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NADADORA: «QUERÍAMOS HACER MÚSICA DE NUEVO, QUERÍAMOS HACERLA JUNTOS Y QUERÍAMOS LLEVARLA AL MUNDO»

Nadadora: «Queríamos hacer música de nuevo, queríamos hacerla juntos y queríamos llevarla al mundo»
9 MARCH 2026

Quince años después de Luz, Oscuridad, Luz, Nadadora reaparece con un nuevo disco, Mañana y Siempre, y con una certeza clara: «las ganas siempre estuvieron ahí». Lo que parecía un «agradable descanso» terminó siendo un tiempo en el que algo seguía latente, esperando el momento de volver a encenderse.

Este no es un regreso nostálgico ni un ejercicio de memoria. Es una vuelta natural, honesta, casi inevitable. «Queríamos hacer música de nuevo, queríamos hacerla juntos y queríamos llevarla al mundo», explican. Sin vértigo, sin presión, sin más intención que recuperar esa forma tan suya de entender la canción: desde la honestidad, desde «lo que realmente sientes», desde esa manera delicada y luminosa de contar cómo ven el mundo.

Hablamos con Sara Atán (voz y guitarra), Gonzalo Abalo (voz y guitarra), Edu Romero (bajo), Daniel Abalo (batería) y Montxo Couselo (teclados) sobre la pausa, la amistad, el paso del tiempo y el significado de volver. Sobre heridas que no se ocultan, que se muestran —como en el kintsugi— porque «esas heridas son parte de lo que somos». Y también sobre el presente y el futuro: «volvíamos para hacer la música que nos gustaba (…) pero convencidos de que va a seguir emocionando».

 

Foto: Miriam Barral

 

Además de indie, estilos como dream pop, pop atmosférico, shoegaze o noise-pop suelen asociarse a vuestra música. Pero, más allá de etiquetas, ¿a qué suena Nadadora? ¿Cómo describiríais vosotros vuestra música?

Gonzalo Abalo: Yo creo que Nadadora es el reflejo de toda la música que siempre nos ha gustado. Está casi toda dentro de esos estilos que mencionas —dream pop, pop atmosférico, shoegaze, noise pop— que siempre han sido muy importantes para nosotros. Pero también creo que suena a nosotros, a cómo sentimos la vida, a cómo nos reflejamos en ella y a cómo hemos ido evolucionando a lo largo de los años, tanto en la manera de sentir la música como en la manera de vivir. Así que la describiría exactamente como eso: nuestra música, lo que sentimos y nuestra forma de ver el mundo.

 

Una curiosidad, ¿por qué Nadadora para nombrar al grupo? ¿Hay alguna historia detrás de esa denominación?

Gonzalo: Nadadora se llama así por una canción de Family. En Un Soplo En El Corazón hay una canción que se llama «Nadadora». A nosotros nos encantaba Family. Estábamos buscando un nombre, nos gustó Nadadora y también nos gustó mucho que fuese un nombre femenino.

 


Foto: Víctor Garrido

 

Si hablamos de influencias, ¿a quién destacaríais como principales referentes? ¿Fueron cambiando con los años a medida que el proyecto crecía?

Gonzalo: Sí, las influencias fueron cambiando con el tiempo, pero yo creo que siempre hubo una serie de referencias que para nosotros fueron capitales. Desde La Buena Vida, Low, The Cure, Trembling Blue Stars hasta Slowdive… Creo que, si escuchas bien, siempre puedes encontrar algo de ellos en las canciones de Nadadora.

 

 


 

Aventuras Dentro De Cajas (Jabalina Música, 2004) fue vuestro primer disco. ¿Cómo surgió y cómo recordáis aquella primera grabación en estudio?

Gonzalo: Aventuras Dentro De Cajas en realidad fue una evolución de la última maqueta, que se llamaba Outrobro. Sobre esa maqueta, que eran cuatro canciones, compusimos dos canciones nuevas y fue el EP con el que todo arrancó. Realmente fue un sueño hecho realidad. Nunca podríamos haber pensado llegar a grabar o a tener cierta repercusión tanto mediática como de público en todo el país. Era muy complicado. Piensa que en aquel momento no había absolutamente nada. Algún verso suelto como pudo ser Darfulful o Apeiron, pero eran cosas muy extrañas que florecieron y salieron, digamos que no tuvieron una continuidad y, mucho menos, una escena. Así que lo recordamos con mucha nostalgia, y con mucha emoción.

 

También fue el primer disco en el que aparecía un tema en gallego, «Outono», algo que sería una constante hasta 2010 con Luz, Oscuridad, Luz. ¿Por qué incluirlos entonces y por qué dejar de hacerlo?

Gonzalo: Las canciones en gallego en Nadadora siempre fueron algo muy natural. Estaban ahí y aparecían y salían; no era algo predeterminado, no era «vamos a hacer una en gallego». No, lo que pasa es que donde más cómodos estábamos componiendo era en castellano, que fue donde se concentraron más canciones, pero incluso había singles o versiones que hicimos en gallego. Simplemente fue que tanto en Luz, Oscuridad, Luz como ahora en Mañana y Siempre, las que había no nos gustaron tanto como las otras y, por el hecho de estar en gallego, no queríamos incluirlas. Pero sí te digo que tenemos una espina clavada de hacer un EP o incluso un disco largo íntegramente en gallego.

 

 

 

 

Todo El Frío Del Mundo (Jabalina Música, 2005) llegaba pocos meses después y en él se consolidan algunas de las líneas maestras de lo que estaba por venir: una música que desborda melancolía, arreglos muy cuidados, guitarras con delay creando atmósferas, ese característico juego de voces de Gonzalo y Sara cantando letras llenas de emociones que… ¿son tan autobiográficas como parecen?

Gonzalo: Sin duda están escritas a partir de cómo percibimos el mundo y, por tanto, de alguna manera hablan de nosotros: de lo que sentimos a nuestro alrededor y de lo que nos rodea. Creo que eso es algo muy bonito y, de hecho, pienso que es lo más importante a la hora de hacer música: hacerla desde lo que realmente sientes, desde una honestidad clara, queriendo explicar cómo ves la vida. Así que, de alguna manera, sí… son autobiográficas.

 

 

 

 

Lo más llamativo de Hablaremos Del Miedo (Jabalina Música, 2007), el siguiente disco, fue la introducción de arreglos de cuerda. ¿Cómo surgió la idea y qué buscabais con ella?

Gonzalo: Hablaremos Del Miedo fue el disco en el que Nadadora quiso repensarse. No solo por los arreglos de cuerda o de viento, sino porque la propia música tenía una ambición distinta en la composición: rompía con las estructuras pop a las que estábamos acostumbrados. Ya no era tanto estrofa-estribillo; había más partes, desarrollos diferentes, otra intencionalidad. El problema, creo yo, fue que la manera de llevarlo a cabo requería unos medios que no estaban a nuestro alcance. No fuimos capaces de materializar toda la ambición que teníamos en la cabeza. Y siempre siento, cuando lo escucho, que lo regrabaría de arriba abajo. También pienso que tiene algunas de las mejores canciones de Nadadora.

 

 

 

 

La Química Que Nos Une (Jabalina Música, 2008) fue un EP de remixes con un tema nuevo. «Septiembre No Está Tan Lejos», además de contar con un vídeo en el que vemos a Luís Tosar y que fue recogido por el periódico The Guardian en un artículo que recomendaba canciones sobre septiembre: «melancholy, dreamy electro-pop from Galicia». No estuvo mal aparecer en una lista de un medio británico en la que también estaban David Sylvian, Earth, Wind & Fire, Bill Evans, Angelo Badalamenti o Ry Cooder y Neil Young, ¿no?

Gonzalo: Sí, fue muy curioso. Claro, nos quedamos encantados. No recuerdo la historia exacta de cómo salimos en The Guardian, en el artículo, pero sé que hay una historia molona detrás, pero ahora no me acuerdo que pasó, por qué llegó a aparecer. En cualquier caso, fue un ejercicio muy interesante. Y en el vídeo no solo salió Luís Tosar; son cuatro actorazos gallegos: Nerea Barros, igualmente ganadora de un Goya, Xosé Barato y María Salgueiro, y fue dirigido por mi amigo Nano Besada. Fue muy guay, un homenaje a Vigo que nos encantó hacer.

 

 

 

 

Dos años después llegaba Luz, Oscuridad, Luz (2010), ahora con Ernie Records como discográfica. Muchos vieron ese disco como la consagración definitiva del grupo. ¿Lo veis así?

Gonzalo: Luz, Oscuridad, Luz fue un disco que, yo creo, nos reencontró con nosotros mismos y nos permitió llevar adelante la música con esa ambición que nos había faltado en el anterior. Tuvimos otros medios, lo produjo Fino Oyonarte, grabamos en un estudio muy guay y, por fin, fuimos capaces de hacer todo lo que queríamos. Y de alguna manera sí que tuvo muy buena acogida. Yo diría que fue el disco que más nos encontró tanto con la crítica como con el público.

 

 

Este disco se sitúa más en la frontera entre el rock y el pop, con temas de potente base rítmica y guitarras con delay más distorsionadas y contundentes. Y, sin embargo, la delicada y luminosa melancolía sigue ahí, intacta. ¿Qué propició ese giro?

Gonzalo: Yo creo que fue algo muy natural, nada premeditado. Nuestra evolución como personas y como músicos nos llevó a querer tener un poco más de pegada en las canciones, pero manteniendo nuestra identidad, nuestras estructuras y esa delicadeza de la que hablas. Fue algo que salió así, sin forzarlo. Muy natural, muy normal.

 

 

Y luego llega el 12 de diciembre de 2012: «Nos despedimos de los escenarios durante un largo tiempo. Motivos personales hacen imposible que podamos ensayar, componer, grabar y tocar juntos, como nos gusta, como siempre lo hemos hecho». Debió de ser una decisión muy difícil. ¿Llevabais tiempo contemplando esa posibilidad?

Gonzalo: Sí, llevábamos tiempo pensándolo. Cada vez era más difícil para nosotros poder dedicarle a la música todo el tiempo y el cariño que necesitábamos, así que veíamos muy complicado seguir como nos gustaba. Luz, Oscuridad, Luz nos había situado también en un momento en el que sentíamos cierta responsabilidad; queríamos hacer las cosas muy bien y, por trabajo y logística, era imposible hacerlo al 100% como nos gustaba. Así que sentimos que la mejor decisión era tomar un descanso, hasta que eso pudiera cambiar.

 

Foto: Miriam Barral

 

«No queremos que sea un adiós definitivo, nos resistimos, pero ahora que se cumplen 10 años de la creación de la banda, nos tomaremos un agradable descanso», decíais también en ese comunicado. Musicalmente hablando, ¿cómo fueron estos 13 años? ¿Fueron así, un «agradable descanso»?

Gonzalo: La vida fue vida y tuvo cosas absolutamente maravillosas y cosas muy, muy duras, así que yo diría que sí fue un descanso de nosotros como grupo, de nosotros haciendo música juntos, pero fíjate que, queriendo ser un descanso, había algo, algo que, por mucho que pasara el tiempo, seguía ahí: había muchas ganas de volver a hacer música juntos. Eso no se perdió en todos estos años.

 

¿Y qué propició el regreso? ¿Hubo algún detonante que lo desencadenase?

Gonzalo: Un poco lo que te decía: las ganas siempre estuvieron ahí, y la amistad que teníamos también. Apareció el momento de volver. Había hambre de tocar, de volver a cantar, de volver a componer… Fue muy fácil.

 

 

 

Mañana y Siempre (Ernie Records, 2025) vio la luz en noviembre de 2025, quince años después de Luz, Oscuridad, Luz. Misma formación, misma discográfica, pero el vértigo debió de ser grande. ¿Cómo concebisteis el álbum? ¿Tuvisteis en cuenta el momento y el lapso, o simplemente compusisteis y arreglasteis los temas como los sentíais sin pensar demasiado en ello?

Gonzalo: No demasiado. Empezamos a componer de forma muy natural, como te decía antes. El motivo era muy honesto: queríamos hacer música de nuevo, queríamos hacerla juntos y queríamos llevarla al mundo. Así que fue muy fácil. Mucha gente me habla del vértigo, pero sinceramente nunca lo sentimos.

 

 

En la presentación decís que el título Mañana y Siempre «nace como un eco libre del libro Mañana y Tarde», del escritor (y premio Nobel) noruego Jon Fosse. La novela trata sobre dos momentos de la vida de un hombre: su nacimiento y su muerte, algo que contrasta con el final abierto que sugiere un título como Mañana y Siempre. ¿Hay algún eco más del libro en el disco?

Gonzalo: El libro era una referencia que nos encantaba porque nos permitía marcar que volvíamos y que volvíamos con ganas de seguir haciendo cosas. Fue una referencia que nos ayudó a vehicular el disco y lo que queríamos transmitir. Y, por cierto, os recomiendo leer el libro, es maravilloso.

 

 

Hablando de ecos en títulos… «1997» recuerda al «1987» que abría Luz, Oscuridad, Luz, pero si alguien tenía la tentación de pensar que sería un ejercicio de nostalgia, el tema se abre a un futuro lleno de luz: «ahora explotaremos en el cielo / seremos un destello / brillaremos esta noche de nuevo / tan solo un momento / nada más». La canción parece perfecta para un regreso. ¿Fue por eso elegida como primer sencillo o hay algo más?

Gonzalo: Sí, exactamente, ese fue el motivo. Queríamos hacer una referencia: de la misma manera que el anterior disco empezaba con «1987», nos gustaba comenzar con una evolución, diez años más.

Y la letra era una declaración de intenciones sobre el motivo de la vuelta: volvíamos para hacer la música que nos gustaba, aunque ya no importe si le importa a alguien, pero convencidos de que va a seguir emocionando.

 

Foto: María López 

 

En el vídeo de «1997» se recogen algunos momentos de la grabación del álbum en Estudio Uno, con Pablo Pulido como ingeniero y Martí Perarnau IV (_juno, Zahara, León Benavente, Chica Sobresalto...) en la producción. ¿Por qué Martí? ¿Qué creéis que aportó al sonido final del disco?

Gonzalo: Martí tenía una idea muy clara y muy difícil de conseguir: que el sonido de Nadadora siguiera siendo el nuestro, pero desde una perspectiva más actual. Creo que es lo que Martí, que nos conocía muy bien y le encantaba el grupo, podía ayudarnos a conseguir. Lo que hicimos fue confiar en él para que nos ayudara a llevar el sonido de Nadadora al año 2025.

 

Deseño: Guillermo Arias

 

El diseño de la edición física de Mañana y siempre, obra de Guillermo Arias, se basa en el kintsugi, una técnica japonesa de reparación de cerámica rota que, lejos de ocultar las heridas, las embellece con oro y las exhibe como parte de la historia y la identidad del objeto. ¿De dónde partió esa idea y cómo conecta el kintsugi con las canciones del álbum (y casi podríamos decir que con vuestra discografía)?

Gonzalo: Fíjate que yo creo que no es solo algo de Nadadora, sino que es parte de la vida. La vida va dejando heridas, algunas curan mejor que otras, pero todas nos van definiendo como personas. Recuerda que yo antes te decía que nuestra música quiere contar cómo vemos el mundo y cómo lo contamos. Hablabas de las referencias autobiográficas, pues de alguna manera el kintsugi representa algo así: heridas reparadas que nos van construyendo. Lo único que queríamos mostrar es que esas heridas forman parte de lo que somos. No queremos ocultarlas, queremos mostrarlas.

 

Foto: Tamara de la Fuente

 

«Se vés, vémonos». Con esa fórmula cerrabais hace años cada anuncio de fechas de vuestros conciertos. En redes comentáis que no habrá muchos, pero ¿cuándo y dónde podremos ver a Nadadora de nuevo en concierto?

Gonzalo: Ya hay alguno anunciado. Tocaremos el 13 de junio en Copérnico The Club, en Madrid, nuestro primer —y de momento único— concierto en sala, y también en dos festivales que nos hace mucha ilusión tocar: O Prestoso, en Cangas de Narcea, y el Atlantic Fest, en Vilagarcía.

Habrá más fechas… estad atentos.

 

El último concierto juntos fue el 14 de febrero de 2013 en Madrid, cerrando la minigira de despedida tras otros dos en A Coruña y Vigo. ¿Cómo serán ahora los directos? ¿Cómo pensáis abordar el sonido de los temas anteriores? ¿Habrá reformulaciones o actualizaciones?

Gonzalo: No, yo creo que conviven muy bien, fluyen muy bien los temas anteriores con los nuevos. Van a ser conciertos muy especiales, y muy enérgicos. ¡Tenemos muchas ganas!

 

Foto: Tamara de la Fuente

 

«Brillaremos esta noche de nuevo / tan solo un momento / nada más» («1997») o «Quiero avanzar, quiero no mirar hacia atrás, quiero seguir, [...] continuar» («Valiente»)? Estáis de vuelta pero… ¿podemos confiar en la continuidad del proyecto, en «una nueva vida»? ¿Cómo veis el futuro de Nadadora?

Gonzalo: Quizá es pronto para saber cómo vamos a evolucionar, pero estamos muy contentos. Queremos vivir todo esto muy intensamente. El disco ha tenido una acogida espectacular, y esperamos que los conciertos también la tengan. Después del verano veremos cómo nos sentimos y hacia dónde queremos ir.

 

En la actualidad, ¿qué artista o grupo gallego nos recomendaríais? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?

Gonzalo: Os voy a recomendar a Pantis. Post-punk en gallego, también de O Grove, absolutamente genial.

 

Si abriéramos vuestras cuentas personales de Spotify, ¿qué escucharíamos? 100% sinceridad, 0% vergüenza.

Gonzalo: En mi caso, como la usan mis hijos, encontrarías a Taylor Swift, Olivia Rodrigo, Billie Eilish… Yo, cuando puedo, escucho a Dry Cleaning.

 

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