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AILÁ: «EL BAILE ES EL LENGUAJE QUE MEJOR EXPRESA Y VISUALIZA EL SENTIR DE NUESTRA MÚSICA»

AILÁ: «EL BAILE ES EL LENGUAJE QUE MEJOR EXPRESA Y VISUALIZA EL SENTIR DE NUESTRA MÚSICA»
4 OCTOBER 2021

Es subirse a un escenario y poner al público a botar punto, sacar punto... Ailá nació con esa intención y ahora, un par de años más tarde, su debut discográfico no hace más que materializar ese bonito objetivo. Compuesto por Xan Pampín (acordeón, bombo), Manuele Pardo (voz, gaita, percusiones), Ángela Carou (voz, percusiones) y Abel Gañete (fliscorno, trompeta), el cuarteto compostelano abre la puerta a un universo folk --o tradi, como ellos prefieren denominarlo— de arreglos impecables, recogidas históricas y saber musical popular.

Ailá (2021) es una colección de 13 piezas basadas en el análisis e investigación de numerosos archivos sonoros, vistos desde una perspectiva contemporánea, intergeneracional y, sobre todo, festiva.

 

Foto © Sara Pardo Lareo

 

La Casa das Crechas os vio nacer, ¿qué os hizo pasar de las posfoliadas en el local compostelano a conformar Ailá hace casi dos años?

Xan Pampín: «Fue un tránsito intencionado, cuando ya tienes un pequeño repertorio y una banda con la que conectas, el siguiente paso es querer mostrar eso que haces de una forma más cuidada y organizada».

Manuele Pardo: «Una de las cosas que siguen teniendo en común esas posfoliadas con lo que es actualmente el grupo es la persona que arregla los temas, nuestro acordeonista Xan Pampín. En las posfoliadas vimos que los arreglos y los temas que él escogía hacían que aquella atmósfera vibrase, y que la gente se arrancase a cantar y a bailar como en cualquier fiesta.

Cuando vimos que esos temas eran atractivos para cualquier bailador y bailadora, que hacían que moviese los pies, fue cuando comenzamos a pensar “sería buena idea montar un grupo con esa consigna: la de hacer música gallega para el baile de Galicia”».

 

Xan Pampín. Foto © Sara Pardo Lareo 

 

Pero echemos la vista todavía más atrás... Xan Pampín (acordeón, bombo), Manuele Pardo (voz, percusión, gaita), Ángela Carou (voz, percusión) y Abel Gañete (fliscorno, trompeta), ¿recordáis vuestro primer contacto con la música? ¿Y con un instrumento?

Manuele: «Mi primer contacto con la música fue de la mano de mis padres, los dos integrantes de la Banda de Gaitas de Lestedo. La primera vez que cogí un instrumento fue de la mano de la banda de la Ponteledesma, era la trompa. La toqué un par de años y luego, ya con 16, tiré con ese instrumento y comencé a tocar la gaita de la mano de Gabriel Mugico y, a su vez, en muchas formaciones del Ulla».

Xan: «En mi familia y en mi entorno, de forma inconsciente; con las voces de mi abuela y de mi madre, con las melodías que mi padre silbaba mientras trabajaba. Un día mi abuela convenció a mi madre de llevarme a clases de música, porque me escuchó sacar alguna melodía y vio que tenía buen oído para la música... ¡el resto ya lo podréis imaginar!».

Abel Gañete: «El primer contacto con la música fue en el colegio de mi aldea, en Trobe. Allí, la que era mi profesora ya le decía a mi madre que seguía bien el ritmo y que, a lo mejor, apuntándome a clases de música podía tocar algún instrumento.

Luego con el instrumento, antes de tocar la trompeta y el fliscorno empecé tocando la flauta travesera (¡Xan se acordará de eso!) y a los 16 años probé a tocar unas notas con la trompeta de un compañero; algo sonaba, entonces decidí comprar una barateira y me apunté a las clases de trompeta en la banda de Teo».

Ángela Carou: «Creo que la música estuvo presente en mi ámbito familiar desde que nací, siempre recordaré esas largas comidas que finalizaban en foliadas.

Recuerdo de bien pequeña dar mis primeros toques de pandereta con mi abuelo, la persona que me transmitió la pasión por la música y, en concreto, por la música tradicional. Poco a poco me fui interesando por la gaita y el baile, así como por otros instrumentos en la escuela de música de mi colegio y en el Centro Sociocultural de Fontiñas».

 

Definís vuestro folk como tradi, que además de un estilo musical, para vosotros engloba un conjunto de valores y sentimientos. ¿Cuáles son? ¿De qué manera los transmitís a través de la música?

Xan: «Pues sí, ya es una etiqueta que va mucho más allá de ser un simple género musical para convertirse en una manera de entender la vida. Una donde la danza y la música tejen las relaciones interpersonales, y forman la parte más visible de un ecosistema en el que el ecologismo, la diversidad, la intergeneracionalidad, los cuidados, la empatía, el feminismo, el cooperativismo, la sostenibilidad y la cercanía son elementos transversales.

Una forma de entender la vida que siempre estuvo ahí en nuestras formas de relaciones culturales, pero que se fue transformando. El tradi ahora mismo es ya un fenómeno absolutamente villazgo y de las grandes, vamos a decir, “urbes gallegas”. Porque todas esas grabaciones, recogidas y vivencias de nuestros antepasados, que llegaron a nosotros bien a través de algunos trabajos antropológicos hechos por personas que vinieron de fuera, o bien por algunas personas que hicieron trabajos de campo por su cuenta, pero sobre todo, en su mayoría gracias al ingente trabajo que hicieron las asociaciones folclóricas. Cientos y cientos de personas dedicaron su tiempo y su esfuerzo en ser auténticos puentes temporales, e hicieron que esas formas de relacionarse propias del rural revivieran en las villas y en las urbes.

Este tradi también es fruto de la convergencia musical de artistas de otros estilos (bandas de música, músicos y músicas las de rock, jazz, música moderna, electrónica, lírica, clásica) que son piezas clave de un puzle muy grande y demasiado invisibilizado. Y, por supuesto, de lo que no me gustaría olvidarme es de todo ese entorno que da soporte la tanta ilusión: los artesanos, las tiendas, las costureras y los costureros, los pintores y las pintoras, los escultores y las escultoras, los bares, los restaurantes, las posadas, los furanchos... es una industria cultural sensible con este propio ecosistema».

Manuele: «Las generaciones que venimos, venimos pisando fuerte. Con nosotros dentro de las foliadas y de la música tradi se transmiten unos valores de respeto, de intergeneracionalidad, de no violencia de ningún tipo, de rechazo contra cualquier acto homófobo, sexista o racista. Necesitamos ir con los tiempos y dejar atrás valores arcaicos que antes sí que transmitía la música tradicional».

 

 Foto © Sara Pardo Lareo

 

El tojo es una de las plantas más representativas de Galicia y, su flor, forma parte de vuestra identidad artística; dicen de ella que es una planta emprendedora, fuerte y vigorosa...para Ailá, ¿qué significado tiene?

Xan: «Cantaba el grupo Saraibas “chorima nosa chorima, tan amarela no monte, ti é a flor dos galegos, dos de onte e dos de hoxe […]”.

Los motivos florales siempre estuvieron presentes en los adornos de los trajes y monteras de nuestro folclore. Creemos que el tojo es una buena representación del carácter de nuestras músicas; músicas afiladas y agrestes, pero al mismo tiempo frágiles y muy hermosas».

Abel: «Una de las plantas que todo gallego conoce, ¡si no es para bien es porque alguna vez quedó prendido de uno!».

 

Fuisteis seleccionados para representar a Galicia en el Celtic Connections 2020, cogiendo el relieve de Tanxugueiras, Mercedes Peón, Xabier Díaz & Adufeiras de Salitre, Anxo Lorenzo o Talabarte. ¿Cómo recordáis esta (¿primera?) experiencia de tocar al otro lado de nuestras fronteras y, además, en un festival de renombre como este?

Manuele: «Fue algo que no esperábamos y vino caído del cielo. Lo vivimos con mucha ilusión, pero también con la responsabilidad que este viaje tenía, que era la de ser los únicos representantes gallegos en esa edición del festival. Muchos de nosotros hemos ido a otros festivales a nivel mundial, pero vivir esta experiencia de forma grupal nos hizo crecer en todos los sentidos, musical y personalmente».

Xan: «Pues muy agradecidos, al festival por contar con nosotros y a quién hizo posible que estuviésemos allí. Recuerdo los momentos previos con una sensación de controversia generalizada. El hecho de representar a Galicia al otro lado de nuestras fronteras siempre es un lujo y una responsabilidad, pero ese 31 de enero fue, además, un día histórico: estábamos en Glasgow cuando el Reino Unido abandonaba la Unión Europea por el Brexit».

Abel: «Experiencia única que te hace ver que la música tiene un lenguaje propio. La gente no creo que entendiese nada de lo que decían Ángela y Manuele —aún no lo entiendo yo a veces— pero sí que seguían el ritmo, se contagiaban de nuestra energía y eso se ve desde el escenario».

Ángela: «Cuando empezamos no estaba tan acostumbrada a los escenarios como mis compañeros, así que poder tocar en un sitio como ese fue algo increíble. También ver cómo la gente de un sitio “lejano” se interesaba y disfrutaba de nuestras músicas, valorando mucho el trabajo de los músicos».

 

Además, también fuisteis una de las propuestas ganadoras del Interritmos 2020, certamen que premia artistas, bandas y grupos dedicados a la música tradicional o que beban de la música de raíz. ¿Qué supuso para los inicios de vuestra carrera este reconocimiento?

Manuele: «Fue un empujón importante, ya que veníamos de estar parados mucho tiempo por la pandemia. Recordamos el concierto que hicimos en Boiro con mucho cariño, nos vino a ver nuestra gente más cercana, familia y amigos, pero también gente que se acercó de todas partes de A Barbanza para ver lo que hacíamos».

Xan: «Fue un reconocimiento que no esperábamos pero que nos ayudó a seguir hacia delante, porque en medio del año de la pandemia las cosas pintaban muy mal... Y, aunque en ningún caso nos lleva la idea de ganar concursos, el reconocimiento de tu trabajo siempre es de agradecer».

 

 

Debutáis en el mercado discográfico con Ailá (2021), que materializa vuestra propuesta de acercar al público una visión moderna de la tradición oral gallega. ¿Con qué objetivo?

Manuele: «Este CD no es más que el fruto de nuestro principal objetivo, hacer música para el baile, para que a la gente no le paren los pies en el sitio. Creemos también que la sonoridad que le da la trompeta o el fliscorno es muy fresca y festiva, a pesar de que este instrumento no se relacione directamente con la música tradicional. Junto con arreglos pulidos y el conjunto de voces de hombre y de mujer, muy poco habitual en estos tiempos en los grupos tradis, creemos que hacen de este CD una propuesta interesante.

Como dato negativo, tenemos que decir que el gran objetivo del grupo citado al principio todavía no se ha podido lograr del todo puesto que, en los tiempos que corren, la gran mayoría de personas que acuden a nuestros conciertos tienen que estar en las sillas, dificultando así el baile... Pero bueno, bien vemos que mueven los pies».

Xan: «El baile, sin duda es nuestra mayor ilusión; ver bailar a las personas que nos escuchan. Es el lenguaje que mejor expresa y visualiza el sentir de nuestra música».

Abel: «Supongo que con la misma finalidad que cualquier artista saca un disco, hacer un peso».

Ángela: «En Galicia tenemos un patrimonio musical y cultural enorme. Poder adaptar piezas que esperaban recogidas en archivos sonoros para darles una utilidad hoy en día, a través de arreglos modernos y vanguardistas, también fue uno de nuestros principales objetivos».

 

Ángela Carou. Foto © Sara Pardo Lareo 

 

A través de una «hibridación de músicas populares con sonoridades actuales» defendéis la calidad del patrimonio gallego vinculado al cuanto y a la danza... y su conservación. Desde vuestro punto de vista intergeneracional, ¿de qué manera creéis que influyen este tipo de proyectos a la hora de mantener viva nuestra tradición?

Xan: «Pues eso, nadie sabe se tendrás o no algún tipo de influencia… ni tampoco entra dentro de nuestras pretensiones. En todo caso, mantener e incentivar las diversas expresiones y lenguajes artísticos basados en el inmenso patrimonio del que disfruta Galicia sería un trabajo conjunto entre la sociedad y las instituciones».

 

Vuestro repertorio se nutre de un análisis e investigación realizado por Xan Pampín en numerosos archivos sonoros y recogidas particulares. Xan, ¿sigues alguna premisa en la selección de las piezas? Porque algunos cantos «vienen» inspirados desde Laxoso (Ponte Caldelas), Santa Mariña de Barro (A Baña), Abeneiros (Ordes), Coles (Ourense), San Martiño de Galegos (Frades)...

Xan: «La premisa que seguí fue la de escoger temas que me generasen algún tipo de atracción, por gusto o por singularidad, y también que fuesen canciones con patrones asociados al baile; no quise incluir cantos lentos en este primer trabajo.

Seguidamente, quise hacer un repertorio en el que hubiera algunos temas que fuesen fácilmente reconocibles dentro de los tipos melódicos extendidos por nuestro folclore, y otros que estaban perdidos o nunca habían sido fuente de inspiración».

 

 

En Ailá escuchamos jotas, muñeiras, valses y pasodobles con arreglos que beben de ritmos contemporáneos y foráneos. ¿Cómo suele ser este proceso de adaptación? ¿De qué manera encajáis, por ejemplo, un canto de Covelo con una sonoridad más propia de los Balcanes?

Xan: «Todas las músicas, y en el caso de las músicas de transmisión oral todavía más, son procesos en constante mestizaje. En Ailá la instrumentación que llevamos en el grupo —el bombo, el acordeón, la trompeta, la gaita y las panderetas— ya crea una atmósfera compartida con buena parte de las músicas de la península y del mediterráneo. Así que, dependiendo un poquito del tipo melódico, el arreglo final puede coger un aire de otro folclore, pero ya es una energía que tiene el propio grupo y que tiene nuestra propia música folclórica.

Lo que sí que es cierto y que cuando aderezas eso con invitados de lujo como es Nikolay Velikov, una persona maravillosa y un músico virtuoso que toca excepcionalmente bien su folclore natal de Bulgaria, el resultado final te transporta a otras latitudes».

Abel: «Principalmente Xan entrega un arreglo con la melodía. Luego en el propio ensayo viene con una idea para hacer, o bien una introducción o un puente, y a partir de ahí tomamos decisiones en cuanto al ritmo y la dirección que puede tomar. [Algunas veces] desde una de esas introducciones que él previamente pensaba, otras veces uno de los dos se equivoca, pero su equivocación da pie a que surja otra idea que nos puede gustar más… Y luego, en cuanto a sonoridad, tiene mucho que ver la instrumentación».

 

 

Musicalmente hablando, ¿tenéis alguna referencia en particular que os influya a la hora de arreglar las canciones?

Xan: «Aunque disfruto mucho con los proyectos que tienen grandes arquitecturas musicales, a mí personalmente siempre me gustaron grupos que arreglaron música gallega de una forma muy directa, sin un desarrollo excesivo y con un protagonismo claramente colectivo.

Los proyectos que siempre me alucinaron por sus arreglos, cada uno en su tiempo, fueron Fuxan Os Ventos, Milladoiro, Muxicas, Violia, Durindaina, Rumbadeira, Ardentía, Os Cempés, Chouteira, Vaamonde Lamas e Romero, Treixadura y Xabier Díaz, entre otros. Y los arreglistas a los que le tengo especial predilección son Antón Seoane, Xaquín Xesteira, Óscar Fernández, Pedro Lamas, Xosé Lois Romero, Xoan “Guancho” Porto y Pedro Pascual, entre otros.

También me gustaría incluir a todas esas mujeres que en colectivo arreglaron, y llevan arreglando, voces de nuestra tradición y creando espacios de visualización para las mujeres, como Leilía, Mercedes Peón, Liñaceira, Tanxedoras, Fransy, Guadi Galego, Uxía, Ugía Pedreira, Faia, Lilaina, Tanxugueiras ¡y muchas otras!».

Abel: «Kiko Rivera y Manuele Pardo».

 

Abel Gañete. Foto © Sara Pardo Lareo

 

Para este primer álbum contasteis con colaboraciones especiales como Manuel Amigo (conchas, tarrañolas), Nikolai Velikov (violín), Pedro Lamas (gaita) y Pedro Pascual (mandolina, viola), entre muchos otros. ¿Qué aportaron a las piezas, además de sus instrumentos? ¡Porque algunos de ellos son instrumentistas de referencia!

Xan: «Aportaron su humildad, amistad y confianza en un proyecto que arrancaba y que necesitaba un empujoncito. ¡Eternamente agradecidos!».

Manuele: «Complementaron muy bien el trabajo ya hecho y aportaron frescura a todas las piezas en las que colaboraron».

 

La versión digital del disco tiene siete canciones y la física 13. ¿Por qué hacer esta diferenciación entre ambos formatos?

Manuele: «Creemos que la gente que viene a nuestros conciertos o compre nuestro CD tiene que tener una recompensa. Hay temas que solo se pueden escuchar de este modo, así que ya sabéis, si queréis escuchar todo el repertorio ¡acudid a vernos o comprad nuestro CD!».

Xan: «Las redes son importantes y ayudan a visualizar al grupo, pero son altamente deshumanizantes. Un trabajo musical como el nuestro, de músicas minoradas, es una pequeñita obra artística que merece ser compartida en persona, por eso no decidimos incluir todo el contenido en las redes y dejar espacio para quien quiera descubrirlo en persona».

Ángela: «Hoy en día parece que existe una lucha entre lo digital y el físico. Para nosotros, el disco físico tiene un gran valor, aparte de musical, de diseño. Poder hacer de algo que se percibe por el oído una obra tangible es poder sumar el resto de los sentidos».

 

 

Vuestra “Muiñeira de Frades” canta «para bailar veño eu, para tocar meu irmán e para tocar o pandeiro viva quen o ten na man». De los 13 cortes, ¿hay algún verso o estrofa a la que le tengáis especial aprecio?

Manuele: «Yo considero una de las coplas que habla del lugar donde nací, y donde llevo yendo toda la vida, que es la feria del 26 que se hace en Lestedo (Boqueixón) el primer y tercer domingo de cada mes; feria de referencia aún en los tiempos que corren para la gente de la zona: “hei de mercar un espello, na feira do 26, para ollar a miña prenda, do dereito e do revés”».

Xan: «Yo me quedo con nuestros estribillos aileños que son un nexo común entre el pasado, el presente y otras muchas culturas».

Ángela: «Realmente nuestros temas incluyen gran variedad de coplas, pero de algo de lo que no nos dimos cuenta los aileños fue que hay una única copla repetida en dos temas del disco... no literalmente, pero sí de manera similar. Esa copla en concreto termina diciendo: “nunca me oirás dicire la misma copla dos veces”. Es un detalle gracioso del que se dio cuenta una amiga al escuchar el disco».

 

Manuele Pardo. Foto © Sara Pardo Lareo 

 

Santiago de Compostela, Vitoria, Zamora y Caión, entre otros, fueron algunos de los escenarios que pisasteis este pasado verano. Después de muchos meses, la vuelta de la música en directo todavía está «normalizándose», con restricciones de aforo, mascarillas, protocolo, etc. ¿Cómo estáis viviendo estos conciertos de la nueva normalidad, donde aún no se puede «echar punto y sacar punto»?

Manuele: «Preferimos tocar en lugares pequeños, ya que en estos casi siempre hay una zona acotada para la gente que se sienta, pero al otro lado del cerco las bailadoras y bailadores pueden matar un poco las ganas de “sacar punto”. De todas formas, vemos a la gente que entra y se sienta, las ganas que tienen de moverse, por lo que doblan las patas de las sillas de plástico».

Xan: «Pues lo estamos viviendo de una manera frustrante porque un grupo como el nuestro, que nace con una intencionalidad clara de hacer bailar, no alcanza su plenitud en los directos. Esperamos que terminen pronto estas restricciones y la gente pueda estar de pie en los conciertos, que puedan bailar con nuestra música».

 

 

El próximo 9 de octubre visitaréis Barcelona, y el 10 llevaréis vuestro tradi a la mítica Galileo Galilei (Madrid). ¿Qué podemos esperar de un directo de Ailá... además de, de momento, «echar punto» sentados?

Xan: «Pues podéis esperar un espectáculo lleno de alegría y diversión que pretende transmitir esa energía universal de la que está hecha la música de raíz en Galicia».

Manuele: «Hacemos el mismo formato de directo que hacemos en Galicia, un recorrido sonoro con nuestros temas».

 

En la actualidad, ¿qué artista o grupo gallego nos recomendaríais? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?

Xan: «De ahora mismo... pues la Real Filarmonía de Galicia, la Sinfónica de Galicia, cualquiera de las bandas históricas, empezando por la Banda Municipal de Santiago de Compostela, la Orquesta de Jazz de Galicia, a Garufa Blue Devils Big Band, Azougue, proyecto de Pedro Lamas, Jacobo de Miguel y Xosé Lois Romero; la Pangea de Abraham Cupeiro, los proyectos de Xurxo Fernandes (Jako el Muzicante y Levaino)».

Abel: «La París de Noia».

 

Se abriésemos vuestras cuentas personales de Spotify, ¿qué escucharíamos? 100% Sinceridad, 0% Vergüenza.

Manuele: «Tengo gustos muy variados, pero muy muy muy variados. Se puede escuchar desde rap con SFDK, Dios Ke te Crew, música tradicional como Tanxugueiras, Pallamallada, Xisco Feijoó, Davide Salvado, Rodrigo Cuevas, Xurxo Fernandes; rock bravú con los Diplomáticos de Monte Alto; música más latina como Rubén Blades o Willie Colón. También música española, Nino Bravo, Raphael, Julio Iglesias, María Dolores Pradera... Y, por último, también hay cosillas de lo más comercial como pueden ser Nathy Peluso, C. Tangana, Bizzarap...».

Xan: «Yo apenas utilizo Spotify, intento conseguir el disco o ver en directo a los artistas.

Abel: «Billo’ s Caracas Boys, Quincy Jones, Luis Miguel, Juan Luis Guerra, ‘Aprende Alemán con Lingua Boost’».

Ángela: «Mis gustos musicales son de lo más variado. Desde el pop rock y la música comercial, pasando por el rock y heavy metal hasta la música folk y de raíz. Siempre escuché un poco de todo y utilicé la música en función de mi estado de ánimo, como acompañamiento de mis situaciones vitales».

 

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