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MOSQUERA CELTIC BAND: «LAS MÚSICAS TRADICIONALES SE BASAN, LA MAYORÍA DE LAS VECES, EN RITMOS SIMILARES»

MOSQUERA CELTIC BAND: «LAS MÚSICAS TRADICIONALES SE BASAN, LA MAYORÍA DE LAS VECES, EN RITMOS SIMILARES»
26 OCTOBER 2020

Han pasado más instrumentos que años desde que su padre le enseñó a tocar la armónica cuando era niño, más de 60 instrumentos diferentes para ser exactos. Fernando Mosquera es autor, compositor, músico intérprete, compositor musical y líder de la Mosquera Celtic Band desde hace una década.

Con la intención de abrir la música celta a todo tipo de público, y crear una visión particular, propia e independiente, la banda acaba de presentar su tercer trabajo discográfico, TERRA (2020); quince cortes de viajes, descubrimientos y un montón de colaboraciones estatales e internacionales, que nos invitan a explorar los caminos del folk desde otra perspectiva.

 

 

 

Fernando, estás especializado en música folk-celta y antigua-medieval y tu carrera profesional se desarrolló en grupos como Veneranda Dies Ensemble, Akelarre-AgroCelta o la Banda de Gaitas Rías Seicas. ¿Cómo recuerdas tus inicios?

Fernando Mosquera: «Recuerdo mis inicios como un paso necesario para llegar hasta donde estoy ahora. Supongo que todos recordamos nuestros momentos artísticos iniciales con cariño y respeto, y, en mi caso, también el recuerdo con el ansia de hacer cosas nuevas, de formarme al máximo, de tocar todo lo posible y con el máximo de personas diferentes posible, y de tratar de superar el sentimiento de inferioridad respecto de otros músicos que siempre nos invade a aquellos que queremos que nos tomen en serio. Afortunadamente, esa fase duró poco para mí, en seguida supe cual era mi camino a seguir».

 

Leemos en la Celtic Life International Magazine que tu padre te enseñó a tocar la armónica y la pandereta, luego tú cogiste la flauta irlandesa y la gaita gallega; hoy en día tocas más de 50 instrumentos, varios tipos de gaitas incluidos. ¿Cómo es la exploración y experimentación entre tantos instrumentos y, especialmente, entre las diferentes gaitas?

Fernando: «Me temo que actualmente, ya son más de 60 instrumentos acústicos diferentes, a los que sumé en los últimos años el piano e instrumentos electrónicos, imprescindibles hoy día para saber cómo desarrollar tus propias producciones. Tocar diferentes instrumentos no creo que sea un logro tan único o exclusivo como la gente piensa, pues yo mismo conozco a muchos y muy buenos multiinstrumentistas; siempre los hubo, sobre todo dentro de las músicas celta y medieval.

La exploración viene de la vasta biblioteca de música que tengo; creo que para ser músico tienes que escuchar mucha música, y eso lo llevo haciendo desde niño, solo con eso ya tienes una base importante de cómo debe sonar un instrumento. Aparte, procuras encontrar a otros músicos con los que hablar y exponer ideas, para intentar acercarte aun más a la idea que tú tienes del instrumento. La exploración finaliza cuando ya tienes una idea clara de cómo conseguir ese sonido. A partir de ahí viene la experimentación, para la cuál solo hay un camino: comprar el instrumento y empezar a hacerte a él. A medida que vas conociendo el instrumento y tu relación con él, empiezas a ver un camino de fusión del mismo con tu estilo musical. ¡El resto viene solo!

Cuando empecé esto era complicado, pues había que emplear mucho la intuición, viajar mucho, ver muchos conciertos en directo, conocer a muchos músicos... Hoy en día es más rápido gracias a las RRSS y los vídeos de YouTube, donde puedes encontrar absolutamente de todo. No obstante, aun me consultan muchos músicos para preguntarme sobre tal o cual instrumento, sonidos, artesanos, etc., y a mí me encanta que lo hagan, porque yo también sigo aprendiendo de sus experiencias».

 

 

Hace diez años que formas Mosquera Celtic Band, fruto de un «encargo» promocional para el Xacobeo 2010. ¿Cómo convenciste a ese «grupo de amigos musicales» para entrar en estudio y continuar luego con el proyecto?

Fernando: «Fue sencillo; siempre tuve la suerte de tener a mi lado a músicos que confían en mis posibilidades, sin los cuales mis proyectos nunca serían posible. Rodearte no solo de buenos músicos, sino además que sean buenas personas, es esencial para mí. La confianza entre todos debe ser total para que un negocio funcione. Una vez que das con las personas adecuadas, todo se hace más fácil».

 

En la Celtic Band escuchamos violín eléctrico, guitarras acústicas y eléctricas, bajos eléctricos, programaciones... junto al bodhràn, panderetas y panderos medievales. ¿Qué hay detrás de esta fusión de sonidos contemporáneos y tradicionales?

Fernando: «Creo que esta fusión es una derivación lógica de mis gustos musicales desde niño. El hecho de que siempre me gustaron las músicas celtas, incluido el folk, el tradicional y el folclórico, y las músicas antiguas me inclinaban a acudir a conciertos siempre que podía, a seguir a muchos artistas de estos estilos y a tratar de imitarlos en su forma de tocar. Un día me ponía a tocar muiñeiras con la gaita y, al día siguiente, cantigas de Santa María con la zanfoña... por esa razón siempre lo entendí como uno todo, algo que, aunque diferente en el concepto, no tenía por qué serlo en la práctica. Cuando empecé a desarrollar mi trayectoria profesional el primer grupo que fundé, Veneranda Dies Ensemble, era de música medieval, y luego vino la·Mosquera Celtic Band, era algo natural para mí. Supongo que ser de Toledo, ser estudioso de la historia medieval y tener acceso a muchos conciertos de música antigua también me marcó el camino de forma clara».

 

 

Rock-celta, folk-pop, trad... si tuvieras que hacerlo, ¿cómo definirías tu sonido?

Fernando: «Pues es un poquito de todo eso, la verdad... con mi último trabajo, TERRA, doy una vuelta más, porque son 15 canciones, todas compuestas por mí, y muchas de ellas más propias de un estilo cantautor. Por eso, medio en broma, medio en serio, me defino a mí mismo como gaitautor; sé que parece una broma, pero realmente es la palabra que mejor me define actualmente».

 

Ocho meses después, debutáis en el mercado discográfico Peregrinatio (2012), un LP que recoge, nada más y nada menos, que ¡14 piezas! ¿Cómo fue la selección de ese primero repertorio, toda vez que partíais solo de una canción institucional?

Fernando: «Sí, el empujón me lo dio “Galicia Infinda”, la canción que compuse bajo encargo. Pero el proyecto de la banda lo tenía en mente desde hacía más de una década antes. Fue en ese momento cuando me di cuenta de que había llegado la hora de hacerlo realidad, aprovechando esta oportunidad.

Desde los años 90 componía e iba guardando en la memoria (y en cintas de casete) multitud de canciones mías y otras tradicionales que me gustaban. Desde hacía tiempo ya tenía montado en mente un posible repertorio, tenía grabaciones y partituras hechas, esperando su momento. Lo único que hice con Peregrinatio fue grabar el repertorio que llevábamos en directo, por eso salió un disco tan natural: fue grabado en directo en un concierto en el Festival Intercélticu d’Avilés y Comarca, al que fuimos como cabeza de cartel; no cambiamos absolutamente nada. Era solo un álbum a modo de presentación del proyecto, el inicio de algo... el siguiente álbum ya fue algo más meditado y con una intención a futuro».

 

 

En vuestro segundo trabajo, Outlander (2015), fusionáis folk con pop, música irlandesa y sonidos de otras culturas, como la árabe o la hindú, en un disco inspirado en el amor, en la ira y en el optimismo. ¿De dónde viene esta amalgama de influencias y sentimientos?

Fernando: «Outlander surge en un momento en el que necesitaba cambiar algo, encontrar un nuevo impulso. El propio significado del nombre, “extranjero”, es bastante significativo; la vida de un músico es cambiante, conoces a mucha gente a lo largo del camino. Supongo que todo eso lo volqué en las canciones de este álbum, ya tenía una idea muy clara de mi forma de hacer las cosas. Este fue el primer álbum que grabé en mi propio estudio y con mi manera de hacer las cosas. Creo que necesitaba un poco de rabia y valor para hacerlo, y eso se vio reflejado en el contenido. Me jugaba mucho haciendo las cosas yo mismo y a mi manera...».

 

https://www.youtube.com/watch?v=QTkW_wFAbZY

 

Hevia, Rosa Cedrón o Kepa Junkera participaron en este álbum, entre otros, uniendo musicalmente Asturias, Galicia y País Vasco. Para ti, ¿cómo es acoplar las músicas del norte de España? ¿Qué semejanzas, o diferencias, encuentras con los acordes propios de la música irlandesa o escocesa?

Fernando: «Todo está interrelacionado. Las músicas tradicionales se basan, la mayoría de las veces, en ritmos similares (sino idénticos), cadencias que van de la mano... Las estructuras siempre se comparten porque se basan en los orígenes de las músicas; excepto en lugares muy concretos, en el resto son perfectamente comprensibles por personas de diferentes culturas. Por eso nos resultan sencillo poder escuchar una muiñeira gallega, una jota asturiana o un reel irlandés, igual que en España entendemos de forma natural una jota aragonesa, un charro salmantino o una sevillana.

Si profundizas, siempre encontrarás diferencias, pero incluso en ellas hay un hermanamiento que para los músicos es muy evidente. La semejanza la encuentro en la propia tierra, pues todo deriva de ella y todos sentimos lo mismo hacia ella. Mientras mantengas el respeto por los orígenes de los elementos que fusionas, nunca habrá problema y las músicas se unirán por sí solas gracias a esos elementos comunes».

 

 

TERRA (2020) es vuestro nuevo disco, compuesto por 15 temas que hablan de viajes, de descubrimiento y, sobre todo, de músicas. ¿Cómo fue el proceso creativo?

Fernando: «El proceso fue largo, tardé dos años en investigar para asegurarme de que hacía lo correcto. Todo empezó en 2015, cuando entré a formar parte como miembro de pleno derecho del Clan Donnachaidh (Pitlochry, Escocia), uno de los clanes escoceses más antiguos. Siempre había leído y había estudiado sobre Irlanda y Escocia, al igual que sobre Galicia, Asturias, País Vasco y muchos otros lugares, pero al empezar a viajar a Escocia y conocer más en profundidad su propia forma de ser, empecé a ver una línea de investigación que me emocionaba, las razones que motivaron la emigración de estos pueblos a la EE.UU. y su posterior creación como país independiente, todo eso visto desde el prisma de la música».

 

 

A lo largo del álbum, contáis, ¡y cantáis!, como las músicas tradicionales de Escocia e Irlanda influenciaron la aparición de nuevos géneros e instrumentos en Norteamérica, además de sentar las bases en la creación de estilos propios norteamericanos. ¿Podrías ahondar en este tema?

Fernando: «Al final, si nos fijamos, todo se basa en lo mismo: el desplazamiento del hombre entre territorios. Pero, ¿qué pasaría si quien emigra es un músico? Hay numerosas líneas de investigación en este sentido, emigrantes gallegos, asturianos... los pueblos se crean gracias a la emigración. En el caso de Irlanda y Escocia no hay otro pueblo que sufriera tanta influencia como es EE. UU; el origen del folk americano primitivo está al otro lado del Atlántico, en las músicas celtas europeas. Pero hay una diferencia, los irlandeses y escoceses emigraron para conquistar y tallar un país nuevo, desde su origen, con lo bueno y lo malo que eso llevaba, por eso el disco entra en el estudio de lo que se vieron obligados a hacer allí, para bien o para mal».

 

Al hilo, ¿de qué manera encajas tus raíces, que beben directamente de Galicia con, por ejemplo, las actuales músicas country, bluegrass o hillbilly?

Fernando: «La única relación con EE.UU. la encuentro en un miembro de mi familia, Antonio Mosquera, pero por lo demás... ¡no las encajo de ninguna forma! [risas], no es posible encajarlas porque prácticamente no hay relación. Ninguno de mis trabajos son continuación del anterior, y TERRA tampoco debe ser visto de esa forma; cada uno de ellos tiene una línea de investigación diferente, un sonido diferente, colaboradores e instrumentos diferentes, que dan como resultado algo nuevo. Siempre es reconocible el sello de la banda, lógicamente, pero quiero que nuestros seguidores no se aburran con nuestra música, que vean el esfuerzo que hacemos por estar constantemente haciendo músicas nuevas para ellos, con las que puedan disfrutar y, por qué no, también aprender».

 

 

Para TERRA contaste con grupos y artistas estatales e internacionales como Diane Cannon, Gillebrìde MacMillan, Àdhamh Ó Broin, Carlos Escobedo (Sôber), Javier Rod, Lluís Gómez, Francisco Cañizares, Ana Pilar Violero o Lume de Biqueira. ¿Cómo surgieron estas colaboraciones?

Fernando: «La mayoría de mis colaboraciones surgen porque la canción así lo pide, es decir, yo no decido que colabore Diane Cannon en el disco y creo una canción para ella, sino que compongo la canción y, a la hora de trabajar en ella, me doy cuenta de que estaría muy bien contar con tal o cual artista para una colaboración. Es la propia canción a que me indica el camino a seguir. Si intento tener una lista de artistas colaboradores en cabeza, lo más probable es que no pueda conseguir todas esas colaboraciones, así que trabajo a la inversa: primero la canción, luego ya veremos quien colabora.

Una vez que tengo lo más difícil, me enfrento a lo más fácil, hablar con estos artistas y enseñarles la canción. Algunos de ellos responden negativamente, unos por falta de tiempo y otros porque consideran que la canción que les propongo no va con su estilo, pero la mayoría aceptan encantados. También hay que contar con que muchos de ellos ya son amigos míos de antes, por lo que son accesibles y es fácil que acepten el reto».

 

Acabas de inaugurar vuestra gira TERRA ENCANTADA en Quintanar de la Orden (Toledo), ¿qué tal fue la experiencia y la acogida?

Fernando: «Fue estupendo volver a los escenarios, aunque sea en pequeño formato, y ver la sorpresa de nuevo en los rostros de los asistentes. La acogida fue estupenda, la gente tiene ganas, y hacerlo en Quintanar de la Orden es como jugar en casa. Tuvimos mucho apoyo para el inicio de nuestra gira, así que no puedo quejarme; tener a tu lado a gente con ganas de trabajar es extraordinario».

 

 

Ya de lleno en la nueva normalidad (¡hasta nuevo aviso!), y con la vista puesta en los escenarios, ¿cómo estás afrontando la vuelta a las tablas en un futuro próximo? ¿Qué podemos esperar de tus directos?

Fernando: «¡Con muchísimas ganas! Todo lo que está ocurriendo con la pandemia es terrible, pero por otra parte nos obligó a los músicos a reinventarnos para adaptarnos a las circunstancias. Eso tiene cosas buenas, porque ahora estoy haciendo músicas pensando en formatos de concierto y evolucionando como artista como nunca antes había hecho. Una vez que te das cuenta que las cosas cambiaron, toca lo más complicado, idear algo nuevo y aceptar el reto de cambiar. Eso se refleja en los directos donde, aunque parezca inverosímil, hay mucha más proximidad con el público que antes.

La forma de entender el mundo artístico ha cambiado, y quien no lo entienda y se adapte... se va a quedar atrás. Ahora incido más en la capacidad de sorprender al público, profundizar en las cualidades que me diferencian de otros grupos o artistas; eso hace que cada concierto sea diferente en formato, repertorio y músicos, siempre cambiante. Yo adapto mis conciertos al público, en vez de al revés, que era como estaba haciendo hasta ahora».

 

Descubrimos que uno de tus antepasados, Antonio Mosquera, fue invitado a tocar para el Presidente Nixon en un concierto de música tradicional gallega. ¿Quién era Antonio Mosquera y cómo llegó a haber un concierto de música tradicional gallega en la Casa Blanca?

Fernando: «Antonio Mosquera fue un visionario. Emigró a Nueva York y recaló en el Centro Galego de Nova York, con quien yo también mantengo una relación cordial —¡incluso conocí y hablé con una de las bailarinas que acompañaron a Antonio recién llegado a EE.UU.!—. Enseguida fundó su propio grupo, Antonio Mosquera e O Seu Grupo Típico, con quien grabó dos álbumes, Fiesta Gallega e Parranda Gallega (se ve que era muy fiestero... [risas]). Estos trabajos están digitalizados gracias a la Diputación de Pontevedra, si no recuerdo mal.

No había fiesta en Nueva York a la que Antonio no fuese invitado a tocar, sobre todo en St. Patrick' s Day, tan importante para los estadounidenses con orígenes irlandeses. De ahí que fuera invitado a tocar con su grupo en la Casa Blanca para el Presidente Nixon.

Cuando regresó a Galicia, antes de fallecer de un cáncer de garganta, llegó a tocar incluso con Luar na Lubre en alguna ocasión. Hay diferentes personas, grandes artistas y amigos personales, que llevan desde hace años investigando la trayectoria de este músico tradicional; ellos pueden dar, incluso, más datos que yo mismo. Sin duda, una vida sorprendente la de Antonio Mosquera :)».

 

En la actualidad, ¿qué artista el grupo gallego nos recomendarías? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?

Fernando: «Yo soy muy de los grupos de siempre, que nunca pasarán de moda para mí... me crie artísticamente con ellos, por lo que sería una descortesía por mi parte no situarlos en lo más alto de la lista: Carlos Núñez, Berrogüetto, Luar na Lubre, Budiño, Óscar Ibáñez, Susana Seivane, Cristina Pato, Anxo Lorenzo, Pancho Álvarez, Na Lúa, Leixaprén, Os Cempés, Fuxan os Ventos, Uxía, Emilio Cao..., son mis clásicos imprescindibles, y para mí es un enorme placer tener a muchos de ellos como amigos.

Si debo elegir alguno, sin duda, uno de los que más me sorprendieron en los últimos años, muy gratamente, fue Xabier Díaz, me parece brutal. También Davide Salvado y Riobó me encantan, Assembly Point y Pelepau, unos revisionarios.

Uno que me dejó con la boca abierta, literalmente, fue Lizgairo. Su álbum Diacronías es una belleza, mi recomendación última y particular».

 

Si abriésemos tu cuenta de Spotify, ¿qué escucharíamos? 100% Sinceridad – 0% Vergüenza

Fernando: «Yo busco que el público encuentre entretenimiento y la opción de pasar un buen momento escuchando música y, a ser posible, aprendiendo cosas nuevas. Para eso siempre recomiendo «enfrentarse» a mi música con la mente abierta y sin perjuicios musicales. Sinceramente, mi música no es fácil de escuchar porque exijo mucho de quien la escucha. Es una música compleja que requiere más de un «vistazo», no la podrás abarcar a la primera pasada; quien me escuche debe ser paciente. Hay canciones que entran a la primera, pero, incluso en ellas, cuanto más escuches más detalles descubrirás. Son canciones de largo recorrido, pero garantizo que nunca te cansarás de escucharlas porque siempre habrá detalles que no habías detectado anteriormente.

Mis producciones, además, son largas, ninguna baja de los 60 minutos, porque creo que le debo respeto a quien dedique su tiempo a escucharme; nunca me tomo el tiempo de nadie a la ligera. Crear álbumes de larga duración es para mí un regalo a aquellos que compran mi música y me dedican su tiempo».

 

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