• GALEGO
  • ESPAÑOL
  • ENGLISH
     
  noticias  

NÜCA: «COMPONER ‘NIKÉ’ FUE COMO PINTAR UN BODEGÓN, PERO A BASE DE NOTAS Y RUIDOS»

NÜCA: «COMPONER ‘NIKÉ’ FUE COMO PINTAR UN BODEGÓN, PERO A BASE DE NOTAS Y RUIDOS»
25 JANUARY 2021

Pablo Sáenz Carballeira para los conocidos, Nüca para nosotros, los amigos; compuesto de capas, capas y más capas de loops infinitos de electrónica. Tras dejar su huella en Omadroma, Vale!Gringo o World Rally Boys, el de Ferrol vuela solo con Nüca, un proyecto que deja entrever ese pasado musical ligado al kautrock, postpunk o shoegaze, combinado con el presente, un presente donde esos primeros pasos se mezclan con inquietudes cercanas al IDM, ambient, deep house y a la música experimental.

Meses después de debutar en el mercado discográfico, el 27 de marzo de 2020 nada más y nada menos, el artista ferrolano lanzaba un nuevo EP, Niké (Ferror Records, 2020); una colección de cuatro cortes de temática diversa envueltas en una representación alegórica, y desordenada, de las cuatro estaciones.

 

 

Aunque ahora presentas Nüca como tu alter ego musical, sabemos que eres un viejo conocido de la escena musical ferrolana y compostelana. ¿Cómo recuerdas tus comienzos? ¿Y tu primer contacto con la música?

Nüca: «Recuerdo un comienzo muy diferente a mi trayectoria actual, ligado al postpunk, al stoner y al trip hop. Me gustaba mucho el skate, jugaba al Tony Hawk’s Pro Skater y veía muchos vídeos de profesionales; los skaters con mucho flow que empleaban temas de trip hop de Nujabes, MF Doom, Rjd2 para acompañar sus acrobacias me apasionaban. Después buscaba en la red o compartía cedés con mis colegas y así comencé a formar mi biblioteca musical.

Después llegaría hasta el hardcore punk, al garage sueco y la Black Sabbath en mi etapa más rebelde, en la que decidí pedirle la guitarra prestada a mi primo y, después de probarla dos semanas, compré el mismo modelo (Epiphone Lees Paul), practiqué y decidí montar una banda. Paralelamente me encantaban las bandas sonoras épicas de los videojuegos, Nobuo Uematsu o Koji Kondo como principales referentes.

Todos estos referentes tan dispares empezaron la ensamblarse en mi cabeza de manera casi inconsciente. Posteriormente llegaría la onda del Galician Bizarre, y allí comencé a acudir a los concis y haciendo amistades y absorbiendo estilos e influencias como si fuera una esponja».

 

Entre los anteriores proyectos encontramos la mezcla noise y shoegaze de Omadroma, previa al postpunk bizarro de Bono! Gringo y la electrónica de World Rally Boys. ¿Qué huella dirías que dejaron estos en Nüca?

Nüca: «Con Omadroma aprendí a disfrutar la idea del muro de sonido que caracteriza el shoegaze: como un enorme bloque sonoro que sale de los altavoces e invade todo el cuerpo, desde los pies hasta la nüca y también la magia del reverb en las frecuencias más agudas; además los integrantes del grupo me animaron a comprar mi primera ocho pistas y grabar todas las ideas que se me ocurrían, a escucharlas detenidamente y así mejorar y perfilar mi sonido.

Con Vale!Gringo aprendí a eliminar mis prejuicios musicales e intentar tocar todos los palos, además aprendí a hacer líneas de bajo bailongas y pegadizas, estilo que a día de hoy mantengo en la composición de graves, aunque ahora las haga con un monologue en vez de con un bajo.

Con WRB llegaría el salto a emplear sintes y cajas de ritmos, y sobre todo capté la idea de que un kick potente integrado con una sólida línea de graves constituyen un factor decisivo para que una canción haga que bailes cuando la escuchas».

 

 

Un montón de cables, formas de onda, envolventes, osciladores, generadores de ruido, conceptos de acústica… ¿Cómo alguien supera esa primera impresión y se adentra en el complejo mundo de la síntesis? ¿Cómo lo has hecho tú?

Nüca: «¡Empezando la casa por el suelo! Compré un sinte, un looper y una caja de ritmos, un set sencillo, y le dediqué tantas horas como pude; de esa forma comencé a dominar mis máquinas.

Cuando ya dominas un módulo, vas la por el siguiente, y casi inconscientemente tienes después en tu paleta musical un montón de recursos que antes no tenías. En cuanto crees que estás aburrido de una máquina, buscas otra que pueda satisfacer tu curiosidad musical, vendes la anterior máquina e intentas juntar el dinero para comprar la siguiente. Y lo más importante es que no puedes estancarte; si ya no es divertido tienes que buscar un nuevo componente, una nueva técnica o un nuevo método que haga que lo que estás creando sea entretenido para ti. Tienes que ser muy melómano, y ya el mundo de la producción y mezcla, así como el diseño de sonido, exige mucha disciplina y dedicación, ¡pero da recompensas!».

 

 

Tus influencias bailan entre Aphex Twin, Autechre o Boards of Canada, ¿y tú inspiración? ¿Qué, o quién, inspira a Nüca a la hora de componer?

Nüca: «Las emociones personales que siento. La música electrónica en particular casi nunca cuenta una historia, o hace referencia a un personaje, sino que te alegra, te deprime, te enfada… en definitiva, despierta una emoción en ti.

En mis primeros proyectos buscaba crear una experiencia dinámica para la persona que la escuchaba, hacía las canciones que me gustaría escuchar en el club, pero con un matiz: que el cuerpo bailara y la mente pensara. Ahora invertí los factores, busco en las composiciones que sea la mente a que baile, mientras que el cuerpo [sea el que] se relaje y piense, o susciten estas emociones. Como una música que no tienes que analizar, sino simplemente escucharla para disfrutarla realmente».

 

Bebes del kraut y el shoegaze más clásico, estilos que con maestría mezclas con el deep house, el ambient e incluso ritmos latinos. ¿Cómo fue la evolución hasta alcanzar el sonido que te define en la actualidad?

Nüca: «Del kraut cogí la idea del loop, esa repetición circular que hace que entres en trance, como si de un mantra se tratase, te olvidas de lo que estás escuchando, y no percibes los matices de cada progresión, como si fuese una especie de hipnosis.

Del shoegaze cogí la percepción del muro de sonido y la adicción a escuchar la música a altos volúmenes —mucho ojo con esto, hay que cuidar los oídos, que son para toda la vida [risas]—. Conseguir empastar los espectros de frecuencias graves, medias y agudas en un único bloque gigantesco del que disfrutar en un de mis conciertos.

Tanto del deep house como de los ritmos latinos tomé el enfoque de hacer música que pueda bailarse. Citando a un colega: “aquí estás tú, delante de la discoteca con la cabeza metida en el altavoz y moviendo el cuerpo como un loco al sonido de ese bombo, ¿no deberías hacer música que evoque esta situación?”.

Del ambient cogí la idea del colchón de sintes agudos y medios. Mucho delay y reverb, sintes que se acercan al sonido, que a nivel técnico se conocen como pads, dulces y relajantes que llenan los huecos del esqueleto minimalista que caracteriza los temas de electrónica.

Teniendo todos estos matices, se puede ver que son todos muy compatibles y fáciles de consolidar en la música que hago. Con mucho trabajo y dedicación, el resto salió solo».

 

 

Niké (Ferror Records, 2020) es tu último trabajo, cuatro cortes que componen una alegoría desordenada de las cuatro estaciones. ¿Cómo fue el proceso creativo?

Nüca: «Fue como pintar un bodegón, pero a base de notas y ruidos. Empecé por “Deep Cumbia” resucitando una idea vieja que tenía casi olvidada, en la que intentaba hacer una cumbia con sintetizadores, y metiéndole un sólido kick de deep house. Después “Niké” surgió de un experimento con los glitcheos que hice apretando los chichones de los cacharros, y tras escuchar los ruidos rotos y los crujientes que conseguí sacar, le metí como contraste la melodía más suave y melosa que conseguí componer.

“Mareo” comenzó con esa melodía que parece sacada de un videojuego, con ese tono épico y motivante que intenta representar la fuerza que haces para contener la primera arcada cuando estás mareadx, para terminar en ese bucle diabólico que sigue en la siguiente parte del tema, ansiedad y malestar hecha música. “Pájaro” surgió del riff de guitarra que sale la mitad del tema, y en cuanto al ritmo y sintes, me inspiré mucho en Jdilla y el trip hop más experimental.

El proceso de mezcla me lo tomé como un boletín de ejercicios; buscaba tutoriales en la red, y cada nuevo truco, técnica o mecánica la ponía en práctica en el reaper, después evaluaba si la técnica empleada mejoraba o empeoraba el proyecto. Después escuché el trabajo de Juait, Spinal Sound, como ingeniero de masterización, el espectro 3D y el chute de graves que conseguía aportar a los temas, y decidí ponerme en contacto con él para darle la pincelada final al trabajo».

 

 

Comienzas en verano de “Deep Cumbia” y finalizas en invierno de “Pájaro”, ¿por qué escogiste las cuatro estaciones como tema?

Nüca: «En cada estación del año hay diferentes temperaturas, niveles de luz y, a nivel personal, estás con diferentes ocupaciones. La naturaleza cambia mucho en general, y todos estos cambios de percepciones hacen que experimentes sensaciones muy dispares según en qué estación te encuentres.

Son estas sensaciones las que inspiran las canciones que hago. “Deep cumbia” surge de una idea antigua, inspirada en las fiestas en la playa, y readaptada al estilo que llevo actualmente. “Niké” es como una balada a la que añadí mucho dinamismo rítmico, como algo bonito que florece en tan sólo cinco minutos de track. Con “Mareo” llegaba el frío, la vuelta al trabajo, al estrés y al ritmo frenético de la ciudad. Por último, a “Pájaro” le atribuí un carácter gélido y depresivo con delays, sintes cristalizados, acompañados de una guitarra arpegiada muy postrockera, para darle ese carácter que tiene el invierno para mí».

 

 

«En una casa de la playa de Doniños (Ferrol)» como estudio, el EP fue grabado y mezclado por ti mismo entre abril y mayo, durante la (¿primera?) cuarentena. ¿Qué significado tiene para ti la autoproducción? ¿Es una cuestión de libertad creativa o tiene que ver más con cuestiones de tipo práctico?

Nüca: «Un poco de las dos. El presupuesto para grabar Niké era muy bajo; en ese aspecto, la autoedición resulta más accesible. Otro factor de peso es la manera de que puedes regrabarte las veces que tú quieras, aprender a emplear técnicas de edición de forma creativa, y aprendes a definir de una manera eficaz tu sonido. En estudio profesional sueles gastar mucho más dinero, y el resultado final se ve alterado por el técnico que trabaja tu obra.

Me considero ahora mismo más productor que músico la verdad, y como tal, la autoproducción es la herramienta de trabajo principal».

 

En la mitología griega, Niké es la diosa de la victoria, ¿es así como ves este trabajo? ¿Como un triunfo por llegar hasta noviembre 2020, o hay otra explicación detrás de la elección del título?

Nüca: «Otra explicación es que coincide con el nombre de la gata de mi hermana. Cuando escojo mis nombres, me centro en los fonemas, en cómo suena la palabra, en el carácter musical que poseen. Suelo escoger palabras muy cortas y directas, que resuenen, resulten fáciles de recordar.

Aun así, las victorias siempre me parecieron representaciones artísticas muy llamativas y exuberantes. Y ya que el nombre fue el último que puse en la obra, tal vez sí que celebra en cierto modo el fin del proyecto creativo».

 

 

El EP viene envuelto en una obra de la artista gráfica Teresa Ferreiro, quien representó cada tema, cada estación en los cuatro círculos, que rodean a un principal, que apreciamos en la portada. ¿Qué se esconde tras este colorido diseño? ¿Algún significado simbólico?

Nüca: «Realmente esa interpretación de las estaciones en los círculos la comenté yo a posteriori. Cuando le hice el encargo a Teresa, le di un par de pautas iniciales como ayuda para hacer la obra, pero preferí que le aportase su carácter personal, vine el resto de las obras que tenía en la red, y comentamos qué recursos nos interesaban más. En menos de una semana ya tenía la portada hecha, y quedé contento con el resultado. Al darle esta libertad creativa, creo que el significado simbólico, si es que lo tiene, debe conocerlo solo ella».

 

La cubierta de Gnosis (2020), tu anterior EP, estaba diseñada por Leo Sousa (que va camino de convertirse en un clásico del diseño de portadas). Parece que para ti es importante toda la parte gráfica… ¿Cómo eliges quien «viste» tus trabajos?

Nüca: «Realmente los escojo por criterios personales, debo destacar que también son gente muy vinculada a la escena musical gallega —tanto Leo con sus innumerables proyectos, entre los que destaco Monstruo o FIGA, como Teresa como DJ y tripulante de Ruido de Fondo— por lo que prefiero trabajar con artistas gráficos con interés en la música electrónica que hago, y además prefiero que el diseño lo hagan ellxs, reinterpretando dos pautas como mucho. De esta forma, se integran en un mismo conjunto una obra pictórica y musical, y creo que así lucen mucho más».

 

 

Niké puede que sea tu trabajo más reciente, pero no es el único que nos dejaste en 2020; acompaña a otro EP y un par de singles más. ¿Por qué la decisión de lanzar pequeñas píldoras y no recogerlas en un largo?

Nüca: «Principalmente por la velocidad del consumo musical digital de estos tiempos. A día de hoy, poca gente escucha un LP de principio a fin, sino que escuchas este tema de este artista, este tema de otro… y también los temas que salen en Niké y Gnosis tienen una continuidad, un punto en común. De momento no me termina de gustar hacer la idea de recopilatorios… todo esto sumado a que tiendo a autoproducirme y a tener un tema cada semana, ¡alguno tendría que ver la luz de alguna manera!».

 

Al hilo, ¿sueles ser tan prolífico o fue este un efecto secundario del confinamiento por la COVID-19??

Nüca: «Mi productividad no se vio alterada, pero mi manera de trabajar sí. Antes procuraba preparar el formato directo, buscar conciertos y preparar el set o la selección de temas para llevarlos al escenario. Con la pandemia, al no tener esa vía creativa abierta, decidí sumergirme en el entorno de la producción y convertirme en un músico de estudio. De hecho hay temas que aún no vieron la luz en un directo, como “Pájaro”».

 

El disco fue publicado bajo el sello gallego, y «paisano» tuyo, Ferror Records, que nace con el propósito de dar salida a las propuestas musicales y culturales desde la militancia y la autoxestión. ¡Cómo llegaste hasta ellos y cómo está siendo la experiencia?

Nüca: «Principalmente mi contacto fue por Serxio, Agostinho DJ, y miembro de Carrero Bianco y Technnochico; en la vieja normalidad, solía frecuentar el Manchita Cosa de Ferrol, donde es DJ residente. Después, cuando Nacho Grueiro, dueño de la Sala Ruído, decidía hacer noches de electrónica en su sala, se ponía en contacto con nosotros para llenar el cartel, y así empezamos a establecer lazos, mirábamos cómo tocar en locales por Compostela, y otras ciudades… Posteriormente conocería a Fernando, lo que me ayudó a tener contacto con revistas y plataformas virtuales para promocionar este trabajo.

La experiencia está siendo muy grata la verdad, me están ayudando mucho a que mi música llegue a más gente. Esperemos que la situación mejore o nos adaptemos bien en un futuro para volver a hacer conciertos y pinchadas de una manera segura».

 

 

No podemos dejar de preguntar, como curiosidad, ¿por qué «nuca»? ¿Y por qué con diéresis?

Nüca: «Porque hace dos años estaba de moda llamarse con nombres de partes del cuerpo (Músculo!, Cuello, Rótula y un largo etc.) [risas]. Principalmente fue un nombre rescatado de una brainstorm que hice con Lúa Gándara cuando estábamos comenzando con Pasodoble, proyecto que no salió adelante. Me pareció un nombre corto y directo, e ideal para que cuando la gente mencionara esa parte del cuerpo le viniera a la mente este proyecto. La diéresis, además de dibujar con la “u” una cara feliz, hace un distintivo para poder encontrar referencias a la obra en los buscadores (creo que hay un grupo latinoamericano de hard rock que se llama Nuca, además)».

 

Ya estamos en 2021, pero la vuelta a los escenarios de manera «regular» está siendo compleja aún con restricciones de aforo, mascarilla, protocolos… ¿Cómo lo estás llevando? ¿Qué podremos esperar de un directo de Nüca.

Nüca: «Llevo sin tocar en directo con público desde 2019, y la verdad es que he guardado los aparatos analógicos en casa. Me pasé a la labor del músico de estudio, y pese a que se me presentaron iniciativas estupendas para tocar en streaming, como la que me brindaron las compas del proyecto Aquí Non Pasa Nada, la vuelta a los escenarios consiste en un duro trabajo de organización de tu propio evento buscando patrocinio de marcas, empresas y colectivos, o apoyo de los Ayuntamientos, los cuales tienen que asumir el riesgo de que el evento no resulte rentable o haya otros problemas. Además, la restricción de movilidad por zonas y la reducción del aforo complican mucho la situación.

Aun así, estoy luchando por poder estrenar Niké en directo y con público. Para esto, y asumiendo que el público no podrá bailar en mis conciertos hasta dentro de mucho, pretendo llenar este hueco con un contenido visual mediante proyecciones y luces, y que haga que lxs asistentes al espectáculo disfruten del dinamismo de mis composiciones, aunque sea en una silla. Tengo muchas ganas de volver a tocar en directo ¡sea como sea!».

 

 

Y ya que hablamos de directo, ¿podrías describirnos como es tu live set, todos esos aparatos que te acompañan en el escenario? ¿Eres más de hardware o de software en un portátil? ¿Más analógico, más digital…?

Nüca: «Hardware exclusivamente, no llevo ordenador. El núcleo del set es un looper que permite hacer polifonías con un siente analógico, así como coros de voces y bucles de rasgueos de guitarra; que manda el tempo por MIDI la una tr808 y a un siente de graves; todo esto llega a los altavoces a través de una mixer. Hasta ahora es el formato que tengo empleado, pero como aprendí a usar el portátil como mixer durante la cuarentena, no descarto incluirlo al final de la cadena para mejorar este sonido, y meterle algunos trucos de música electrónica; sidechain para que el bombo y el bajo que comparten frecuencias no se solapen, o algún delay o filtro más complejo».

 

En la actualidad, ¿qué artista el grupo gallego nos recomendarías? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?

Nüca: «Destaco a los siguientes, en ningún orden en particular: Purila Sniper, dúo gallego afincado en Barcelona; Pálida, Músculo!, RAM, Yugen Kala, Dinner for 7, F.I.G.A, Isla Canela y Speed Gonzales; y si me permitís mencionar a un dúo asturiano: Jus Kno’. ¡No puedo escoger un favorito entre ellos!».

 

Si abriésemos tu cuenta personal de Spotify, ¿qué escucharíamos? 100% Sinceridad – 0% Vergüenza.

Nüca: «Tengo hechas unas cuantas listas para llegar antes al estilo de música que quiero escuchar, con los siguientes títulos: “Colegas haciendo electrónica”; “Lofi Chill beats to relax and study”, trip hop muy ambiental; “ Modernadas” (Fase Nuova, Triángulo de Amor Bizarro, Pony Bravo); “IDM” (Aphex Twin, Boards of Canada, temas de la discográfica CPU Records), “Electropunk” (Suicide, Clark) o “Experimental/ Drone” (Oval, Sun Lo))), GAS, Loscil).

Y si lo de 0% vergüenza es por buscar las cosquillas, tengo una lista que se llama “El Dosmileo” que tiene de cuatro primeros tracks: “My favourite Game”, “Fly Away”, “Galvanize” de los Chemical Brothers y “Jerk It Out”… ya intuís de que palo va [risas]».

 

  noticias