MARIÁN: «LA ESENCIA SALVAJE ES ESA PARTE GENUINA DE TODOS QUE LATE DENTRO DE NOSOTROS, ESPERANDO SER RECONOCIDA Y ENCARNADA»
MARIÁN irrumpe en la escena musical con un debut valiente, ambicioso y profundamente íntimo. Esperta, muller salvaxe no es solo un primer disco: es una llamada, un acto de afirmación, un ritual de renacimiento.
La cantante y compositora gallega construye un universo en el que conviven el soul junto a otros estilos como el pop, el R&B, el funky o el góspel; donde las lenguas —gallego, castellano e inglés— dialogan con naturalidad y cada pieza parece formar parte de un relato más amplio. Su propuesta no se limita al sonido: es concepto, es simbolismo, es ritual y es también experiencia personal transformadora.
Hablamos con ella sobre el proceso creativo, sus influencias, la dimensión terapéutica del arte, la importancia del ritual, el valor del linaje y la memoria, así como los miedos y aprendizajes que acompañan el nacimiento de un proyecto tan personal. Una conversación honesta, profunda y luminosa en la que MARIÁN nos invita no solo a escuchar… sino también a despertar.
En tu música conviven varios géneros, aunque probablemente el primero que se nos viene a la cabeza es el soul. Pero, más allá de etiquetas, ¿a qué suena MARIÁN? ¿Cómo describirías tu música?
MARIÁN: Creo que, a nivel vocal, sí vemos esa clara influencia «soul», pero a nivel musical, y sobre todo en este trabajo, a lo largo de estas diecinueve piezas podemos encontrar muchos géneros diferentes, desde la canción de autor al pop, con influencia del rock, pasando por el R&B, el funky, y hasta el góspel… y llegando incluso a propuestas más originales y creativas de las que, en cuanto al género, solo podríamos decir que son más «marián». La verdad es que etiquetar lo que hago es algo que me resulta complejo.

Foto: Leo López
Y si hablamos de influencias, ¿quién dirías que tuvo un impacto especial en tu sonido?
MARIÁN: La música afroamericana y afrodescendiente, de todos los estilos, siempre estuvo en el centro, por ser la voz mi instrumento principal y encontrar en esas grandes cantantes una referencia técnica que idolatraba. Eran voces cargadas y marcadas por un sentimiento fuerte y transformador que me electrizaba y me hacía sentir esa misma catarsis que estos años busqué en mi propia música.
Participaste en los Laboratorios de creación de la SGAE en 2023 (con Iván Ferreiro como tutor) y en la aceleradora musical SonEmerxente promovida por la Agadic con la Fundación Paideia en 2024. ¿Qué aprendizajes sacaste de estas dos experiencias? ¿Qué huella tuvieron a la hora de impulsar el proyecto?
MARIÁN: Fueron dos experiencias que llegaron en momentos vitales muy diferentes. Los Laboratorios de la SGAE fue algo que sucedió justo antes de entrar a grabar el disco (apenas un mes antes). De Iván Ferreiro aprendí su amor por la escritura y por las letras, e me influyó a la hora de revisar las mías; incluso me llevó a transformar algunos estribillos y a traducir algunas canciones («Portarse bien», por ejemplo, originalmente estaba en inglés). Con él, además, en esa semana empecé a componer «Mareas», uno de mis temas preferidos. Aprendí también a reafirmarme en la necesidad de proteger mi visión personal frente a cualquier voz de la industria, por muy experimentada que sea, porque cada camino es único.
Con la aceleradora yo estaba comenzando a publicar los primeros sencillos. Fue genial ya por el simple hecho de poder aprender de las carreras de mis compañeros, todos ellos diversos y con enfoques y maneras de trabajar muy personales, tanto en lo musical como en lo estratégico. Además, contar con la asesoría de managers (como Aitana de Luneda, ¡a quien desde aquí le mando un beso gigante!) y de otros profesionales del sector que nos formaron en todas las áreas que impactan a un artista en la industria actual fue muy completo y de gran ayuda para un artista a punto de salir al mercado como yo.

El 2 de febrero presentabas Esperta, muller salvaxe (2026), tu debut en largo. El primer sencillo «Canto de liberación» (del que hablaremos después) salía por estas mismas fechas hace dos años. Es un disco largo (casi una hora) con muchos temas (diecinueve), pero el hecho de que el proceso se dilatase tanto en el tiempo, en una época en la que todo va tan rápido, ¿tuvo que ver con eso o más bien con trabajarlo con calma?
MARIÁN: El proceso se dilató en el tiempo por varias razones. Por una parte, por motivos puramente económicos, al ser una inversión que afronté de manera completamente individual, algo que además repercute en el tiempo libre disponible para dedicarle a la creación. Por otra, porque siempre fui muy responsable y quise dar pasos importantes solo cuando sentía que podía disfrutarlos plenamente, y cuando estás emprendiendo en un sector totalmente precarizado no siempre encontrar el equilibrio es lo más sencillo. Además, ¡la vida está viva! y, a nivel personal, siempre aparecen retos y dificultades con los que uno no cuenta. También influyeron las dimensiones del proyecto, que además es el primero que llevo a cabo, cosa que te obliga a ir un poco más lenta porque tienes que aprender cómo se hace todo. Y finalmente, y no menos importante, por mi búsqueda constante, dentro de mis posibilidades, de la excelencia.
El título, como el disco, está lleno de fuerza. ¿Cómo describirías esa «mujer salvaje» a la que le pides que despierte?
MARIÁN: Considero que la esencia salvaje es esa parte genuina de todos que late dentro de nosotros, esperando ser reconocida y encarnada. Es esa alma pura, indomable, sabia, ancestral, única, auténtica y llena de energía y talentos que siento que todos llevamos dentro y que, sin darnos cuenta, anhelamos profundamente y buscamos detrás de cada cosa que hacemos. El título es una llamada a recordar quiénes somos en esencia, en este caso dirigida a ellas, para contribuir a recordarles la magia que habita en ellas.

Foto: Leo López
Dices que es un disco conceptual, ¿cuál es ese concepto (o conceptos) que va tejiendo el disco canción a canción?
MARIÁN: El concepto tiene todo que ver con el título del disco, pues no es otro que el despertar de la mujer salvaje. Hay una narrativa invisible que va uniendo las canciones en un viaje común, tejido en un orden concreto que invita al oyente a transitar por diferentes áreas narrativas, que van desplegándose en la siguiente secuencia: la transformación, la muerte, la identidad, los vínculos y la esencia. Cada área está precedida por un interludio, un tema que nos ayuda a cambiar de contexto y adentrarnos en un nuevo ambiente narrativo. Todos ellos pueden entenderse como etapas de una misma transformación: el viaje de una mujer de vuelta a su esencia más salvaje.
I. La transformación: «Oh, si me dieras alas», «Alas», «Salvaxe»; II. La muerte: «Hold the rain», «Getting better», «Afraid to die», «Portarse bien»; III. La identidad, ser mujer: «Hope», «Ventre feat Guadi Galego», «Canto de liberación»; IV. Los vínculos: «Homecoming», «Playmobil», «Samaín», «Mareas»; V. La esencia: «Un camiño de volta a min», «Faros», «Se ninguén me escoitase», «Born to shine», «Voa ceibe».
Es un disco conceptual pero es también un primer disco, que incluye canciones compuestas en varias épocas de tu vida. ¿En qué momento el disco tomó forma y la composición comenzó a alinearse con el concepto del álbum? ¿Algunos de esos temas ya compuestos sufrieron modificaciones para encontrar su lugar en él?
MARIÁN: El concepto del disco apareció a finales de 2022, por lo que la mayoría de las canciones ya estaban compuestas. Así que sí, a partir de ahí los temas fueron modelándose y ajustándose para hacer que su orden y transición fueran coherentes y pudieran reflejar esa intencionalidad en el viaje. Así pues, hubo pequeñas modificaciones y se añadieron elementos como al final de «Salvaxe», por ejemplo, donde estalla una tormenta que enlaza con la lluvia de «Hold the rain», o el mar de «Un camiño de volta a min» que une con «Faros».
El disco está cantado en varios idiomas (gallego, castellano e inglés). ¿De qué depende que escojas una u otra lengua para una canción?
MARIÁN: En este caso, la elección no fue intencional ni consciente, sino más bien dejé que cada tema saliera en el idioma en el que parecía fluir naturalmente. Intenté obligarme a componer en varios, sobre todo en los nativos, para ganar fluidez compositiva e interpretativa en todos ellos, ya que, para mí, por raro que parezca, en un principio el inglés era el idioma al que estaba más acostumbrada por los géneros que solía consumir; pero me nacía conquistar la libertad de cantar y componer en mi lengua raíz, el gallego. Creo que al final refleja esa búsqueda y esa evolución que fui viviendo a lo largo del tiempo como compositora.

«Oh, si me dieras alas», la canción que sirve de introducción al disco (y más específicamente a ‘Alas’), es un canto litúrgico asociado a la Virgen que, según dicen, se cantaba sobre todo en mayo en muchos lugares, entre ellos, lo tenemos documentado, en tu natal municipio de Outes. ¿Qué te empujó a incluirlo y quién la canta?
MARIÁN: La persona que la canta es Pepita, mi abuela materna. Empezar el disco así era una manera de honrar la vida de la persona de la que inicialmente heredé el talento y la pasión por la música. Ella ya falleció, pero por suerte conservamos una grabación en la que canta esa copla de cuando ella era pequeña, y me pareció de un valor incalculable. Al final del disco aparece también mi madre, la otra mujer enamorada de la música y del canto con la que me crié, murmurando en «Un camiño de volta a min» y, de algún modo, fue una forma de incluir mi linaje y honrar los sueños y anhelos del clan, que yo ahora tuve la voluntad y la oportunidad de realizar.
«A Marián no se le pueden dar alas porque vuela» leemos en la pizarra en el vídeo de ‘Alas’ (realizado por Trece Amarillo). El vídeo remite a la niñez, a los tiempos de la escuela, algo que no se refleja, al menos aparentemente, en el tema. ¿Por qué centrarlo entonces en esa época?
MARIÁN: La canción, como bien indicáis, habla de la transformación y de las decisiones y cambios abruptos en la vida en general. Sin embargo, siempre tuve claro que quería hacer un videoclip sobre la escuela, centrado en una anécdota en particular de mi biografía y en mis duras vivencias en esa institución, aprovechando la ocasión para hacer una pequeña reivindicación y aportando una información nueva.
Cuando era pequeña, yo era una niña deseosa de aprender (lo sigo siendo, por suerte), que amaba profundamente ir a la escuela, a diferencia de muchos niños y, probablemente, sobre todo, de muchos profesores. Lo que aparece escrito en la pizarra es la frase que mi profesor de 1º de primaria le dijo a mi madre en una tutoría, al contrario de lo que esperaríamos oír de alguien que lidera la educación de una criatura tan pequeña. El videoclip fue la oportunidad de revisitar una de las aulas de mi cole para rebelarme contra ese mandato castrador y renacer más libre y auténtica, en una especie de acto «psicomágico» que unió pasado y presente. Poder contar con Jimena y con su danza fantástica y apasionante fue una experiencia profundamente conmovedora.
«Portarse bien» comienza con repique de campana, algo que parece una oración murmurada y el sonido de una misa, elementos que sugieren la idea de la muerte. Sin embargo, es una canción con muchísima fuerza. ¿Es ese tipo de fuerza que debe sacar uno cuando cree que ya no puede dar más: «Duele entender que dudar pueda demoler»?
MARIÁN: Estar al borde de la muerte te deja ver las ganas que tienes de seguir viva. A los 18 años me diagnosticaron un cáncer bastante avanzado que me enseñó muchas cosas, entre ellas, el potencial de fuerza que tenemos para salir adelante y que, una vez sobrevivido, podemos mantener activo. Cualquier experiencia límite te enseña de lo que realmente eres capaz y creo que este tema refleja sin duda esa energía de fondo que me permitió llegar hasta aquí. Es la canción que tiene más referencias simbólicas a esa experiencia en concreto, aunque como siempre, no se deja ver de manera literal.
En «Hope» escuchamos palabras hermosas y de aliento que van apareciendo a lo largo del tema. ¿Por qué incluirlas? ¿Qué nos puedes contar de ellas? ¿Cómo te está acompañando tu entorno, la gente que te vio dar los primeros pasos, la gente que se fue incorporando en el camino…?
MARIÁN: «Hope» es un tema sobre la autoestima, y quién mejor para recordarte todo lo que vales que las personas que te quieren. Así que fui recuperando audios de WhatsApp en los que me animaban ante cada bache del camino, para que cada vez que volviera a dudar, pudiera coger ánimo y seguir adelante. Lidiar con las inseguridades personales y con mi altísima exigencia fue una barrera constante en todo este proceso y «Hope» es una especie de antídoto natural.
La verdad es que fui tejiendo red y siempre lo digo: no sería nada sin mis amigas, sin su apoyo y confianza constante. Agradecida para siempre por su impulso firme y cariñoso cada día y a cada paso, así que «Hope» también es una forma de darles ese reconocimiento a toda la gente bonita que tengo en mi vida y que cree en mí.

Foto: Leo López
En «Ventre» cuentas con una colaboración de lujo, la de Guadi Galego. ¿Por qué ella y por qué en este tema en concreto?
MARIÁN: Con la parte inicial de este tema me pasaba algo particular: sentía que no resultaba creíble que yo la cantase, pese a haberla escrito yo, porque hay una parte de la canción en la que se habla de parir. Entonces sentía que sería más coherente si una voz de mujer adulta y más madura con esas vivencias la interpretase.
Por circunstancias de la vida, Guadi Galego y yo nos cruzamos (de hecho, nos presentó Iván Ferreiro en los laboratorios de la SGAE) y sentí una conexión directa con ella como mujer y como autora. Generosamente aceptó mi invitación a participar, y fue de esos momentos en los que sabes que acabas de encontrar la pieza del puzle que llevabas tiempo buscando. ¡Estoy súper feliz con el resultado de este tema!
Como comentábamos, «Canto de liberación» fue el primer sencillo. Salía en marzo de 2024, en una semana, como esta, marcada por la celebración del Día Internacional de la Mujer. «E da afonía, fervenzas», el poema recitado en la canción, habla de despertar, de resurgir pero ya no de un individuo, sino de todo un género. El propio vídeo muestra esa sororidad, ¿cómo recuerdas su grabación rodeada de veinte artistas gallegas?
MARIÁN: La grabación fue increíble, divertida y profundamente emotiva. Fue la manera más natural de producir mi primer videoclip, una forma muy bonita y reconfortante de enfrentar los nervios que me provocaba estar delante de la cámara por primera vez, arropada por todas esas mujeres que me admiran y me quieren.
Además, es una canción que surge de un ejercicio colectivo de clase, que yo como profesora de canto moderno creé para acompañar a mis alumnas mujeres a liberar su voz y darse el permiso de gritar. Detectaba constantemente que hay una castración silenciosa que, contra todo pronóstico, impide a una mujer darse el permiso de gritar. El canto inicial, que todas mis alumnas conocen, era tan hipnótico y hermoso que decidí escribirle y añadirle un poema para incluir también así mi faceta como docente dentro del disco.
«Playmobil» parece una canción sobre el amor y el deseo, pero, y confesamos que le dimos muchas vueltas…, ¿por qué ese título?
MARIÁN: [risas] ¡Normal! Tengo que confesar que no es el título del que esté más orgullosa. Ya sabéis: «unas veces se gana y otras se aprende». Con este título fue más de aprender lo que no quiero volver a hacer.
El razonamiento fue el siguiente: es una canción que a mí me lleva mucho a la seducción, que entiendo como un juego, palabra clave que junto con una idea de superficialidad y cosificación me llevó a los Playmobil.
Pero sí, es un título chulo pero que quizá desentona con la tónica general del álbum. Tengo que confesar que escribir los títulos de las canciones es una de las partes del trabajo compositivo que a mí particularmente menos me gusta. Además, les pongo apodos a todas y después me cuesta encontrar el nombre definitivo con el que bautizarlas.
En «Samaín», aparece de nuevo la muerte… pero también la vida: «Oubeo de meiga no luar, baléiranse os nichos, saen a voar, mentres dormen os vivos, no seu lugar». Es una canción que tiene algo de telúrico o de ancestral, que, de nuevo, y profundizaremos luego en esto, incide de un modo especial en la idea del ritual, de lo mágico, ¿no?
MARIÁN: «Samaín» es una canción que compuse, como su nombre indica, la noche del 31 de octubre, en esa atmósfera gallega de misticismo y de unión con el más allá. Sin embargo, conforme la canción iba saliendo y avanzando, se iba revelando que el tema central era, en realidad, el compromiso afectivo y la capacidad de sostener un vínculo sentimental pese a las dificultades que aparecen en una relación de pareja en lugar de escoger huir. Como dice al final de la canción: «quedarse es un acto revolucionario». La mayoría de las veces escribo lo que me nace sin saber yo misma de qué trata la canción, e irlo descubriendo con cada verso es una sensación hermosa.
El vídeo de «Mareas» (de nuevo con Trece Amarillo) recoge buena parte del imaginario del disco, la luz como guía, el ritual… el mar. ¿Qué significa para ti el mar y qué papel juega como imagen en el disco?
MARIÁN: Mis dos abuelos trabajaban como marineros, y de algún modo el mar me conecta con ellos. Era también una forma nuevamente secreta de referenciarlos. En esta canción en particular hay mucho de linaje masculino. Ambos fallecieron a una edad temprana y creo que el mar en mi imaginario se convirtió en un sinónimo del abandono y de la espera eterna.
Más allá de eso, creo que sin darme cuenta, el mar forma parte importante de mi vida por haberme criado en un municipio costero y, sin querer, se fue colando y haciéndose presente a lo largo del disco. Además de que tiene un sonido particular que te arrulla y mece, que me encanta.
«Amárrate á miña voz, viaxemos máis alá do medo» dice el estribillo de «Faros». ¿Ese miedo que paraliza podría verse como el sueño del que debe despertar la mujer salvaje?
MARIÁN: ¡Podría! :)
«Voa ceibe» es como un contrapunto a «Born to shine» y parece funcionar casi como una coda que dialoga con el primer tema «Oh, si me dieras alas», cerrando el círculo. Es una canción desnuda que recuerda a esas versiones iniciales que comparabas con las ya grabadas en una curiosa publicación en Instagram. ¿Por qué solo guitarra y voz para cerrar un disco con tanta energía?
MARIÁN: Después de un disco con tanta producción musical encima quería terminarlo con una canción más desnuda, que ni siquiera está terminada, sin estructura ni letra, una de tantas ideas grabadas en notas de voz del teléfono móvil esperando a ser rescatadas. Me gustaba de esta en particular la naturalidad y frescura que desprende, cómo suena mi voz cuando compongo algo y estoy simplemente jugando y grabando por casa sin la expectativa de que nadie más que yo vaya a escucharlo. Siento que, a pesar de la crudeza del audio, contiene una magia intrínseca que a veces cuesta reproducir en el estudio de grabación.
Esperta, muller salvaxe cuenta con una edición física muy singular. #RitualSalvaxe es una caja con elementos pensados para acompañar la escucha del disco entendida como un ceremonial. ¿Podrías describirnos qué contiene? ¿Qué perseguías incluyendo todos esos elementos que invitan a una escucha atenta?
MARIÁN: El #RitualSalvaxe es un cofre del tesoro lleno de mimo que contiene, además de varios elementos de merchandising (como un cuaderno, una vela, una tote bag…), una ceremonia guiada de escucha del disco. Lleva unas tarjetitas en las que te voy acompañando de primera mano a que te sumerjas en este universo salvaje, enfatizando e invitándote a que te pares a escuchar la música sin distracciones, sacando una hora de tu vida para disfrutar de manera exclusiva de este proyecto en profundidad. Incluye también el acceso al #PodcastSalvaxe, cinco episodios hermosos de más de 8 horas de duración, en los que con invitadas muy especiales, destripamos las historias detrás de las canciones. Además, las personas que lo compraron antes de la salida del álbum pudieron disfrutar de acceso anticipado a la escucha del disco.
Mi idea no era otra, por revolucionaria que resulte en este mundo rápido y lleno de multitasking, que invitar al oyente a disfrutar sin distracciones de todo el amor que hay contenido en este proyecto gigante.

Al hilo… el disco está atravesado por frases que suenan casi como fórmulas mágicas, o conjuros (incluso oraciones) que se repiten en un ritual: «hold the rain» (en el tema del mismo nombre), «tengo prisa por ser la que vuelve a nacer» («Alas»), «estou debuxando un camño de volta a mín» (en el tema homónimo), «quedarse é un acto revolucionario» («Samaín») por poner solo algunos ejemplos. ¿Qué importancia piensas que tiene el ritual, el ceremonial en un proceso de renacimiento, en un despertar?
MARIÁN: Siento que es una de las formas que tenemos de comunicarnos con la mente inconsciente y de remarcar algo como importante, como trascendente, o de ayudarle a decodificarlo, a digerirlo, a transformarlo o incluso a celebrarlo y transitarlo. Además de que nos lleva a tener que preparar algo, después a estar presentes y a vivenciarlo, de modo que queda marcado en la experiencia.
En mi día a día funciono constantemente con mantras y creo que en mis canciones sin querer se refleja esa misma búsqueda de frases poderosas que resuman grandes tomas de conciencia.
El Ritual salvaxe incluye los #PodcastSalvaxes, cinco conversaciones grabadas en los Estudios Mans sobre cinco líneas temáticas presentes en el disco. ¿Cómo surgió la idea de hacerlo y cómo recuerdas la experiencia?
MARIÁN: Tenía claro desde hacía mucho tiempo que me encantaría grabar un podcast sobre el disco, donde tener la oportunidad de contar las historias que hay detrás de las canciones, que muchas veces me parecen incluso más valiosas que la propia música, porque detrás de este álbum hay mucha vida y mucha historia reveladora que merecía tener su lugar. Además, funciona como una forma de cerrar el círculo y darle la opción al oyente de sumergirse de lleno en todo este universo de vivencias salvajes.
Recuerdo la grabación como una celebración total, dado que el disco ya estaba terminado cuando lo hicimos, así que solo quedaba brindar por lo vivido y pasar un buen rato recordando todas las anécdotas. Fue una oportunidad para poner también el foco en la gente que me ayudó a llegar hasta aquí, desde Iago Pico, pasando por mi mejor amiga o mi pareja, mi terapeuta. Estábamos realmente emocionados y radiantes esos días y quedó ampliamente reflejado en cada episodio. Fue una experiencia que llevaré siempre en mi corazón.

Una de las conversaciones de los #PodcastSalvaxes es con Iago Pico, encargado de la producción del disco y con quien grabaste en Pouland Studios. ¿Cómo fue trabajar con él? ¿Qué crees que aportó al sonido final del disco?
MARIÁN: Trabajar con Iago Pico fue la parte más bonita de todo este proyecto. Estar en Pouland Studios encerrados codo con codo días enteros fue un sueño hecho realidad (y un máster intensivo en producción musical [risas]). Recuerdo salir llorando de emoción y felicidad tantas veces :’) Porque eran días en los que la música era lo único que importaba y eso le da todo el sentido a por qué me dedico a esto. Es muy complejo encontrar a alguien tan profesional y talentoso como él que, además, tenga la capacidad humana de saber dejar su ego personal de lado y que el foco esté donde tiene que estar, en la música. Creo que creamos un muy buen tándem de trabajo y que ambos aportábamos cosas que el proyecto necesitaba. El reto más grande era conseguir que el sonido que yo tenía en la cabeza quedase fielmente reflejado en el disco, y con Iago no solo conseguí eso sino que lo mejoró. Tuvo plena libertad para aportar e impregnar su visión personal, así que puedo presumir de que este álbum no solo es mío sino de los dos.

Foto: Cris Andina
Y ahora, los directos. ¿Cómo va a ser Esperta, muller salvaxe en vivo? ¿Tendrán también algo de ritual?
MARIÁN: Preparar el directo es algo que me apetece mucho. Y sí, la idea es diseñar una experiencia ritualizada que nos permita volver a conectar con la música de forma íntima y profunda, incluso, de algún modo, sagrada. Pero por ahora no puedo adelantar mucho más ;) ¡Estoy deseando compartirlo!
Otra de tus facetas es la de terapeuta musical en el Hospital Psiquiátrico de Conxo en Santiago de Compostela. ¿Cómo es hacer música en ese contexto? ¿Es un instrumento poderoso para sanar?
MARIÁN: Si ya lo tenía claro, con esa experiencia confirmé al cien por cien la grandísima función y posibilidad terapéutica que tiene el arte en general y la música en particular, por su capacidad de unirnos a todos en un fondo y en un lenguaje que nos es común.
Fue una experiencia maravillosa para mí como facilitadora, que me hizo crecer muchísimo como persona por tener que asumir diversos retos (como la falta de concentración constante de los usuarios o la diversidad de perfiles en una misma aula) y aprender mucho sobre el funcionamiento de la mente humana y sobre todo reafirmarme en el poder sanador del amor que todos sentimos por la música.
Partimos prácticamente de cero y logramos formar una banda de amigos que componen e interpretan sus propias canciones, con compromiso constante durante un año y medio y co-creando un entorno respetuoso en el que sentirse a salvo y en el que poder también aprender a gestionar sus inseguridades y crecer como personas.
Hay cientos de actividades altamente terapéuticas que deberían estar incluidas en los planes de salud mental, que están prácticamente vacíos y dejan a los usuarios desamparados y con perspectivas totalmente desactualizadas. Hace falta cuidar a este colectivo e invertir en recursos para acompañarlos de vuelta a la salud y a una vida funcional. Por desgracia, las administraciones por ahora no quisieron hacerse cargo de la financiación de este proyecto tan necesario y tuvimos que cesar nuestra actividad, pero siempre estaré agradecida a la Fundación SGAE por impulsarlo y hacerlo posible.
En la actualidad, ¿qué artista o grupo gallego nos recomendarías? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?
MARIÁN: Carlos Ares, aunque sin duda, supongo que ya lo conocéis ;)
Si abriéramos tu cuenta personal de Spotify, ¿qué escucharíamos? 100% Sinceridad, 0% Vergüenza.
MARIÁN: En los últimos «Me gusta» están lo nuevo de Yebba, algún directo de Raye, alguna de Olivia Dean, LUX de Rosalía, lo último de Ede y muuuuchas canciones y playlists de música relajante e introspectiva para meditar [risas].

