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APARATO: «UNA VEZ QUE SE HACEN, LAS CANCIONES ACABAN TENIENDO VIDA PROPIA»

APARATO: «UNA VEZ QUE SE HACEN, LAS CANCIONES ACABAN TENIENDO VIDA PROPIA»
13 JUNE 2022

El amor, la felicidad, el dolor, la sorpresa, el deseo, el miedo... son sentimientos y sensaciones para los que, Aparato, como máquina, no está programado. Pero Chus Silva (producción musical) y María Caramés (voz, theremin) lo «humanizan» con su electrónica; dan vida a este Aparato a través de cortes synth pop, melódicos, con estructuras poperas y ecos de trip-hop, house o techno.

Tras adelantarlo hace casi dos años con aquel “Who Will Save Me?”, Aparato lanza ahora su primer disco, Storm & Illusion (2022), un trabajo donde el dúo ajusta el bias de su pletina para crear el campo magnético ideal en siete cortes... ¡y en casete!

 

 

Aparato es Chus Silva (producción musical) y María Caramés (voz, theremin). ¿Cómo surge el darle vida a este «aparato» musical?

Aparato: «Realmente aparato ya existía antes de que nosotros lo creásemos, simplemente lo trajimos a este lado de la existencia. Aparato es un fantástico error».

 

 

 

¿Por qué Aparato? Y el logo de aire ochentero, =[ ]=, ¿qué representa?

Aparato: «Aparato como nombre propio representa el material, la máquina, el instrumento, la interfaz. Y, por otra parte, lo humano, el código, el lenguaje, el sentimiento. El logo, mola, ¿eh?».

 

Al conformar el dúo ambos veníais ya con tablas hechas: Chus como DJ y técnico de sonido, y María como parte de agrupaciones como Clan Moriarty o el Coro da Ra. Después de años de carrera, ¿cómo influyó esta experiencia previa a la hora de abordar este nuevo proyecto?

Aparato: «Forma parte del proceso vital: todos los conocimientos de dos vidas que rozan los 50 años compiladas en este proyecto.

Tener experiencia previa en la música hace que sepas lo que quieres y lo que no con algo más de claridad. Los dos vivimos el rock ‘n’ roll y ahora necesitamos experimentar la música desde otra perspectiva... ¿quizás más moderna? Como diría Rimbaud, hay que ser absolutamente moderno».

 

María, afirmas que te mueves por palpitaciones; además de tu experiencia en el mundo de la música, hiciste cosas tan diferentes como llevar el Bar Medusa, vivir de la fotografía muchos años en Barcelona o coger las riendas de la pastelería Lambona. ¿Fue Aparato uno de esos impulsos? ¿Qué le recomendarías a los nuevos artistas tan inquietos como tú?

María Caramés: «No sé si recomendaría a los nuevos artistas que sigan el mismo camino que yo; yo les diría que se centren en una faceta en concreto, viene siendo más productivo. Pero para mí resulta inevitable tocar muchos palos. Es algo espontáneo y sin premeditar. Chicos, ¡no lo hagan en su casa!».

 

Mercado da Estrela. Foto © AigiBoga

 

Y tú Chus, llevas por lo menos diez años en el mundo de la música electrónica. ¿También eres de los que se dejan llevar por impulsos?

Chus Silva: «Quiero pensar que soy dueño de mis actos, pero supongo que no soy más que minúsculas porciones de materia vibrando al compás de otras fuerzas que, por mucho que me empeñe, no soy quien de comprender».

 

Aparato es un dúo, María pone la voz y el theremin mientras Chus pone las bases. Todo es electrónica, un género más complejo del que muchos creen, ya que las posibilidades sonoras son casi infinitas. ¿Cómo descubristeis el apasionante mundo de la electrónica? ¿Qué os impactó de él?

María: «Mi primera conexión con el mundo de la electrónica, con los sintetizadores más concretamente, fue con la serie Fama con solo 10 años; en la serie, uno de los personajes tiene un Moog One. Me llamó tantísimo la atención que fui la tienda Audio y pregunté si tenían aparatos como esos... Por supuesto, en los ochenta en Compos, ni estaban ni se esperaban, así que me quedé con las ganas hasta hace bien poco».

Chus: «Aún recuerdo la primera vez que escuché en un casete el “Pump Up The Jam” de Technotronic. Debía tener como 13 años... Era como música hecha por extraterrestres. ¡Entender cómo se hace esa música es mi obsesión desde aquella!».

 

La electrónica como género musical es bastante amplio, amplísimo. ¿Cómo definiríais vosotros el estilo de Aparato?

Aparato: «Nosotros nos vemos dentro del synth pop, porque somos muy melódicos y las estructuras de nuestras creaciones son muy del pop. Después, a lo mejor, nos vamos más al trip-hop, al house, al techno...

Mucha de la gente que no son seguidores de la electrónica y que nos escuchan por primera vez se sorprenden y nos dicen: “esta electrónica sí que mola”. Así que estamos por decir que somos el grupo de electrónica para la gente a la que no le gusta la electrónica».

 

Mercado da Estrela. Foto © AigiBoga 

 

María, leemos que a mucha gente le produce curiosidad el theremin... y nosotros no vamos a ser menos. ¿Cómo descubres este instrumento y cómo es crear e interpretar con él?

María: «El instrumento lo descubrí hace muchos años por medio de mi hermano, que también es músico. Cuando me lo enseñó me pareció alucinante, pero totalmente fuera de mi alcance, hasta que Chus me llegó con uno como regalo al ensayo de Aparato, así de sorpresa total. Fue un amor a primera vista que va creciendo con el tiempo; las posibilidades que tiene son casi infinitas».

 

Una de las primeras grabaciones que podemos escuchar de Aparato es Inquebrantable (2020), un tema que forma parte de la BSO de Lilith (Rafael de Ramón Herrera, 2020), un proyecto de promoción de la inclusión de mujeres con diversidades funcionales intelectuales. ¿Cómo fue ponerle música a las imágenes? ¿Trabajasteis sobre el guion o tuvisteis completa libertad?

Aparato: «Fue una propuesta que nos hizo Rafa. Nos contó en qué parámetros se quería mover, y miramos referencias; tanto él como nosotros estábamos en un momento muy Gesaffelstein. Una vez que teníamos la idea de la canción, él fue proponiendo la estructura para que cuadrase con la línea narrativa del vídeo. ¡Quedó muy potente!

Estamos deseando volver a hacer algo con él, nos encantan su mirada».

 

 

Es interesante destacar vuestras colaboraciones con diversas causas. ¿Cómo de importante es para el grupo participar en ellas? ¿Qué diríais que aporta la música a la sociedad en este campo?

Aparato: «Es absolutamente inevitable. La música es comunicar; cada decisión que tomas, por simple e ingenua que parezca, forma parte de la manera que tiene cada quién de entender la vida. Los sonidos que escoges, los instrumentos que tocas, la sucesión de acordes, el idioma que emplees y, por supuesto, el mensaje de las letras, confiere el discurso.

A todo esto hay que sumarle la imagen pública, que a día de hoy casi eclipsa todo lo demás. Aparato, con sus incoherencias y desde su pequeña y humilde posición, quiere participar en el debate político y conversar con la sociedad».

 

“Who Will Save Me?” fue el adelanto del nuevo disco, con el que presentasteis un videoclip dirigido por Ozo Perozo y Lucas Terceiro. El clip del single fue ideado y protagonizado por la actriz Camila Bossa. ¿Cómo llegasteis hasta ella? ¿Cómo trabajasteis el desarrollo del concepto hasta materializarlo? ¿Fue una labor conjunta?

Aparato: «El videoclip de “Who Will Save Me?” fue algo así como un regalo en tiempos pandémicos. De una factura exquisita, fue finalista nos Mestre Mateo y en el festi de Cans; un trabajo con un equipo en plena ebullición profesional.

Nuestra querida Camila Bossa nos comentó una idea que tenía aparcada y llegamos a la conclusión de que se podría adaptar para hacer un videoclip. Ella fue quien reunió al equipo con Ozo, Lucas y Nerea Sánchez para el maquillaje... La idea fue mutando para adaptarla a nuestros recursos, que no eran muchos.

Lo que teníamos claro era que no queríamos ser los protagonistas, y tampoco queríamos hacer algo con una línea narrativa, más bien algo que transmitiese y reforzase las sensaciones del tema musical en el campo visual; no queríamos contar una historia. Y todo esto sin desvirtuar la idea primitiva de Camila. ¡Fue una experiencia irrepetible!».

 

 

Este tema nació a partir de la ola de incendios forestales de 2018. Lo describíais como «la luz de un faro en un viaje a ninguna parte, un bypass dentro del laberinto» aunque salió en el annus horribilis. ¿Por qué esperar, por qué no lanzarlo en aquel entonces?

Aparato: «A ver, como sucede casi siempre, el deseo y lo factible no suelen a ir de la mano. Si te fijas, sacamos el trabajo discográfico ahora en 2022...».

 

¿Creéis que la pandemia le cambió de algún modo el significado la esta canción? ¿Cómo?

Aparato: «Una vez que se hacen, las canciones acaban teniendo vida propia. Imagínate, en pleno confinamiento cantando ¿quién me va a salvar? La canción habla del sentimiento de soledad, la soledad no buscada, y el grito sordo de quien pide que lo salven sin saber quién lo puede realmente salvar. ¿Se podría cantar en estos tiempos de guerra?

Por otra parte, el hecho de gritar tu soledad, de saber que efectivamente necesitas de otro, es reconfortante, porque es ese sentimiento el que te empuja a seguir luchando».

 

Tiempo después de sacar “Who Will Save Me?”, subisteis casi 40 muestras de audio gratuito a vuestro Bandcamp, Stems & Samples (2021), para que otros puedan crear a partir de ellas. ¿Cómo surgió esta idea y con qué objetivo?

Aparato: «Digamos que es una forma de devolver ese conocimiento que fuimos adquiriendo a lo largo de todos estos años.

Cuando empezábamos en todo esto, a finales del milenio pasado, los pocos medios que había para informarse de tecnología musical que no fueran en inglés era una revista mensual llamada Future Music, bueno y Computer Music, que era prácticamente lo mismo. Esas revistas venían acompañadas de unos CDs con muestras de audio, softs gratuitos y demos de los lectores. El Stems & Samples es un homenaje a estos medios de comunicación, ahora desaparecidos en versión impresa y reconvertidos a páginas web».

 

 

Estáis presentando vuestro primer álbum, Storm & Illusion (2022), compuesto por siete cortes. ¿Cómo fue el proceso creativo?

Aparato: «Pues muy largo, ¡y todavía estamos en plena fase de tener algo de control de las herramientas! Por un lado está la parte musical: hacer la canción, saber qué quieres decir y por qué, tener una melodía, frase musical, un groove, algo que te diga, sí... tira por ahí. A veces tienes solo una palabra y hay que luchar contra uno mismo para que no quede en el cajón perdida.

Nosotros no somos de componer mucho y después hacer criba; mientras que no se nos ocurre algo estamos en un estado latente, de espera, y creo que aquí entra muy bien lo de los impulsos de María. De repente llega algo, no es fácil definirlo, y si llegas a comprender que es inevitable que lleves a cabo esa idea, ya no hay vuelta atrás.

Por el otro, quedaría la producción sonora/musical, que viene siendo parecido al proceso anterior: decidir a qué y cómo quieres que suene, ver si eres capaz. Por lo general tienes que adaptarte a los conocimientos propios y a las herramientas de las que dispones, lo que te hace cambiar de rumbo y, muy probablemente, la canción termine por sonar muy diferente a lo que tenías en cabeza».

 

A la hora de componer, ¿cómo nacen vuestras canciones? ¿De qué manera trabajáis las líneas melódicas y las vocales?

Aparato: «Nosotros no somos intérpretes ni músicos con formación académica, así que musicalmente tenemos muchas limitaciones; somos muy de componer con el ordenador a golpe de ratón, así que va muy poco a poco.

Sustituimos el conocimiento formal por la intuición y la creatividad. A veces tenemos suerte y conseguimos crear una canción. Las vocales... pues hacemos las ideas en castellano y gallego y luego traducimos con Google y DeepL al inglés. Por ahora, no nos mola como quedan en gallego o en castellano, pero el día que hagamos algo interesante y que nos satisfaga os avisaremos, descuidad».

 

Somos conscientes de que en la electrónica, a veces, pesa más la parte instrumental que las letras, ¿y para vosotros? ¿50/50?

Aparato: «Pues no sabría qué decirte, supongo que como en otros estilos. Nos gusta pensar en la voz como algo ambivalente; lo que conforma el discurso menos abstracto, y también como elemento sonoro. Tan importante es lo que se dice como el cómo se dice».

 

 

Habláis de Aparato como un ente artificial, que no está programado para los sentimientos, pero se expresa para todos mediante la música. Sin embargo, con alusiones a la informática en “404” o a la incertidumbre en “Where Am I Wrong?”, paradójicamente impregnáis las composiciones electrónicas de existencialismo bajo títulos algo desalentadores. ¿Por qué ese contraste? ¿Sois de los que pensáis que un pesimista es un optimista bien informado?

Aparato: «Ya que hablas de “404”, esta canción explica como Aparato toma consciencia de su existencia. No se sabe cómo, Aparato experimenta el amor, un sentimiento bien conocido por todos nosotros, pero a él lo que le salta es un 404, que es el número de error ‘file not found’ (fichero no encontrado). Entonces, Aparato se siente una máquina estropeada y rota, lo que le hace ser consciente de sí mismo. Así que “404” no es una canción pesimista, ¡todo lo contrario! Gracias al amor somos conscientes de nosotros mismos, tanto si ese amor es correspondido o no. Añadir que ese amor no tiene por qué ser de carácter romántico, nos referimos al amor a todos los niveles.

La otra canción que mencionas, “Where Am I Wrong?, efectivamente es más pesimista. Está impregnada de ese sentimiento de frustración de que hagas lo que hagas no consigues salir adelante... Todo muy dramático».

 

La última canción del disco es una versión del tema “Don’ t Give Up” de Peter Gabriel. Claramente Aparato se inspira en la música de los años 70 y 80, momento de gran influencia de los sintetizadores. ¿Qué artistas os inspiraron para este disco? ¿Hay influencias de otros géneros o de otras épocas?

Aparato: «Madre mía... podemos estar aquí hasta mañana o pasado diciendo grupos, canciones, estilos... Los dos somos devoradores musicales, estamos atentos a todo. Hay ciertas tendencias, modas o sonoridades que nos cuesta más entender o asimilar, pero hacemos el esfuerzo por respetarlas, aunque a veces nos cuesta mucho trabajo.

Los dos tenemos experiencia como DJ, que no deja de ser un aprendizaje. Cuando ves bailar o emocionarse a la gente con canciones que a ti no te dicen nada, o directamente odias, te cambia la perspectiva. Ves que cada canción tiene un valor diferente para cada uno, absolutamente lícito, absolutamente irrenunciable, absolutamente inevitable.

“Don’ t Give Up” de Peter Gabriel es una de nuestras canciones preferidas; nos ayudó tanto en nuestra vida... ¡Cuántas veces repetimos el “no te rindas, no te rindas...”!».

 

El amor por lo retro y el humor van de la mano en el anuncio de teletienda del formato físico de Storm & Illusion: un casete hecho con materiales reciclados. En la época de las plataformas digitales, no es muy habitual escuchar música electrónica en un casete... ¿Qué os llevó a sacar vuestro trabajo en el que describís como «el formato definitivo»?

Aparato: «Uf... ¡Si quieres poner en marcha un proyecto musical ya puedes tener sentido del humor! Cuando ya teníamos preparada la grabación del disco, nos pusimos a mandar mails para ver si conseguíamos una discográfica, pero como no tuvimos mucha respuesta y nos daba un montón de perezca insistir, decidimos sacar en casete. Sacar en casete reciclado no deja de ser una especie de broma; estamos riéndonos de nosotros mismos; el casete es uno de los peores formatos que hay: ni calidad, ni comodidad...

Hicimos las cintas una por una, grabadas en nuestro estudio; aprovechamos una colección que sacó El Correo Galego en 1992, “Filmoteca 92”, que estaban tiradas en el trastero familiar, también conseguimos otra colección en una tienda de segunda mano de Milladoiro. Tuvimos que tirar un montón de cintas porque estaban estropeadas, aun así, grabamos unas 120 cintas: ¡un drama! Así que, después de un proceso de alrededor de tres años y pico, sacamos nuestra flamante música en casete. Ni vinilo (demasiado pijo, demasiado gasto, demasiado plástico pa’ ná), ni CD... aunque estamos explorando la posibilidad de hacer unos por nuestra cuenta, parece que aún hay algún despistao que lo escucha en ese soporte.

Nuestra música está en las plataformas digitales: Spotify, Tidal, etc., que tienen una calidad alucinante. Si quieres más calidad vas a Bandcamp o nos mandas un MD (Mensaje Directo) y te lo proporcionamos en HD, en ese sentido no hay fallo.

¡Y después llegó la teletienda! Fue hablar medio segundo con Sergio Piñeiro y ya estaba encantado con el asunto. Sergio es un grande de la interpretación. La grabación del anuncio fue de lo más divertido que hicimos. Después María hizo el montaje visual y ya teníamos nuestro anuncio. Parecemos más una productora audiovisual que un grupo de música...».

 

 

 

Foto © María Caramés 

 

Y hablando de «aparatos», ¿de qué está compuesto el set que lleváis a los directos?

Chus: «Buf... de un montón de aparatos. No es por presumir, que tenemos el sentido del pudor muy elevado, pero cierto es que contamos con muchas máquinas tremendas y fantásticas, somos muy afortunados.

¡Venga, va! Varios sintetizadores Moog (EE. UU.), el propio theremin de María es de Moog; otro sintetizador de la marca sueca Elektron, una auténtica maravilla de la tecnología. De los japoneses Roland tenemos uno SE-02, que viene siendo una revisión moderna del Mini Moog, y acabamos de incorporar un humilde Casio-PT1. Después tenemos una serie de efectos en formato pedal para guitarra, como el TimeLine de Strymon (¡cosa fina!).

Además, en la parte más digital, el cerebro a día de hoy es un Mac portátil de 2015 llevado al máximo de su capacidad de proceso, moviendo tres softs a la vez: Ableton Live (Alemania), Maschine de NI (Alemania) para el sonido y, para la parte visual y pixel mapping, llevamos el software MadMapper (Alemania). Por supuesto, todos los softs que empleamos son con licencia original. El corazón es una interfaz de audio de Universal Audio (EE. UU.) acompañado de un convertidor Behringer (Alemania); después tenemos controladoras NI, Akai, y DJ TechTools. Mucho cableado, ¡mucho!

Y no podemos olvidarnos de nuestros amantes y fieles micrófonos Shure SM 58 y los cascos Sennheiser HD 25.

Mucho de este material lo adquirimos en Elcom Santiago, Mas Acoustics (Barcelona) y Estudio 54 (Santiago). Sirva como agradecimiento esta mención a toda la gente que se dedica al diseño y fabricación de todos estos instrumentos y máquinas. No sería justo pensar que lo que llevamos a cabo es solo cosa nuestra: nosotros hacemos la parte más fácil y vistosa del asunto. ¡Infinitas gracias!

Ya que nos dais la oportunidad, queremos que la gente que no es del panorama musical sea consciente de lo costoso que es hacer música, y no solo música electrónica; un guitarrista medio puede llevar la mitad en presupuesto de lo que nosotros llevamos. Y no hablemos de lo que cuesta un instrumento para clásica, o una buena gaita... la inversión en conocimiento, estudios, espacios donde ensayar. Para que os hagáis una idea, las licencias de los softwares las costeamos con los beneficios de nuestro primer año de conciertos, ¡y ya no doy para más!

Cuando algún colega dice que tiene pirateado Spotify o que escucha la música por Youtube se nos rompe el corazón. Más allá del injusto reparto de beneficios de las plataformas digitales, pensar que la gente no está dispuesta a pagar ni 10€ al mes por tener su disposición, en cualquier momento y lugar, toda la música del mundo merece una reflexión de nuestra manera de agradecer a los creadores su esfuerzo y hacer sostenible su dedicación».

 

 

Al hilo, ¿qué podemos esperar de Aparato encima del escenario? ¿Y de la puesta en escena? ¿Tenéis alguna fecha ya cerrada que queráis compartir?

Aparato: «Cuando empezamos a diseñar el directo nos propusimos varios objetivos. Por un lado, no queríamos replicar la fórmula DJ con cantante, que tanto se ve últimamente y que a nosotros nos parece tremendamente aburrido; por otro, somos un dúo, nunca podríamos hacer el show tocando todos los instrumentos. ¡Así que era todo un reto! ¿Cómo mantener la honestidad si llevamos mucho del contenido musical previamente grabado, y hacer un show mínimamente atractivo donde se vea la interacción con los instrumentos?

La solución que encontramos fue la siguiente: deconstruir las canciones en pequeñas secciones con los sonidos de los instrumentos separados para poder decidir en el momento si las queremos repetir, quitar, transformar... entendiendo la interpretación musical más como una remezcla en directo, aprovechando todas la herramientas que incorporan los softwares y los procesadores de efectos, y tocar puntualmente los sintetizadores y el theremin. Y lo más importante, la voz de María, que la transformamos de múltiples formas.

Lo cierto es que el esfuerzo está valiendo la pena y el año que presentamos el directo ya nos invitaron a varios festivales. Con la pandemia se paralizó todo, pero aquí estamos de nuevo, con más ganas, con más ilusión y casi que con un poco más de nervios.

Empezamos la gira de presentación en el Casablanca de Compostela el 24 de junio. Estaremos acompañados por Vilouta, nuestro DJ de referencia, y todavía habrá alguna sorpresa más... Va a ser una buena fiesta».

 

En la actualidad, ¿qué artista o grupo gallego nos recomendaríais? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?

Aparato: «Pues sería injusto nombrar solo algunos de ellos. Tenemos muchos amigos músicos por toda Galicia con los que trabajamos en otros campos profesionales.

Lo que sí pedimos es más apoyo y cariño para todos nosotros. No se puede esperar a que seamos conocidos por ganar concursos mediáticos para tener ese apoyo. Eso solo demuestra el potencial que tenemos, pero no hay sitio ahí arriba para todos. Muchos no participaremos nunca en esas plataformas, que más parecen un pseudocirco —el arte como competición es una aberración— que representaciones de nuestra cultura. Tenemos que demostrarnos que somos una sociedad madura y salir del infantilismo; descartar las propuestas burdas y destiladas que no aportan mucho más que un poco de entretenimiento, y tratan a la música y al arte como mera mercancía».

 

Si abriésemos vuestras cuentas personales de Spotify, ¿qué escucharíamos? 100% Sinceridad, 0% Vergüenza.

Aparato: «¡Absolutamente de todo! En listas de Spotify debemos tener para un par de meses sin repetir una canción. Aunque sí, mucha música electrónica y pop».

Chus: «Ahora mismo en bucle “The Future Is Now” de Kim Petras».

María: «Lista de Spotify muy cargadita y variada, aunque lo que más repito sería Pat Metheny y Moderat, que están en la categoría de vicio».

 

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