• GALEGO
  • ESPAÑOL
  • ENGLISH
     
  noticias  

PORTOSANTO: «NUNCA PENSAMOS QUE PODRÍA HABER TANTO SITIO PARA NOSOTROS»

PORTOSANTO: «NUNCA PENSAMOS QUE PODRÍA HABER TANTO SITIO PARA NOSOTROS»
1 JUNE 2026

Hay grupos que nacen para hacer canciones y otros que nacen porque hay amistades que siguen necesitando un lugar donde existir. En el caso de Portosanto, ambas cosas parecen ir de la mano. Formado por Anaís Fernández, Andrés Real, Nuno Pico, Simón Cuba y Xoel Xeada, el grupo reúne a los mismos cinco integrantes que años atrás dieron vida a Oh! Ayatollah, pero lo hace desde un punto de partida diferente: el de una banda que decide mirar hacia adelante sin renunciar a todo el camino recorrido.

Ten que haber un sitio para nós (Ernie Records, 2026), su primer disco, funciona precisamente como una búsqueda. A lo largo de diez canciones atravesadas por la amistad, la memoria, el paso del tiempo y la necesidad de seguir avanzando incluso cuando no hay respuestas claras, Portosanto construye un universo propio en el que conviven la épica de los relatos fundacionales y los pequeños gestos de la vida cotidiana. Un disco de pop de guitarras, melodías luminosas y emociones compartidas que entiende las canciones como un lugar de encuentro.

Hablamos con ellos sobre la historia que hay detrás de Portosanto, el final de Oh! Ayatollah, la convivencia con la trayectoria de Grande Amore, la construcción de su particular universo narrativo, el trabajo con Jacobo Naya en la producción del álbum y la importancia de seguir haciendo música juntos diez años después de que todo comenzase.

 

 

Foto: Marta Alborés

 

Antes de hablar de Portosanto, hay inevitablemente una historia previa: Oh! Ayatollah. ¿Qué recordáis de aquella primera etapa del grupo y del momento en el que empezasteis a hacer música juntos en Santiago hace 10 años? ¿Qué queda de aquellos chavales hoy?

Simón Cuba: Fue un poco filosofar a martillazos. Empezar un grupo con varios miembros aprendiendo a tocar su instrumento casi desde cero, queriendo hacer un montón de cosas distintas a la vez… Pero entonces ya estaba lo que seguimos teniendo ahora, que muchas veces en los ensayos nos cuesta encontrar tiempo para tocar entre tanta historia bizarra de Nuno y conversaciones varias.

 

 

Hay algo curioso en todo esto, y es que Portosanto nace con los mismos cinco integrantes de Oh! Ayatollah, pero al mismo tiempo da la sensación de querer empezar desde cero. ¿Por qué era importante construir algo nuevo y no simplemente retomar lo anterior?

Simón Cuba: En Oh! Ayatollah podía ocurrir casi cualquier cosa, tanto a nivel de estilo, producción o composiciones. Y ahora queríamos justo lo contrario, un proyecto muy centrado en el punto en común musical que tenemos los cinco, que es el pop de guitarras. Y siempre vimos que hacer lo de ahora dentro de lo de antes sería, de alguna forma, injusto con lo que fue Oh! Ayatollah.

 

En Nós Diario, Nuno Pico comentaba que llegasteis “demasiado pronto” entonces y ahora “demasiado tarde”. ¿Cómo vivís esa sensación de ir siempre un poco a contratiempo?

Simón Cuba: Pues bastante bien. Si nos dan a elegir, nos gustaría ser como Rodriguez y ser famosos en un sitio lejano y aleatorio antes que como Taylor Swift y llenar todos los estadios del mundo. Eso ya está muy visto.

 

Foto: Marta Alborés

 

Grande Amore, el proyecto de Nuno, apareció también durante estos años y acabó convirtiéndose en uno de los nombres centrales de la escena gallega actual, con todo lo que eso implica a nivel de conciertos y movimiento constante. ¿Cómo hacéis para organizar los tiempos de la banda y encontrar espacio para ensayar, componer o tocar juntos?

Simón Cuba: Lo de Nuno (aparte de la fama, que él sí que va a ser como Taylor Swift) no complica mucho más de lo que ya tenemos que gestionar cada uno con la vida adulta, el trabajo, etc. Lo peor es nuestro querido artista de las cuatro cuerdas, Andrés, que actualmente anda en más de diez grupos (o eso es lo que nos cuenta).

 

Hay una sensación bastante clara de querer escapar del tono más autobiográfico que tenían muchas letras de Oh! Ayatollah. ¿Necesitabais construir otra voz para poder seguir haciendo canciones?

Simón Cuba: No era una necesidad, sino una consecuencia lógica de dejar de ser unas alegorías con patas de la juventud infinita. A pesar de lo que parecía entonces, no conseguimos quedarnos para siempre en los veinte años.

Pero ahora es diferente: Portosanto will never die.

 

La historia alrededor del nombre que explicabais en vuestras redes (el naufragio de la Santa Carballido, la isla, la bandera, esa frase cosida con hilo azul y dorado) funciona casi como un mito fundacional del grupo. ¿En qué momento aparece todo ese universo narrativo? ¿Cómo decidís que Portosanto era el nombre que queríais para esta nueva etapa?

Simón Cuba: Lo de la historia y el nombre fue algo divertido. Se le apareció a Andrés una noche, después de una sobredosis de churrasco, como le gusta decir a él. Los demás nos limitamos a transcribirlo lo mejor que pudimos.

 

 

 

Esa frase cosida con hilo azul y dorado en la bandera, “ten que haber un sitio para nós”, también acabó siendo el título de vuestro primer trabajo como Portosanto. ¿Esa elección estuvo clara desde el principio?

Simón Cuba: Sí. Desde que Nuno terminó la letra (que es muy buena), vimos clarísimo que la canción era la síntesis de todo lo que queríamos contar con el proyecto.

 

 

Musicalmente, “Ten que haber un sitio para nós” suena muy compacto y muy consciente de lo que quiere ser: guitarras en primer plano, directo, pero al mismo tiempo muy melódico y emocional. ¿Sabíais que ese era el sonido al que queríais llegar?

Simón Cuba: Nosotros en ese tema fuimos un poco como cavernícolas sin uso de la palabra intentando dar señales de lo que queríamos a nuestro querido productor Jaco. Tiene un mérito enorme, primero por sacar algo en claro de las locuras que le dijimos y después por conseguir un sonido tan increíble.

 

Alrededor del grupo aparecen referencias como The Homens, Blur o The Strokes. ¿Sentís que algún artista concreto os influyó de manera más directa en este trabajo?

Simón Cuba: Los tres pueden estar presentes a partes iguales. Quizás se note un poco más lo de The Strokes, porque Xoel es probablemente la persona que más los ha escuchado en esta dimensión. Y este disco tiene mucho, mucho de Xoel.

 

Foto: Marta Alborés

 

A lo largo del disco aparecen constantemente ideas como la amistad, el paso del tiempo, la búsqueda de un lugar o la necesidad de seguir avanzando incluso sin certezas. ¿Hubo alguna frase, imagen o autor que funcionase como piedra angular para construir todo el universo lírico del álbum?

Simón Cuba: Nuno siempre sitúa esas referencias en Fernando Pessoa y Louise Glück. Anaís, en cambio, siempre dijo que Luis Enrique Martínez es el pensador de cabecera del grupo.

 

“Para sempre”, el primer tema del disco, comienza con una conversación que parece sacada de un grupo de WhatsApp entre amigos. ¿Qué buscabais empezando el álbum de una forma tan doméstica y cotidiana?

Simón Cuba: Pues la verdad: que llevamos siendo amigos muchos años, que hemos pasado por muchas cosas juntos y que queremos decirle al mundo que aquí estamos y aquí vamos a seguir.

 

 

 

Foto: Marta Alborés

 

En “Un novo mundo” aparecen versos como “non vai ser perfecto, pero estamos todos xuntos” o “o futuro é noso, aínda que non sexa xusto”. ¿Era importante para vosotros transmitir esta idea de esperanza, incluso hablando de un naufragio?

Simón Cuba: Es que lo importante no es el naufragio. Lo importante es lo que vino justo después: el renacimiento. Eso es Portosanto para nosotros en muchos sentidos.

 

 

Por el álbum también sobrevuela cierta nostalgia y la sensación de que hay cosas que inevitablemente se pierden: “todo vai pasar, tamén o amor, ás cinzas do outro mundo”, canta “As Cinzas”. ¿Cómo fue trabajar con esa tensión entre la esperanza y la ausencia dentro del mismo disco?

Simón Cuba: Así ha sido siempre andar con Nuno. Y nosotros, afortunados y encantados.

 

 

Siendo cinco personas diferentes, con criterio y gustos distintos, ¿cómo es el proceso de ponerlo todo en común hasta llegar al resultado final? ¿Cómo funcionáis internamente?

Simón Cuba: Las canciones de Portosanto fueron las obras más colectivas que hicimos nunca. Desde el principio teníamos muy claro hacia dónde queríamos llevar el proyecto. Eso sí, todas las canciones partieron en mayor o menor medida de una idea de Xoel, que es el mejor.

 

Foto: Marta Alborés

 

La nota de prensa que acompaña “Vinte de agosto” cuenta que durante una cena de la grabación Nuno pronunció casi sin querer “fenildimetilpirazolona metilamino metasulfonato de sodio” —una frase que Xoel reconoció de un mediodía de 2003 en un colegio de Vigo— y que ambos acabasteis llorando abrazados encima de una mesa. ¿Supisteis inmediatamente que esa historia tenía que formar parte del proyecto?

Simón Cuba: El resultado final de esa historia fue un trayecto en Uber en el que ninguno de nosotros consiguió terminar una frase entera sin empezar a llorar de la risa. Fue un momento tan genuino y auténtico que incluso nos planteamos si tenía sentido seguir con el grupo, sabiendo que nunca nada sería mejor.

 

En el videoclip de este tema, dirigido por Xaime Miranda, hay una idea muy clara de grupo avanzando unido hacia un lugar desconocido. ¿Cómo fue trasladar una canción tan anclada en un momento íntimo y casi privado a algo visual y compartido?

Simón Cuba: Ya con Oh! Ayatollah trabajábamos siempre con Xaime en los vídeos y, después de tantos años, seguimos sin poder acercarnos al secreto de su genio. Es como lo que decía Stanley Kubrick de las películas, que ponerlas en palabras era injusto e incompleto. Pues así es Xaime.

 

 

La producción de este trabajo está firmada por Jacobo Naya en Casa Talisio. ¿Cómo llegáis a él? ¿Por qué queríais que este disco estuviese en sus manos?

Simón Cuba: Aquí confiamos ciegamente en Nuno y en la muy buena experiencia que había tenido trabajando con él. Y desde el primer momento la conexión personal fue muy buena, así que todo fue muy rodado.

 

¿Qué cosas aparecieron en el disco gracias a su mirada y que probablemente no habrían existido de otra manera?

Simón Cuba: Él, además de cómo suena todo, hizo sobre todo un gran trabajo ordenando las canciones. La mayoría de las ideas musicales ya estaban en nuestras demos, lo que pasa es que muchas veces estaban enterradas entre cambios de partes demasiado pitagóricos. Pero hizo tanto y tantas cosas bien que es muy complicado destacar algo concreto.

 

El disco sale a través de Ernie Records, un sello que en los últimos años ha construido un catálogo muy particular. ¿Qué ha supuesto para vosotros contar con ese respaldo?

Simón Cuba: De momento está siendo espectacular, haciendo un par de sold outs en los primeros conciertos y teniendo mucha presencia en muchos sitios. Estamos como queremos con Josiño.

 

Nuno comentaba que esta es la primera vez en mucho tiempo que concibe el lanzamiento de algo hecho “como hobby, pero en el mejor sentido de la palabra”, muy diferente a cualquier lanzamiento de Grande Amore. ¿Os reconocéis también los demás en esa sensación o cada uno llegó a este disco desde un lugar distinto?

Simón Cuba: Sí, estamos así porque realmente para los demás la música siempre fue eso. Una excusa para pasarlo bien y estar juntos.

 

Foto: Marta Alborés

 

La crónica de Mondo Sonoro del concierto en la Mardi Gras habla de “cinco amigos que decidieron estirar el tiempo juntos a través de la música” y de que el directo es “quizá” vuestro “mejor argumento”. ¿Cómo es subirse al escenario juntos después de todo este tiempo? ¿En qué se diferencia esto de lo que era Oh! Ayatollah en vivo?

Simón Cuba: Sonará a tópico ñoño, pero realmente es como si no hubiese pasado nada de tiempo entre una cosa y otra. Y de diferente… Oh! Ayatollah era bastante más performático (en muchos sentidos de la palabra).

 

¿Alguna fecha próxima que debamos apuntar en la agenda?

Simón Cuba: El 13 de junio, en el Surfing The Lérez, batiendo nuestro récord de tocar más tarde: a las doce de la noche. Vamos a hacer las delicias de las decenas de personas que se agolpen en el escenario pequeño, ya veréis.

 

La “Primera Gira de Despedida” juega mucho con el humor, pero al mismo tiempo deja entrever cierta conciencia de que los proyectos pueden ser frágiles y temporales. ¿Hay algo de verdad detrás de esa broma?

Simón Cuba: ¿Broma? ¿Qué broma?

 

Foto: Marta Alborés

 

Después de todo, ¿sentís que sigue habiendo un sitio para vosotros?

Simón Cuba: La verdad es que después de este mes podemos decir que nunca pensamos que podría haber tanto sitio.

 

¿Qué artista o grupo gallego nos recomendaríais? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?

Simón Cuba: Otro de los grupos de cabecera que tuvimos siempre: Esposa.

 

Y si abriésemos vuestras cuentas personales de Spotify, ¿qué escucharíamos? 100% sinceridad, 0% vergüenza.

Simón Cuba: Toda la música que puede existir entre la banda sonora de K-Pop Demon Hunters y el All Right Chicago de Heredeiros da Crus.

 

Si tuvieseis que escoger una sola canción de vuestra discografía (un único tema entre todos), ¿cuál elegiríais y por qué? [Con las respuestas a esta pregunta de todos los artistas y grupos de la semana de 2026 haremos un artículo/lista a final de año en la web (y llevaremos la lista también a Spotify)].

Simón Cuba: “Á caza do Dr. Xeada”, por supuesto. Cuando la grabamos pensábamos que sería el patito feo del disco, pero la gente cada día está más a tope con ella. Y nosotros living, claro.

 

  noticias