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SILVIA PENIDE: «PARA MÍ, ESTA PROFESIÓN NO ES SOLO UN SUELDO, CANTAR ES UNA NECESIDAD»

SILVIA PENIDE: «PARA MÍ, ESTA PROFESIÓN NO ES SOLO UN SUELDO, CANTAR ES UNA NECESIDAD»
8 MARCH 2021

Desde que empezó a escribir canciones cuando era niña hasta subirse al escenario de salas y festivales hay, además de vocación, muchísimo trabajo, dedicación y aprendizaje. Autora e intérprete, Silvia Penidees conocida por su capacidad para expresar y conectar con el público a través de temas de pop contundente, cuidado y lleno de matices.

Guitarra en mano, Penide cuenta, y canta, historias que llegan, tocan y luchan. Su último trabajo discográfico, Los días de plomo (El Niño de la Hipoteca Records, 2021), es otro ejemplo más de Silvia a corazón abierto, un EP donde la cantautora coruñesa puso toda su pasión para transmitir la esperanza que tanto escasea —y que tanto se necesita— en estos momentos con seis piezas que nos recuerdan el presente, pero no se olvidan del futuro.

 

 

 

Debutas, discográficamente hablando, en 2003, pero ya componías desde mucho antes… ¿cómo recuerdas esos comienzos? ¿Qué nos puedes descubrir de la Silvia Penide de aquel entonces?

Silvia Penide: «Recuerdo con mucho cariño aquella etapa en la que la ingenuidad aportaba un valor extra. Eran las primeras veces de muchas cosas en la vida y, a la vez, en la música; primeras canciones, primeros conciertos, primeras grabaciones…

Era una Silvia que tuvo que hacerse muy valiente en muy poco tiempo y eso es algo que siempre vendrá conmigo».

 

 

Desde siempre, tus composiciones destacan por su intimismo y honestidad, los mismos que hacen que tu público conecte con ellas, contigo. ¿Qué, o quién, te inspira a la hora de componer?

Silvia: «Me inspiran las historias cotidianas, los sentimientos inherentes al ser humano, mis vivencias, titulares de prensa… Depende un poco de sí estoy centrada o no en un proyecto porque, últimamente, los últimos discos venían marcados por un hilo conductor: uno que habla de mi relación con mi carrera, otro que habla de los planetas, otro que habla de las despedidas…

Pero, como la vida no es una línea recta, mi último trabajo surgió de lo que sentí en el confinamiento de marzo a junio de 2020, cuando estalló toda la vorágine de la pandemia».

 

 

Dejando la lírica a un lado, basándonos únicamente en la melodía, ¿tienes algún referente que te influya en particular?

Silvia: «Pues por ejemplo Extremoduro está muy presente en la parte más melódica muchas veces, aunque no se aprecie como tal, ahí está muchas veces nos mis trabajos con pinceladitas y como escucho de todo, no tengo un referente claro.

A la hora de producir, busco llevar muy trabajada la idea, que suele ser el resultado de una amalgama de cosas que venía escuchando mientras componía».

 

Por lo visto, “Reventaba” era el tema que más te pedían en los conciertos durante mucho tiempo, ¿sigue siendo así? ¿Qué significó ese tema en tu carrera?

Silvia: «Sigue habiendo una clara predilección por Reventaba”, incluso en la gente que se suma con los nuevos trabajos. Fue una de las bases sobre la que cimentar, una canción que me abrió muchas puertas y que llevo siempre del ganchete, como esas amigas que van siempre contigo en la vida».

 

 

Una de las paradas en tu trayectoria te llevó hasta Cincoparedes, un experimento que nació como proyecto efímero junto a otros cinco cantautores coruñeses (Luis Moro, Félix Arias, César de Centi y Nando Deibe) y con el que sacasteis un álbum, homónimo. ¿Cómo surgió la reunión? ¿Qué tal la experiencia, cabe la posibilidad de volver a veros compartiendo escenario?

Silvia: «Pues fue surgiendo como un juego, probando un poco a ver qué salía y fue hermoso porque aprendimos muchísimo, hicimos conciertos preciosos y grabamos el disco que fue un extra añadido con el que no contábamos.

La idea era arreglar temas de todos entre todos y salir de nuestras zonas de confort como músicos. Yo, por ejemplo, me atreví con la percusión que nunca la había tocado mucho y ahora me voy defendiendo.

No hemos previsto volver porque no era un proyecto con vistas de continuidad, más allá de lo que hicimos que sumó muchísimo a nuestras carreras, pero si algo quedó claro en 2020 es que todo es posible y nunca se sabe… :)».

 

Justo un año después de esa aventura con sello coruñés, Todo pintado de plata (2016) veía la luz, compuesto por nueve canciones que, de alguna manera, emparejaste con los nueve planetas del sistema solar. ¿Qué hay detrás de esta relación astronómica-musical?

Silvia: «Fue uno de los hilos conductores que me pareció interesante, ver qué quería contarme cada planeta. Fue divertido ver documentales, leer sobre cada uno, ver un poco qué salía y dejarme llevar.

Al final, quedó uno de los discos con los que más me identifico de mi carrera».

 

 

Algunas de tus más recientes colaboraciones (no, aún no vamos a preguntar por *esa*) son junto a Eladio Santos (Eladio y Los Seres Queridos), Ugía Pedreira o Javier Álvarez. ¿Por qué ellos y, precisamente, en estas piezas?

Silvia: «Todos son referentes para mí, gente a la que admiro por cómo trabajan, por lo que aportan a la sociedad y a la música, y lo que supusieron en mi vida personal y artística :) Cada SÍ” que recibí por su parte no sé cómo agradecerlo… un regalo de la vida».

 

Lanzabas tu trabajo anterior bajo un curioso título, El Efecto Boomerang (El Niño de la Hipoteca Records, 2019) que expresa la creencia de que toda acción, pensamiento o sentimiento que realizamos, nos viene de vuelta. ¿Es esa forma de «karma» el hilo conductor del disco? Eres muy de hilos conductores en tus discos, ¿no?

Silvia: «Sí, la verdad es que como comentaba antes, los últimos trabajos vienen marcados por una línea clara. El Efecto Boomerang es un disco para las despedidas, un disco para acompañar en el proceso de decir adiós cuando no quieres hacerlo pero hay que hacerlo. Cada canción dentro del disco tiene un propósito y el título es más que karma”, recuerdos, esos recuerdos que van volviendo una y otra vez que el principio causan dolor, pero que con el tiempo, sacan una hermosa sonrisa melancólica».

 

 

Has publicado con discográfica, pero también sin ella, ¿qué diferencias encuentras entre trabajar de una forma o de otra?

Silvia: «Yo agradezco mucho tener respaldos, poder delegar. Me costó aprender, sobre todo porque venía acostumbrada a hacer yo sola todo, pero ahora, disfruto mucho de las etapas en las que tengo un equipo, cuanto más amplio mejor, para trabajar con más tranquilidad.

Pero está bien no perder nunca de todo el control de lo que haces, porque cuando toca volver a remar sola, sabes bien qué tienes que hacer ¡y eso también se disfruta!».

 

 

Estás presentando Los días de plomo (El Niño de la Hipoteca Records, 2021), EP que recoge cinco piezas escritas durante el confinamiento. A nivel compositivo, ¿cómo influyó ese recogimiento a la hora de componer? Es decir, ¿«cantarías» lo mismo si las escribieses en época prepandemia?

Silvia: «Influyó muchísimo, a nivel humano está aún haciendo mella en todo el mundo toda esta situación. Ver en la prensa, en los telediarios, en la radio, titulares tan diferentes, extraños, evocadores como Delfines en Venecia”, o escuchar que los sanitarios están bailando en los hospitales de Irán con los EPI puestos porque no se les reconocía, a mí me marcó.

No habría salido algo como Los días de plomo antes de todo esto. Creo que nadie es la misma persona que era, no digo mejores, digo que salimos diferentes y eso se nota también en el resultado final de las composiciones».

 

Tres canciones y dos poemas… ¿cómo logras el equilibrio entre música y poesía? ¿Cómo suele ser tu proceso creativo? ¿Primero las letras, después la música, o viceversa?

Silvia: «Es la primera vez que me atrevo a "soltar” algún poema de los que escribo, nunca lo había hecho y es un poco porque necesitaba que eso quedase plasmado, algo tan distinto como el propio momento que estamos viviendo.

Normalmente, primero tengo la idea muy clara de lo que quiero contar y una melodía; con eso comienzo a jugar… y sale la letra».

 

 

Grabado en Drum&Roll Studios (A Coruña), para Los días de plomo repites con David San José, en la mezcla. ¿Cómo es trabajar junto a él?

Silvia: «Siempre tengo mucha suerte con el equipo humano en las grabaciones. Con David no fue una excepción y me encontré con un gran músico, productor y arreglista, además de una persona maravillosa y muy graciosa, congeniamos muy bien. Me sentí muy arropada cuando grabé allí y tuve que estar sola en Madrid una temporada en 2019 con El Efecto Boomerang.

Ese disco quedó prácticamente sin gira y sin salir a volar con lo que… era un poco una necesidad para mí retomar desde allí, desde el estudio y desde David, un nuevo proyecto».

 

De escucharlo en la radio del Seat Panda de tus padres, a tenerlo cantando el tuyo “El Efecto Boomerang” en este nuevo EP, Víctor Manuel… ¿Cómo fue la experiencia de este «sueño hecho realidad»?

Silvia: «Pues aún cuesta creerlo… yo aún pienso que es un sueño. Creí que iba a rechazar la propuesta y cuando tuve su respuesta afirmativa, recuerdo que estaba tendiendo la ropa ¡jamás olvidaré aquella colada! El cariño que puso en la canción, lo que supone en tantos aspectos para mí como Silvia y como Silvia Penide, su generosidad colaborando es algo que jamás podré agradecerle de todo».

 

 

Junto a Carla López (Mielitza), eres la otra mitad de Femenino Plural, un espectáculo creado con el objetivo de resaltar la importancia de la mujer como creadora de canciones y textos. ¿Cómo definirías la escena musical actual para aquellas que cantáis, efectivamente, en femenino?

Silvia: «Ese proyecto es oro para mí. Gracias a él, además de trabajar con Carla que es una lotería, descubro historias, cosas que me sorprenden y, muchas veces, cantamos en coles e institutos y ahí disfrutamos muchísimo dejando el mensaje y emocionándonos con la chavalada.

Queda camino por andar pero se va viendo horizonte, no solo abarca a cantantes; yo, por ejemplo, llevo solo 4 mujeres técnicas de sonido en mi carrera… ¡y conciertos llevo cientos!».

 

Tienes en casa dos Melómanos de los Premios Martín Códax da Música, uno en la categoría Pop/Indie (III PMCDM, 2016) y otro en la de Canción de Autor/la (VII Edición, 2020). ¿Qué significan estos reconocimientos para ti?

Silvia: «Significan un motor. La emoción, la motivación en la lucha, en el día a día, no son los premios, es el aplauso del público y su apoyo, pero reconozco que recibir el cariño del gremio el año pasado —con el segundo premio que no esperaba ni de broma— me ayudó mucho a seguir remando. Me emocioné mucho, y aún lo hago cuando me paro a mirarlos».

 

 

Llevas todos estos años publicando trabajos de manera regular, haciendo conciertos ininterrumpidamente. ¿Cuál es tu secreto (confesable!)?

Silvia: «Vale, el confesable :) La única receta que conozco es trabajar. Yo tengo varios proyectos, además de Silvia Penide, y siempre procuro ofrecer calidad; siempre salen cosas cuando estás en activo y trabajas día a día y, en mi caso, la premisa es no vender humo, yo lo que quiero es trabajar y tocó tan feliz en un teatro, como en una sala, como en una biblioteca, como en un festival. Cuando lo que haces va funcionando, una cosa lleva a la otra».

 

¿Qué sabes ahora, después de tantos años de carrera, qué crees le habría gustado saber a la Silvia Penide que comenzaba?

Silvia: «Pues justo es algo que pienso mucho en estos tiempos tan extraños en los que tuve que bajar tantísimo el ritmo… Curiosamente, ella ya intuía muchas cosas de las que venían y poca cosa le asustó. Le gustaría saber que no tenía que preocuparse tanto, que la vida no es para tomarla en serio… eso sí :)».

 

 

Ya estamos en 2021, pero la vuelta a los escenarios de manera «regular» está siendo compleja aún con restricciones de aforo, máscara, protocolos… ¿Cómo lo estás llevando? ¿Qué podremos esperar de un directo de Silvia Penide?

Silvia: «Estamos yendo muy despacito, agradeciendo mucho las cosas que se pueden hacer y eso se nota en la intensidad cuando tienes público delante. Si antes ya era muy hermoso conectar con la gente, ahora mucho más.

Yo lo llevo como puedo, el no poder sacar esta energía de dentro porque estoy que me subo por las paredes porque, para mí, esta profesión no es solo un sueldo, cantar es una necesidad, ¡pero es lo que toca! Tengo mucha suerte porque yo particularmente no me puedo quejar, y se van viendo fechitas, pero da vértigo no saber hasta cuándo estaremos así, y duele ver gente compañera que sí está muy mal y necesita ayudas ya.

Pienso que esta situación es ideal para seguir luchando como gremio por mejorar condiciones y reivindicarnos como ciudadanas de pleno derecho que formamos parte del tejido social-económico».

 

En la actualidad, ¿qué artista o grupo gallego nos recomendarías? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?

Silvia: «Pues podría recomendar Baiuca o Igmig, que están en bucle en mi casa últimamente. Y ya es manifiesta mi debilidad, por ejemplo, por Guadi Galego, pero tenemos una cantera tan brutal, con auténticos tesoros en la que hay que sumergirse a menudo y costa escoger. De hecho, no hay ni que escoger, todo suma :)».

 

Si abriésemos tu cuenta personal de Spotify, ¿qué escucharíamos? 100% Sinceridad – 0% Vergüenza.

Silvia: «Pues de todo absolutamente... ¿Sabes cuándo de peque mezclabas en los vasos bebidas de todo tipo con restos de cosas que quedaban por las mesas en las bodas y comuniones? Pues eso :)».

 

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