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SUSANA SEIVANE: «"DENDE O MEU BALCÓN" ES UN VIAJE A MI INFANCIA, A LA BANDA SONORA DE MI VIDA»

SUSANA SEIVANE: «"DENDE O MEU BALCÓN" ES UN VIAJE A MI INFANCIA, A LA BANDA SONORA DE MI VIDA»
23 NOVEMBER 2020

Nieta e hija de gaiteiros, no es de extrañar que su pasión por la gaita le venga desde la cuna. In Influenciada no solo por su círculo familiar más cercano, sino también por maestros gaiteiros como Ricardo Portela o Moxenas, Susana Seivane lleva toda una vida desarrollando ese talento innato. Sin abandonar la tradición y las raíces de la música gallega, el estilo genuino y propio de Seivane está presente en su forma de tocar e interpretar, un estilo por el que la artista ha conseguido el respeto y la admiración del mundo de la gaita y la música tradicional en Galicia y fuera de ella.

Dos años después de su último trabajo discográfico, Fa (2018), Susana Seivane sorprendía el pasado octubre con la publicación de un nuevo álbum, Dende o meu balcón (2020), LP gestado durante el confinamiento provocado por la COVID-19, y compuesto por 55 piezas recogidas en 20 suites, 55 canciones por los 55 días que ella y gaita salieron al balcón «para poner un poco de alegría a lo que estábamos viviendo». ¿Y ahora? Ahora para recordarlo siempre y no olvidarlo nunca.

 

 

 

Susana, has crecido rodeada de fuelles, roncones, sopletes, ronquetas, punteros… ¿cómo recuerdas tu infancia en el taller?

Susana Seivane: «Fue una infancia muy feliz; aprendiendo de todo lo que me rodeaba de una manera natural, aprendiendo muchas piezas porque tenía muy buen oído musical y para mí era uno de mis juegos preferidos».

 

Con unos maestros como tu abuelo, Xosé Manuel Seivane, y tu padre, Álvaro Seivane, parece estabas predestinada a tocar la gaita ¿no? Porque descubrimos que también tocas el piano y la percusión… ¿por qué finalmente la gaita?

Susana: «Para que no me desheredaran ;) Realmente, era mi pasión desde pequeña, siempre digo que sin que suene raro, nací con dos piernas, dos brazos y una gaita. Yo no traje un pan bajo el brazo, yo ya traje la gaita como parte de mí, emocionalmente hablando, por eso comencé tan temprano —con 4 años— a tocarla, porque lo llevaba en la sangre.

También tocó el acordeón diatónico, pero la gaita es el instrumento que me hace removerme de una forma mágica».

 

Hace unos meses publicábamos una lista ('11 de Ayer y de Hoy'), donde encontrábamos un vídeo de 1997 con una jovencísima Susana Seivane interpretando la “Muiñeira da Fonsagrada” acompañada por Milladoiro. Echando la vista atrás, ¿cómo fueron esos primeros pasos junto a ellos?

Susana: «¡Fue espectacular! Aquel concierto en la Plaza de Santa María de Lugo lo recuerdo con muchísimos nervios y muchísima emoción, para mí era como se los mismísimos Rolling Stones me estuvieran invitando a tocar con ellos.

Milladoiro es una institución ya para nuestro país y, para mí, son mis padrinos musicales; junto con uno de sus fundadores, Rodrigo Romaní, que siempre digo que es mi ángel de la guarda. Él fue el productor de mi primer disco, y los ánimos de él, de Milladoiro y de mi familia me llevaron a emprender este camino en el que aún sigo. Creo que Milladoiro, fue un grupo que, sin pretenderlo, creó escuela, porque muchos gaiteros de mi generación, anteriores y posteriores, me los iba con nuestros walkman, nuestros cascos y nuestra flauta en mano aprendiendo sus piezas para tocarlas con ellos en las orejas, e imaginarnos que éramos parte de ese grupo tan maravilloso».

 

 

Un par de años después, debutabas en el mercado discográfico con un trabajo basado en temas tradicionales y composiciones de artistas gallegos que te lleva a recorrer escenarios internacionales. ¿Cómo sentiste la acogida de tu folk-trad más allá de nuestras fronteras?

Susana: «Impresionante, ¡no esperaba nada del que me empezaba a pasar! Estaba en una discográfica modesta, pero con muchas ganas de trabajar, y comenzaron a venir los festivales internacionales, las giras, el descubrimiento fuera de nuestras fronteras, de lo que se estaba cociendo en Galicia. Por ahí fuera, la gente se emociona con el sonido de la gaita, los remueve por dentro de una manera que ni ellos mismos entienden, porque no tienen antepasados gallegos ni nada. La aceptación de mi música siempre fue espectacular en todos los países que hemos visitado».

 

Desde aquel Susana Seivane (1999) han pasado ya más de veinte años. ¿Qué le dirías ahora a aquella gaiteira tan joven que comenzaba su andadura profesional? Porque de aquella no había muchas gaiteiras, de hecho habría que remontarse la Áurea Rodríguez en el siglo XIX…

Susana: «Le diría que hizo bien en hacerle caso a Romaní, a Milladoiro y a su padre. Le diría que el camino no fue fácil por llevar el apellido que lleva, es más, pudo abrirle puertas en un principio, pero luego tuvo que demostrar que ese apellido la merecía, y tuvo que demostrar mucho más que si no lo llevase. Y lo demostró muy bien, con trabajo, esfuerzo, constancia, coherencia y mucha ilusión siempre en sus proyectos».

 

 

Tus pequeños Fiz y Antón son los grandes «protagonistas» de tus dos trabajos anteriores, Esperando a Fiz (2015) y FA (2018). Con ellos cómo principal fuente de inspiración, ¿ha cambiado tu manera de componer?

Susana: «Cambió porque a partir de ellos entrar en mi vida, empecé a tener una inspiración que no había tenido antes; así que, gracias a ellos, su mamá creo que empezó a componer mucho y más lindo.

En Fa todo el disco es de composición, no hay ningún tema tradicional, y eso fue la primera vez que ocurrió en mi carrera, ya que en los otros discos había también composiciones mías o de otros autores contemporáneos, pero también muchas piezas tradicionales queriéndole dar mis colores. Mi mejor manera de contar lo que yo sentía estando embarazada, tanto de Fiz como de Antón, fue a través de la música de composición propia, no había palabras que lo pudiesen describir de otro modo; por lo menos para mí, que no estoy acostumbrada ni me dedico a “contar”, sino a musicar o a interpretar».

 

 

Acabas de lanzar Dende o meu balcón (2020), un álbum que sorprende, sobre todo, por su concepción. ¿Que te empujó, primero a salir a ese balcón y después a reunir en un disco todos esos temas?

Susana: «La necesidad de ayudar la gente que lo estaba pasando muy mal, tanto en su casa como luchando en primera línea contra el virus. Era nuestro aplauso musical a los sanitarios, a los limpiadores de hospitales, a los cajeros, un grito de ánimo para mis vecinos que era el público “físico” que nos veíamos cada día, y un grito de esperanza para todos los que nos seguían por las redes. Fue la mejor manera que se me ocurrió para poner un poco de alegría a lo que estábamos viviendo, poner un poco de autenticidad en medio de la peli de ciencia ficción que parecía que estábamos viviendo, y descubrí que lo que nos unió realmente a todos fue la música de raíz, lo auténtico, lo genuino; necesitábamos en aquellos momentos algo de verdad. Lo hice por aportar mi grano de arena para que la gente estuviese mejor; ayudar en todo lo que pudiese desde mi casa y con lo que se supone que mejor sé hacer.

Lo cierto es que lo de la grabación del disco surgió de una manera muy natural. Los seivaneiros y seivaneiras hacían sus peticiones para que tocase en el balcón; pasaban las semanas y comenzaron a pedir este disco, un soporte en el que quedase reflejado, y para la historia, este momento vivido y esta cita musical que teníamos todos a las 20 h. ¡Y así lo quise hacer yo también!».

 

 

Lo que comenzó como un pasatiempo, se convirtió en una tradición no solo para tus vecinos, sino para el resto de seguidores de tus redes sociales. Y para ti, ¿qué significaba ese ratito, tan cerca y tan lejos de tu público a la vez?

Susana: «Yo durante el confinamiento no trabajé tanto en mi vida, sin cobrar un duro, claro, como todos. Me levantaba por la mañana, me duchaba, me vestía, me peinaba, me maquillaba y me hartaba de hacer durante todo el día, lo que hace una madre: estar con sus hijos, hacer los deberes, lavadoras, plancha, comidas, meriendas, duchas, cenas, etc, etc, etc. Y como artista, entrevistas, Skypes, videoclips, actuaciones solidarias que me pedían, contenido en mis redes, yo sola o en familia de nuestra vida cotidiana o profesional, la salida al balcón todos los días durante 55 jornadas consecutivas… fue realmente agotador pero necesario hacerlo, porque sabía que estaba ayudando a mucha gente que lo necesitaba, y sentía ese compromiso. Mucha gente esperaba a que llegasen las 20 h para conectarse y que les llegase algo de su tierra, eso les alimentaba el alma de cosas bonitas; era como agua de mayo para ellos.

Las redes se revolucionaron con los vídeos del balcón, algunos tienen más de 600.000 reproducciones y más de 5.000 compartidos. Se me colapsaban las redes, cientos de mensajes privados y públicos de agradecimiento, de morriña, de sentimiento, cientos de historias muy tristes y otras muy bonitas. Caía dentro de la naturalidad que estos mensajes fueran de gente gallega desparramada por el mundo, como así fue también, pero el feedback fue impresionante desde muchos puntos del planeta; gente que no tenía nada que ver con Galicia y que estaba profundamente emocionada por lo que estábamos haciendo cada día, y por el sonido de la gaita, que les removía por dentro de una manera que no lograban entender muy bien, pero que los conectó con nuestra música tradicional como si de un flechazo amoroso se tratase».

 

 

 

Muchas veces salías al balcón rodeada de familiares, amigos o «invitados sorpresa», ¿eran improvisaciones o había algún tipo de ensayo previo?

Susana: «Cuando salíamos mi hermana Saínza Seivane y yo poco ensayo había, la verdad, no había tiempo, yo llevaba ya todo el día trabajando mucho. Pero cuando salían los niños —los míos y los de mi hermana, que son mis ahijados— sí que ensayábamos un poco, y sobre todo yo tenía que avisar mucho a los míos de que no hiciesen ninguna trastada, que son muy dados a  esas cosas, sobre todo si saben que los están grabando :)

Para nosotros era también como una especie de ritual cada día, algo que también nos ayudaba a nosotros mismos a animarnos a la vez que animábamos a los demás».

 

Respecto al repertorio, ¿cómo fue, digamos, el proceso de selección? ¿Escogías tú las canciones o iban saliendo por petición popular?

Susana: «El repertorio es el que yo manejé desde niña, había días que tocaba el que me apetecía, otros tocaba el que mis seivaneiros y seivaneiras me pedían a través de las redes, así que el repertorio del disco fue un trabajo conjunto de todos :).

Un viaje a mi infancia, a la banda sonora de mi vida, repasando repertorios de grandes figuras que tuve la suerte de conocer como mi abuelo, Xosé Manuel Seivane, Ricardo Portela, Moxenas, Muxicas, Herme, o también los gaiteiros de Soutelo, los de Lavadores, Campaneiros, el gaiteiro de Montrove; o más contemporáneos como Xan Xove, Marcos Castro, Treixadura, etc. Es un viaje maravilloso por nuestro patrimonio musical gallego de norte a sur y de este a oeste».

 

Finalmente escuchamos una recopilación de 55 temas populares agrupados en 20 suites en los que vuelves a tus orígenes, un regreso a las raíces tradicionales. Estos aires nostálgicos, ¿fueron fruto de la situación o, por el contrario, ya habías pensado un trabajo en esta línea?

Susana: «Realmente este disco hace muchos años que tenía ganas de hacerlo; creo que tendría que haber sido mi primer disco, allá por el 99, cuando la música folk estaba en un gran boom. A mí me gustaba mucho y tiré por ahí, pero a los 13 o 14 años yo había grabado una maqueta con el querido Santiago Caneiro en la que había muchos de estos temas, porque era el repertorio que yo manejaba desde pequeña, esas piezas que todo gaiteiro o gaiteira tiene que saber, grandes clásicos muy conocidos para el gran público, y grandes joyas de nuestro amplio y riquísimo patrimonio musical más desconocidas para la mayoría de la gente».

 

 

Para este álbum empleaste gaitas de ocho tonalidades diferentes, ¿qué criterios seguiste para su elección?

Susana: «Fue un trabajo muy laborioso, eran muchos temas los que tuve que tamizar y la criba fue que no hubiesen sido grabados en discos anteriores; menos dos de mi abuelo que, de alguna manera, quería que me acompañara también en este disco del balcón.

Al ser tantos temas, 55 finalmente, quería que quedase un disco ameno, por eso empleé gaitas en ocho tonalidades diferentes para no “aburrir” al oído con un solo tono, o dos o tres. Así quedó muy dinámico, a pesar de ser más de 70 minutos de música tradicional, con unos arreglos de percusión muy trabajados y con un trabajo grande para la unión de tantos temas en suites.

Yo no me canso de escucharlo y las críticas que estoy recibiendo de él no pueden ser mejores, tanto de público como de profesionales o de maestros de gaita, que ya me han dicho muchos que está siendo una buenísima herramienta de trabajo para ellos».

 

De corazón, esperamos que no, pero de haber un nuevo confinamiento, ¿crees que volverás al balcón con tu gaita? ¿Habría uno Dende o meu balcón Vol. II?

Susana: «Va a haber Dende o meu balcón Vol.II porque la gente ya lo está demandando y porque quedaron muchos temas sin grabar. Pero espero hacerlo de una manera diferente a este, espero hacerlo como festejo de que esta pesadilla pasó, no gestado desde mi balcón por culpa de otro confinamiento, aunque si lo hubiese (esperamos que no), ¡volvería a salir una y mil veces!».

 

Cierras el disco con el “Vivir así eres morir de amor” de Camilo Sesto, ¿por qué ese tema? De haber segundo volumen, proponemos “ Mi gran noche” de Raphael, ¿cómo lo ves?

Susana: «Jajaja ¡bien! ¡Buena idea! Este tema lo tocamos en el balcón porque mucha gente me escribía diciéndome que estaban hasta el c… del “Resistiré” que tanto se escuchaba en el confinamiento. Y me propusieron tocar un día en el balcón “Y ya en el puedo más”, que realmente no es ese el título, pero la gente ya estaba harta de estar en casa y de la situación que estábamos viviendo. Entonces, como fue uno de los temas que un día tocamos, por eso va en el disco, de bonus track; es decir, un poco alejado en segundos de lo que es el proyecto general del disco del balcón».

 

 

La vuelta a los escenarios está siendo compleja aún con restricciones de aforo, mascarilla, protocolos… ¿cómo lo estás llevando? Cuando vuelva la normalidad, ¿has pensado en algo especial? ¿Qué podremos esperar de un directo de Susana Seivane?

Susana: «Mal, lo llevo bastante mal. Creo que psicológicamente está minándonos mucho a todos y, profesionalmente, lo único que pedimos es que nos dejen trabajar, que mientras haya aviones, metros y buses llenos, no entenderemos porque siguen las salas cerradas. No entendemos incongruencias como estas, y sabemos el esfuerzo que supone hacer un concierto en el que se están cumpliendo todas las medias sanitarias de pe a pa: aforos restringidos, un público más que modélico… la gente NECESITA esto y nosotros también porque es el pan que traemos la casa. En eventos culturales llevamos un caso infectado; con esto se demuestra que la cultura es segura, y seguiremos luchando para demostrarlo y que nos dejen trabajar, que es lo único que queremos hacer. La constitución recoge la cultura como bien esencial, no se está cumpliendo ese artículo, claro que la constitución parece que está a la conveniencia de los que la hacen o de los que quieren que la cumplamos.

Pero ya antes de la COVID “solo” éramos músicos; muchos piensan que es simplemente nuestro hobby y no piensan que es nuestra profesión, pues ahora con todo esto del revés, mal vamos. Ahora afloran los problemas y los derechos que tantos años llevamos demandando: que se nos respete como sector importante que somos, que se respeten a todas las familias que de una manera directa o indirecta nos dedicamos a la musica. No valoramos lo que tenemos —no nos valoran, mejor dicho—. La política parece que no protege la cultura y, sin cultura, un pueblo sí que está abocado al abismo, a la pobreza más absoluta de valores y criterios; es más, parece que, a veces, a los políticos les molesta que pensemos diferente, molesta pensar. Nunca gustó la gente pensadora que te hace mirar las cosas de otra manera, que te hace ver que las cosas, de otro modo, estarían mejor hechas. Y ahí seguiremos en la lucha los que quedemos porque, desgraciadamente, muchos grupos desaparecerán por una situación insostenible en muchos aspectos.

Creo que todos los músicos tenemos en mente el día que acabe todo, pero que acabe de verdad, que tengamos la normalidad de antes, ese día yo voy a hacer algo enorme, no sé el qué, pero no va a haber quien me pare ;)».

 

Hablando de directos, sueles cerrar tus conciertos con la “Muñeira de Chantada”. ¿Por qué esta pieza en particular? ¿Tiene algún significado especial para ti?

Susana: «Es una de mis piezas favoritas, una de las reinas de las muiñeiras, del gran Avelino Cachafeiro, de los Gaiteiros de Soutelo. Es ya casi que como un himno, reconocida por todos, tarareada por todos, y siempre cerramos los bises con ella con una frase de mi amigo y admirado Xurxo Souto: “Para vosotros que fuisteis los reises de la noche, va nuestra reina muiñeira, ¡porque esta fiesta no se acaba sin la muiñeira de Chantada!”».

 

 

En la actualidad, ¿qué artista el grupo gallego nos recomendarías? Algún favorito que deberíamos conocer?

Susana: «¡A mí me gustan muchos y muy distintos, la verdad!  Milladoiro, Muxicas, Treixadura, Noitarega, y ya más modernos y contemporáneos: Baiuca, Novedades Carminha, Ruxe Ruxe, Mekanika Rolling Band, Heredeiros da Crus, Diplomáticos de Montealto, Guadi Galego, Xabier Díaz, los desafortunadamente desaparecidos Berrogüetto... y mis gaiteiros e gaiteiras preferidos son: Magoia Bodega, Lorena Freijeiro, Nadia Vázquez, David Bellas, Pedro Lamas y Dani Bellón».

 

Si abriésemos tu cuenta de Spotify, ¿qué escucharíamos? 100% Sinceridad – 0% Vergüenza.

Susana: «Puf, ¡qué remelluri! Me gusta casi que todo tipo de música, desde pequeña me flipa mucho el rock, y me encanta en mis espectáculos darle ese toque desde hace años. En mi cuenta de Spotify podéis encontrar desde todos los que cité antes hasta música clásica, The Offspring que me encanta desde jovencita, U2, Pearl Jam, Snarky Puppy, Jamiroquai, Gogol Bordello, James Brown, Ramones, [The] Beatles, [The Rolling] Stones, Elvis, Led Zeppelin, Madonna, Jackson, Mojinos Escocíos (has dicho vergüenza 0%), ¡son súper divertidos! Jerry Lee Lewis, Bebo Baldés, Camarón, Ketama, Kiko Veneno, Arcángel, Kiki Morente, su padre y su hermana Estrella, Dulce Pontes, ACDC, Guns N’ Roses, I Muvrini, Kepa Junkera, Korrontzi, Afro Celt Sound System, Capercaille, Shooglenifty…. vaya batiburrillo, ¿no? ;) Ya paro, pero ves que tengo un gusto musical bastante amplio :) Y los que me faltan por citar ¡que estaríamos hasta mañana!».

 

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