalmente de vida y me desvinculé del mundo nocturno.

Lo que pasó fue que entré en contacto con diferentes disciplinas filosóficas y místicas, como el budismo o el Naad yoga, para encontrar respuestas a muchas preguntas que tenía. En las musicales, descubrí que la respuesta era a voz, usar mi voz como canal para todo lo que necesito expresar: la voz es una comunicadora directa de emociones y catalizadora de las mismas. Nunca había decidido ser cantante hasta ese momento, así que volví a la música gracias al Naad yoga. En ese contexto conocí mejor las capacidades de mi propia voz y, sin quererlo, volví a coger la guitarra acústica y empezaron a salir melodías y letras sin parar; y, así, me dejé llevar hasta hoy.

Por otra parte, buscando nuevas referencias musicales, a través de las cuales expresar todo el cambio interno que estaba viviendo, aparte de la música india, conecté con el folclore chileno y argentino, y compuse, por ejemplo, ‘Polinizando’, ‘Tu  Huerto y Mi Canción’ o ‘Polvo Estelar’, que son canciones folk adulteradas por mi filtro. En esa [época], intenté formar una banda pero no salió adelante, por las diferencias, y decidí empezar a tocar solo con mi guitarra».

 

 

Tres años más tarde, en 2016, Artabe coge el timón, un nuevo rumbo hacia una evolución y experimentación dentro de un concepto musical que, recalca, «el papel de la música como herramienta de liberación y transformación de ser humano». Punto Cero (2016) son once canciones que navegan entre el pop, el rock o la  psicodelia en una clara apuesta por un sonido más eléctrico y elaborado; un paso más en su estilo musical, marcando un cambio importante en su trayectoria.

 

Después llegó Punto Cero (2016) y Rubén Artabe se convierte en Artabe. ¿Fue un reseteo no solo musical sino también personal? ¿Cómo fue esa transformación, esa  reinvención? ¿Qué queda de Rubén Artabe en Artabe? ¿Qué significó para ti ese disco?

Artabe: «Sí. Punto Cero llega cuando vengo a vivir a Madrid; tenía ganas de un cambio vital y estilístico, también de tocar en eléctrico. Todavía en Galicia, cuando estaba trabajando en el futuro disco, conocí a Manuel Cabezalí y todo su trabajo, y me pareció idóneo para la producción. La idea fue a embellecer las demos acústicas, conseguir con pocos elementos un sonido grande, elegante y envolvente. Trabajamos en los arreglos de guitarras y synthes, y en los ritmos con Juanma Padilla, batería de mi banda. Y, así, empezó a coger forma todo ese ambiente y atmósferas de las canciones, con las guitarras de Manuel tan marca de la casa. En ese disco buscamos la honestidad, el cuidado de los detalles y la belleza. Simbólicamente, Punto Cero fue la forma de expresar ese cambio de rumbo, esa nueva etapa inspirada por el viaje a Madrid. Además, aprendí de verdad la labor de un productor.

El nuevo nombre fue una forma de representar ese cambio. Rubén Artabe sería la anterior etapa acústica. Pero, como hasta hoy llevo haciendo la mayor parte de los conciertos en acústico —a causa de los obstáculos económicos para poder mover una banda de gira— aún hay mucho de Rubén Artabe en Artabe, en este sentido».

 

 

La primera vez que escuchamos ‘Átomos’ fue en Cataratas (2015), tu segundo trabajo y previo a Punto Cero (2016), el álbum que inauguraba una nueva etapa artística. En 2018, la volvimos a escuchar en el single single Átomos - Berlin Version (2018) y, nuevamente, el tema se recoge en una nueva versión en SoñéConBicicletas -Live in Los Cármenes (2019). ¿Qué diferencias y similitudes existen entre esas tres versiones, entre esos tres momentos? Parece que es un tema al que siempre vuelves.

Artabe: «¡Sí! Es un tema que me gusta mucho interpretar en los directos y también le gusta al público. Yo hago experimentos con la música y en ese proceso aprendo; Cataratas fue uno de estos experimentos. ‘Átomos’ la compuse con la guitarra pero, por su naturaleza mántrica, pensé que podría quedar muy bien revestida de electrónica y así se transformó. La cosa es que no quedé muy convencido con el primer resultado y me prometí volver a grabarla más adelante. Ese momento llegó en un viaje a Berlín, donde coincidí, después de años, con un antiguo amigo, Diego Delgado, que se dedica a la producción de bandas underground y también a la electrónica; le propuse producir el tema, dándole otro aire más melancólico de pop electrónico y con el añadido de unos coros femeninos que crean un diálogo con la voz principal. La tercera versión fue fruto de la casualidad. Un día, tocándola con Juan Barrios, amigo y gran pianista, le encantó. Al rato había hecho ese arreglo de piano que le va tan bien a la canción; así que me pareció genial incluirla en el directo de Soñé con Bicicletas, y así  inmortalizar la versión acústica del tema. Veo que es una canción que se presta mucho a la reinterpretación infinita».

 

 

‘No era pez pero ahora sé nadar’, ‘Nuruddín’, ‘Viento Cristal Blanco’, ‘Tu Huerto y Mi Canción’, ‘Kiwani’ son algunas canciones de tu repertorio; descubrimos que kiwani es una fruta, Nuruddín es una localidad de Punjab (India)… ¿Cómo llegas a estos títulos tan curiosos a veces no relacionados aparente o expresamente con las letras?

Artabe: «En realidad tienen una relación total; los propios títulos que mencionas representan, en una o pocas palabras, lo que desarrollo en los textos. ¡Curiosamente no tenía ni idea de que kiwani es una fruta y Nuruddín un pueblo de la India! Ambas están basadas en experiencias personales; Kiwani era el nombre de una casa al pie del  Camino de Compostela en Ourense en la que vivía Libre, un hombre que practicaba el arte de lavar los pies, un arte milenario muy extendido en el Camino. Allí hicimos un encuentro un grupo de personas con el objetivo de compartir, experimentar y proponer caminos alternativos al sistema imperante. La canción relata las sensaciones que viví y está dedicada la esa casa y toda la gente que conocí.

En el caso de Nuruddín, me interesé un tiempo en la filosofía sufí y acudí a un encuentro místico; allí conocí este nombre, Nuruddín. Literalmente de la lengua árabe, quiere decir, ‘la luz de la fe’, ‘la fe en un mismo’. Esta canción es influencia de los  mantras indios y de la canción-medicina de los chamanes; ambas le cantan, bien la una deidad, bien la un animal o elemento de la naturaleza, para conectarse con sus cualidades y, así, despertar las propias. Yo traté de hacer lo mismo a través del título que se repite en la muletilla y en el propio texto: ‘creo en mí y en el aire cuando entra’».

 

 

En el verano de 2018, Artabe se despedía de aquel Punto Cero (2016), trabajo que lo acompañó en los escenarios durante dos años y, pocos meses después, daba la bienvenida a uno nuevo proyecto. # SoñéConBicicletas surgió de un viaje a Francia y Berlín y las canciones que allí nacieron, escritas ‘En las Calles de Neukölln’ o inspiradas en la ‘Puesta de Sol en Douarnenez’. En vez de recogerlas en un EP, el cantautor coruñés se rodeó de «musicazos» y amigos para grabarlas, en directo, en un local acorde con las canciones. Así, podemos disfrutar de este SoñéConBicicletas (2019) en Live in Los Cármenes, plataforma para apoyar el talento musical que acoge Omar Carrascosa, en una actuación íntima y en acústico donde Artabe comparte tablas con Manu  Clavido (violín), Marta Mansilla (flauta, coros) y Juan Barrios (piano).

 

SoñéConBicicletas - Live in Los Cármenes (2019) surgió de un viaje a Francia y Berlín y fue grabado en directo en un local y con una banda que, con mucho esmero, escogisteis. ¿Qué premisa sigue Artabe a la hora de crear ese ambiente acústico e íntimo de sus directos?

Artabe: «En un primer momento había pensado grabar un nuevo EP con esas canciones del viaje, pero en el proceso conocí a Omar Carrascosa y su propuesta de ‘Live in Los  Cármenes’, y me pareció ideal. La mayoría de los conciertos que había dado hasta ese momento fueron en ese formato acústico, bien con músicos, bien en solitario. La banda que me acompañó son grandes músicos amigos: Manu Clavijo al violín, Marta Mansilla a la flauta y Juan Barrios al piano. Así conseguí dos objetivos: grabar las nuevas canciones que compuse en ese viaje y registrar con esa banda, con la que más estuve dando conciertos en esa época, los temas más emblemáticos de mi repertorio hasta el momento; y, para finalizar, grabarlo todo en directo.

La verdad es que fue toda una experiencia en todos los sentidos. La grabación de los directos tiene ese grado extra de nervios por que todo quede perfecto sin perder la frescura de estar tocando ante un público. El lugar y el equipo ayudaron mucho a crear ese clima íntimo; muy cuidado, pequeño y familiar, y un público muy caluroso y atento… hubo magia y conexión».

 

 

Artabe despedía 2019 cerrando con éxito su Verkami, y comenzaba marzo recogiendo, y presentando, el fruto de dicha campaña: Ombra (2020) su último trabajo discográfico. Producido por Manuel Cabezalí y grabado en El Lado Izquierdo (Madrid), el LP difiere de su anterior trabajo, mostrando uno sonido crudo y rockero, como resultado del formato clásico de voz, bajo, batería y dos guitarras. Con arte de María Maquieira, en Ombra escuchamos rabia y dolor a lo largo de la decena de canciones que lo componen, temas que dejan a cielo abierto al personaje que nos habla de nuestra cara oculta, nuestro diablo interno que tanto nos domina, y que el cantautor resume con dos frases: «Conócete a ti mismo», de Sócrates, y «Hay una grieta en todo, solo así entra la luz», de Leonard Cohen.

 

Grabado en El Lado Izquierdo (Madrid) y producido por Manuel Cabezalí, Ombra, muestra uno sonido crudo y rockero, fruto del formato clásico de voz, bajo, batería y dos guitarras, uno son que difiere de aquel a lo que nos tenías acostumbrados. ¿Cómo describirías la evolución hasta conseguir este sonido renovado? ¿Quién, o qué, influencia a Artabe a dar esta nueva vuelta de tuerca? ¿Algún referente en el que inspirarte?

Artabe: «La mayoría de las canciones de Ombra son de hace tiempo, canciones que fui componiendo desde 2014 y que dejé apartadas para la ocasión. Tenía muchas ganas de volver al rock, al origen de mi formación, más que nada fui a revolver en las bandas con las que me crié, y todo lo que aprendí cuando comencé a tocar y componer. Estilísticamente tiene reminiscencias al rock alternativo de los años noventa y principios del dos mil. Músicos como Radiohead, Sonic Youth, Jeff Buckley, Placebo, Arcade Fire, o las bandas de la escena grunge de Seattle. Cada canción tiene sus raíces.

El proceso creativo fue muy similar a los otros discos. En este caso retomé la guitarra eléctrica, con la que hice algunos de los arreglos de las canciones y con la que estoy tocando ahora. Finalmente, Manuel Cabezalí hizo el resto. Para la producción, un artista de referencia fue Neil Young, en el sentido de la crudeza y honestidad de su sonidos; son canciones que se pueden llevar tal cual el directo en ese formato de cuarteto rock».

 

A lo largo de la decena de canciones que componen Ombra escuchamos rabia y dolor, temas que dejan al descubierto al personaje que nos habla de nuestra cara oculta, nuestro diablo interno que tanto nos domina. ¿Cómo fue el proceso creativo? A la hora de componer, sientes, vives experiencias… ¿luego compones?

Artabe: «Fue un proceso largo. Con Canciones de Pan, me autoimpuse descartar todas las canciones ‘oscuras’ y ‘deprimentes’ y que no habían entrado estilísticamente en ese folk-pop que estaba desarrollando; de este modo fueron quedando muchas canciones fuera. También en la época de Punto Cero; de alguna manera esa rabia y ese dolor estaban en las letras y en el sonido de las bandas que escuchábamos en la juventud, lo que me llevó a tomar esas referencias para encarar este nuevo disco.

Estuve cerca de dos años pensando posibles títulos y conceptos, al tiempo que salían más canciones, hasta que dicen con ‘Ombra’. Creo que es mi disco más personal, con textos más explícitos y contiene paisajes muy autobiográficos. El arte nos brinda la oportunidad de materializar todas esas pulsiones y conflictos internos, a veces escondidos, para así darles un espacio y entenderlos mejor; en este caso, Ombra es esa materialización».

 

 

Resumías Ombra con dos frases «Conócete a ti mismo» (Sócrates) y «Hay una grieta en todo, solo así entra la luz» (Leonard Cohen). ¿Qué relación hay entre estas afirmaciones, el diseño gráfico del disco y tu estética, más oscura y alternativa?

Artabe: «Puse esas dos frases porque tienen mucho que ver con Ombra: conocer esa parte oscura que nos habita y nos domina y darle luz. Casi siempre es en los momentos más críticos y difíciles de la vida cuando vienen los cambios más importantes. Son estados que nos ponen delante del espejo y nos hacen más conscientes de lo que no funciona.

Siempre me gusta crear una unidad entre la música, el arte y la estética. Cuando tuve la primera reunión con María Maquieira, dedicada al arte del disco, hablamos de esos conceptos de Ombra y surgió la idea de los ojos y el bucle de la portada. Los ojos como elemento de introspección y autoconocimiento y el bucle como símbolo de ese  rumiar mental y de esa sombra interna que nos enreda. Todos los elementos simbólicos de los posteriores dibujos forman parte de esa mirada interior, a través de las canciones.

Para la fotografía y estética trabajé con Iris Banegas, quien tuvo grandes ideas para la representación del personaje de Ombra. Yo pensaba mucho en personajes misteriosos con un punto diabólico, como Nosferatu o Drácula, y a Iris se le ocurrió un ser lleno de capas negras de ropa, como las diferentes capas de sombras que nos habitan, así que me vestí así y hicimos las fotos».

 

Para Ombra volviste a confiar en un crowdfunding a través de Verkami, campaña que cerraste con el mismo éxito que la anterior ¡tus fans respondieron una vez más! ¿De qué manera crees que afecta este tipo de campañas al no-demasiado-afortunado mercado discográfico actual?

Artabe: «El crowdfunding es una oportunidad para los que no tenemos medios suficientes para encarar los gastos que supone hacer un disco. Ya que las discográficas y el mercado, están como están, es una forma de vender y crear público fiel, de manera independiente.

En este punto, quiero recordar una de las recompensas del crowdfunding: el poemario  Ombra, con poemas de Juanlu Mora y dibujos de María. Fue una manera de mezclar la música, poesía y dibujo que hace tiempo quería hacer. Actualmente estamos en el proceso final de este trabajo que, espero, salga próximamente y con el que haremos varios eventos relacionados, además de los propios conciertos con la banda».

 

Ante el actual estado de emergencia sanitaria provocada por la COVID-19, sin compromiso y con todo nuestro cariño, ¿cómo estás afrontando la situación? ¿Qué te parece la iniciativa de trasladar los conciertos a las redes sociales?

Artabe: «Estoy en un momento de paréntesis, más hacia dentro, asimilando todo esto y replanteándome muchas cosas. ¡Muy en modo Ombra!

Como otros músicos, la llegada del confinamiento me coincidió con la salida del disco y los conciertos de presentación y tuve que cancelar todo. Esta cuarentena nos atacó de frente. En mi caso, actualmente compagino la música con un trabajo paralelo, por lo que tuve suerte. Pero, ¿qué pasa con todos los compañeros músicos que comen solo de sus conciertos y discos? ¿Y todos los profesionales que trabajan para la música? Por ahora seguiré promocionando el nuevo disco y después ya se verá. Lo que sí tengo claro es que el arte es muy necesario en estos momentos de crisis  sistémica tan brutal. No solo como un espejo de esa realidad, sino también como espacio de cuestionamiento de la misma.

En cuanto a los conciertos en redes, me parece genial que la gente tenga ganas de compartir su arte, pero en mi caso, me afectó de otro modo. No estoy nada activo en las redes sociales; estoy haciendo algunas cosas, pero también frenando el ritmo, en contacto con mi gente y aprovechando para reflexionar y descansar.

 

Nos despedimos, como no podía ser de otro modo, con las recomendaciones de los artistas y grupos gallegos favoritos de Artabe y una de sus listas más recientes en Spotify.

 

En la actualidad, ¿qué artista o grupo gallego nos recomendarías? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?

Artabe: «Me gusta mucho Baiuca. Me encanta su fusión entre el folk gallego y la eléctronica. Y me gustan también una pareja de Ferrol, Willie & Winnie, su último disco, You & I (2020), muy bien producido, es una evolución de su folk-rock acústico de los inicios. Hay que escucharlos».

 

Si abriésemos tu cuenta de Spotify, ¿qué escucharíamos? 100% Sinceridad – 0% Vergüenza.

Artabe: «Pues estoy escuchando mucho estos días la una banda chilena, Madam @ Samurai  Groove, hacen una mezcla de soul, funk, rap con música cubana y chilena que mola mucho, con letras que inspiran. También escucho mucho un disco de Moby, Sleep and  Calm, muy bueno para relajarse y crear un ambiente de calma y concentración, el  Constelaciones de Lisandro Aristimuño, argentino de mi generación, buenísimo,  Changesnowbowie, rarezas para freakys de Bowie, mucho Brian Eno, que me lleva a otras galaxias, refrescando el Felt Mountain de Goldfrapp y el trip-hop de Tricky y  Portishead. El Post-Pop Depression de Iggy Pop y Josh Homme, El ruido de las pestañas, un disco de canciones-cuento, de Roura, cantautor coruñés, todo un viaje,  Miss GI (II) de Miss GI, amiga con la que colaboro habitualmente, tiene un disco precioso, el Bad y el Thriller de Michael Jackson, el Kind of Blue de Miles Davis, el Revolver de los Beatles, algún recopilatorio de Howling Wolf, me encantan sus riffs de guitarra; y muchos más. ¡La semana que viene será otra lista!».

  noticias