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REMORA: «ES MÚSICA AVENTURERA, QUE SE RETUERCE Y QUE JUEGA CONSIGO MISMA»

REMORA: «ES MÚSICA AVENTURERA, QUE SE RETUERCE Y QUE JUEGA CONSIGO MISMA»
15 SEPTEMBER 2025

Remora, proyecto del productor gallego Arón Arias, se presenta con una electrónica personal y arriesgada, «aventurera, que se retuerce y juega consigo misma». Tras haber lanzado su debut, {{Citation needed}} (Redux) (2024), una carta de presentación marcada por sonidos que van desde el drum and bass hasta el dubstep, su nuevo trabajo, Cupio Dissolvi (2025), profundiza en una electrónica emocional, densa y reflexiva, donde conviven texturas melancólicas, con capas frescas y viscerales vistas desde un enfoque máis introspectivo.

 

Foto © Mario Fernández Filloy

 

Arón, hace solo un par de años que Remora irrumpe en la escena electrónica gallega, ¿cómo surge el proyecto? Con experiencia previa como productor y DJ, ¿qué hizo que lanzases tu carrera musical en solitario?

Remora: «Pues ya llevaba un tiempo produciendo por mi cuenta, probando, experimentando y tomando decisiones sobre la dirección en la que quería llevar mi música. Si marcamos el inicio del proyecto en 2023 con el lanzamiento de mi primer EP, diría que por lo menos... 5 años.

La motivación a dar este paso de hacer público mi trabajo vino de ver cómo la escena electrónica gallega empezaba a despuntar a finales de 2022. Las esperanzas que creó este período no se llegaron a cumplir, por diversos motivos, pero en mi caso fueron suficientes para querer participar y formar parte del que estaba pasando».

 

La rémora es un pez que suele «pegarse» a otros peces para desplazarse; de este modo, otra de las acepciones, en sentido figurado, es «aquello o aquel que frena o dificulta la realización o el desarrollo de una cosa». ¿Por qué elegir este término para nombrar el proyecto?

Remora: «La verdad es que no tengo una explicación demasiado profunda que justifique esta elección. Estaba muy desesperado intentando buscar un nombre artístico que me convenciese, y decidí acudir a El libro de los seres imaginarios de Jorge Luis Borges. En esta obra encontré a la Remora (escrita sin tilde) que, a pesar de no ser un animal fantástico como tal, suele tener ciertos poderes especiales vinculados a su comportamiento natural, como la capacidad de frenar barcos.

Y nada, básicamente entre que me parecía un nombre curioso y que el animal tenía una historia y leyendas asociadas bastante particulares, acabé por escoger ese nombre».

 

Eres graduado en Comunicación Audiovisual, ¿crees que influye de algún modo tu formación académica en tu manera de componer y producir tu propia música? ¿Tiene algo de cinemática?

Remora: «Pues sí, definitivamente. Creo que existe una fuerte vinculación entre mi forma de producir y mi, no demasiado profunda, experiencia dentro del campo del sonido para audiovisual. Todos mis temas cuentan con sonido ambiente, efectos foleys y, en algunas ocasiones, incluso samples de otros filmes que, en conjunto, ayudan a contextualizar los elementos más puramente musicales en un entorno o alrededor de un concepto concreto».

 

Foto © Mario Fernández Filloy

 

Navegando por la red encontramos tu TFG, centrado en el uso del sintetizador en la composición musical para cine. Data de 2022, antes de la creación de Remora... ¿Te sirvió, de alguna manera, esta investigación a la hora de dar forma a tu proyecto musical?

Remora: «Yo diría que casi que al revés. Como que mi interés en la música electrónica, en general, fue lo que motivó e informó gran parte del proceso de elaboración de ese trabajo».

 

Entre las conclusiones de ese TFG apuntas: «lo importante no es continuar esa competición de ver quién es el más radical o más innovador, que ya sabemos a lo que conduce, sino cómo podemos incorporar, aprender y dejarnos influenciar para poder crear algo que sea propio y auténtico». ¿Es eso lo que buscas con Remora?

Remora: «Pues no. Sinceramente, si a día de hoy reflexiono más de dos segundos sobre esa frase, no sé hasta qué punto estoy de acuerdo con lo que se propone o implica en ella. Pero vaya, que todos evolucionamos, supongo.

Lo que busco con Remora es simplemente expresar mis inquietudes musicales sin ningún tipo de pretensión, objetivo o limitación».

 

Al hilo, ¿cómo fue tu introducción en la música electrónica y qué hizo que apostases por ella y lo sigas haciendo a día de hoy?

Remora: «Pues probablemente fueron artistas de synth pop como Depeche Mode o OMD, que escuchaba mi tío. Después fui explorando poco a poco y descubrí el trip-hop, IDM, ambient y, finalmente, a través de artistas como Burial, fui empezando a comprender las particularidades de la música de baile y de sus diferentes géneros.

La segunda parte de la pregunta es algo más complicada. Antes ya anticipé que una de mis principales motivaciones a la hora de hacer mi proyecto musical público fue externa, pero también sería necesario identificar el motivo que me llevó a aprender a producir inicialmente. Y aquí diría que fue la posibilidad de ver mis composiciones realizadas independientemente de mi capacidad interpretativa, ya que yo soy “guitarrista” (no muy bueno) y ese el instrumento en el que compongo.

Pero claro, muchas veces me encontraba con dificultades a nivel de habilidad o de medios para poder ejecutar lo que estaba visualizando mentalmente, de ahí que en cuanto supe que podía transcribir mis composiciones a MIDI y que las interpretase un ordenador con cualquier sonido, no volví a mirar atrás».

 

 

En cuanto a tus influencias, mencionas a compañeros de escena como Russ, Juait o Parautas/3SX3S0. ¿Quién más dirías que tuvo especial impacto en tu forma de entender la música?

Remora: «Primero de todo, tengo que reconocer que la pregunta está bastante bien dirigida. Ya que con esos ejemplos que cité yo anteriormente no me estaba centrando tanto en una inspiración sonora directa, sino en una más basada en servir como referentes y ejemplos a nivel de cómo presentarse siendo artistas electrónicos gallegos.

Es decir, influencias a nivel de actitud y visión artística de forma más general. Vinculado con esto e, intentando así responder a la pregunta, yo diría que otra de mis principales influencias a la hora de cómo ver y navegar el mundo de la música sería el mundo del hardcore y el underground americano de los 80/90 e, incluso, parte de los 00. Toda la cultura DIY, así como bandas como Fugazi, Unwound, Hoover, etc.

Existe una frase de Jacob Bannon, vocalista del grupo de hardcore Converge, que define muy bien este tipo de actitud que tanto me influyó: “We started a hardcore/punk rock band and we’ll end as hardcore band/punk rock band. There’s no ‘get ups’, no nonsense, no posing, no playing a character; it’s just four guys writing songs that are challenging. That’s it”. (Empezamos una banda de hardcore/punk y terminaremos como una banda de hardcore/punk rock. No hay ‘puestas en escena’, ni tonterías, ni poses, ni personajes; solo somos cuatro tipos que componen canciones desafiantes”)».

 

En tu bio leemos cómo, a través de tu música, buscas «a intersección de géneros y emociones». ¿Cómo entiendes tú esa intersección, como un punto de partida conceptual, algo más enfocado al concepto creativo...?

Remora: «Yo diría que esa intersección consiste en la mezcla de géneros entre sí mismos o con emociones que no son las habituales dentro de estos. Por ejemplo, en el caso de un tema como “Torso”, existen distintas referencias a nivel sonoro que nos podrían llevar hacia el footwork, el UK bass o el hip-hop, pero sin llegar a encuadrarnos completamente en ninguno de estos estilos; en parte también por la emoción y atmósfera creada que busca distanciarse de las convenciones de estos géneros».

 

 

Ya que mencionamos los géneros, tus composiciones caerían dentro de la electrónica experimental, pero, sin etiquetas, ¿cómo describirías ti tu música?

Remora: Ayyyyyyyy la eterna pregunta. Pues no sé, diría que es música aventurera, que se retuerce y que juega consigo misma, que experimenta pero dentro de unas bases y que busca comunicar mis intereses musicales de la forma más honesta posible».

 

 

 

{{Citation needed}} (Redux) (2024), reedición que parte de un trabajo anterior, se presenta como «una cápsula atemporal de la intención original del proyecto». ¿Cuál era esa intención y por qué encuadrarla en esa referencia (a)temporal?

Remora: «Pues, básicamente, es una forma de decir que son canciones que se remontan a los inicios del proyecto y que no tienen por qué representar exactamente las direcciones futuras de mi música. Simplemente, que se trata de un trabajo que busca capturar mi mindset en relación a producción musical en una etapa vital concreta».

 

La colección de cinco piezas busca los sonidos más experimentales del hardcore continuum, concepto acuñado por el crítico musical Simon Reynolds, que describe la continuidad y evolución de los géneros de música de baile surgidos en el Reino Unido de los 90. ¿Qué te llamó la atención de este concepto como para explorarlo en tu primer disco?

Remora: «Hmmm... no es que escogiese este concepto como objeto de estudio o algo así, sino que los estilos que componen el hardcore continuum son todos grandes influencias en mi trabajo. De ahí que en lugar de decir drum and bass, garage, dubstep, grime, etc. decidiese apelar directamente a ese término que los engloba.

Pero vaya, que es algo más general y común a todo lo que hago musicalmente más que una cosa específica de ese EP».

 

Foto © Mario Fernández Filloy 

 

Algunos de esos estilos van desde el trip-hop hasta el dubstep, y, a pesar de que tu música parece compuesta para la pista de baile, también puede disfrutarse de un modo más introspectivo, íntimo, ¿no? ¿Buscabas realmente esa complementariedad?

Remora: «Sí, justo. De hecho, creo que está funcionando mejor como música de escucha “doméstica” que propiamente como música de “club” (cosa que también me gustaría cambiar, pero ese es otro tema). Pero vaya, que para mí lo ideal sería conseguir un punto intermedio en el cual pueda conjugar cualquier tipo de emoción o sentimiento sin tener que comprometer la funcionalidad (en la pista de baile) del tema en cuestión».

 

En francés, “jeu d’esprit” viene siendo algo así como «juego de la mente», es decir, un juego de ingenio, una adivinanza. Escuchando tu “Jeu d’esprit”, ¿qué elementos utilizaste para que el oyente entrase en ese juego, en este caso, musical?

Remora: «Vale, creo que yo no estaba pensando en esa acepción cuando decidí utilizar ese nombre.

Básicamente porque yo había visto la expresión “jeu d’esprit” para referirse a cuando realizas un proyecto creativo/obra muy rápido, como si fuese un golpe de inspiración. Entonces, utilicé esa expresión para nombrar a ese tema porque el propio proceso de composición y producción fue, también, muy rápido».

 

 

Este EP tuvo una muy buena acogida en Bandcamp, apoyado por un montón de perfiles estatales e internacionales. Siendo tu primer trabajo, ¿lo esperabas?

Remora: «A ver claro, aquí habría que mencionar que eso fue, sobre todo, resultado del trabajo de distribución de promos realizado por el sello discográfico que publicaba el EP, Noise Pollution Recordings. Entonces, a pesar de que no tenía ninguna expectativa concreta sí que sabía que iba a llegar más gente que antes».

 

 

 

Estás presentando tu nuevo disco, Cupio Dissolvi (2025), que profundiza, todavía más, en tu territorio más emocional y experimental. ¿No hay límite sonoro para Remora? ¿Cómo definirías la exploración que caracteriza este álbum?

Remora: «Respecto al tema de los límites sonoros, ya avanzo que no [risas]. Sin embargo, en mi opinión Cupio Dissolvi no es tan diferente del EP anterior, al tratarse del mismo tipo de propuesta, pero explorada a través de otras perspectivas».

 

“Cupio dissolvi” provee del latín y evoca un «deseo de disiparse» o «disolverse». ¿Qué significado personal o emocional querías transmitir con la elección de este título?

Remora: «Realmente lo que interesaba de emplear “cupio dissolvi” era el concepto en sí, en abstracto. Es decir, que no es que estuviese conectado con un sentimiento personal concreto, sino que fue más una manera de imprimir sobre el EP un sentimiento melancólico/existencialista pero de forma más general».

 

El sencillo adelanto, “Ignis Fatiis” (fuego fatuo), equilibra unas partes de energía implacable con otras donde parecen aflorar las emociones. Aunque el título hace referencia el fenómeno de luces pálidas que aparecen reflejadas en pantanos, también se consideran «almas errantes» en el imaginario popular. ¿Cómo dialoga este elemento simbólico con esos contrastes de energía y emociones en el desarrollo del tema?

Remora: Pues ni idea [risas]. Es que simplemente escogí ese nombre porque me gustaba como sonaba y porque quería seguir la línea de tener todos los títulos del EP en latín, así que creo que no puedo añadir mucho más respecto a este tema».

 

 

Leemos que Cupio Dissolvi es el resultado de un año de trabajo. ¿Cómo fue su proceso creativo? ¿Partías de ritmos experimentales, texturas sonoras, sensaciones...?

Remora: «A ver, realmente esa frase fue escrita por uno de los responsables de la discográfica que lanzaba el EP, Noise Pollution Recordings, y a lo que se refiere es que el proceso de preparación del lanzamiento duró un año.

Es decir, yo envié esos tracks en... ¿2024? —igual segunda mitad de 2023, ya no recuerdo— pero todo el proceso de planificación se extendió a lo largo de un año».

 

Foto © Mario Fernández Filloy

 

Con “I Want to Dissolve” como primera pista... ¿sientes que el contenido emocional del álbum resuena con el contexto actual? Es decir, ¿puede el oyente vincular esa tensión que escuchamos en la pieza, que incluso parece romperse, al punto social que estamos viviendo?

Remora: «Entiendo que estaríamos hablando de Cupio Dissolvi, ¿no? El primer track del EP, vaya.

Pues en el caso de la primera pregunta, puede ser. Resulta bastante difícil no verse afectado por lo que esté pasando en el mundo, especialmente si resulta tan disruptivo como es actualmente. Sin embargo, no creo que exista una vinculación tan directa con la realidad en el caso de este tema, porque la influencia fue algo más ficticia (?). Quiero decir, que la idea inicial era la de hacer un tema de breakbeat pero con un tono dramático, gótico y algo inquietante, con el filme Hellraiser como principal inspiración, por lo que igual esa tensión viene de ahí».

 

 

¿Qué técnicas o herramientas fueron cruciales en la creación de las capas y texturas del álbum? Por ejemplo, ¿recurriste a la síntesis modular, sampling... partiste de un enfoque híbrido analógico-digital?

Remora: «Todo digital; trabajo exclusivamente con ordenador. En lo relativo a las texturas ya no me acuerdo específicamente, pero diría que fueron mayoritariamente samples o field recordings hechos por mí».

 

Y, ya que estamos: ¿cuál es tu set-up? ¿Cambia de estudio a escenario?

Remora: «Muy simple, un ordenador y ya está. No utilizo ningún tipo de hardware, como ya expliqué antes, básicamente porque no tengo dinero [risas]. Tampoco hago lives, así que a nivel de directos solo podría hablar de pinchar y, en ese caso, el material depende del evento o local que organice».

 

 

Este año te escuchamos también en ARDĒN (FOLĪA REMIX) de Mondra y Club A Noite (REMIX) de Carabela. ¿Cómo surgieron estas colaboraciones? Si tuvieses la oportunidad, ¿a qué otro artista o grupo gallego te gustaría remezclar?

Remora: «Pues en el caso de Carabela fue algo bastante orgánico, surgió a partir de coincidir con ellos en diferentes sitios y de conversaciones más o menos informales que acabaron por cristalizarse en ese remix. En el caso de Mondra, entré en el proyecto gracias a a una recomendación de Russ, que también participó haciendo dos remixes.

Y si pudiese escoger un artista/grupo gallego al cual hacerle un remix, pues, sin duda ninguna, escogería Mel. Básicamente porque me encantaría poder trabajar con todos esos sonidos de marimbas/vibráfonos/etc. que construyen el cuerpo de sus temas».

 

Como artista y productor gallego, ¿cómo ves la escena electrónica local en medio del momento creativo que vive Galicia actualmente?

Remora: «En mi opinión, la escena electrónica local en Galicia, como ya anticipaba anteriormente y como ya comentaron otros artistas en otras ocasiones, no se encuentra en un buen momento, básicamente por la falta de espacios y facilidades para poder llevar a cabo una programación más o menos regular de este tipo de propuestas. Es decir, que existe una enorme cantidad de talento, pero no hay dónde mostrarlo al público.

Es una problemática bastante compleja y tampoco existe una solución inmediata, pero, justo por eso, seguimos necesitando llamar la atención hacia esta problemática si realmente queremos que cambie».

 

Foto © Mario Fernández Filloy

 

¿Cómo son los conciertos de Remora? ¿Cuándo, y dónde, podremos disfrutar de tu música en directo?

Remora: «Pues como decía antes, no existen conciertos de Remora, actualmente. De momento, mi propuesta en directo se limita a pinchar y, ahora mismo, no tengo ninguna fecha confirmada para un futuro próximo así que, muy a mi pesar, no puedo acercar mucha más información en este ámbito».

 

En la actualidad, ¿qué artista o grupo gallego nos recomendarías? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?

Remora: «Hmmm... hay bastantes, pero por intentar centrarme en un ejemplo concreto, diría definitivamente Subkut, que en mi opinión es de los productores más interesantes, y menos reconocidos, de Galicia actualmente».

 

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Remora: «Pues nada demasiado sorprendente, creo. Bastante variedad de estilos y artistas, pero tampoco extraordinariamente alejados de lo que son mis producciones.

Por ejemplo, últimamente estuve revisitando algunos de los discos más drone de Boris, la banda japonesa de sludge/stoner metal, que, a pesar de pertenecer a otro género completamente distinto, también se trata de música especialmente centrada en el trabajo de texturas y ambientes».

 

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