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RUMIA: «DESCUBRÍ QUE LA ELECTRÓNICA ES MUCHO MÁS QUE TECHNO O DANCE»

RUMIA: «DESCUBRÍ QUE LA ELECTRÓNICA ES MUCHO MÁS QUE TECHNO O DANCE»
2 NOVEMBER 2020

Los animales rumian la comida, las personas rumian los pensamientos... y de la segunda acepción surgió el nombre artístico de Blanca Pereira, también conocida como Rumia. De dulce y delicada voz, la cantante y compositora afincada en Berlín se presenta con una nueva propuesta influenciada por el trip hop noventero, cargada de sonidos sintéticos y electrónicos; estos ritmos que hipnotizan y melodías que atrapan chocan con profundidad de sus letras, compuestas sobre su experiencia con la ansiedad y el pensar demasiado, el rumiar.

Con el objetivo de evocar la emoción del oyente a través de la revelación de sus pensamientos más honestos, Rumia debutaba a principios de año con Reborn (2020) y el pasado 9 de octubre sorprendía con un segundo EP, Next Round (2020), trabajo que muestra una nueva faceta de la artista y para el que volvió a rodearse del productor Manuel Colmenero, y los músicos Adrián Seijas y Denís Graña, entre otros.

 

 

 

Rumia, alter ego de Blanca Pereira, se presentaba como una propuesta de pop sintético cosmopolita. ¿Cómo definirías tú este proyecto musical?

Rumia: «Pienso que es difícil definir lo que hago; creo que se nota la base electrónica y el trip hop de los años 90, pero siempre con un toque más moderno».

 

Y, como Blanca, ¿recuerdas cuál y cómo fue tu primer contacto con la música?

Rumia: «Sí, siempre me gustó cantar desde pequeña, pero creo que cuando empecé a tocar la guitarra fue cuando me di cuenta de cuánto me gustaba».

 

Hace unos tres años que te conocimos a través del pop alternativo de Comets Enroute. ¿Qué diferencias, o similitudes, crees que existen entre los dos proyectos? ¿Queda algo de aquella Blanca en tu propuesta actual?

Rumia: «La verdad es que no queda mucho de ese proyecto... no era algo solo mío, como lo es Rumia ahora. Diría que la melancolía puede permanecer como un estado de ánimo que me gusta, pero a nivel instrumental, melódico o incluso la importancia de las letras, está mucho más enfocada a lo que realmente quiero».

 

 

En ambos casos cuentas con la colaboración de grandes músicos como Carla López, Paul Álvarez, Pablo y Adrián Seijas, entre otros. ¿Que buscas con esta esta instrumentación tan cuidada que envuelve tus letras?

Rumia: «Siempre me interesó el sonido de la banda, nunca quise ser solo yo con la guitarra. ¡En este último proyecto incluso me animé a arreglar las canciones! Prácticamente solo conté con Adrián y mi productor, en vez de contribuir solo con la guitarra, melodía y letras, y dejar que los músicos hagan el resto. Me gustó mucho y lo seguiré haciendo».

 

Resides en Berlín, ciudad abierta célebre por su vanguardia y amplia oferta cultura. ¿Por qué Berlín?

Rumia: «Precisamente por toda la oferta y pasión por la música que hay aquí. Visité Berlín un par de años antes de mudarme, y cuando decidí que la música sería mi cosa y quería estudiarla, pensé que lo mejor sería tratar de estar en el lugar que mejor me pudiera representar a mí y a lo que hago. Hacer música en inglés también es uno de los grandes motivos para venir aquí».

 

Es aquí donde estudias Composición en el BIMM¿cómo está siendo la experiencia, a pesar de la situación actual?

Rumia: «Bien, ya estoy en el último año de lo que sería la carrera aquí y los dos primeros años los hice con normalidad. Ahora tengo casi todo en línea, pero la verdad es que también aprendo mucho; hay gente de todo el mundo y tienen una mente muy abierta».

 

 

Berlín también es célebre por su relación con la música electrónica. ¿De qué manera influye tu entorno, la mudanza a esta capital europea a la hora de componer?

Rumia: «Bien, mucho [risas]. No creo que estuviese en mis planes en mis planes al principio acercarme a la electrónica, entonces descubrí que la electrónica es mucho más que techno o dance. En mis clases traemos canciones y recibimos comentarios constantes; mis profesores empezaron a referirse a ciertos artistas y estilos que veían reflejados en lo que intentaba hacer y así, poco a poco, me di cuenta de que era lo que había estado buscando inconscientemente durante mucho tiempo y no sabía desarrollarlo».

 

A principios de años debutas en solitario con Reborn (2020), cinco cortes de lírica hipnótica con la que sentir fácilmente identificado, tanto a nivel individual como colectivo. ¿Fue este, realmente, tu «renacimiento» como artista?

Rumia: «Yo diría que sí. Reborn fueron cinco canciones que tenían que salir porque necesitaba explorar y aprender haciendo. Pero nunca pasé tanto tiempo y esfuerzo sacado algo y todo lo que lleva consigo, a nivel de marketing y promoción. Así que diría que sí, fue mi renacimiento como artista completa».

 

 

Diez meses y un confinamiento después, acabas de presentar Next Round (2020), otros cinco cortes de composición propia que versan sobre el estado de constante transformación y se acercan, aún más, a la electrónica. ¿Cómo fue el proceso creativo, teniendo en cuenta que surgió en medio de una pandemia global?

Rumia: «Ambos EP salieron este año, pero empecé a componer Reborn en 2018 y Next Round a finales de 2019. Ya había terminado de grabar y preparar todo para lanzar Reborn cuando comencé a trabajar en el siguiente, mucho más satisfactorio y representativo de mí misma, ya que todo lo que había aprendido empezó a salir y me dejó experimentar mucho más».

 

Rumia suena a synthpop delicado y evocador, mientras coquetea insinuante con el trip-hop, ¿cómo fue la evolución hasta conseguir este sonido?

Rumia: «Siempre me gustaron sonidos y baterías hipnóticas, y bajos con presencias fuertes, pero no sabía cómo explicarlo ni relacionarlo con una banda específica. Hasta que empecé a conocer algunas bandas de trip hop y a darme cuenta de que lo que me gustaba existía como un estilo en sí mismo, y que tenía muchos elementos en común que crean esa emoción que se siente primitiva. Así que empecé a trabajar con esos elementos y dejé la guitarra como principal instrumento para componer».

 

 

Respecto a este último trabajo, ¿sería diferente de no ser por la COVID-19 y toda la crisis que trajo consigo, por ejemplo, el repertorio, el diseño...?

Rumia: «No lo creo, porque cuando entramos en cuarentena ya tenía las canciones terminadas y escogidas con Manuel, mi productor. Lo que más cambió fue que grabamos todo remotamente: él en Madrid y yo aquí en Berlín; ¡fue muy divertido, la verdad!».

 

En la producción contaste con Manuel Colmenero (Vetusta Morla, Eladio y Los Seres Queridos). ¿Cómo llegaste hasta él? ¿Cómo es trabajar juntos?

Rumia: «Lo conocí sobre el 2017 y desde el principio me pareció muy inteligente y empático. Quizás tenga que ver con el hecho de que ambos estudiamos psicología, y eso me dio la tranquilidad de que la persona no iba a ser tóxica ni me haría sentir incómoda cuando compartiese mis composiciones o emociones en el estudio; y así es. El talento que tiene es evidente, así que prefiero referirme a otras facetas de las que quizás carecen otras personas que trabajan en la industria musical».

 

 

Lo de Rumia viene de «rumiar», el acto de pensar profunda y recursivamente sobre algo. ¿Eres de las que piensan, como Da Vinci, que una obra de arte no se termina nunca, solo se abandona?

Rumia: «Sí, estoy totalmente de acuerdo. Si continúas, siempre puedes cambiar las cosas, y en tu cabeza podrían ser mejores, pero tienes que saber cuándo dejarlo y pasar a lo siguiente. Sino nunca termina, y la perfección no existe».

 

¿Qué rumiaduras inspiran tus composiciones? ¿Cómo es el proceso de plasmar estos pensamientos en música y letra... de materializar lo abstracto?

Rumia: «Creo que la anticipación de lo que sucederá en un futuro, la preocupación por lo que piensan los demás... También me gusta hablar de la sociedad en general o de cómo vivimos enganchados a las apariencias, o a conseguir más y más cosas. Creo que intento buscar cosas que no sean abstractas en la vida y que actúen de la misma manera que actúan los pensamientos. No es fácil, pero lo hace divertido. Además, es interesante presentar información al oyente de forma visual, ¿qué hay en la sala? ¿a qué huele?, antes de simplemente decir que siento esto o quiero esto».

 

 

Pandemia por medio, ¿cómo ves la vuelta a los escenarios en un futuro próximo? ¿Qué podremos esperar de un directo de Rumia?

Rumia: «Bien, ¡espero que pueda pasar pronto! Quiero hacer algo especial y diferente. Con muchas ganas de volver a los escenarios; tengo algunas ideas para desarrollar una actuación más elaborada y conceptual a nivel de vestuario, instrumentación...».

 

En la actualidad, ¿qué artista o grupo gallego nos recomendarías? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?

Rumia: «Bien, creo que tendría que ser Astrogirl. Supongo que ya la conocerás, pero es maravillosa».

 

Si abriésemos tu cuenta de Spotify, ¿qué escucharíamos? 100 % Sinceridad – 0 % Vergüenza.

Rumia: «En este momento el grupo K-Pop BlackPink; no las conocía y vi el documental de Netflix. Tienen canciones muy chulas y me fascina que la composición esté muy diseñada para convertirse en éxitos. Tienen una fórmula secreta que creo que es del 80% que suene igual que el resto, y del 20% nuevo. ¡Muy interesante!».

 

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