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SESO DURÁN: «‘ASCENSIÓN’ BUSCA LA LUZ PERO SIN ESCONDER LAS SOMBRAS»

SESO DURÁN: «‘ASCENSIÓN’ BUSCA LA LUZ PERO SIN ESCONDER LAS SOMBRAS»
5 SEPTEMBER 2022

Músico, historiador y compositor, Seso Durán irrumpía en el panorama musical en los años 90 formando parte del grupo folk Liorna, entre otros. Tras una década alejado de los escenarios, en la que centró su actividad profesional en la docencia musical, Seso retomaba su carrera, esta vez en solitario, con la publicación de Son da memoria (Inquedanzas Sonoras, 2017), un LP enfocado en los acontecimientos ocurridos a partir del golpe de Estado del 36, especialmente en Pontevedra, O Morrazo y Vigo.

Ahora presenta su segunda referencia, Ascensión (Inquedanzas Sonoras, 2022), compuesta por una decena de canciones de pop rock en gallego, con letras comprometidas y de temática más actual: la violencia de género, la soledad en un mundo hiperconectado, el estrés de la vida digital, el amor incondicional, la crisis ecológica...

 

 

 

Tu carrera musical empezó en los noventa y, entre otros, formaste parte del grupo folk Liorna. ¿Cómo recuerdas esos años junto a ellos? ¿Y tus comienzos en el mundo de la música?

Seso Durán: «La de Liorna fue una experiencia das que marcan; yo no sería ahora la misma persona de no haber estado en ese grupo. Éramos chicas y chicos que de un local de ensayo de Marín acabaron tocando en lugares muy importantes, con la inocencia y la ilusión de quien empieza y tiene la suerte de llegar muy pronto a lugares insospechados».

 

Y del folk... ¡pasas al rock! ¿Qué provocó este cambio? ¿Fue una evolución progresiva?

Seso: «En realidad no hubo tal cambio. Liorna era un grupo de folk cuyos miembros venían de estilos muy diferentes; la mayoría da música tradicional (yo mismo empecé en la música en un grupo de gaitas), pero había quien venía del jazz o da clásica; yo venía del rock y otros tres miembros de Liorna habían estado conmigo en un grupo de ese estilo.

Éramos unos amigos con la música como obsesión e interés común. Me adapté y, con el tiempo, acabé escribiendo gran parte del repertorio; canciones en las que intentaba dejar a un lado los lugares comunes de la música folk y tradicional en un grupo que, además, presentaba un directo conformado por piezas de composición propia».

 

También pasas de estar en un grupo a lanzar o tu proyecto en solitario, ¿qué impulsó esta decisión?

Seso: «Yo estaba muy ocupado con mi trabajo docente. Soy profesor de música y mis proyectos didácticos iban y van bien; proyectos en los que podía además seguir creando, esta vez con mi alumnado. Luego pasó que a mi hijo Manuel le diagnosticaron autismo y mi mujer y yo empezamos un proyecto de concienciación sobre el síndrome en el que había una parte musical, “A canción de Manuel”.

De esa forma volví a la dinámica de escribir y componer de manera, digamos, sistemática, hasta completar un disco (que verá la luz algún día) y material suficiente para poner todo en marcha. Entonces me pareció evidente que tenía que hacerlo a través de un proyecto en solitario».

 

 

Desde entonces ya han pasado algunos años, ¿cómo describirías ahora  tu estilo? ¿Dentro de qué género o géneros caería?

Seso: «Yo hago rock, a veces pop, a veces introduzco el color da música tradicional, como en Son da memoria, por ejemplo, pero ahí andamos. El rock es un término muy amplio, incluye un millón de subgéneros, como la canción de autor al estilo de Bob Dylan o Nick Cave».

 

¿Qué artista o grupo dirías que influye particularmente en tu forma de componer y de entender la música?

Seso: «¡Son tantos que no sabría por dónde empezar! Y de diversos estilos, no solo de rock. Sí que comparto la filosofía que alguien como Jeff Tweedy tiene sobre u oficio, y el nombre de Wilco suele aflorar en los ensayos cuando se trata de poner un ejemplo de talento y profesionalidad.

Pero mis referentes son muchísimos y algunas das mis canciones salieron de estudiar las canciones de otros y de otras. Cuando estoy con la guitarra acústica, Nick Drake o Joni Mitchell son referencias inevitables, por ejemplo, para el maravilloso mundo de las afinaciones alternativas; en la música brasileña constaté la evidencia de que nuestra lengua está para tratar cualquier tema, también en la música popular: Caetano Veloso, Lenine, Zizi Possi, Castelo Blanco, Wado... El listado es interminable».

 

Foto © Esther Medraño

 

Además de músico y compositor, eres historiador. ¿De qué modo se retroalimentan las dos facetas? ¿Qué vinieron antes para Seso, el cuento de los acordes o el de las fechas?

Seso: «El interés por la música y por la historia vinieron de fábrica. Al final, profesionalmente venció la música y estoy muy contento, pero no hace falta ser historiador para escribir “The Night They Drove Old Dixie Down” (de The Band, sobre la Guerra Civil americana) o “Shipbuilding” (maravillosa balada escrita por Elvis Costello sobre la Guerra das Malvinas) o “The Words That Maketh Murder” (de P.J. Harvey, sobre la Primera Guerra Mundial). Sin salir de mis referentes musicales, bien pude haber escrito muchas de mis canciones.

Conocer la historia es conocer el presente y ambas disciplinas, la música y la historia, son una fuente de placer intelectual inagotable para mí».

 

Pasaste una década alejado de los escenarios, años en los que centraste tu actividad profesional en la didáctica musical. En tu opinión, ¿crees que se le da lo suficiente peso a la educación musical en las escuelas? ¿Cómo ves a las nuevas generaciones?

Seso: «La educación musical no está tan mal aquí como en Italia o en Francia, aunque en primaria el panorama es deprimente y en los institutos existe demasiada “optatividad” en la carga horaria de la materia. Desde mi punto de vista, el horario escolar requiere una reformulación, también los currículos.

La música sigue siendo un medio de expresión y comunicación primordial para la juventud y esa realidad se traslada a las aulas; hay muchísimos centros en el país con proyectos didácticos espectaculares; coros, audiovisuales, iniciativas de emprendimiento y comunicación relacionadas con la música... y ahí el alumnado participa de manera entusiasta y masivamente, yo mismo llegué a formar una orquesta de 30 alumnos y alumnas ¡en un centro de solo 180!».

 

 

 

Volvías a la carga con tu debut en solitario, Son da memoria (Inquedanzas Sonoras, 2017), que gira alrededor de lo que aconteció a partir del golpe de Estado de 1936, especialmente en las comarcas de Pontevedra, O Morrazo y Vigo. ¿Cómo surge esta idea, la de contar la memoria histórica en clave de rock?

Seso: «Como te comentaba, las referencias fueron primero musicales; la posibilidad siempre estuvo ahí. Pasó simplemente que estaba en medio de la composición de nuevas canciones, en un momento en el que la crisis de refugiados en el Mediterráneo estaba en uno de sus episodios más duros, y me vino a la cabeza una de las estampas que Castelao realizó para denunciar las atrocidades de los fascistas en Galicia, una en la que se ven los fondeados en las rías. Empecé a tirar de ese hilo y no pararé de escribir, de documentarme y de grabar hasta tener un disco entero.

La cantidad de historias que fui encontrando en los libros (y aquí hay una cumplida cuenta de las fuentes bibliográficas del proyecto) me hicieron preguntarme por qué no se había escrito antes un disco como el que yo tenía entre manos. Y yo creo que la respuesta está primero en la inmadurez de nuestro sistema democrático, que incluye una relación con el pasado muy peligrosa».

 

 

Las 11 canciones que lo componen son de composición propia excepto "Pregaria de San Simón", basada en versos del preso republicano Eduardo Pantaleón. A diferencia de componer desde cero, ¿cómo fue a trabajar a partir de un texto ajeno? ¿Y por qué este en concreto?

Seso: «Partir de cero implica para mí escribir la música y la letra al mismo tiempo, y creo que para la mayoría de los y de las que escribimos canciones es el proceso más natural; pero suelo musicalizar textos ajenos, por ejemplo los poemas de Olga Lalín, mi pareja. También disfruto haciendo adaptaciones al gallego de canciones que me gustan y alguna la tocamos en directo en la actual gira.

De entre los textos de presos que encontré en el libro Aillados. A memoria dos presos de 1936 na illa de San Simón, escrito, entre otros, por Antonio Caeiro, la “Pregaria de San Simón” era el que me parecía que más se prestaba al formato canción; y conté con la ayuda de Antonio Domínguez, amigo de hace muchos años y voz en Treixadura. Eduardo Pantaleón era una persona muy interesante; la letra es muy inteligente, una plegaria escrita por un ateo, irónica y desesperada».

 

Después de cinco años de espera, con pandemia incluida, en abril publicabas tu segundo trabajo discográfico, Ascensión (Inquedanzas Sonoras, 2022). ¿Cómo fue su proceso creativo?

Seso: «Ascensión tenía que haber salido un año antes, por lo menos, pero la pandemia hizo evidente la relatividad del tiempo de manera muy cruel. Yo tenía muchas canciones nuevas, más de treinta, seleccionamos diez y lo terminamos en medio de la pandemia; trabajando con el productor Iago Lorenzo y con el batería José Bruno, cada uno en su casa y compartiendo archivos a través de Internet.

Nunca estuvimos juntos los tres en un mismo sitio, pero la tecnología y la pericia profesional de mis compañeros hacen que las circunstancias no se noten en absoluto. El disco suena muy orgánico, natural, a banda tocando en directo».

 

Foto © José das Patas

 

La sensibilidad descarnada que impregnaba el anterior álbum se escucha también en este pero, en esta ocasión, desde una perspectiva más actual. ¿Qué destacarías respecto del proceso de composición del anterior disco, en el que cantabas al pasado en vez de al presente?

Seso: «La inspiración es un trabajo; yo necesito leer mucho, documentarme, escuchar mucha música, estudiar la música de otros y de otras; el hecho creativo está envuelto en un mito de misterio desde Platón, por lo menos, y cualquier que se dedique a crear puede confirmar que, si te limitas a esperar a que vengan las cosas del cielo, es muy probable que no completes un disco, una novela o el guion de una película jamás.

Yo necesito alimentarme intelectual y técnicamente y, aunque es cierto que hay canciones que parece que ya las escribiste en otra vida de lo rápido que fluyen, no es lo más usual; hay una canción muy chula de Van Morrison en la que dice “I make it work with tears in my eyes” (“hago que funcione con lágrimas en los ojos”)... ¡Van Morrison! El simple hecho de cantar tu vida o imaginar otras vidas ya es toda una aventura; eso, y escribir lo que piensas y lo que sientes del momento fugaz que te tocó vivir son para mí la base misma del proceso creativo. Y pienso que todo eso está en Ascensión.

Pero Son da memoria es también un disco sobre el presente, sobre el impacto que tiene aún hoy sobre Galicia lo que ocurrió en 1936. Yo no tengo duda de que nuestro país sería muy diferente, y para mejor, si lo hubiese liderado la generación que conformaban Castelao, Bóveda, Casal, Capdeville y tantos y tantas otros y otras. Sin embargo, creo que la mayor diferencia está en que Son da memoria es fruto de una fiebre compositiva; pasaron cuatro meses entre tener claro que iba a ser un disco sobre la Guerra Civil y meternos en Planta Sónica 2 para grabarlo. Las canciones de Ascensión fueron escritas durante un período mucho más largo».

 

 

Otra diferencia es la diversidad temática; Son da memoria era un disco más conceptual, mientras que Ascensión captura un amplio abanico de temas. ¿De qué trata Ascensión?

Seso: «Es cierto, Son da memoria es un disco conceptual y en Ascensión se tratan temas más variados como el estrés digital (“Desapareces”), el feísmo (“Espello roto”), la identidad gallega o el proceso de desintegración de la identidad gallega (“O país non país”), la crisis ecológica (“E vogou”), la violencia de género (“Sorriso triste”), el neofascimo (“Aquí”)... y también hay canciones de amor (“Alí estarei”, “Caricias para o corazón”).

Desde ese punto de vista, y también desde el punto de vista musical, son discos distintos; Son da memoria es sobre todo un disco de rock folk por momentos, muy setentero, mientras Ascensión va por otros caminos».

 

En algunas piezas a composición es compartida junto a Olga Lalín, a quién escuchamos además en “Caricias para el corazón”. ¿Cómo es compartir esta experiencia junto a ella y, sobre todo, en esta canción inspirada en vuestro hijo Manuel?

Seso: «Desde que empezamos con el proyecto de “A canción de Manuel”, que fue una forma también de afrontar un diagnóstico tan duro como el de autismo en grado 3, el más grave, musicalicé varios poemas que Olga escribió pensando en nuestro Manuel.

Creo que “Caricias para el corazón” es de los mejores que escribió, también es de los mejores producidos en el disco. El latido constante de la caja de ritmos, esa maraña de guitarras eléctricas que parecen reflejar la circulación de la sangre a través del cuerpo... Creo que Iago hizo un trabajo increíble. Ya en la maqueta estaba la voz de Olga y, no siendo ella una cantante profesional, tanto Iago como yo coincidimos en que la suya era la ideal para la canción».

 

 

Musicalmente, lo definías cómo «pop, rock, algún toque indie»... ¿y sus letras?

Seso: «En cuanto a las letras, Ascensión es muy distinto a Son da memoria, que es un disco muy directo en el que son los hechos los protagonistas. En Ascensión hay más poesía, las letras están abiertas a que cada quién las pueda interpretar a su manera. De hecho, el público me aporta ideas muy interesantes que a mí mismo me hacen ver las canciones de formas que no sospechaba, y eso es siempre un regalo fantástico».

 

La decena de temas que recoge el disco conforman un «catálogo de tus preocupaciones, y también de tus esperanzas». ¿Dirías, pues, que fueron estas las principales fuentes de inspiración?

Seso: «No sé, quizás; preocupaciones y esperanzas, parece que una cosa va con la otra. Pero vivimos tiempos en los que es complicado ver el futuro con optimismo, estamos siendo timados y de una manera impresionante.

Las fuentes de inspiración tanto en las letras como en las músicas son muy variadas, estaría horas hablando sobre las referencias musicales y literarias que hay detrás de Ascensión: Elvis Costello, Nick Cave, War on Drugs, Dylan, Scott Walker, Wilco... Una novedad importante fue que entre Son da memoria y Ascensión empecé a leer novela gráfica, un mundo del que no tenía (imperdonablemente) ni idea, y hay trazos de la obra de Yoshiharu Tsuge, de Daniel Clowes o de Richard McGuire en el disco. Otra presencia muy evidente es la filosofía: Platón en “Infinitesimal”, Nietzsche en “O país non país”, Sáez Mateu en “Desapareces”».

 

Foto © Esther Medraño

 

La canción ‘Infinitesimal’ fue compuesta durante el confinamiento (y estrenada justo dos años y diez días después de decretarse el estado de alarma). ¿De qué otro modo afectó esa situación tan anómala que vivimos al desarrollo del disco?

Seso: «Básicamente el retraso en publicarlo y el hecho de hacerlo la distancia; pero Ascensión es un disco pandémico solo circunstancialmente. “Infinitesimal” es una de esas canciones que el público interpreta desde un punto de vista mucho más interesante del que yo tenía en mente cuando la escribí».

 

 

Tanto la portada como el título de algunas canciones (“Sorriso triste”, “Espello roto”, “Desapareces”) pueden llegar a sugerir un disco oscuro o triste, cuando es, en realidad, un trabajo que procura la luz. ¿Fue este contraste a propósito? ¿Con qué intención?

Seso: «No hubo un plan consciente en ese sentido desde el principio, pero concuerdo, Ascensión busca la luz, pero sin esconder las sombras. Creo que por eso es un disco honesto con la realidad, con el tiempo que lo vio nacer».

 

 

 

Al hilo, ¿qué significado esconde la ilustración de la portada?

Seso: «La portada no es clara: ¿están izando esas estatuas imágenes del canon estético de la cultura occidental? ¿O se trata de la escena de una ejecución? Esa foto de mi amiga Esther Medraño es realmente buena; en cuanto la vi tuve claro que esa tenía que ser la imagen del disco, porque sirve como metáfora de una sociedad cuya “ascensión”, desde el punto de vista del modelo imperante, esconde su autodestrucción».

 

Para este disco contaste con Iago Lorenzo en la producción (Heredeiros da Crus, Furious Monkey House, Agoraphobia), quien también está detrás de las guitarras y los teclados. ¿Cómo describirías la experiencia de trabajar junto a él?

Seso: «Iago Lorenzo es un tremendo músico y productor, un poeta del sonido de un calibre del que no sé yo si él es completamente consciente. Iago aportó muchísimo al concepto general del disco e infinidad de detalles. Ascensión tiene un millón de matices bajo una apariencia de simplicidad, y el sonido y las letras conforman una unidad que me hace pensar que el disco es tan mío como del propio Iago. Ojalá podamos hacer más discos juntos».

 

Con más de treinta años de carrera profesional, ¿hay algún momento que recuerdes con especial cariño?

Seso: «Afortunadamente hay muchos momentos maravillosos, pero hay uno muy reciente que me gustaría compartir. Fue en los camerinos del Teatro Colón de A Coruña, el 18 de junio pasado, justo antes de la actuación que cerraba la gira de Son da memoria, uno de esos conciertos que, de no ser por la pandemia, tendrían que tenerse hecho mucho antes.

Estábamos catorce músicos y músicas allí, mi banda e invitados, gente increíble, tanto personal como profesionalmente y, de repente, recordé la soledad absoluta en la que escribí Son da memoria: sin banda, sin discográfica, diez años fuera del circuito profesional. Solo tenía unas canciones en las que creía temerariamente, nada más. En aquel momento en el Teatro Colón sentí que todo cuadraba, que todo tenía sentido, que tenía una suerte inmensa; cerrar una gira en el Teatro Colón es un privilegio al alcance de muy pocos escritores de canciones, tenía que capturar ese momento y retenerlo para siempre».

 

¿Y algún momento especialmente malo?

Seso: «Sí, recuerdo hace muchos años algún episodio de miedo escénico terrorífico y algún desencuentro personal que me gustaría que no se hubiese producido, pero los desencuentros son parte de las relaciones humanas, a veces tristemente inevitables».

 

Foto © Arturo Dobao

 

Estás inmerso en la gira presentación de este nuevo trabajo, donde también tuviste tiempo para cerrar la del anterior. ¿Cómo está siendo la acogida de Ascensión en directo? ¿Qué podemos esperar de un concierto de Seso Durán?

Seso: «Estamos arrancando y el feedback es estupendo. Lo primero que destacaría es la bandaza que me acompaña: Manuel Ares a la batería, Irra Chouza y Lucas Fernández a las guitarras, Álex Carrero al bajo y Pedro Gregorio a los teclados.

Y a mí me gusta intentar que cada concierto sea diferente; con invitados, dándole una vuelta a alguna de las canciones... Tocamos todo Ascensión y ya material nuevo junto con alguna versión; tenemos muchísimas ganas de compartir un repertorio con el que estamos plenamente comprometidos y entusiasmados. Intenso, enérgico, eléctrico, cálido y muy orgánico también desde el punto de vista de las letras».

 

En la actualidad, ¿qué artista o grupo gallego nos recomendarías? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?

Seso: «Terbutalina me parece un grupo muy inteligente, de algún modo me recuerdan la Os Resentidos, que para mí fue el mejor grupo que salió de este país. Dios Ke Te Crew también me parecen geniales. Hay frases en su último disco fantásticas: “máis galego que o feísmo, máis galego que o fondo azul coas gaivotas do PP...”. O fillo de Suso (2022) de Holgado, me parece también un disco muy chulo.

La música gallega nunca fue tan variada y de tanta calidad como la que hay ahora. Creo que eso debería tener su correspondiente presencia en los medios, nombradamente en los medios públicos, pero no solo, también en el esfuerzo económico que hacen las administraciones para fomentar el desarrollo de nuestra industria».

 

Si abriésemos tu cuenta personal de Spotify, ¿qué escucharíamos? 100% Sinceridad, 0% Vergüenza

Seso: «No soy de Spotify por varias razones, entre ellas, la baja calidad de sonido que ofrece. Sí estoy suscrito a una plataforma de audio en streaming, pero no soy de listas de reproducción o de escuchar canciones sueltas, soy más de discos enteros, de sentarme y escuchar con atención. Aunque tengo una importante colección de vinilos, escucho sobre todo digital, pero con actitud analógica.

Desde hace años llevo un diario donde anoto los discos que escucho —supongo que cada quien tiene sus manías— así que transcribo literalmente los más recientes: En que ano estamos? Dios Ke Te Crew; O fillo de Suso (2022) de Holgado; Motomami, Rosalía; Derradeiros catro cuartetos, F. Schubert - Quartetto Italiano; Swallow Tales, John Scofield; Atmosphères, G. Ligeti - W. Ph. - Abbado; Wild Country, Wilco».

 

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