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DE NINGHURES: «HACEMOS MÚSICA CON CONCIENCIA Y CONSCIENCIA GALLEGA, CON LOS PIES CLAVADOS EN EL PAÍS Y LOS BRAZOS ABIERTOS A LO QUE VENGA»

DE NINGHURES: «HACEMOS MÚSICA CON CONCIENCIA Y CONSCIENCIA GALLEGA, CON LOS PIES CLAVADOS EN EL PAÍS Y LOS BRAZOS ABIERTOS A LO QUE VENGA»
31 OCTOBER 2022

De aquella «amistad a primera vista» en una foliada han pasado cinco años; cinco años en los que estos siete músicos gallegos han pasado de tocar en fiestas populares a hacerlo en festivales y a grabar su primer trabajo de estudio. Aldara Palmeiro, Hadrián García, Marta Álvarez, Manuel Lucas, Manuel Fernández, Adrián Méndez y Tomé Mouriño son De Ninghures, banda de nuevo folk gallego que nace con la intención de compartir su forma de mantener con vida la música tradicional en tiempos de globalización.

Tras unos años a la búsqueda de sonidos y sensaciones, De Ninghures debuta con Aquí (2022), una cuidada selección de 11 temas tanto de composición propia como de arreglos sobre melodías de piezas tradicionales, con influencias de músicas del mundo, desde merengue hasta rock del desierto.

 

 

Foto © Manuel Lucas Mariño

 

La primera vez que escuchamos a (sona) De Ninghures fue en la Foliada de Melide 2018. ¿Cómo surgió el encuentro?

Hadrián García: «Pues todo empezó en la Foliada de A Fonsagrada en el 2017 donde algunos de nosotros participamos con dos formaciones distintas y acabamos tocando todos juntos. De esa reunión entre la Sona de Berghantiños y los De Ningures surge la (Sona) de Ninghures que luego derivaría en De Ninghures».

Aldara Palmeiro: «Aquel día de la fiesta aluciné con la gente de Carballo y de A Fonsagrada que están hoy en el grupo. Yo llevaba poco tiempo en el mundo de las foliadas y verlos tocar y bailar de aquella manera es algo que probablemente nunca olvide. Semanas más tarde nos pusimos en contacto unos con otros y decidimos juntarnos para tocar en la Foliada de Melide».

Marta Álvarez: ¡La verdad es que creo que lo nuestro fue amistad a primera vista! Solo nos hizo falta una foliada para querer andarlas todas, y la mejor manera fue juntándonos».

 

Por cierto, siendo gallegos que hacen música de raíz, da la sensación de que vuestro grupo sí viene de algún lado. Entonces, ¿por qué De Ninghures? ¿De dónde sale el nombre?

Aldara: «En el grupo hay gente de Compostela, de A Fonsagrada y de Carballo, así que nos hacía gracia decir que no éramos de ningún lado. Lo de los ensayos ya no era tan gracioso...».

Marta: «Y eso que llegamos a ser 14 en el grupo ¡con más localizaciones! Rianxo y Baralla también formaban parte de aquel “ninghures” al que hacía referencia el nombre».

Hadrián: «Hay que decir que dimos protagonismo a las variedades de la lengua añadiéndole el dígrafo de la gheada, aún con el riesgo de que luego salgan mil versiones de nuestro nombre y todas ellas sin ese /gh/».

 

A lo largo de estos cuatro años pasasteis de tocar en foliadas a subir a las tablas de festivales y grabar un disco. ¿Diríais que, a pesar de ir teniendo públicos más amplios, De Ninghures sigue teniendo esa tan característica esencia «fresca»?

Marta: «Realmente no es el hecho de tocar en foliadas o en escenarios lo que más nos importa, sino lo que hacemos en sí. Intentamos buscar algo nuevo en cada tema que arreglamos, y quizás eso es lo que nosotros etiquetamos como “fresco”».

Aldara: «Tocar en las foliadas implica que el baile sea protagonista en los arreglos de los temas, y es algo en lo que pensamos mucho cuando hacemos música.

Esa esencia “fresca” creo que viene de ser gente joven que escucha música de diferentes estilos y se deja influenciar (in)voluntariamente por estilos más actuales, que a priori no tienen mucho que ver con el folk gallego. Al final, nosotros también escuchamos Muse, Rosalía o Bad Bunny».

 

 

Gente joven disfrutando de la música tradicional en un mundo lleno de influencias cada vez más globalizadas... ¿cuál diríais que es la filosofía de De Ninghures como grupo?

Hadrián: «De Ninghures es hijo de su tiempo. Estamos viviendo un momento donde, a pesar de parecer que todo se globaliza y unifica, la cultura de raíz consigue adaptarse a los nuevos tiempos, ser un elemento diferencial y, sobre todo, seguir viva».

Marta: «Sí, realmente creo que nuestra principal filosofía es mantener esa música, jugar con ella, y, sobre todo, disfrutar de ella. No deja de ser algo nuestro por lo que, inevitablemente, sentimos la necesidad de cuidarlo y enseñárselo a la gente que nos rodea».

De hecho, siempre que llevamos a un amigo o familiar a una foliada o concierto de este estilo, ¡todo el mundo repite!».

Aldara: «Incluso aquellas personas que nada tienen que ver con el mundo tradicional acaban enganchándose al baile, a la música y a las fiestas más nuestras. Podríamos decir que se nos da bien “enganchar” a la gente joven a estos ambientes».

 

Os autodefinís como banda de nuevo folk gallego», ¿con qué más estilos os sentís identificados?

Aldara: «Músicas del mundo podría encajar bastante bien. Al final, en nuestro álbum encuentras un tango, un merengue, una chacarera, un 7/8... Ritmos y estilos que son raíz en otras partes del mundo».

Hadrián: «El origen también es novedad, por lo que la propia música tradicional, las piezas de los viejos gaiteros y lo que escuchamos en cada ruada a la que vamos suena también en este disco».

 

De Ninghures no Festigal. Foto © Breogán Martínez Gómez

 

Y, si hablamos de influencias, ¿a quién señalaríais?

Aldara: «Musicalmente hablando, yo me inspiro mucho en Os d’Abaixo, A Banda das Crechas, Caldo, Berrogüetto, Guadi, Fuxan os Ventos... Aunque también hay otros artistas de los que puedo coger ideas, esas diría que son las influencias principales de De Ninghures».

Hadrián: «En la parte que me toca, que es el clarinete, miro mucho hacia los cuartetos tradicionales, como los Queixas de Ordes. Obviamente, grupos referentes del folk gallego como Cuarteto Caramuxo o Tiruleque, pero también destaco a los bretones Fleuves, Ossian, Taouk Trio y alguna influencia de los Balcanes, como el albanés Thoma Loli».

 

Últimamente escuchamos proyectos como Baiuca, crnds o Tanxugueiras, artistas y grupos que basan sus composiciones en los cantares tradicionales y los mezclan con estilos contemporáneos, como la electrónica. ¿Qué pensáis de esta «renovación» de nuestra música?

Hadrián: «Esta “renovación” es necesaria y natural. La música tradicional lleva adaptándose siglos a los nuevos contextos culturales y encontrando su espacio, llegando de este modo a públicos muy variados».

Aldara: «Quizás en nuestro caso la mezcla con lo electrónico no es tan evidente, pero también se puede escuchar en algún momento un bajo propio del rock o filtros de frecuencias. En cualquier caso, estamos totalmente a favor de ese cambio en nuestras músicas tradicionales: ¡somos fans de cualquiera de esos artistazos!».

Marta: «En esencia esa también es nuestra premisa. En nuestro disco intentamos mostrar influencias y mezclas con otras ramas o estilos musicales, pero en todas las piezas existe un componente tradicional del que parten».

 

En De Ninghures escuchamos instrumentos muy variados. ¿Es así de variada vuestra formación musical individual? ¿Qué diferencias creéis que aporta a un músico una formación de conservatorio y una de asociación cultural o similar?

Hadrián: «El origen y los caminos pueden ser variados, pero el destino es común. En nuestro grupo encontramos distintas vías de acercarnos a la música patrimonial, pero todos acabamos llegando a ella, bien sea desde la transmisión intergeneracional o los que le cayó un buen día un disco de Fuxan os Ventos, Milladoiro o Berrogüetto en las manos».

Aldara: «Provenir de diferentes formaciones no hizo otra cosa sino enriquecer el proyecto. Yo, que vengo del conservatorio, hay veces que me atranco con algo a lo que le encuentra solución Hadrián en un minuto, cuya formación está ligada a las asociaciones culturales; y viceversa también pasa (¡espero!)».

 

De Ninghures no Festigal. Foto © Breogán Martínez Gómez

 

Uno de esos instrumentos es el peitoque. ¿Cómo lo descubristeis?

Aldara: «El peitoque es un instrumento de percusión que patentó el artesano y amigo Sito Carracedo. Nos lo presentó Manu, el guitarrista, y acabamos teniendo mucho trato con él: tocamos muchas veces juntos, vamos por su taller, nos ajusta los peitoques para que suenen bien... Para que os hagáis una idea, su tono de llamada es nuestra canción “Ézaro”».

Marta: «También Manu toca en el grupo la viola caipira, un instrumento de origen brasileño con una sonoridad muy alegre y abierta. Se la vio por primera vez al maestro Sérgio Tannus y a Xan Fuertes, componente de Fuxan os Ventos. Desde hace unos años se encarga de tropicalizar nuestros temas».

Hadrián: «Hablando de tropicalidad, en la percusión de este disco incluimos unos bongós para naturalizar los merengues y también cruzamos de nuevo el atlántico usando el bodhrán, un tambor de origen irlandés».

 

Después de tanto tiempo compartiendo vuestra música por fiestas, ruadas y polavilas, estáis presentando vuestro álbum debut, Aquí (2022). Además de por petición popular, ¿cómo surgió la idea de este primer disco?

Marta: «La verdad es que después de dos años de pandemia, sin apenas vernos y tocar juntos, no queríamos que todo lo que llevábamos andado quedase olvidado. Creímos que la mejor forma de hacerlo era grabar un disco».

Hadrián: «También veíamos en la gente que había ansias de materializar todos los sonidos que ruláramos por ahí y quedó muy patente en las redes cuando publicamos “Ézaro” [versión] #QuedaNaCasa».

Aldara: «Nos animamos con “Ézaro”, sí, pero realmente teníamos muchas ganas de hacer nuestra pequeña aportación a la cultura gallega a través de la música, enseñando nuestra manera de entender la música tradicional en los días que vivimos».

 

 

Para hacer de un sueño una realidad, abristeis una campaña de micromecenazgo en Verkami; campaña que consiguió la mitad del objetivo propuesto antes de las primeras 48 horas. ¿Esperabais tremenda acogida u os cogió por sorpresa? ¿Repetiríais experiencia?

Hadrián: «La verdad es que nos sorprendió y, a la vez, nos puso muy contentas el hecho de que muchas de esas aportaciones fuesen de amistades que nos quieren bien, pero también de otra gente que decidió apostar por el proyecto sin conocerlo de antemano».

Aldara: «Nos daba hasta vértigo ver la difusión que tuvo la campaña en las primeras horas, fue totalmente inesperado. Estamos estos días preparando las recompensas ¡y enviamos un CD a Washington!».

Marta: «Pero es cierto que sería bueno que iniciativas musicales de este estilo tuvieran apoyo institucional más sólido y no dependan de la “caridad” de la gente, ¡aunque el apoyo se sintió mucho más así!».

 

El disco presenta piezas de composición propia y otras del repertorio popular arregladas por vosotros mismos. Teniendo en cuenta que sois siete personas para opinar, ¿cómo abordáis el proceso de composición, arreglo o adaptación? ¿Os repartís funciones?

Marta: «Siempre intentamos que todo el mundo esté de acuerdo, pero, obviamente, hay momentos en los que una persona lleva un poco más de peso que el resto. Normalmente alguien propone un tema, trabajamos todos juntos en él e intentamos llegar a algo en común».

Hadrián: «Muchas veces es un trabajo en cadena, desde los que proponen temas que fueron encontrando en alguna recogida y que luego pasan por muchos tamices y puntos de vista hasta dar como resultado el tema final».

 

El videoclip de “Yalah” combina planos de paisajes gallegos con ilustraciones animadas de elementos de la naturaleza y también de algunos instrumentos que escuchamos en el tema. ¿Cómo surgió la idea tras él?

Aldara: «Vimos en Instagram un vídeo que Coral Piñeiro había hecho para Su Garrido y nos encantó, mezclando una ilustración suya de una pandereta con un vídeo en directo de Su. Entonces Manu, que la conocía, contactó con ella para que se encargara de nuestro primero videoclip ¡y así fue!».

Hadrián: «Sí, el videoclip pasó por las manos de su equipo de trabajo, entre los que se encuentra Fran Rodríguez, el chico que se encarga de realizar las visuales en nuestros directos de ahora».

 

 

En “Yalah” escuchamos mucho de las «músicas del desierto», del Magreb, con estribillos cíclicos de los que difícilmente puedes salir; en “Xustillo”, ecos de cadencias latinoamericanas. ¿Qué tienen de particular estos ritmos para fusionarlos con nuestras letras y músicas? ¿Alguna conexión sonora en particular?

Hadrián: «“Xustillo” es una clara alusión a las alturas, de cómo puede encajar a la perfección la música de la cordillera andina y un canto de fiada de la montaña de Ordes. La unión entre el trabajo manual y la música como manera de soportarlo también forman nexos de unión en este sentido».

Aldara: «“Yalah” fue una composición del grupo, tanto a nivel musical como de letra, y tiene mucho que ver con la música que escuchamos. Manu es fan del rock del desierto y un día nos enseñó esta idea que había tenido. Nos encantó. Le metimos una gaita, un estribillo que recuerda a los más tradicionales y una letra bien gallega».

Marta: «Realmente es una forma de mostrar que otro tipo de ritmos y músicas de otros lugares, incluso muy lejanos, no difieren tanto de los nuestros».

 

El solo de gaita de “Vai” hace de intro a “Rubién”; y “Xustillo” finaliza con un «no fagho mazaroca» que enlaza, automáticamente, con la siguiente pista, “Mazaroca”, más de medio minuto de instrumental. ¿Cómo surgió el estructurarlas de este modo? ¿Fueron compuestas ya con esa idea?

Marta: «En un principio fueron piezas conjuntas, pero una vez grabadas en el estudio, empezamos a encontrarles relación entre ellas y también con otras piezas que habíamos grabado, por eso decidimos separarlas en tracks diferentes. De esa forma adquirieron sentido también de modo individual».

Aldara: «“Vai” nace de la necesidad de darle protagonismo a ese preludio tan característico de la música tradicional instrumental que tan bien toca nuestro gaitero favorito, Adrián Méndez. Como carta de presentación, nos pareció que evocaba y daba voz a todos esos gaiteros de la montaña fonsagradina».

Hadrián: «En cambio, “Xustillo” y “Mazaroca” surgieron ligadas por la letra, pero ya desde un principio se habían concebido como dos pistas distintas. En la primera pieza se hace referencia al trabajo del lino (una alegoría al saber de nuestros mayores) y finaliza con esa alusión a la mazorca (al lino ya enrollado en el huso listo para llevar al telar), una clara referencia a la transmisión intergeneracional resuelta y lista para seguir con el ciclo».

 

Además de esas dos pistas cortitas sin letra, Aquí presenta un merengue instrumental en “Mallao”. ¿De qué depende de que unas canciones lleven letra y otras no?

Marta: «Realmente intentamos priorizar piezas con letra, pero es cierto que tenemos mucho contenido instrumental del que beber que también tiene una gran riqueza, por eso decidimos tirar un poquito de él».

Hadrián: «También depende un poco del azar. Cuando nos llega una nueva propuesta de tema y acaba por consolidarse y llenarnos a la hora de tocarla, acaba en el repertorio indistintamente de si es cantada o no».

 

 

Respecto a la parte vocal, a lo largo del disco escuchamos el protagonismo de las voces muy repartido, es decir, no hay voz principal. ¿De qué modo las gestionáis para alcanzar tal armonía?

Aldara: «Para mucha gente la personalidad de un grupo viene dada por la voz cantante, pero también nos parece interesante aprovechar la variedad tímbrica que hay en las voces de De Ninghures. Además, repartimos el protagonismo entre las voces tan diferentes que hay en el grupo».

Hadrián: «La verdad es que fue algo natural para parte del grupo, acostumbrado a cantar en ruadas de una manera comunitaria. Evidentemente, hay un trabajo de adecuación y armonización de las voces, pero nunca supuso un problema, como tampoco les supuso durante décadas a las viejas pandereteras».

 

Para “Puñal” contasteis con Teresa de los Cucos, conocida también como Teresa de Puñal «de Mens pr’alá», informante de este tema en concreto. ¿Podríais profundizar en cómo crecen las canciones que nacen de las recogidas?

Hadrián: «Crecen igual que crecieron en la propia Teresa cuando aprendió las cantigas de su madre y de las vecinas que tocaban en las ruadas de la vuelta. Por cada generación que pasa una canción va cogiendo algo nuevo y así es cómo hacemos que pervivan».

 

 

Al hilo, cada vez se habla más de todas estas personas, principalmente mujeres, que ayudan a mantener las raíces de nuestra música. ¿Es esto suficiente para que la gente se dé cuenta de la importancia vital que tuvieron en la conservación de nuestro patrimonio musical?

Aldara: «Es importantísimo que se le dé el crédito que merecen a todas las personas que ayudaron a mantener con vida nuestro patrimonio musical. Es una tarea muy infravalorada y, si le sumamos que la mayoría de las informantes fueron mujeres, caen doblemente en el olvido. Hay que hablar de ellas, pero también hay que reconocer su importante labor a más niveles».

Marta: «Exacto. Es un paso muy importante, pero si luego no se lleva a la práctica dando espacio a las artistas en festivales, medios, etc., no sirve de nada».

 

Respecto a las piezas basadas en las recogidas, ¿hay alguna de ellas que os llamase especialmente la atención, alguna historia que guardéis con cariño en relación a ellas?

Aldara: «Yo pienso que “Arrolo” y “Puñal” son los que más aprecio e historia tienen para nosotros por así decirlo ¿no?».

Marta: «Sí, y más que llamar la atención, todo reside en las personas que nos las enseñaron: Ramón do Serrador, que fue miembro del grupo, y Teresa, por el cariño que le guardamos».

Hadrián: «De hecho, el último concierto que dimos antes de la pandemia, en la fiesta de la A.C. Carcaxía, cantó ese tema con nosotros; fue un momento muy especial».

 

 

Durante el confinamiento escuchamos vuestra “Ézaro” más casera. ¿Qué efectos secundarios, positivos o negativos, dejó la COVID19 en De Ninghures y en el disco?

Marta: «Creo que fue un empujón encubierto. Como ya mencionamos antes, fueron los dos años de parón por la pandemia los que nos llevaron a tomar la decisión de grabar nuestro disco. No sabíamos muy bien si iba a ser un disco de despedida o de bienvenida, pero lo cogimos con tanta ilusión que fue claramente un paso adelante para el grupo».

Hadrián: «Digamos que también nos “favoreció” la situación de pandemia y aislamiento para recargar pilas y replantear una nueva propuesta que continuase el trabajo hecho antes de la pandemia. Fueron meses para que cada miembro del grupo le diese vueltas a la cabeza y poder plasmar una imagen renovada posteriormente en el CD».

Aldara: «Y, por qué no decirlo, nos fuimos de Erasmus cuatro integrantes y al volver teníamos más ganas que nunca de juntarnos y seguir adelante con el proyecto».

 

 

 

 

Ya lo vimos con la del primer sencillo adelanto —aquel “Mallao” envuelto por un Frigopie, el helado más popular de los ochenta y noventa— y en los dos siguientes, pero es que la portada del disco, firmada por Laura Mahía, es una absoluta vuelta a la infancia (milenial): mi Pequeño Pony, gogos, la mano loca... ¿Por qué esta regresión? ¿Qué representa? ¿Trabajasteis mano a mano con la ilustradora o tuvo total libertad creativa?

Hadrián: «Todas las integrantes nacimos a finales de los noventa y profundizar en la raíz para hacer música también es volver a nuestra niñez y revisar todas aquellas contribuciones e influencias que tuvimos y que hoy nos hacen ser quiénes somos y como nos expresarnos».

Aldara: «Por eso las referencias de este disco se ven en la música, pero también en la parte gráfica. Escuchamos mucho Berrogüeto de pequeños mientras jugábamos con los Pokémon, y todo eso va formando parte de nuestra personalidad y acaba recogiéndose en las ideas creativas de una persona».

Marta: «Pretendemos romper un poco con todo, y uno de los puntos es el diseño. Creo que no es para nada habitual que detrás de esa portada y de esas ilustraciones se encuentre un grupo de folk, y eso nos gusta. El estilo de Laura nos gustó, nos pareció que tiene una forma muy original de representar lo cotidiano».

 

Aquí fue grabado, mezclado y masterizado por Arturo Vaquero en Abrigueiro Estudios (Friol). ¿Cómo recordáis la grabación en jornadas consecutivas? ¿Y trabajar con un productor de su talla? ¿Qué aprendizajes os llevasteis en el bolsillo?

Marta: «Creo que todos nosotros lo afrontamos con muchísima ilusión. Sí es verdad que había nervios y miedo: solo teníamos cinco días para grabar, las dificultades que sabíamos que podíamos encontrar al contar con tantos instrumentos... Fue todo un reto experimental, pero contar con un profesional con Arturo fue de gran ayuda».

Aldara: «Durante los meses anteriores a la grabación hicimos un trabajo de preparación para el estudio. Fueron muchas horas grabando maquetas, fines de semana ocupados con ensayos por secciones para estar preparados para el momento de entrar en el estudio. Para mí, en cuanto pusimos un pie dentro, ya empezamos a ver los resultados de nuestro trabajo».

Hadrián: «Para mí fue todo un aprendizaje y un honor poder grabar en el estudio de Arturo. Lo hizo todo muy fácil y tuvo siempre en cuenta todas nuestras propuestas, pero también nos dio mil y un consejos para que hoy tengamos el disco que tenemos».

 

 

Además de estar disponible en las principales plataformas digitales, el disco se puede encontrar también en CD en varios comercios locales. Actualmente, el consumo de música en streaming no hace más que aumentar, ¿por qué seguir apostando por el formato físico (¡aunque venga anunciado por Charmander con una flauta!)?

Marta: «Ninguno de nosotros espera que la venta de discos sea algo esencial en el grupo, pero tener un disco físico y que la gente tenga algo nuestro tangible es muy emocionante, y más cuando es nuestro primero trabajo serio».

Aldara: «Que el resultado de años de trabajo se pueda tocar, agarrar, acariciar... es muy satisfactorio. También adaptamos el diseño visual para el formato físico e incluimos un póster con la portada dentro de la caja del CD. Para hacerse con él, ¡ya sabéis...!».

Hadrián: «Y también consideramos que el hecho de tener nuestra música en formato físico es una buena oportunidad para distribuirla por diferentes puntos de nuestra geografía, confiando en el comercio de cercanías y haciendo una simbiosis al margen del consumo de masas».

 

Vosotros, De Ninghures, el disco Aquí... ¿pero subís o bajáis? ¿Problemas con el GPS?

Hadrián: «Pues yo la voy a responder a la gallega! Somos de todos los lados y de ninguno.

Marta: «[Risas] La verdad y que ser somos bien atravesados. Tuvimos muchas propuestas para el nombre del disco, pero “aquí” nos pareció claro, escueto y directo. Vamos, todo lo que nosotros no somos».

Aldara: «Vivimos en un mundo en el que ves una película coreana y después sales a la calle escuchando la Bad Gyal y puede dar la sensación de que eres un poco de todos lados y, al mismo tiempo, no acabas de identificarte con ninguno de ellos. Nosotros hacemos música con conciencia y consciencia gallega, con los pies clavados en el país y los brazos abiertos a lo que venga, podemos decir que es de “aquí”».

 

De Ninghures con Oîma na sala Malatesta. Foto © Aitor Ramos Soto

 

A principios de octubre subíais a las tablas de la Sala Malatesta (Santiago de Compostela) en una actuación compartida con OÎMA. ¿Cómo fue esa vuelta a los escenarios teniendo en cuenta que, mientras vosotros presentabais vuestro primer disco, OÎMA se despedía después de siete años de andanza?

Marta: «Para mí unos nervios tremendos mezclados con muchísima ilusión. No sabíamos si iba a salir bien, mal, si iba a gustar o no; lo normal cuando presentas un disco, supongo. Pero la verdad es que la respuesta de la gente fue increíble, creo que lo mejor del concierto. Eso fue lo que nos hizo pasarlo bien en el escenario y sentirnos cómodos, supongo que lo esencial para que saliesen bien las cosas».

Aldara: «Los nervios estaban ahí, pero compartir con las OÎMA toda la preparación del concierto y pasar con ellas ese día entero ayudó bastante a liberar tensiones. Juntar fuerzas para ese día fue todo un acierto y terminar el concierto con una colaboración fue la guinda final de ese día, que creo que ninguno de nosotros olvidará nunca. Se hicieron pogos en el público, no digo más...».

Hadrián: «Fue una ruada fresca y frenética, que esperaba como agua de mayo y que nunca olvidaré viendo como llegábamos a folquies, pero también a gente ajena al mundo tradi que bailó como nunca con nuestros temas».

 

 

¡Y luego vino el San Froilán! Ya que estamos encima del escenario, ¿qué puede esperar el público de un concierto de De Ninghures? Porque parece que se puede disfrutar en directo de un espectáculo de baile y de una propuesta visual...

Hadrián: «Nuestra propuesta tiene mucha música, pero también bailes, somos firmes defensores de que el baile no vive sin la música y viceversa. Tenemos la inmensa suerte de poder darle otra vía de escape a nuestros temas con las visuales del gran Fran Rodríguez».

Marta: «La verdad es que tener tan buen bailador en el grupo y contar con unas visuales como las de Fran en los conciertos es algo muy especial que, en mi opinión, completa muy bien la música».

 

Nas festas de San Froilán. Foto © Festas San Froilán

 

En la actualidad, ¿qué artista o grupo gallego nos recomendaríais? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?

Aldara: «Seguramente no os descubramos ninguno, pero algunos que se nos vienen a la cabeza son Saya, Faia, Candorka Trío, Fillas de Cassandra, Abril, Copa Turbo...».

 

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Hadrián: «¡Pues una mezcla bien curiosa! Desde música electrónica, música bretona e incluso de los Balcanes, pero evidentemente mucho folk gallego».

Aldara: «Hadrián es el típico amigo con el que no quieres ir en el coche porque sabes que va a poner música rara... Bromas aparte, en el grupo hay una mezcla curiosa de gustos musicales. Yo escucho mucho pop de artistas como Kora, La Plata o Coldplay, pero en mi Spotify también suena muchas veces Rosalía, Nathy Peluso, Ortiga o Tame Impala. Y, por supuesto, la música folk y tradicional ocupa una parte importante de mis playlists con Caldo, Os d’Abaixo, Caamaño&Ameixeiras, Tanxugueiras, Aliboria ou Berrogüeto».

Marta: «Yo me voy más a artistas brasileñas como Maria Gadú o Baiana System; también música pop, alternativa o indie, tradi por supuesto... la verdad no puedo decir una línea clara. Considero que cada momento pide un tipo de música y todas (o casi todas) tienen su riqueza».

 

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