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LAROÁ: «TODOS Y TODAS TENEMOS ALGO QUE CONTAR Y CANTAR»

LAROÁ: «TODOS Y TODAS TENEMOS ALGO QUE CONTAR Y CANTAR»
24 AUGUST 2020

El espacio y el tiempo confluyen de la misma manera que su folk se fusiona con el jazz, el funk o el pop. Desde 2016, Laroá está inmersa en una búsqueda continua por la fusión de música tradicional, jazz y ritmos de la península ibérica, sobre una base de música lusófona y de raíz. Compuesta por seis músicos diferentes de diferentes estilos y una amplia trayectoria, la banda de world music explora nuevas melodías y cruza horizontes musicales a través de una propuesta libre e independiente con canciones coloridas y sabrosas, que se materializaron en su debut discográfico Proxeccións (2019).

En la actualidad, Laroá no se limita a hacer música y sorprende con “Camiños” encima de los escenarios, un nuevo espectáculo donde sus composiciones dialogan con danza y video creación.

 

 

Miguel y Franc coincidieron en Banda Baile Asalto e son y son, digamos, el germen del grupo. ¿Cómo fueron llegando cada uno de los distintos miembros, teniendo en cuenta de que procedéis de estilos musicales diferentes? ¿Cómo fue la incorporación de Diana Tarín?

Franc: «Precisamente prensamos que ese es uno de los secretos de que la banda suene de esta manera, la distinta procedencia de los músicos, empezando por Miguel y por mí. Desde el principio tuvimos claro cuál era a filosofía y cual queríamos que fuese la sonoridad y el tipo de repertorio. Conforme esas necesidades fuimos buscando músicos que se pudieran adaptar al repertorio y añadieran su saber musical y personal a la banda.

En un momento dado, la cantante anterior, Sheila Patricia, decide desvincularse de la banda y pensamos que era un buen momento para buscar una cantante que no solo se dedicase a cantar los temas que tocamos, queríamos encontrar una persona que aportase musicalmente y le diese un carácter más world music; aquí es cuando Miguel propone a Diana».

 

Debutáis en el mercado discográfico con Proxeccións (2019). En el prólogo del disco, leemos a Ugía Pedreira que el trabajo es una busca «donde nace la alquimia de la más pura y normal retroalimentación entre ciudad y aldea» para «soñar nuevas formas en las que se encuentre la belleza». ¿De qué forma se complementan la música tradicional y el jazz en vuestra música?

Franc: «Una de las calidades de la música es su plasticidad y facilidad para mezclarse con otros estilos, otra cosa es que se haga con más o menos gracia. Miguel viene de la música tradicional y yo de la música “moderna” y el jazz. Pensábamos que lo más natural y lo que nos apetecía era hacer música de raíz partiendo de temas de origen lusófono con una sonoridad jazzística, pero sin perder la esencia.

Viendo la respuesta del público, especialmente en los directos, tenemos claro que el hecho conecta con la gente. Miguel y yo partíamos de la idea del “preciosismo”, si hacíamos algo hecho con cariño, siendo muy cuidadosos con los arreglos y sin perder la esencia, eso iba a conectar con la gente».

 

 

Entre vuestras influencias además de la música tradicional y el jazz, está la música de la lusofonía, África... ¿Cómo describiríais esa fusión de estilos que es vuestro sonido?

Franc: «Coges una coctelera, metes dentro la música de Galicia, Portugal, Cabo Verde, Brasil, Mozambique... agitas bien y eso es Laroá».

 

En Proxeccións hay piezas de la tradición gallega, clásicos de la música portuguesa, la versión de una canción de la caboverdiana Mayra Andrade y… ¡un tema tradicional de Macedonia! ¿Cómo llegasteis a él y que os impulsó a incluirlo?

Franc: «Fue un tema que propuso Miguel, vaya, como todos [risas]. Cuando lo escuchamos nos dimos cuenta que la melodía sonaba gallega y pensamos en hacer una versión y acercarla a nuestro sonido. ¡Seguro que la mayoría de los oyentes piensa que es un tema tradicional gallego!»

 

A la hora de arreglar los temas, ¿ponéis límites o dejáis que la pieza vaya fluyendo? Y, respecto a la elección del repertorio, ¿seguís algún hilo conductor, regla no escrita...?

Franc: «Para ser sincero debo admitir que límites hay; partimos en general de la lusofonía y de ritmos raíz. Por ejemplo, si surge un tema en 6/8 vamos a buscar un ritmo peninsular como el ajechao (ritmo tradicional de la zona de Castilla la Mancha), intentaremos evitar ritmos afrocubanos o similares. Con el tiempo ya veremos cómo evoluciona el grupo, pero por ahora queremos seguir indagando en esa dirección».

 

La percusión tiene un peso muy importante en Laroá: Franc con la batería, Miguel con instrumentos más tradicionales, como la lata de pimentón o el pandero de Peñaparda, además de Anaïs, Diana o Laura, quienes también se acercan puntualmente a ella. ¿Cómo lográis encajar toda esa base rítmica? ¿Facilita esa sólida base la improvisación?

Franc: «Tuve la gran suerte de tocar en Coetus, una orquesta de percusiones ibéricas donde tocábamos 16 percusionistas; fue un gran aprendizaje ver cómo se orquestó aquel proyecto. Si me permites la comparación, se encaja igual que en una orquesta filarmónica, juegas con los diferentes timbres y tonos, intentas complementar los huecos que dejan unos instrumentos con otros y le das el sentido rítmico que sientes que precisa cada pieza. Una buena base rítmica sin duda ayuda a la solidez de la canción y, por lo tanto, a la improvisación».

 

En el disco escuchamos ‘Danza da Lúa en Santiago’, sobre un poema de Federico García Lorca. ¿Qué os llevó a ponerle música precisamente a este poema como ya habían hecho antes Amancio Prada o Carlos Núñez?

Miguel: ««Siempre tuvimos muchísimo interés por su obra, por su visita a Galicia y por todo el material que creó en nuestro idioma, por lo que pensamos en aderezar sus palabras con nuestra música y, sobre todo, con nuestra visión e idea musical».

 

 

En Proxeccións, contasteis con colaboraciones de músicos de la talla de Kepa Junkera, Davide Salvado o Gabriel Peso. ¿Cómo surgieron esas colaboraciones y qué creéis que aportaron al disco?

Miguel: «Teníamos muy claro que Davide tenía que estar en nuestro primer trabajo, ya habíamos hecho cosas juntas y estábamos enamorados de su voz y calidad humana; es una firma perfecta para un proyecto tan personal. Con Gabriel habíamos coincidido en otro proyecto y fue un regalo. Si tuviese que destacar algo de él como músico sería todo el amor y trabajo que pone a lo que hace; si a eso le sumamos la experiencia y el altísimo nivel que tiene como instrumentista...

Aprovechamos para enviarle un fuerte abrazo a Kepa, que está pasando por una situación muy compleja. Sé que suena a tópico, pero los grandes artistas suelen ser unas personas maravillosas; cuando lo llamamos, se ofreció encantado a colaborar, grabó un montón de pistas y nos animó a poner toda la energía en el proyecto, lo dicho... un grande».

 

 

En el propio disco anunciabais un segundo trabajo, decís, se abrirá con una ranchera con Ugía Pedreira que es magia. ¿Cómo va ese nuevo disco?

Miguel: «Pues la verdad es que tenemos mucho material nuevo, el proyecto profundiza más en la música de raíz, música del mundo, hecha en nuestro país».

 

Actualmente, estáis estrenando “Camiños”, un espectáculo integral que incluye danza y audiovisuales. ¿Cómo interactúan en el espectáculo las proyecciones y los temas, y estos con la danza?

Miguel: «Estamos muy contentos, pensamos por la respuesta del público que tenemos un producto que cualquiera le puede recomendar a un amigo o familiar ir a un concierto nuestro, una hora y cuarto de emociones. La danza es la firma de muchos momentos, estamos muy felices por el resultado conseguido y la crítica general está siendo muy positiva».

 

 

En el espectáculo hay un momento especialmente emotivo en el que el audiovisual dialoga literalmente con el grupo en el escenario. ¿Podéis hablarnos de quién es esa mujer que vemos, de Josefina y de cómo se gestó la idea?

Miguel: «El audio en el que canta Josefina es un tema que se llama “Porque non hei de cantare”; es una interpretación maravillosa llena de gusto y sentido. Nosotros en el directo la quisimos dotar de realidad, o por qué no... mandar ese mensaje de lo importante que es expresarse, todos y todas tenemos algo que contar/cantar, por eso invitamos a Laducha, una vecina de Quireza (Pontevedra), panderetera a la que le apasiona cantar, ¡una hermosura de número!».

 

Hablando de directos, el pasado diez de agosto actuasteis «en casa», en la plaza de la Ferrería en Pontevedra. ¿Cómo fue la experiencia de realizar un concierto con todas las nuevas medidas de seguridad sanitaria? ¿Se siente igual feed back del público?

Miguel: «Fue un concierto muy bonito, fue en casa, en una de las plazas más bonitas que tenemos en nuestro país. Mentiríamos si dijéramos que la energía es la misma... falta la conexión, pero la respuesta del público fue fantástica, disfrutaron y abrazaron la propuesta; para mí fue uno de los conciertos más especiales que viví. Tengo que agradecer al Concello de Pontevedra todo lo que están haciendo, es un orgullo ser pontevedrés en los tiempos que vivimos».

 

En la actualidad, ¿qué artista o grupo gallego nos recomendaríais? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?

Miguel: «Por su manera de hacer las cosas, por el gusto y naturaleza de cómo las hace y por la calidad de su música, siempre recomendaría a Guadi Galego; sé que es ya es de sobra conocida, pero no está demás destacar a gente valiente y con tanto talento».

 

Si abriésemos vuestras cuentas de Spotify, ¿qué escucharíamos? 100% Sinceridad – 0% Vergüenza.

Miguel: «Soy un melómano total, escucho un poco de todo, me gusta la música tradicional, las músicas del mundo, el jazz... últimamente estoy escuchando un trío argentino que se llama Acá Seca Trío, altamente recomendable».

 

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