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KID MOUNT: «TODO LO QUE TENGA ALMA Y TRANSMITA UNA VIBRA REAL ME ATRAPA, VENGA DE GONDE VENGA EL GÉNERO»

KID MOUNT: «Todo lo que tenga alma y transmita una vibra real me atrapa, venga de gonde venga el género»
25 MAY 2026

El Paraíso no está en el más allá; está en la pista, en el sudor y en la noche que no quieres que termine. Y para llegar a él, Kid Mount recorrió un camino tan singular como el sonido que construye. Desde las aldeas del municipio de Sarreaus al club, desde el tamboril a la tarima: criado entre el monte que separa las aldeas de sus abuelos y formado en las agrupaciones de gaitas y percusión de la comarca de A Limia, este chico de Xinzo llegó a la música urbana gallega en 2021 con el hambre de quien lleva toda la vida preparándose sin saberlo.

Dos álbumes, un EP en colaboración con 9Louro y un Perreo Paradiso (A Grileira, 2026) que llega para cerrar el círculo y abrirlo de nuevo: su universo mezcla el reguetón y el dembow de los 2000 con una estética visual tan trabajada como la música que la sostiene, todo filtrado por el gallego que siempre habló y en el que siempre vivió. El resultado no es solo un proyecto que suena a fiesta; es la demostración de que desde aquí, y en nuestro idioma, también se puede hacer música de club que no le pide nada prestado a nadie.

 

Foto: Lorenzo Negueruela 

 

“Kid Mount”, “neno do monte”, “o <3”… muchos apodos, un solo chico de Xinzo de Limia haciendo música y sacudiendo la escena a base de ritmo y personalidad. ¿Cuál es el origen de estos nombres? ¿Y por qué quedarse finalmente con Kid Mount?

“Kid Mount” nació simplemente como la traducción al inglés de “niño del monte”, que es como me siento. Hace referencia directa a mis orígenes y al haberme criado entre las aldeas de mis abuelos paternos y maternos y al monte que las separa, en el municipio de Sarreaus. Al final, pretendía llevar en el nombre todo lo que significó para mí desde pequeño y que forma parte de mis raíces.

Por otro lado, “el niño del <3” tiene un significado mucho más simbólico y creativo. Sempre sentí que todo mi proceso creativo y mi forma de escribir nacen desde el corazón, por eso ese símbolo estuvo presente en todos mis trabajos, ya fuese en las letras, los títulos o las portadas.

Al final me quedo con Kid Mount como nombre artístico principal porque engloba todo, pero los tres conceptos conviven en mí porque definen perfectamente quién soy: el chico de aldea que hace música con el corazón en la mano.

 

Creciste en la capital de la comarca del Limia y durante tu niñez formaste parte de agrupaciones de música tradicional. Mucha de tu audiencia quizás jamás se imaginaría esta faceta tuya. ¿Crees que esta etapa dejó huella de alguna manera en el artista que eres hoy en día?

Sí, obviamente todo suma. Sigo formando parte de Lirolaio, un quinteto de gaitas y percusión. Seguramente la gente que me conoce como Kid Mount se quedaría muy sorprendida si aparezco tocando en la alborada de su aldea, pero puede pasar; al final, acaban dándose situaciones curiosas en las que por la tarde estoy tocando el tamboril y por la noche dando un concierto de música urbana.

Aunque pueda parecer que el estilo de música no tiene nada que ver con lo que hago ahora, mi formación en percusión fue fundamental para acercarme a la música en general. Llevo desde que tengo memoria metido en la música, y eso me ayudó a construir mi personalidad y a aprender de forma continua, más allá de los géneros.

La música tradicional, además de lo que puede aportar a nivel musical, también me enseñó lo que era estar sobre los escenarios y, sobre todo, me dio muy buenas amistades que mantengo a día de hoy.

 

Foto: Lorenzo Negueruela 

 

Más allá de las agrupaciones tradicionales, ¿cómo era tu relación con la música antes de empezar a publicar tus temas allá por el 2021? ¿Y qué fue lo que te hizo sentir que el proyecto estaba lo suficientemente maduro para darlo a conocer?

Mi relación con la música siempre fue muy intensa. Al final te marcan tus influencias más directas, que en mi caso podían ser mi hermano o los amigos algo mayores de la aldea. Así fui entrando en lo urbano; empecé a rapear con 15 años en mi habitación o en el parque con los colegas, experimentando con barras y ritmos simplemente porque necesitaba expresarme. Era una vía para soltar lo que llevaba dentro.

El clic para dar a conocer el proyecto llegó cuando sentí que lo que estaba escribiendo realmente me gustaba y que podía conectar con la gente, porque así me lo decían las personas a las que les enseñaba los primeros temas. Sentí que las canciones empezaban a tener una identidad propia, vi que había algo real que contar y decidí que era el momento de compartirlo sin miedos.

 

En tu música y en tu estética son muy evidenes los ecos de los 2000: La Mafia del Amor, Daddy Yankee, Tito “El Bambino”, Sergio Vargas… Pero más allá de los referentes obvios, ¿hay alguna influencia que sorprenda a la gente cuando la mencionas, algo que no esperarían de ti?

Creo que la gente espera que solo escuche reguetón antiguo o trap underground, pero mi cabeza funciona captando ideas de muchos sitios distintos. Puedo pasar de escuchar a Yung Beef a poner a Los Chunguitos o música tradicional gallega en otra playlist. Todo lo que tenga alma y transmita una vibra real me atrapa, venga del género que venga.

 

 

 

Tu primer álbum, Ben Mal (Aaldea Music, 2023), te presentaba como un artista cercano al trap y al club, con letras llenas de rabia y ambiciones de “rockstar”. ¿Qué sientes hoy en día al escuchar esas canciones?

Siento mucho orgullo y mucho respeto por ese Kid Mount de 2023. Al escuchar Ben Mal hoy en día veo la radiografía de un momento concreto de mi vida, que al final no era más que un chaval de 18 años que acababa de salir de casa por primera vez con hambre de comérselo todo.

Evidentemente, a nivel técnico y de producción hubo una mejora increíble acompañada de más recursos e inversión en el proyecto, pero la esencia y la honestidad de esas canciones siguen ahí. Fue el disco que puso los cimientos de todo lo que vino después.

 

 

 

 

En 2025 lanzabas tu segundo álbum, NeoAmor, en el que experimentabas con nuevas temáticas, sonidos y texturas, y en que mezclabas propuestas más íntimas como “Meu Amor” con otras más movidas como “Como un Can”, todas unidas por le hilo del amor. ¿Qué dejó en ti Neo Amor que no tenías antes como artista?

NeoAmor me dio sobre todo madurez y versatilidad. Me permitió demostrarme a mi mismo y a la gente que me escucha que no soy un artista lineal, que escribo sin miedo a abrir el corazón y que estoy dispuesto a experimentar con texturas más complejas sin pensar en fórmulas sino haciendo lo que siento como real .

Ese álbum me enseñó a gestionar los contrastes: puedes poner a la gente a bailar en la discoteca con un tema movido y, al segundo siguiente, tocarla por dentro con una canción más sentimental. Cantarle a las distintas formas de amar siempre abre un abanico enorme de opciones. Rodo eso llenó un saco de recursos y confianza para cruzar líneas en lo creativo y llegar hasta donde estoy hoy.

 

 

 

 

El EP Amor e outras Drogas, fue tu primera colaboración con 9Louro. Se nota que hacéis buen tándem, ¿cómo fue el proceso de trabajar con él?

Trabajar con 9Louro fue una facilidad tremenda porque nos entendemos muy bien. Nos pusimos en contacto únicamente con la intención de hacer música, y de esa química grabando el EP en el que era mi piso de estudiante nació una amistad que se vio representada en la música, y que a día de hoy sigue creciendo.

El proceso de Amor e outras Drogas fue mucho de dejarse llevar, compartir ideas, probar sonidos y ver hacia dónde nos llevaba la inercia de cada tema. Cuando trabajas con alguien que comparte tu misma visión de la música y que es tan bueno saca lo mejor de ti, creo que nos retroalimentamos y que el resultado se nota en las canciones.

 

 

 

 

Desde que empezaste a lanzar tus temas llevas un ritmo bastante constante, y con todo ese material acumulado, llama la atención que Perreo Paradiso (A Grileira, 2026) sea un EP de diez minutos en lugar de un LP más extenso. ¿Por qué decidiste apostar por este formato más corto?

Fue una decisión puramente artística. Quería que Perreo Paradiso fuese un proyecto compacto, muy directo y sin rellenos. En esos diez minutos el universo del EP queda perfectamente definido, no sobra ni falta nada; no tenía sentido alargarlo por hacerlo más extenso si el mensaje y la energía ya estaban ahí.

 

Foto: Lorenzo Negueruela

 

Escogiste “NososDous” como adelanto de Perreo Paradiso. ¿Qué tiene ese tema que lo convierte en la mejor carta de presentación del disco? ¿Qué querías que la gente sintiese antes de escuchar el disco?

Creo que ‘Nosos Dous’ capta genial a nivel vocal e instrumental esa esencia del reguetón antiguo que impregna todo el EP, por eso era una carta de presentación perfecta y un spoiler directo de lo que se iba a encontrar la gente en el “Paraíso”: esa mezcla de nostalgia de los dos mil, sensualidad y ritmo de pista.

Buscaba que la gente sintiese ese aroma a clásico instantáneo desde la primera escucha, que se preparasen para viajar a un espacio donde se perrea con actitud y en gallego.

 

 

En “Esta Vida Pide Outra” sitúas la acción en el “Chiringo da Rateira”, en una playa de Muros. Un escenario muy concreto para un tema que suena a verano. ¿Qué relación tienes con ese pueblo?

La verdad, la respuesta corta es que estoy enamorado de Muros y alrededores. Es una zona increíble con gente mejor aún que siempre me trató genial. En concreto el “Chiringo da Rateira” supuso una magia especial para mí, donde disfruté mucho el año pasado.

Cuando compongo es inevitable a veces no hacerlo desde mis vivencias reales, y me apetecía mucho meter una referencia tan explícita a un sitio que para mí representa precisamente ese: desconexión, verano, estar con los tuyos, disfrutar del presente y huir de las normas. Es un pedazo de mi Paraíso real llevado a canción.

 

 

En este EP vuelves a trabajar en la producción mano a mano con Yuly, algo que ya es habitual. ¿Cómo funciona esta colaboración? ¿Cuánto hay de Yuly en el resultado final de Perreo Paradiso?

En Perreo Paradiso hay muchísimo de Yuly, comparto con él el cincuenta por ciento del proyecto sin ninguna duda. Nuestra forma de trabajar es muy estrecha; él no es un productor al que yo le pida una base y ya está, sino que construimos el sonido mano a mano. Es, simplemente, un fuera de serie y, si el EP tiene ese sonido tan reconocible, es mérito suyo.

Buscamos juntos los timbres, los detalles de reguetón antiguo, los efectos… Yuly sabe leer perfectamente lo que tengo en la cabeza y darle una forma impecable y profesional. Dar este salto de calidad en el proyecto fue más sencillo con él al lado y fue clave para que el EP suene justo como imaginábamos que sonaría.

 

Foto: Mario Moure

 

En el videoclip de los temas “Intro al Paraíso” y “Sudor y Bellakeo” llama la atención la elección de la localización escogida, la iglesia de la Universidad de Santiago de Compostela, un espacio con una gran presencia dentro de la propuesta visual. ¿Cómo surgió esa idea y qué buscabais transmitir con ella?

La idea surgió buscando romper los esquemas tradicionales y jugar con el propio concepto del “Paraíso”. Como digo siempre, me interesa resignificar el término y plantear un espacio donde no solo entren los puros, sino un refugio abierto para justos y pecadores.

Meter una estética urbana, de neones, de sudor y de reguetón en medio de un espacio sacro e histórico como una iglesia ya desacralizada genera un contraste visual y conceptual brutal.

Buscábamos transmitir precisamente eso: la comunión entre lo profano y lo espiritual, y cómo la música de baile también puede ser un espacio de revelación, de conexión profunda y de libertad absoluta.

Además, ya sabíamos que la presentación del EP iba a ser en el mismo sitio donde pretendíamos grabar el videoclip. Era la forma perfecta de cerrar el círculo y seguir alimentando el concepto artístico alrededor del proyecto; creo que, efectivamente, así fue.

 

 

Te mueves con soltura entre el funk, el reguetón, el dembow y el electrolatino, y parece que te sientes cómodo en todos ellos. Pero cuando estás componiendo, ¿hay alguno de esos universos en el que sientas que todo fluye con más facilidad, donde sientes que eres más tú?

Mi punto de partida preferido siempre será ese ritmo que te activa y te envuelve. Si tengo que elegir el terreno en el que las barras y las melodías me salen casi sin pensar, ese es el reguetón con tintes antiguos. Es un ritmo que llevo muy dentro y que me conecta directamente con la actitud de fiesta y con el movimiento.

De todos modos, no siento que sea menos yo cuando hago funk o electrolatino; al final, Kid Mount es la forma en la que filtro todo eso que quiero expresar a través de la música y el género es lo de menos.

 

Las letras de Perreo Paradiso tienen un hilo conductor muy claro: una filosofía hedonista, de disfrute y de presente. ¿Por qué centrarlas en esa temática?

Pienso que la vida es una, que pasa volando y que al final estamos aquí “dos días” y nadie sabe cuánto va a durar esto realmente. Hoy estás aquí y mañana quién sabe, así que hay que aprovechar, sentir y vivirlo todo con la máxima intensidad. Parece un tópico, pero es así.

Perreo Paradiso quiere ser ese recordatorio y ese refugio: un lugar de libertad sin juicios ni etiquetas donde lo único que importa es el presente, el deseo y el disfrute colectivo a través de la música.

 

Foto: Lorenzo Negueruela

 

Se nota que en lo que cantas hay mucha pasión, mucho deseo, mucha intensidad emocional y ganas de exprimir cada experiencia al máximo. Pero ¿cuánto hay de vivencia real y cuánto de ficción?

Es una mezcla de las dos cosas a partes iguales. Creo que el equilibrio perfecto del EP se mueve entre lo imaginado y lo vivido.

Por una parte está ese “Paraíso” más idílico y casi ficticio, donde me centro en transmitir puras sensaciones: la energía de la noche, el deseo o la fantasía. Al mismo tiempo, todo eso se fusiona con mi realidad, con historias que sí ocurrieron y vivencias propias que se van filtrando en las letras de forma directa. Las emociones son reales, aunque a veces las vista de película.

 

Foto: Mario Moure

 

Tu estilismo tiene una presencia muy fuerte, tanto en las portadas como en los videoclips y en los directos. Parece que la imagen forma parte de la propuesta artística tanto como la música en sí. ¿Cómo construiste ese universo visual y qué importancia tiene para ti?

Para mí la imagen es fundamental; no puedo separar la música de la estética porque todo forma parte del mismo universo conceptual. Tenía muy claro desde el principio que la línea visual de Perreo Paradiso tenía que acompañar perfectamente al sonido de los 2000 y, con la ayuda del equipo creativo, creo que se consiguió.

Nos inspiramos mucho en la estética de esa época dorada del género urbano, con artistas como Ñengo Flow o Chencho Corleone. Esa actitud se ve reflejada en los videoclips, en la gama cromática granate y morada de las portadas y también en la forma en la que visto o me muevo sobre el escenario. Ayuda a que el proyecto se sienta completamente auténtico, redondo y coherente.

 

Además de los ya citados 9Louro y Yuly, es habitual verte colaborar con artistas como C Mirazo o xmaseda65 y parece que hay un sentido de comunidad dentro de esa escena. ¿Cómo surgen y se gestionan esas colaboraciones?

Surgen de forma totalmente orgánica porque, más allá de la música, somos un grupo de amigos que compartimos el mismo día a día. No hay estrategias ni acuerdos forzados.

Nos vemos, nos enseñamos unos a otros lo que estamos haciendo, uno tira una barra, el otro aporta una idea… y el tema sale solo. Esa energía colaborativa, sin envidias ni egos y con las mismas ganas de hacer crecer el movimiento urbano gallego, es lo que realmente está impulsando la escena hacia adelante.

 

Foto: Mario Moure

 

Si seguimos hablando de unir fuerzas con otros artistas, ¿hay alguno con quien te gustaría colaborar y con el que todavía no hayas tenido la oportunidad de hacerlo?

A nivel nacional hay muchísima gente que admiro y con la que me encantaría encerrarme en el estudio, gente que marcó la tendencia hacia donde va lo urbano y que son los artistas que más escucho en mi día a día. A día de hoy puedo decir que compartí espacio e incluso escenario con algunos de ellos, algo absolutamente impensable para el niño que empezó a hacer música.

Pensar en tener una canción en colaboración con gente como Mda, Dirty Suc o Sticky M.A., cualquiera de ellos sería un sueño.

 

Tu último sencillo tras la publicación de tu EP, “Ben lindo”, junto a 9Collazo9 y Chris Indian, está teniendo vida propia en TikTok. Cuando estabais haciendo el tema, ¿pensabais en ese potencial viral o fue algo que os sorprendió?

La verdad es que estas cosas siempre sorprenden, más que nada porque no hay una fórmula y a veces no se entiende qué funciona y qué no en plataformas como TikTok, pero hoy en día sería mentir decir que no se tienen en cuenta porque definen enormemente cómo se consume la música. Dicho eso, obviamente nunca es el motor ni el objetivo principal cuando se escribe o se graba un tema.

No buscamos hacer partes para que se vuelvan virales. Al final, te centras en intentar hacer un buen tema, con una energía potente y que funcione de principio a fin. Si después la gente conecta de forma natural con él en redes y lo adopta para sus vídeos, bienvenido sea y nosotros encantados, pero la música va siempre por delante.

 

 

La escena urbana gallega está en un momento de auténtica efervescencia: proyectos nuevos, muchísima calidad y una velocidad de crecimiento que no tiene precedentes. En tu opinión, ¿qué está pasando? ¿Por qué ahora y por qué aquí?

Está pasando, en mi opinión, porque creo que estamos siendo capaces de dejar de lado los complejos propios. Galicia siempre tuvo un talento musical increíble, realmente en todos los géneros, pero quizá faltaba apostar más por lo urbano en gallego, ya no solo por parte de los artistas sino también de los organizadores. Hay gente que lleva muchos años peleando y que tuvo que enfrentarse a una situación mucho menos favorable; siento que a día de hoy tenemos la suerte de recoger tanto nuestros propios frutos como parte de los que ellos sembraron.

Hoy nadie puede negar que el movimiento urbano en gallego está en auge, llena plazas y funciona como normalizador del idioma.

Ha nacido y sigue creciendo una generación de creadores, productores y artistas que estamos intentando hacer las cosas con mucha profesionalidad, trabajando duro y apoyándonos unos a otros. Hay hambre de demostrar que desde aquí se puede hacer música de club, de calle y de calidad que no tiene nada que envidiar a la que se hace fuera. Es nuestro momento.

 

En esa misma línea, el gallego está demostrando que encaja en cualquier estilo, con una eclosión de caras nuevas y géneros que históricamente no se planteaban desde nuestra lengua. ¿A qué crees tú que se debe ese cambio en la relación entre la música, el gallego y las nuevas generaciones?

Una vez más, creo que responde a la pérdida de cierto autoodio que nos pretendieron imponer; estamos consiguiendo cantar sin más pretextos que hacerlo desde nuestra realidad, en nuestro idioma, en cualquier género. Porque eso es lo natural. Yo crecí hablando gallego en Xinzo de Limia, es el idioma en el que vivo, en el que salgo de fiesta y en el que me expreso con los míos. ¿Por qué iba a cantar en otra lengua si esta es mi verdad?

Las generaciones más jóvenes ven esa naturalidad y conectan de inmediato. Ya no se ve el gallego como algo cerrado o puramente tradicional, sino como una lengua viva, rítmica y tan perfecta como cualquier otra para el reguetón, para el indie o para lo que haga falta. Creo que le da una autenticidad a la música que el público valora muchísimo.

 

Foto: Mario Moure

 

Llevas ya un largo recorrido sobre los escenarios y todo apunta a que el verano va a ser intenso. ¿Cuál fue hasta ahora el concierto que más te marcó y por qué? Y si puedes soñar sin límites, ¿cuál es el bolo que todavía no has tenido pero que ya tienes en la cabeza?

El concierto que más me marcó, sin ninguna duda, fue el de presentación de *Perreo Paradiso* en Santiago de Compostela. Ver la sala completamente a reventar y al público cantando a pleno pulmón las letras de canciones que apenas llevaban una semana en la calle fue algo muy impactante y emocionante, una locura que todavía me pone los pelos de punta.

Si tengo que soñar sin límites con el bolo del futuro… supongo que cualquier artista gallego sueña con triunfar en casa, pero también fuera. Poder cantar más allá de las fronteras de Galicia y sentir esa conexión con el público igual que yo la siento con grupos que cantan en inglés en grandes escenarios y festivales del panorama nacional o internacional sería increíble.

 

¿Cómo describirías tus conciertos a alguien que no tuvo la oportunidad de verte en directo?

Los describiría como una inyección de energía, sudor y desinhibición. No voy ahí arriba a posar ni a cantar por cumplir; voy a generar una comunión con el público porque yo soy el primero que está disfrutando, a bailar con ellos y a hacer que la sala se convierta en ese “Paraíso” de libertad del que hablan mis temas.

Es un show muy dinámico, muy intenso desde el primer momento en que empieza a sonar el violín y el discurso de bienvenida. Está pensado para que la gente salga de allí cansada de saltar pero con una sonrisa en la cara. Igual que el EP termina diciendo que “Esta vida pide outra”, el show está pensado para que cada persona del público salga pensando en el próximo concierto.

 

Foto: Mario Moure

 

Mirando hacia adelante, ¿en qué piensa el ‘niño del <3’ cuando mira hacia su futuro como artista?

Pues en seguir creciendo, dar pasos firmes y consolidar el camino que se está abriendo en la música urbana en gallego. Tengo claro que la escena actual tiene mucho más que aportar y, por lo que a mí respecta, ya estoy trabajando en música nueva.

Al final, el objetivo es trabajar al máximo para que el chico de 15 años que empezó a rapear en su habitación esté orgulloso de ver que estamos cumpliendo un sueño.

 

En la actualidad, ¿qué artista o grupo gallego nos recomendarías? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?

Soy muy repetitivo y siempre respondo lo mismo, pero recomendaría a cualquiera de mis amigos con los que suelo colaborar, porque veo el talento y el trabajo que hay detrás cada día.

Si tengo que decir nombres, que la gente le eche un ojo a lo que hacen Xián Pais o xmaseda65, que fueron los últimos en sacar trabajos. Hay mucho movimiento y muchísima calidad ahí fuera que merece ser escuchada.

 

Si abriésemos tu cuenta personal de Spotify, ¿qué escucharíamos? 100% sinceridad, 0% vergüenza.

Para responder, lo que hice fue justamente abrir Spotify, y me llevé una grata sorpresa al ver que en la página de inicio aparecen siempre trabajos de la gente que me rodea y que está trabajando duro.

Si me voy a los artistas más escuchados del último año, en lo más alto aparecen los ya mencionados Yung Beef y Dirty Suc. También hay sitio en el top 10 para The Rapants, Ortiga o La Zowi.

Al final depende mucho de la época en la que me encuentre también; no es la misma la música que escucho en verano que en carnaval y, aunque escucho géneros variados, al final lo mayoritario es lo urbano.

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