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XAN CAMPOS TRIO: «INTENTO NO PONERLE LÍMITES ESTILÍSTICOS A MI MÚSICA»

XAN CAMPOS TRIO: «INTENTO NO PONERLE LÍMITES ESTILÍSTICOS A MI MÚSICA»
14 JUNE 2020

Liderado por Xan Campos (Cangas do Morrazo, 1987) al piano, junto a Iago Fernández (batería) y Horacio García (contrabajo), Xan Campos Trio lleva más de 15 años compartiendo su forma tan personal de componer y entender la música a través de composiciones donde el jazz contemporáneo y la polirritmia se entrelazan con pop, rock y música electrónica.

 

A lo largo de su trayectoria, el trío es artífice de una organización natural de los sonidos, de la creación de un estilo fresco y natural inspirado en lo que pasa a su alrededor, sin prejuicios, siguiendo la premisa de experimentar y disfrutar de la música con su público. Tras seis años de silencio discográfico, Xan Campos Trio presenta su nuevo álbum, Realismo (Free Code Jazz Records, 2020), que, aún manteniendo la linea de los trabajos anteriores, se adentra todavía más en la exploración sonora, en un juego de apariencias entre lo que escuchamos y la realidad; ocho piezas extraordinarias en las que escuchamos todo tipo de influencias sin perder la esencia del jazz en ningún momento.

 

 

Formado por Xan Campos (piano), Horacio García (contrabajo) e Iago Fernández (batería), Xan Campos Trio lleva más de una década arriba de los escenarios; echando la vista atrás, ¿cómo surgió la colaboración entre los tres? ¿Cómo creéis que os complementáis? ¿Por qué la elección del formato trío?

Xan Campos: «A Iago lo conozco de toda la vida; somos los dos de Cangas y empezamos a tocar juntos cuando éramos adolescentes, gracias a la Orquesta de Jazz del Morrazo y al Seminario Permanente de Jazz de Pontevedra. Con Horacio comenzamos a tocar en 2005, cuando coincidimos en Musikene de Donostia estudiando el Grado Superior de Música. Al principio tocábamos en las clases y en proyectos puntuales pero, como nos sentíamos muy cómodos juntos, montamos un trío más estable con el que tocábamos todas las semanas un repertorio diferente en el mismo club. Poco a poco fui aprovechando para probar ideas y temas míos y acabó convirtiéndose en mi proyecto personal.

La sensación de tocar con Horacio e Iago es impresionante. Nos conocimos muy bien tanto a nivel musical como personal y tocando podemos llegar a momentos de conexión extrema. El formato trío es muy habitual porque tiene un equilibrio muy interesante, es como una conversación a tres, más entretenido que un diálogo entre dos personas pero tienes más espacio para expresarte que en una conversación más numerosa».

 

Xan Campos Trio apostó ya desde el primero trabajo por una propuesta musical atrevida, un jazz muy abierto basado en la experimentación. La salida del primero trabajo Orixe Cero (Free Code Jazz Records, 2011) debió ser un momento de incertidumbre sobre la acogida que tendría esta apuesta ¿o no?

Xan Campos: «Bueno, pienso que en aquel momento no me preocupaba mucho la acogida que fuera a tener el disco. Fue un disco muy espontáneo; plasmamos a nuestra manera la música que nos gustaba, de una manera muy natural y muy cruda. Todo lo que nos parecía divertido tocar, todos los descubrimientos que hacíamos, lo que nos fascinaba, lo pusimos en el disco. Y, un poco sin quererlo, comenzamos a desarrollar nuestro sonido personal como trío y, a nivel individual, mi identidad como compositor y como pianista».

 

 

Tras el éxito de Orixe Cero, ¿cómo fue el planteamiento a la hora de abordar Ectropía (Free Code Jazz Records, 2014), vuestro segundo trabajo?

Xan Campos: «Pienso que Ectropía fue de algún modo como el segundo volumen de Orixe Cero, coger aquellos elementos que eran más originales, más nuestros y desarrollarlos un poco más en profundidad. Orixe Cero quizás fuera más fresco y Ectropía más maduro y «mejor hecho». También me sirvió para comprender que Xan Campos Trio es una entidad concreta, con su personalidad propia, con su sonido y con su desarrollo y no lo podía confundir con mi voz a nivel individual. Ya no todo tenía cabida, sino aquello que tuviera coherencia con la identidad del trío».

 

 

A lo largo de tu discografía, creaste un sonido particular fruto de la fusión del jazz con otros estilos como el rock alternativo, la música clásica, el rock progresivo o la electrónica. ¿Cómo ha sido la evolución hasta conseguir esta amalgama tan característica? ¿En qué, o en dónde, busca Xan Campos Trio a inspiración?

Xan Campos: «Desde el comienzo fue un proceso muy natural. Tanto en los discos del Trio como nos otros discos que tengo a mi nombre, mi idea siempre fue a abrir la puerta a todas las influencias de las diferentes músicas que me gustan porque, a pesar de que me considero músico de jazz por como fue mi proceso de aprendizaje, por el enfoque y la manera de trabajar, el jazz solo es una de las muchas músicas que me hacen disfrutar, y ni siquiera diría que la que más. Lo único que hice fue simplemente intentar no ponerle límites estilísticos a mi música, no ponerle trabas a todas esas influencias que de manera natural iban apareciendo.

La verdadera crisis existencial llegó durante la concepción de Realismo. En ese momento ya estaba tocando en otros proyectos de altísimo nivel que satisfacían muchas de mis necesidades de hacer música de diferentes estilos: pop, rock, electrónica, free jazz, jazz contemporáneo, incluso comencé a estudiar más en serio obras clásicas. Entonces, ya sin la necesidad de incorporar todo eso en mi propia música es cuando me pregunto: ¿qué es lo que quiero hacer? ¿a qué suena mi trío? Supongo que son preguntas que me seguiré planteando toda la vida, pero después de mucho reflexionar y mucho experimentar salió lo que se escucha en Realismo. Supongo que a eso es a lo que suena Xan Campos Trio en este momento».

 

 

Grabado por el productor y rapero Hevi (Malandrómeda) en Laboratorio Soyuz durante julio de 2019, Realismo (Free Code Jazz Records, 2020) tiene un inmenso trabajo de producción detrás, poco habitual en los álbumes de jazz, donde Hevi pasó a ser «un integrante más del trío». ¿Qué sacas de la experiencia de trabajar mano a mano junto al productor? ¿Cómo fue ese proceso de grabación tan peculiar?

Xan Campos: «Lo más interesante de trabajar con Hevi es que entiende la música de una manera muy diferente a lo que nosotros estamos acostumbrados. Nos sacó de nuestra zona de confort y nos hizo pensar en cosas que ni nos planteábamos. Así como nosotros somos minuciosos y exigentes con aspectos puramente musicales, él lo es con la captación del sonido, con el equilibrio de los elementos, con la sonoridad global.

Comenzamos a trabajar juntos en el disco en marzo de 2018, a plantear las posibilidades y desarrollar el concepto. Casi un año y medio después llegó el momento de meternos en el estudio, que más bien es un laboratorio; los días de grabación fueron al mesmo tempo una experiencia maravillosa y traumática. Siete días de duro trabajo, de experimentar hasta con el más mínimo detalle, en los que pasamos por todos los estados de ánimo. Pero el resultado fue excepcional y estoy muy contento de que decidiéramos hacerlo de esa manera».

 

Hay piano, contrabajo y batería (todo acústico) y, sin embargo, a veces parece haber sintetizadores o cajas de ritmos… ¿cómo será trasladar ese sonido particular al directo?

Xan Campos: «Dadas las circunstancias aun no tuvimos oportunidad de presentar el disco en directo, entonces ese trabajo de trasladar al escenario ese son que desarrollamos tan meticulosamente en el estudio quedó un poquito a medias. Ahora que se nos comienzan a presentar ya cosas concretas a corto plazo estamos trabajando a tope para conseguir que los conciertos suenen tan potentes como el disco. De todos modos, la base de la música son los instrumentos acústicos, y lo único que tendremos que hacer es jugar con la microfonía, los pedales de efectos y la acústica de las salas, igual que hicimos en el estudio, pero adaptándolo a la realidad del directo».

 

Siendo jazz, ¿dirías que el proceso de grabación coartó la improvisación o, al contrario, os dio más libertad para ella?

Xan Campos: «Quizás lo más difícil fue eso, después de horas y horas trabajando en la producción del sonido, hacer una toma buena, fresca y espontánea; no cabe duda de que fue una situación nueva para nosotros. Estamos acostumbrados a llegar, comprobar que todo sola bien y grabar. Algunas veces en 4 o 5 horas está el disco grabado, y como máximo solemos tardar 2 días. En este caso estuvimos una semana entera experimentando con el sonido y a lo que menos tiempo le dedicamos fue a hacer tomas. Por suerte encontramos los momentos de inspiración y creatividad y el disco tiene frescura y energía. ¡Estoy muy contento!».

 

 

Realismo viene envuelto en un artwork, obra de Guillotina Estudio sobre microfotografías de Louisa Howard. ¿Por qué esa elección? En Facebook la veíamos el 8 de marzo muy poco antes de cuarentena… ¿no tuvo algo de premonitorio?

Xan Campos: «La verdad es que sí… Cuando decidimos el diseño faltaban aún muchos meses para que apareciera el famoso coronavirus. Todas las imágenes presentes en el disco son fotos microscópicas de pólenes, muy impactantes y originales. A raíz de la pandemia, se comenzaron a ver ese tipo de imágenes continuamente en los medios, en este caso de virus, y se perdió un poco el efecto sorprendente que buscábamos pero ganamos en marketing porque a todo el mundo le llama la atención a similitud con el virus.

Me gustan mucho las fotografías porque representan un elemento de nuestra realidad diaria, pero desde un punto de vista muy diferente, más bien parecen objetos de gran tamaño que partículas microscópicas».

 

Vuestro último single-clip, ‘Espello de Auga’, se presenta como una canción- palíndromo —se escucha exactamente igual de principio a fin que a la inversa— y viene acompañada por un vídeo que sigue el mismo concepto. ¿Cómo se construye esta idea… reversible?

Xan Campos: «Con la idea de invertir los instrumentos llevo experimentando ya bastantes años. En nuestro disco Ectropía ya teníamos un tema grabado al revés llamado ‘Entropía’ (el concepto contrario a la ectropía). Otra cosa que hice en estos últimos años fue darle la vuelta a los estándar del jazz: coger los temas, escribirlos del revés (de atrás para adelante) y tocarlos buscando que, al darles la vuelta, sonaran parecido a la versión original, no solo los acordes y la melodía sino también a estructura, las dinámicas, el desarrollo de los solos... La verdad es que hace falta romperse bastante la cabeza y hacer muchas pruebas para ir perfeccionando la técnica y anticipar cómo va a sonar lo que estás componiendo o tocando cuando le des la vuelta.

En Realismo usamos en varios temas el recurso de darle la vuelta a ciertos elementos para crear sonoridades nuevas y especiales pero, sin duda, donde le sacamos más partido a la idea de invertir los sonidos es en el tema ‘Espello de Auga’, que es casi una pequeña obra de ingeniería musical. El tema se compone de dos secciones simétricas entre sí, en las que superponemos elementos tocados del derecho y del revés; en la mitad del tema hay una especie de espejo y todo lo que sonó hasta ese momento se da la vuelta y comienza a sonar para atrás. De esa forma, si inviertes la pista de audio va a sonar exactamente el mismo que escuchándola de forma normal».

 

 

Tanto Xan Campos como Iago Fernández pertenecen a la cantera de músicos del Seminario Permanente de Jazz de Pontevedra. ¿Qué importancia crees que tuvo el Seminario en vuestro desarrollo como músicos y tiene en la formación de nuevos músicos de jazz en Galicia?

Xan Campos: «El Seminario marcó un antes y un después en el jazz gallego. Hasta ese momento no había una escuela de ese nivel en Galicia, básicamente porque no había unos maestros como Abe Rábade y Paco Charlín. Recién llegados de Estados Unidos, trajeron de primera mano la semilla del jazz puntero del momento; supieron transmitirnos su pasión y nos cambiaron la vida a mucha gente joven, enganchándonos por completo para siempre jamás. El altísimo nivel que hay hoy en día en el jazz gallego se debe en gran medida a la creación del Seminario hace 20 años.

A día de hoy sigue funcionando y, aunque hay gente que va por pura afición, sigue significando una oportunidad incomparable de formación para futuros músicos y músicas profesionales».

 

¿Cómo ves el jazz que se hace en Galicia? ¿Crees que hay algún nexo común entre los diferentes proyectos como para poder hablar de un jazz gallego?

Xan Campos: «Tu identidad cultural y tu entorno siempre definen un poco la música que haces pero yo no diría que hay un jazz gallego propio. Sí que hay algunos proyectos en los que se fusiona el jazz con música tradicional y otros que tienen una influencia clara de ella, entre los cuáles quizás me incluiría, pero no veo una línea común que se esté siguiendo en ese sentido.

Una cosa buena que tiene la escena del jazz gallego es que es una comunidad muy unida, donde todas y todos los músicos nos juntamos, en los mezclamos y nos influenciamos mucho entre nosotros.

Cada vez hay más músicos de un gran nivel y que están haciendo cosas interesantes —ahora mismo hay tres conservatorios superiores de jazz en Galicia, festivales interesantísimos— pero en los últimos años noto una cierta desvinculación de las escenas de las Rías Baixas y del norte del país. Quizás tuvo algo que ver la fuerte conexión que se desarrolló en el sur con la escena de Oporto, que nos queda igual de cerca que A Coruña y con el peaje más barato».

 

 

Vuestra discografía al completo está editada por Free Code Jazz Records, sello fundado por el contrabajista Paco Charlín hace casi 15 años y en el que compartís catálogo con otros artistas destacados del jazz hecho en Galicia. ¿Qué papel piensas que tiene este sello gallego?

Xan Campos: «Free Code no es una discográfica típica, sino que es más bien un colectivo de músicos y músicas independientes que publican con el mismo sello sus trabajos autoproducidos. Es una manera de reunir bajo el mismo techo diferentes proyectos relacionados con el jazz gallego pero manteniendo un total control sobre tus publicaciones, cosa que posiblemente no tengas con una discográfica normal. Por supuesto, es una alegría y un orgullo formar parte de ese colectivo».

 

Xan Campos Trio es finalista en la categoría de Jazz y Músicas Improvisadas en la presente edición de los Premios Martín Códax da Música. ¿Qué supone este nombramiento en vuestra trayectoria?

Xan Campos: «Es una alegría muy grande que se valore nuestro trabajo. En el día a día de cualquier artista, o por lo menos en mi caso, hay momentos de flaqueza, dudas, incluso momentos en los que piensas en dejarlo todo porque no valía la pena. Los reconocimientos de este tipo te dan fuerzas y confianza para seguir luchando, y te hacen recordar todas las cosas buenas y las experiencias inigualables que te da la música».

 

 

Ante el estado de emergencia sanitaria provocada por la COVID-19, sin compromiso y con todo nuestro cariño, ¿cómo estás afrontando la situación? ¿Qué os parece la iniciativa de trasladar los conciertos a las redes sociales?

Xan Campos: «Con todas las cosas malas que está implicando la pandemia, el confinamiento fue una bendición para pisar el freno y romper con la locura de la vida diaria; a mí me vino muy bien para relajarme, respirar y ganar en salud mental. La situación es bastante preocupante a nivel económico para el sector cultural y si no se toman medidas puede ser desastroso, llevándose por delante muchas iniciativas que no tienen capacidad para sobrevivir en estas circunstancias.

Es imprescindible que desde las instituciones se tomen medidas para proteger y fomentar las actividades culturales y apoyar a los creadores y creadoras y no solo a las grandes empresas.

A nosotros esta crisis nos pilló en pleno lanzamiento de disco… estamos deseando poder presentarlo en directo y compartir nuestra música con la gente. Hasta ahora yo no hice ningún concierto en streaming ni me grabé tocado en casa; no me siento muy cómodo generando este tipo de contenidos y no tengo medios para grabarme en condiciones».

 

En la actualidad, ¿qué artista el grupo gallego nos recomendarías? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?

Xan Campos: «Barriendo para casa, tenéis que escuchar Juzz, Ghost Beast y Fuzzo, en los que participo yo pero no tienen nada que ver con el Trío, y por supuesto Loiros, The Manueles y Caldo, que son bandas también de amigos y con un nivelazo. ¡Básicamente hay que escuchar cualquier banda en la que esté Virxilio da Silva!».

 

Si abriésemos tu cuenta de Spotify, ¿qué escucharíamos? 100 % Sinceridad – 0 % Vergüenza.

Xan Campos: «Pues algunas cosas que escucho habitualmente son Radiohead, Grizzly Bear, Alt-J, jazz de los 50 y de los 60, música brasileña, cubana, Chopin, Ravel, Brahms... ¡y si puede ser en vinilo mucho mejor que en plataformas digitales!».

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